jueves, 18 de noviembre de 2010

“Agnosia” (Eugenio Mira, 2010)

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País: España.
Duración: 105 min.
Género: Thriller, melodrama, suspense.
Interpretación: Eduardo Noriega (Carles), Bárbara Goenaga (Joana), Félix Gómez (Vicente), Martina Gedeck (Prevert), Sergi Mateu (Prats), Jack Taylor (Meissner). Guión: Antonio Trashorras; con la colaboración de Coral Cruz y Eugenio Mira. Producción: Alvaro Augustín, M.A. Faura, Isaac Torras y Jesús de la Vega. Música: Eugenio Mira.
Fotografía: Unax Mendía.
Montaje: José Luis Romeu; con la colaboración de Gonzalo L. Gallego.
Dirección artística: Javier Alvariño.
Vestuario: Ariadna Papió.
Distribuidora: Aurum.
Estreno en España: 5 Noviembre 2010.


De auténtica pena calificaría la sensación final que me quedó tras ver esta película.

A priori la “pinta” de la misma visto el trailer era interesante, se reforzaba el interés con un título sugerente, ya que “Agnosia” es la incapacidad para reconocer estímulos previamente aprendidos y uno intuye que con ese punto de partida puede construirse un guión apasionante de suspense e intriga, muy Hitchcockiano, y por supuesto la ambientación y la presencia de Eduardo Noriega en el reparto otorgaban más puntos para ir al cine a ver la película.

Una vez vista debo reconocer mi total decepción. No sólo es que no cumple con lo que esperaba sino que tuve la sensación de que se habían desaprovechado muchas cosas en ella. La razón esencialmente es que me pareció que no acertaba con lo que se proponía.

La película se sitúa en los Pirineos primero y más tarde en la Barcelona del siglo XIX y nos muestra a un empresario (Prats), acechado por unos clientes descontentos, germanos para más señas, a quienes no quiso vender con fines militares un teleobjetivo. La hija de este rico industrial (Joana) sufre una enfermedad que le impide reconocer a quienes le rodean así que se convierte en el objetivo de los teutones para sonsacar el secreto industrial mediante un engaño en el que es crucial la figura de su prometido Carles. No cuento más por si se quiere ver la película.

El caso es que la película ofrece una lujosa ambientación, un argumento lleno de posibilidades, un conflicto industrial apasionante y también existe una historia de amor y desamor que plantea de manera solapada una reflexión sobre dos maneras de entender las relaciones hombre-mujer; pero todo esto se desperdicia en un relato que no llega a acentuar ninguna de sus posibilidades, que transcurre con una sorprendente falta de tensión y que culmina de manera desmayada sin llegarnos a atrapar en ningún momento.

Me resisto a considerarla una mala película porque acumula muchos aspectos interesantes y sobretodo tiene una atmósfera de penumbra que resulta inquietante y nunca vista hasta ahora, pero sí me parece que no se ha sabido aprovechar el potencial que se disponía y al menos yo como espectador me quedé completamente indiferente tras un desarrollo narrativo que quería arrancar y nunca lo hacía. Estoy convencido que no es eso lo que pretendían ni director, ni productores, ni guionista.

Hay momentos en la película que me parecen carentes de toda emoción cuando debería ser todo lo contrario y quizás se deba a que no se logra la intensidad precisa en la narración o que la película resulta algo confusa por momentos. El prólogo es un buen ejemplo, te mantiene en ascuas, pero resulta insulso y eso a pesar de que pasa lo que pasa. La sensación que tengo es como si hubieran pretendido situarnos frente a unos hechos apasionantes, pero no hubieran sabido transmitirnos la emoción pretendida. Pienso que hubiera sido más efectivo si hubiéramos tenido más información , quiénes son los que se citan con el empresario, por qué, qué pretenden, quién es quién, cuáles son sus motivaciones, qué ganan o pierden, etc, etc....Privarnos de tanta información juega en contra del suspense de la película aún cuando intuyo que se deseaba lo contrario y pasa lo mismo con los personajes, al menos con los de Carles, Joana y Vicente que deberían haber formado un triángulo de relaciones intensas puesto que a fin de cuentas la película es también un arrebatador drama romántico. De acuerdo que el personaje de Carles vive en la contención, pero lo que le sucede es un drama intenso y en cambio Eduardo Noriega pulula por la película con una pose absolutamente sosa y deslucida y, lo que es mucho peor, Bárbara Goenaga también, aun cuando tenía a su disposición un personaje sumamente atractivo cuya incapacidad por sí sola generaba un suspense nunca aprovechado.

Sé por algún artículo que he leído, que el guionista, Antonio Trashorras (habitual de crítico de la revista Fotogramas), estaba interesado en conseguir una mezcla de muchas influencias: literatura gótica, el folletín y el serial, el fantástico, el melodrama y el espionaje industrial y que pretendía una película a medio camino entre el suspense, el terror y el desconcierto; pero quizás es tanto ingrediente lo que impide que la película se asiente y te enganche. Ni resulta como relato de suspense, ni es terrorífica, ni te noquea emocionalmente a través de sus personajes.

Ya digo, una pena, porque los ingredientes eran francamente interesantes y la sensación que me queda es la de una película fallida.