domingo, 13 de mayo de 2012

“Intocable” (Eric Toledano y Olivier Nakache, 2011)

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Título original: Intouchables.
Guión: Eric Toledano y Olivier Nakache.
País: Francia.
Duración: 115 min.
Género: Comedia dramática.
Reparto: François Cluzet (Philippe), Omar Sy (Driss), Audrey Fleurot (Magalie), Anne Le Ny (Yvonne), Clotilde Mollet (Marcelle), Alba Gaïa Bellugi (Elisa), Cyril Mendy (Adama), Christian Ameri (Albert).
Producción: Nicolas Duval-Adassovsky, Laurent Zeitoun y Yann Zenou.
Música: Ludovico Einaudi.
Fotografía: Mathieu Vadepied.
Montaje: Dorian Rigal-Ansous.
Vestuario: Isabelle Pannetier.
Distribuidora: A Contracorriente Films.
Estreno en Francia: 2 Noviembre 2011.
Estreno en España: 9 Marzo 2012.

Sin un argumento especialmente llamativo, sin un guión sublime (tampoco desdeñable), sin ser una película que nos quite el hipo y nos haga quedarnos sin adjetivos para sus dos directores “Intocable” consigue un pequeño milagro que consiste en alegrarle el día al que la va a ver sea cual sea su condición o estado (económico y de ánimo) y como no están las cosas como para ir sobrados de alegrías resulta que tal cosa la ha aupado al status de película revelación, sorpresa de temporada y número uno de taquillas en medio mundo.


 

El fenómeno comenzó en Francia donde, según podemos leer en los textos publicitarios fue la película más vista durante diez semanas consecutivas. En España su trayectoria comercial tampoco está siendo mala sobretodo porque quien se arriesga a verla sale diciendo cosas buenas de ella y contagia a unos cuantos más.



Tiene esencialmente “Intocable” una virtud indiscutible que es haber juntado bajo uno mismo techo a un tetrapléjico multimillonario y aburrido con su vida (Phillippe) con un chavalote negro en paro con una irresistible sonrisa pícara, un desparpajo a toda prueba y unas ganas locas de ponerse el mundo por montera (Driss). FranÇois Cluzet y Omar Sy son el alma de la película y de la química que surge entre sus personajes, del choque de los dos mundos que representan surge eso que nos encandila y que hace que esta película nos encante y nos haga salir del cine con mucho mejor humor del que hemos entrado.

De nuevo una de esas películas que nos tocan directamente en la fibra, lo que los norteamericanos denominan una “feelgood comedy” ideal en estos tiempos en los que parece que mirar una pantalla sólo es para llevarse chascos y disgustos, sobretodo si detrás de esa pantalla aparece un político o alguien hablando de economía. Al final nuestras vidas se mueven en una dirección o en otra en función de lo que llena nuestros bolsillos, pero qué importante es la ilusión, sonreír, dejarse llevar por pequeños placeres, qué bueno es que siga habiendo personas como ese Driss que, pese a tener muy poco, más bien nada, utiliza el sentido del humor como motor de su vida.

El argumento de la película es más bien sencillo porque ilustra la relación entre Driss y Phillipe durante unos días en los que el primero cuida del segundo, pero lo importante realmente no es el argumento sino la chispa que surge cuando los dos personajes se encuentran, cómo es su relación, cómo el uno estimula al otro para querer disfrutar lo que sea que vayan a hacer a continuación. Esto queda claro desde el mismo inicio, desde que los vemos en un coche deportivo con la música de Eart, Wind & fire sonando a todo trapo (¡¡¡Nunca había sonado así de bien el “September” y tampoco más tarde el “Boggie Wonderland” en dos de las mejores escenas de la película!!!).



A parte de la química entre actores/personajes y del sentido del humor que emana de ellos otra baza para que la película atrape es que visualmente es muy atractiva, con una fotografía luminosa, a menudo con escenas nocturnas de un París llamativamente iluminado así que todo lo que en ella se ve es un pequeño regalo para el espectador, en especial esa escena en la que se lanzan en ala delta que resulta de una gran belleza.
Vamos, que han acertado con todo para confeccionar una comedia facilona, sí, pero que funciona, que entretiene, que te hace reír, que te permite olvidarte de tus problemas y logra que salgas del cine con otro ánimo....no es tan fácil como parece o se harían muchas más como ésta.

MIS ESCENAS FAVORITAS    ¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!




-     El arranque de la película con Driss y Phillipe a toda pastilla en el deportivo y la policía parisina persiguiéndoles, pero lo mejor es la resolución y cómo acaban circulando con la música de Earth, Wind & Fire (“September”) sonando a todo trapo.
-      Driss saltándose la fila para que le firmen el papel del paro e irrumpiendo en la sala en la que está Phillippe con sus secretaria pelirroja, a la que no puede evitar echarle unos tejos.
-         Driss “convenciendo” al vecino de Phillippe de que no aparque su coche en la salida de su casa.
-         Driss hablando con Ivonne y convenciéndola de que el jardinero no tardará mucho en caer.
-         La escena en la que, después de escuchar la música clásica de la pequeña orquesta de Phillipe, Driss pone con su ipod el “Boggie Wonderland” de Earth, wind & fire y todos se ponen a bailar.
-     La escena en la que Phillipe y Driss van a hacer ala delta, grabada con las últimas técnicas y que consigue una gran sensación de espacialidad.
-       Driss llevándose a Phillipe a Dunkerke, donde descubrimos que, en efecto, le obliga a hacer, por su bien, algo a lo que no se ha atrevido en toda la película.