Notable drama en torno al póquer con un irresistible suspense interno. Ambientada en el Nueva Orleans de la depresión norteamericana y centrada en la figura de un joven jugador representado por un Steve McQueen en el mejor momento de su carrera cinematográfica, consigue una gran descripción de ambientes y tipos humanos y un crescendo muy logrado a través de las partidas de cartas a lo largo de toda la película, dando también cabida a otras subtramas relacionadas con juegos de engaño, celos, infidelidad y ambición. Es una de esas películas que te atrapa de inicio y ya no te suelta y que, aunque se ciñe a un periodo de tiempo reducido, te conduce a través de cabeza ajena hacia un potente aprendizaje moral. El argumento no es ni muy original ni muy complejo, pero sí lo son las relaciones entre los personajes y cómo éstos van evolucionando conforme avanza la trama. Al final lo que se plantea es una pregunta que se lanza de forma no explícita al espectador en relación al protagonista ¿Finalmente ha ganado o no? Mi respuesta es sí.


