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jueves, 25 de mayo de 2023

"El espía que surgió del frío" (Martin Ritt, 1965)

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#MartinRitt  #RichardBurton  #ClaireBloom #Cineespías #Cinedrama #CineGuerraFría

Un agente británico espera en el lado occidental del muro de Berlín la llegada de un espía en mitad de una desapacible noche...Rodada en un expresivo blanco y negro y centrada en el adusto primer plano de Richard Burton la primera escena de esta película me parece magnífica y te transporta directamente a la época, la guerra fría durante los primeros años 60's del siglo pasado. Después esta sobria y peculiar adaptación de la novela de John Le Carré te propone un juego de espías en el que como espectador te llegan a asaltar las dudas al no disponer de toda la información y sospechar que lo aparente no es lo que realmente ocurre. El protagonista acepta una peligrosísima misión en bando enemigo para liberarse de tareas burocráticas y a través de la película somos testigos del complejo juego de espionaje y contraespionaje que se libra en torno a él. Al final estilo y argumento muestran lo despiadado y deshumanizado que es este juego, en el que no importa lo moral sino la pura conveniencia. Una destacada obra independiente que, aunque va perdiendo gas conforme avanza el metraje se recupera con un potente final. Fue nominada en los óscars a mejor actor y mejor dirección artística en blanco y negro.

miércoles, 18 de agosto de 2021

"Darling" (John Schlesinger, 1965)

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La película se sumerge en el Londres de 1965 y, bajo las directrices del Free cinema británico con un tono a la vez experimental y realista, sigue los pasos a una modelo famosa (Diana Scott) que no duda en ir cambiando de amantes buscando una posición social cada vez más ventajosa. Con la magnética presencia de una Julie Christie más fotogénica que nunca que se apodera de la pantalla y con la sutileza suficiente para transgredir ciertos preceptos morales sin ser explícita, acierta en algo tan complejo como demostrar con imágenes y diálogos como el poder y la fama no son sinónimo de felicidad y cómo la infidelidad y el desapego sentimental pueden llegar a ser un infierno emocional en vida. Destacar también el buen hacer de los compañeros de reparto de Christie, entre los que se encuentra el español José Luis de Villalonga haciendo de adinerado italiano. Consiguió los óscars a mejor actriz, guión original y vestuario y obtuvo también nominaciones a mejor película y dirección.

martes, 22 de diciembre de 2020

"El manuscrito encontrado en Zaragoza" (Wojciech Has, 1965)

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Extraña, enigmática y atípica película basada en la novela fantástica del mismo título escrita por el conde polaco Jan Potocki en la que un oficial de las tropas napoleónicas vive una extraña aventura que pone a prueba su juicio. La narración tiene una atmósfera inquietante, desasosegante, con toques surrealistas (parece que era una de las película favoritas de Luis Buñuel), insinuaciones maléficas, erotismo explícito y un peculiar sentido del humor cercano a la picaresca. Todo un reto para el espectador actual porque se trata de cine de autor de los años 60's en el que el tono es tan importante como lo que se cuenta, en el que la puesta en escena y la banda sonora juegan un papel fundamental junto a la fotografía para lograr una ambientación que te transporta a otra época y casi a otra realidad y en el que la estructura se enrevesa con juegos narrativos, con historias que se cuentan dentro de otras historias y luego se enredan e interrelacionan. Además sus tres horas exigen una cierta paciencia y el desfile de personajes atención a nombres y sucesos para conectar los hechos. Una delicia en suma para el cinéfilo que busca en las películas algo más que una historia y un plato difícil de asimilar para quien no lo sea. Y película de culto, con metraje recortado en su distribución inicial que fue restaurada en su totalidad en los años 90's gracias a Francis Ford Coppola y Martin Scorsese.

viernes, 15 de mayo de 2020

"Morituri" (Bernhard Wicki, 1965)

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Drama bélico sobre la 2ª guerra mundial de esos que se pierden en el maremágnum de títulos del género y que sólo acabas viendo de chiripa, cuando a mi juicio es una magnífica película francamente recomendable. Trata sobre un espía infiltrado en un barco alemán que tiene una dificilísima misión del alto mando británico. No sólo es que Marlon Brando parece nacido para papeles como éste y tiene a su lado un magnífico reparto (con un Yul Brynner no menos destacable), no sólo es que la puesta en escena es magnífica (hay alguna toma como un barrido tomado desde helicóptero que me parece antológica), no sólo es que la trama quita el hipo y te mantiene pegado a tu asiento de inicio a fin con una tensión creciente y por momentos agobiante, es que además es una película con un gran guión, plagada de grandes escenas y diálogos, valiente en el sentido que te muestra lo duro del conflicto a través de unos personajes marcados por un destino trágico y crudo. Ya digo, una de esas películas que disfrutas muchísimo mientras las ves y que crecen en tu recuerdo. En realidad toda la breve filmografía de su director es excelente y merece mucho la pena.

jueves, 14 de mayo de 2020

"Estado de alerta" (James B. Harris, 1965)

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En plena guerra fría un médico y un periodista suben abordo del Bedford, un destructor estadounidense, que en aguas de Groenlandia anda a la busca de un submarino ruso. Lo peculiar del barco es que lo dirige un capitán (magnífico Richard Widmark, también productor) de modos y fama controvertidos, obsesionado con la disciplina y la protección de la OTAN ante el enemigo soviético. Una película de esas que deberían ser de visión obligada porque explica casi a la perfección loa tensa situación política que se vivió durante la guerra fría y que invita al debate: ¿Es lógica la obsesión del Capitán ante su particular "Moby Dick"? ¿Es un hombre de principios y ética o un obsesivo sin escrúpulos? ¿Puede defenderse su forma de actuar en un clima como el de la historia o nunca debería actuarse así? Todo esto por no hablar de que la película recrea de forma admirable situación, atmósfera de tensión y personajes. Al final el desenlace deja una moraleja bastante evidente porque quizás no sea tan importante como es el Capitán como lo que provoca a su alrededor.

viernes, 3 de abril de 2020

"Sonrisas y lágrimas" (Robert Wise, 1965)


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Sin duda una de las películas a las que peor ha tratado el paso del tiempo, no porque esté mal, que de hecho es uno de los mejores musicales de la historia del cine con una colección de canciones inolvidables, sino porque su sensibilidad y su tono, que muchos tildarán de "ñoño", le chirriará y mucho a cualquier espectador actual. El truco para disfrutarla es verla con otros ojos, dejándose llevar, viajando a otro tiempo, con un espíritu quizás un tanto naif e infantil, sin cuestionar el idealismo o "buenismo" del que está impregnado el argumento. Se basa en la historia real de una adinerada familia austriaca que tuvo que huir de Italia después de la invasión de los nazis y en la labor de una institutriz encargada de cuidar a los siete hijos del viudo capitán Von Trapp. Otro de sus handicaps es una duración cercana a las tres horas, pero sólo por la filmación en escenarios naturales en los Alpes tiroleses y por su banda sonora merece la pena. En 1966 ganó 5 óscars (mejor película, director, montaje, banda sonora adaptada y sonido) y consiguió 5 nominaciones más (actriz principal, actriz secundaria, fotografía en color, dirección artística en color y vestuario en color).

jueves, 18 de octubre de 2018

"El señor de la guerra" (Franklin J. Schaffner, 1965)

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Basada en la obra de teatro "The lovers" de Leslie Stevens, es una adaptación que reproduce con gran acierto el mundo feudal del siglo XI en el Norte de Europa y se centra en la figura de un guerrero normando al que un Duque pide proteger unas tierras que son hostigadas por los frisios. El director aprovecha un argumento que oscila entre la aventura y el romance para hacer una estimable recreación de época utilizando temas como las diferencias sociales entre nobles y plebeyos, las hostilidades entre pueblos, las creencias religiosas y paganas o la lealtad y la ambición. El interés del argumento, el acierto en la ambientación y el magnetismo que logran Charlton Heston y Richard Boone hacen el visionado altamente recomendable.

miércoles, 6 de julio de 2011

“La colina” (Sidney Lumet, 1965)

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Género: Drama, Bélica
País: Gran Bretaña
Reparto: Sean Connery (Joe Roberts), Harry Andrews (R.S.M. Wilson), Ian Bannen (Harris), Alfred Lynch (George Stevens), Ossie Davis (Jacko King), Roy Kinnear (Monty Bartlett), Jack Watson (Jock McGrath), Ian Hendry (Staff Sergeant Williams),
Michael Redgrave (Oficial médico),
Productor: Kenneth Hyman
Guión: Ray Rigby, R.S. Allen basado en su obra teatral
Fotografía: Oswald Morris
Música: Art Noel y Don Pelosi
Montaje: Thelma Connell
Fotografía: Oswald Morris
Duración: 123 minutos


Aunque está considerada casi unánimemente como una de las mejores películas de Sydney Lumet, no es “La colina” de las más conocidas de su autor, pues siempre se suelen citar antes “Doce hombres sin piedad” (1957), “Serpico” (1973), “Tarde de perros” (1975), “Network, un mundo implacable” (1976), “Veredicto final” (1982) o su última película y la más reciente “Antes que el diablo sepa que has muerto“ (2007). En cualquier caso se trata sin duda de una de esas películas que te engancha desde el principio y no te suelta hasta el final.

El argumento trata sobre una prisión británica al norte de África en una fecha indefinida en torno a la Segunda Guerra Mundial a la que envían a los soldados insubordinados o indisciplinados para “meterlos en vereda” mediante una intensa instrucción que incluye unos mortales ejercicios bajo un sol de justicia sobre una colina de arena construida dentro del recinto. En concreto la narración se centra en la llegada de cinco nuevos prisioneros entre los que destaca Joe Roberts (Sean Connery), un oficial que se negó a acatar una orden de ataque en la que perecieron todos sus compañeros y que se convierte en blanco de las iras del Sargento Williams (Ian Hendry), un tipo que parece disfrutar con el castigo físico a sus subordinados con la acquiesciencia de su superior, el Sargento Mayor Wilson (Harry Andrews).

La película es un valiente alegato que pone en tela de juicio los mecanismos de la jerarquía militar por cuanto el cumplimiento de una orden puede respetar los principios del ejército pero ir en contra de la lógica o de la humanidad. Como temas de fondo hay varios: la duda de si el fin justifica los medios cuando se trata de adquirir una disciplina, la idoneidad de la estructura jerárquica militar o las relaciones que se establecen dentro de un pelotón como metonomia de las que se establecen en la sociedad (el hecho de que uno de los cinco prisioneros, King (Ossie Davis), sea negro, está utilizado también para concienciar sobre el racismo). La película es por todo ello valiente y Sydney Lumet parece apuntar que no está en contra del sistema militar, pero que sí lo pone en duda por cuanto se basa en órdenes y no todos los hombres que las dan son ecuánimes. En realidad el gran tema de la película es el abuso de poder y el argumento lo desarrolla de manera magnífica.
Uno de los aspectos que más fuerza le dan a la película son los personajes. El Sargento Williams (Ian Hendry) es un claro precedente de tipos tan odiosos como el Sargento Hartman de “La chaqueta metálica” o el Amon Goeth de “La lista de Schindler”. Sus apariciones en escena provocan literalmente al espectador porque utiliza su posición de poder para someter a sus prisioneros de la celda 8, aunque el Sargento Mayor Wilson (Harry Andrews) no se queda a la zaga en un papel más odioso si cabe por cuanto hace la vista gorda a todos los desmanes siempre con la escusa de una disciplina que para nosotros, que conocemos todas las perspectivas como espectadores, resulta caprichosa y sui géneris. Los dos actores que los interpretan están soberbios.

No lo están menos los cinco detenidos, encabezados por un Sean Connery perfecto en su papel de Roberts, un oficial rebelde que no está dispuesto a obedecer órdenes fuera de toda lógica y por Ossie Davis, King, que padece todo tipo de vejaciones por ser negro y se une a la causa de Roberts. Junto a ellos Barlett y McGreeth representan la cobardía, el egoísmo, la traición; Stevens es la víctima propiciatoria y el argumento se completa con el jefe médico y el Sargento Harris, que es la antítesis de Williams. La crítica no obstante, más efectiva y despiadada que Lumet hace a través de un personaje es la del máximo responsable del correccional militar, un tipo que está preocupado sólo por las prostitutas, que ha perdido por completo el mando y que ignora qué ocurre entre los hombres a su cargo. Las interpretaciones de todo el elenco (la mayoría secundarios de lujo que hemos visto en infinidad de series y películas) son esenciales para que los mecanismos argumentales del guión funcionen y la película sea todo lo intensa que quería Lumet.

El director hace también un gran trabajo confeccionando su película como un drama psicológico en el que el blanco y negro de la fotografía, los primerísimos planos, los contrapicados y la posición de la cámara (a veces usando la técnica de la cámara en mano) son muy importantes para causar sensación de claustrofobia. Están también muy elaboradas las secuencias exteriores en el campo de entrenamiento, con elegantes movimientos cenitales como el que da inicio a la película y casi siempre luciéndose en los planos secuencia con numerosos extras de fondo ejercitándose, que es algo que aumenta notablemente la sensación de asfixia física que se quiere dar a entender. Otro aspecto del que se habla mucho sobre esta película es el tratamiento que se da al personaje de Williams, casi siempre con la cara oculta en sombras para enfatizar su malévola presencia. En general podríamos decir que Lumet desarrolla una dirección excepcional, adelantada a su tiempo. Pese al blanco y negro la película no resulta por ello “antigua” sino que los encuadres y las imágenes parecen modernos, actuales. Es una película para la que ha pasado muy bien el tiempo y no es de extrañar que ganara el premio a la mejor producción británica en aquel 1965.



MIS ESCENAS FAVORITAS (¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!)

- La escena inicial, cenital, recorriendo todo el campo de detenidos, sobrevolando la colina, explicando el escenario en el que van a tener lugar los hechos.
- Son geniales casi todas las escenas en las que aparece Harry Andrews, pero entre todas ellas destacaría aquella en la que los reclusos parecen amotinarse y los apacigua dando muestras de un cinismo sin límites.
- La escena en la que los cinco detenidos tienen que subir y bajar la colina “sólo seis veces”. Incluso como espectadores nos parece que no es excesivo, pero con esta escena comprendemos que sí lo es, máxime cuando Lumet intercala otra escena nocturna en la que un soldado sin petate prueba a subir y bajar la colina y sólo soporta hacerlo un par de veces.
- Los oficiales encabezados por Williams con las porras sobre la colina.
- La escena en la enloquece Stevens.
- La escena clave de la película, que explica toda la tesis de fondo que ésta encierra es aquella en la que Roberts habla con King en privado en su celda, le explica qué ocurrió para que le detuvieran y por qué actuó como lo hizo.
- Por supuesto son grandiosas las escenas en las que se resuelve el conflicto, con los interrogatorios y el ir y venir de varios personajes.