sábado, 29 de diciembre de 2012

“El Havre” (Aki Kaurismaki, 2011)

Película sólo para quienes las formas importen tanto como el argumento, para amantes del cine de autor o para quienes quieran acercarse de puntillas a él y lo es porque aunque es un título a contracorriente de esos otros que llenan salas posee un cierto atractivo visual y un tono amable que la hacen simpática e ilusionante y es que quizás la vida nos haga más pobres, pero queda esperanza para quienes ayudan a los demás.

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Título original: Le Havre.
Guión: Aki Kaurismäki.
Países: Finlandia, Francia y Noruega.
Duración: 93 min.
Género: Comedia dramática.
Reparto: André Wilms (Marcel Marx), Kati Outinen (Arletty), Jean-Pierre Darrousin (Monet), Blondin Miguel (Idrissa), Elina Salo (Claire), Evelyne Didi (Yvette). Producción: Aki Kaurismäki, Fabienne Vonier y Reinhard Brunding.
Fotografía: Timo Salminen.
Montaje: Timo Linnasalo.
Diseño de producción: Wouter Zoon.
Vestuario: Frédéric Cambier.
Distribuidora: Golem.
Estreno en Finlandia: 9 Septiembre 2011.
Estreno en España: 28 Diciembre 2011.
Calificación por edades: Apta para todos los públicos.




Si hay una cosa que encanta a los críticos es que un director sea fiel a sí mismo, a sus señas de identidad y a su forma de entender el cine máxime cuando eso significa poseer un encanto personal e intransferible aún a sabiendas que las salas no necesariamente van a llenarse con cada una de tus películas.

Esto es un poco lo que pasa con el finlandés Aki Kaurismäki, un director que es ante todo un “autor”, un cineasta de minorías, que afronta proyectos siempre muy personales y que aunque no creo que haga cine de espaldas al público no es la taquilla lo que le importa sino contar historias a su modo.



Su última película hasta la fecha es “Le Havre”, que paradójicamente ha encontrado más que cualquier otro de sus títulos, una buena cogida del público a parte de la casi siempre fiel crítica especializada. Eso le ha valido un año de reconocimientos y nominaciones a un buen puñado de premios entre los que están los César en Francia, los premios del cine europeo y unos cuantos de índole internacional.

La historia que cuenta es bastante sencilla. Se centra en Marcel Marx, un escritor bohemio que vive sus últimos días trabajando en las calles como limpiabotas y reside en un barrio pobre de la pequeña localidad portuaria de Le Havre. La rutinaria y tranquila vida de Marcel se ve de pronto alterada por un joven inmigrante que quiere viajar a Londres y precisa su ayuda.

Mejor no decir nada más porque aunque la historia es simple lo importante es como nos la cuenta Kaurismaki, cómo penetra en ese mundo de los menos privilegiados y lo hace en cambio acentuando por una vez los aspectos más amables y menos dramáticos y pesimistas, insuflando cierta esperanza a través de la bondad y, eso sí, la gélida ternura de unos personajes que no lagrimean ni se autocompadecen a pesar de que podrían hacerlo con más motivos que nadie y que en cambio, ofrecen su ayuda a quien más a mano tienen simplemente porque también son seres humanos.



Evidentemente es una película de tono amable y edulcorado, incluso los escenarios en los que se mueven los personajes están embellecidos por una fotografía atractiva y decorados coloristas que juegan con un cromatismo de contrastes, pero los personajes se muestran fríos en sus maneras como desencantados, de vuelta de todo y procurando recordar que en realidad asistimos a varios dramas: el del inmigrante que trata de abrirse camino en la tierra prometida, el de los ancianos que viven sus últimos días sabiendo que las horas se les agotan o el de las personas humildes para las que el sustento diario es la pequeña victoria de cada día.

Es por tanto una película de contrastes, de argumento sencillo pero con sus cargas de profundidad, que parece simple pero resulta más compleja si se piensa, de tono amable pero fondo duro, de estética colorista pero significados grises y tristes....Seguramente deje indiferente durante su visionado pero uno se descubra después asimilando que ha dejado su poso....Esa es la pequeña magia de las buenas películas y que sólo logran los grandes directores.

Y como curiosidad......¡¡¡¡Ojo a esa pedazo de actuación de Little Bob!!!! Es un poco como la película al completo, parece poca cosa, pero luego no lo es....Vaya pinticas, si parece mi abuela ¿este hombre toca rock? Pero comienza su actuación y ¡¡¡¡Cómo suena oye!!!! ¡¡¡Espectacular!!!!




MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡NO LEER, CONTIENE SPOILERS!!!

- Al comienzo de la película el humilde limpiabotas es echado por un tendero de una tienda de zapatos que le llama “Terrorista” y se queja amargamente “¿Pero sí somos del mismo gremio?”
- La escena en la que varios grupos de personas en un bar hablan, aunque no se escuchan, cada cual habla de lo suyo, simplemente el bar es el lugar donde se desahogan de los reveses de sus vidas.
- Las escenas en el hogar de la mujer de Marcel, ocupada siempre con todo tipo de tareas y sin quejarse, exigiendo sólo que Marcel cumpla con sus obligaciones diarias.
- El personaje de la mujer de Marcel es de una frialdad gélida, sin embargo no pone por delante nunca sus necesidades y lo demuestra cuando estando en el hospital le pide a Marcel que no acuda en dos semanas sabiendo que sólo sería ir allí para sufrir viéndola.
- El fino humor lleno de ironía que domina toda la película. La mujer de Marcel le pide al médico que no le cuente su enfermedad a su marido. Él le contesta “”Está bien, le hablaré como un ministro”.
- El momento en que el tendero de la frutería baja la persiana porque si no sabe que tendrá que regalar algo de fruta a Marcel, como hace la panadera con el pan.
- Marcel abre en un par de ocasiones el armario de su casa: su mujer sólo tiene dos vestidos, él un traje y su ropa de diario.
- Marcel acude a la penitenciaria donde han encerrado al abuelo del chico inmigrante y dice que es abogado, que está grabando la conversación y que quiere hablar con él porque es el hermano albino de la familia.
- Marcel preguntando al chico “¿Has llorado? ¿No? Mejor, eso no ayuda”.
- La película explica como todos nosotros somos nuestros propios enemigos aunque también podemos ayudarnos. El que delata al chico es un vecino, pero también es cierto que los vecinos ayudan a Marcel...y la película parece insinuar que quien actúa de buena fe quizás pueda conseguir un premio. Hay esperanza para las buenas personas.
- Los personajes que pueblan la película parecen extraños, fríos, distantes, pero a la postre se muestran llenos de vida. Un efecto similar sucede con el tipo que acude a dar el concierto: está mayor, se parece a cualquiera de nuestras abuelas y tiene unas pinticas muy poco rockeras, pero ¡¡¡Cómo suena!!!! Kaurismaki se recrea en ello y nos regala la canción completa.
- El estilo fílmico es clásico, con tomas fijas a menudo y narración lineal, pero Kaurismaki consigue el ritmo justo para que la película no resulte larga, sea dinámica, acabe pronto y se te quede buen ánimo al salir del cine.
- El comisario al final de la película en dos escenas geniales: en una le avisa a Marcel “Si yo fuera usted trataría de librarme del paquete lo antes posible” y en la otra reprende a uno de sus policías que duda de él mientras hace la vista gorda en el barco.