jueves, 6 de febrero de 2014

“La herida” (Fernando Franco, 2013)

Atípico, duro y amargo drama personal sobre una conductora de ambulancia a la que la cámara sigue literalmente durante hora y media que ha cosechado 6 nominaciones a los Goyas y se ha convertido en una de las películas españolas del 2013 favoritas de la crítica.

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País: España.
Duración: 95 min.
Género: Drama.
Reparto: Marian Álvarez (Ana), Manolo Solo (Jaime), Luis Callejo (Carlos), Andrés Gertrudix (Álex), Rosana Pastor (madre de Ana), Ramón Barea (Martín), Ramón Agirre (padre de Ana). Guion: Fernando Franco y Enric Rufas. 
Producción: Koldo Zuazua, Roberto Burtragueño, Samuel Martínez, Mario Madueño, Manuel Calvo y Fernando Franco. 
Música: Ibon Rodríguez. 
Fotografía: Santiago Racaj. 
Montaje: David Pinillos. 
Dirección artística: Miguel Ángel Rebollo. Vestuario: Eva Arretxe. 
Distribuidora: Golem. 
Estreno en España: 4 Octubre 2013.
 Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.





Recomendable sólo para quienes no les importe instalarse en la amargura y la soledad durante hora y media. El no saber los porqués crea un cierto suspense que junto a la actuación de la protagonista hacen interesante la película, pero en cualquier caso es un título duro de pelar que yo no recomendaría a nadie que use el cine como un mero recurso para evadirse.

 

“La herida” es una de esas películas que como no andes muy al loro de lo que se va estrenando se te escapa y de pronto la descubres entre las listas de lo más destacado del año o incluso con 6 nominaciones en los premios Goya incluida la de aspirante a mejor película.

El cartel dice mucho y a la vez hecha bastante para atrás como lo que quieras sea ir al cine a pasar un rato agradable. Es un primer plano de una chica joven apoyada en la pared de su ducha mientras el agua corre sobre ella en lo que es un gesto inequívoco de tristeza....se trata precisamente de eso. El argumento va sobre una conductora de ambulancias a la que las cosas no van precisamente bien (y no digo más para el que quiera verla porque el intríngulis, el suspense de qué le pasa y por qué le pasa es uno de los motores de interés que tiene). La cámara se instala a un metro de ella y la persigue allá donde va desde el minuto 1 al final y durante unos días en los que asistimos a todo lo que le pasa o a través de su rostro o “siguiéndola” y....fin.

Como podrá deducirse se trata de un dramón con todas las letras, no es una película que vaya a gustar a todo el mundo y tampoco es una película agradable de ver porque te instalas literalmente en el estado de ánimo y perspectiva de la protagonista y todo es dolor y amargura. Vamos, que aunque la disfrutes tienes muchas dudas de recomendarla a nadie. Bueno, sí, quizás a quien también busque en el cine nuevas formas de expresión o propuestas valientes que se salgan de lo típico; pero en cualquier caso no te libras de los reparos de recomendar hora y media (no dura más) de sufrimiento y amaragura.


Por supuesto a la crítica cinematográfica le ha encantado (salvo alguna contada excepción, curiosamente los críticos que más me convencen). Hay que tener arrestos para hacer en España tu ópera prima con estos mimbres porque te juegas una taquilla pobre y acabar con tu carrera nada más empezarla, eso hay que reconocerlo. También hay que admitir que el colocar la cámara a un metro de la protagonista y centrarte únicamente en ella obviando casi por completo el entorno (sólo nos enteramos por lo que intuimos u oímos fuera de cuadro) es un recurso que pocas veces hemos visto y no recuerdo si se ha hecho alguna vez durante toda una película (yo no lo recuerdo) y desde luego no hubiera funcionado si la actriz Marian Álvarez no hiciera una actuación tan redonda como la que consigue.

Méritos al margen, que no se los quito, a mí me da la impresión que hubiera estado bien saber los porqués. El ejercicio de suspense que el director propone al no informarnos de casi nada sobre los antecedentes funciona bien al principio, pero al final termina provocándote una cierta frustración como también lo produce el hecho de que todo quede en el aire....Ya que haces el esfuerzo de empatizar (o tratas de hacerlo al menos) con una protagonista que más que simpatía te produce un cierto rechazo, te gustaría a cambio vislumbrar un atisbo de esperanza (aunque sea ilusorio). Habrá quien en cambio le parezca bien el desarrollo tal cual es por aquello de que el director seguramente sólo trata de instalarnos en una perspectiva sin pretender hacer juicios de valor ni buscar soluciones....Ok. A mí como espectador me gustaría que me dieran más datos para poder sacar yo mis conclusiones y al no dármelos todo se queda en experiencia vivida en cabeza ajena, sin más.

Reflexionando sobre este tipo de películas uno se acaba preguntando ¿es buena? Pienso que sí porque el director consigue lo que quiere, está bien rodada, te mantiene en vilo, está muy bien interpretado el personaje principal, llegas a sentir propio esa amargura que le asalta a la protagonista. La cuestión más bien es ¿te gusta? ¿es recomendable? Y ya digo, que en ese caso, yo no la recomendaría salvo que supiera muy bien cómo es el espectador que pretende verla y qué le gusta. A mí me ha parecido interesante, pero yo no sólo veo películas para entretenerme y evadirme, a mí me gusta también que el cine me haga entrar en terrenos, sentimientos, sensaciones y atmósferas inexploradas y me sorprenda con propuestas atípicas...creo que sólo a alguien que entienda el cine de ese modo puede gustarle esta película y aún así, lo aseguro con reparos....quizás lo interesante sea probar a ver qué pasa.