martes, 9 de febrero de 2016

“A cambio de nada” (Daniel Guzmán, 2015)

Sorprendente debut en la dirección del actor Daniel Guzmán, que se fija en un chaval de dieciséis años, víctima de un matrimonio desestructurado y con problemas y de una etapa de autodescubrimiento y rebeldía extrema. No sólo destaca por cómo te enganchan los personajes y lo bien presentado que está su mundo, sino también porque te tiene en vilo de inicio a fin a pesar de que no cuenta otra cosa que las idas y venidas del chico y su amigo, recordando en algunas cosas lo que ya hizo Fernando León de Aranoa con "Barrio".

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Guión: Daniel Guzmán.
País: España.
Duración: 93 min.
Género: Drama, costumbrista
Reparto: Miguel Herrán, Antonio Bachiller, Antonia Guzmán, Felipe García Vélez, Luis Tosar, María Miguel, Miguel Rellán.
Distribuidora: Warner Bros.
Pictures International España.
Estreno en España: 8 Mayo 2015.
No recomendada para menores de 12 años.







 

Hay que reconocerlo. Había que ser todo un lince, arriesgarse mucho o estar muy bien informado (Festival de Málaga mediante) para haber ido al cine a ver “A cambio de nada” antes de que se anunciaran las nominaciones de los Goyas 2016 en diciembre de 2015. La película se estrenó en Mayo y pasó más o menos desapercibida.

Me sirve esto para sacar a colación un tema interesante sobre el cine español y sobre el cine en general ¿Cómo decide un espectador ir a ver una película? ¿Trailer? ¿Información en los medios? ¿Revistas especializadas? ¿Recavando críticas profesionales u opiniones de conocidos? El caso es que la decisión siempre es por “algo” y en una película como ésta era complicado encontrarle ese algo, así que si fueron los Goyas como en mi caso, bienvenidos sean.

Se trata de la primera película del actor Daniel Guzmán (también responsable de un guión que al parece tiene mucho de autobiográfico) y la primera película de un chaval con muchísimo desparpajo, Miguel Herrán y también la primera película de Antonia Guzmán, la abuela del director, porque nunca es tarde. Bienvenidos sean.

No era la gran película española del año, ni lo pretendía; pero sí fue la gran sorpresa que nos deparaba nuestro cine este año porque a veces hacer cine con desparpajo y conectando con el día a día es la mejor manera de llegar al público.

Dudo muchísimo que alguien pueda ver esta película y no le atrapen en mayor o menor medida los personajes. Dario y su amigo Luismi son dos chavales cuyo sitio es la calle, dos pícaros del siglo XXI cuya inquietud vital y circunstancias les empujan a hacer todo lo que hacen que no son más que cosas de chavales....me recuerdan en parte mi adolescencia y la de muchos chicos que conocí, me recuerdan muchísimo a los Rai, Manu y Javi de “Barrio” (curiosamente en aquella intervino como actor Daniel Guzmán, seguramente le marcó ¡¡¡Quién lo diría!!! Han pasado 17 años), me recuerdan a novelas de Delibes, me recuerdan a otra época pero quizás no tanto cronológica como vital.


Uno viendo “A cambio de nada” recupera tiempos pasados en los que te buscabas a ti mismo, en los que la calle podía ser una aventura tras cada esquina, en los que si tus padres se peleaban tu mundo se resquebrajaba aunque jamás lo dejaras ver, en los que el colegio te tocaba las pelotas y lo único que querías hacer era estar con tus amigos. Dario y Luismi en mayor o menor medida somos cualquiera de nosotros y precisamente por eso y por el desparpajo que emana tanto de los actores como del desarrollo, uno se queda hipnotizado viendo la película.

Es posible que no sea a fin de cuentas una película de las de encabezar rankings, ni liderar listas, pero sí que llega y te toca la patata por su apego con la realidad. Vamos, parecido a la mencionada “Barrio”, “El Bola”, “7 vírgenes”, “Krampack” o algunos capítulos de la serie “Cuéntame”. Ese cine a pie de calle, con chavales de aquí para allá, suele dar buenos resultados con el público y hay que reconocer que Daniel Guzmán lo ha bordado, porque además su película describe bien los entornos y avanza al ritmo perfecto para mantenerte en vilo de inicio a fin.

No sólo destacaría la magia y singular aparición de Antonia Guzmán, yo diría que el otro gran personaje que nos conquista en esta ocasión es Caralimpia, otro personaje salido de la picaresca actual, un tipo que se gana la vida como puede, viejo delincuente con más corazón que geta que es el que personifica el valor de la amistad al que apunta el título. Un viva la vida, sí, pero un buen amigo, como el prota. Y es que los buenos amigos lo dan todo, pues eso......"A cambio de nada".