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jueves, 18 de septiembre de 2025
"Karate Kid" (John G. Avildsen, 1984)
martes, 11 de febrero de 2025
"La historia interminable" (Wolfgang Petersen, 1984)
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martes, 10 de diciembre de 2024
"Cazafantasmas" (Ivan Reitman, 1984)
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domingo, 4 de diciembre de 2011
“Los santos inocentes” (Mario Camus, 1984)
OBRA MAESTRAPaís: España
Duración: 107 min.
Género: Drama, constumbrista
Reparto: Alfredo Landa (Paco el bajo), Terele Pávez (Régula), Belén Ballesteros (Nieves), Juan Sánchez (Quirce), Susana Sánchez (la niña chica), Francisco Rabal (Azarías), Ágata Lys (doña Pura), Agustín González (don Pedro), Juan Diego (señorito Iván), Mary Carrillo (señora Marquesa), José Guardiola, Manuel Zarzo (Doctor), Francisco Torres, José Salvador, José Manuel Sito, José Albiach, Rafael Serna, Maribel Martín
Distribuidora: United International Pictures (UIP)
Productora: Televisión Española (TVE), Ganesh Producciones Cinematográficas
Dirección artística: Rafael Palmero
Efectos especiales: Reyes Abades
Fotografía: Hans Burman
Guión: Antonio Larreta, Manolo Matji, Mario Camus
Maquillaje: Josefa Rubio, Juan Farsac, María José Domínguez, Mariano García Rey
Montaje: José María Biurrún
Música: Antón García Abril
Novela original: Miguel Delibes
Sonido: Carlos Faruolo, Claudia Radoszynski, Eduardo Fernández, Luis Castro
Vestuario: León Revuelta Marina Rodríguez
Desde que vi por primera vez “Los santos inocentes” y ya van cuatro, me pareció que no se podía hacer mejor una adaptación ni una película. De hecho yo diría que es un buen ejemplo de “Obra maestra” de película perfecta porque todo es magnífico.
No sólo es que la película mejora cada vez que la ves, no es sólo que consiga su objetivo a la perfección (no obviemos que el argumento carga contra una sociedad y una época), no es sólo que te deje una huella imborrable, un regusto inolvidable, un poso agridulce a medio camino entre la indignación, la impotencia y el buen “sabor” de todo lo que se disfruta; además, te penetra, se instala en tu memoria y te queda para siempre asida a tus mejores recuerdos del cine español gracias a una colección de escenas y personajes sencillamente antológicos.

Esta película llegó en un momento en el que el cine español pretendía reimpulsarse. Gran culpa del reparto que se reunió y del equipo técnico que se reclutó fue de la entrada en vigor de la “Ley Miró” con la que se pretendía que el cine español mejorara mediante propuestas competitivas también a nivel internacional. El actor Julián Mateos acaba de fundar una nueva productora y precisaba un título de éxito y renombre y vaya si lo tuvo porque fue un éxito de crítica y público con unos datos de taquilla fabulosos
Gran culpa de todo la tiene la novela de Miguel Delibes, por supuesto. No voy a cometer el desliz de decir que el novelista no fuera valorado en vida, que lo fue y mucho, pero siempre he tenido la impresión que su estilo sencillo, su fácil lectura le perjudicaban en la opinión de muchos y en cambio, cuando lees a Delibes sientes que es veraz, que lo que te cuenta no sólo es verosímil sino también revelador. Seguramente es uno de los autores que mejor ha reflejado muchas de las realidades de la España del siglo XX, sobretodo de la rural y con el tiempo es seguro que sus obras se convertirán casi en testimonios históricos.


“Los santos inocentes” se sitúan en un cortijo extremeño en la España de los 60’s y concretamente focaliza el argumento en una familia que vive en la miseria, bajo las órdenes de Don Pedro y el señorito Iván. Son Paco el bajo, su mujer Régula, Azarías (hermano de Régula) y los tres hijos, Quirce, Nieves y la niña chica. Esencialmente se cuentan dos épocas, saltando atrás y adelante en el tiempo, utilizando a cada uno de los personajes para explicar su evolución y al mismo tiempo hacer un retrato de la sociedad del momento, marcada por grandes diferencias sociales y culturales, por la hipocresía y el orgullo de los potentados y la resignación de las clases desfavorecidas.
Mario Camus (“La colmena”, “La casa de Bernarda Alba”, “Sombras en una batalla”, “El color de las nubes”, “Fortunata y Jacinta” (TV) o “Curro Jiménez” (TV)) es un director en especial sintonía con las adaptaciones literarias y hace con la obra de Delibes un gran trabajo que en su día fue muy aplaudido incluso a nivel internacional, no en vano Alfredo Landa y Francisco Rabal ganaron el premio de interpretación ex aequo en el Festival de Cannes (todo el reparto no obstante está perfecto, en concreto Juan Diego raya al mismo nivel si no superior que los dos protagonistas).
Ante todo Camus sabe captar a la perfección el ambiente rural y social de la época por lo que la película constituye un auténtico viaje en el tiempo y el espacio para asistir a la sórdida realidad de las familias más humildes y a la cínica prepotencia de los terratenientes durante la España franquista. No sólo es que de pronto nos encontremos en los años 60’s sino que esos ambientes campestres son perfectamente reconocibles para quien haya vivido en entornos rurales. Dirección artística, puesta en escena y esa fotografía a veces lúgubre y a veces luminosa de Hnas Burmann perfectas.

El interés de la película reside por su puesto en su temática y carga de profundidad, pero también en unos personajes con un magnetismo incuestionable y una colección de escenas antológicas que resuelven de manera perfecta lo que pretende sugerir con ellas. Pocas veces se ha explicado mejor la forma con la que una clase social se imponía sobre otra y lo injusto y caprichoso del proceder de los señores, personificado en la figura del señorito Iván figura caprichosa, egoísta y altanera que representa a un clase social henchida de orgullo que se cree en posesión de unos privilegios que realmente no respetan a nada ni a nadie salvo a su propia conveniencia). La película es una auténtica delicia no sólo por lo atinado de cada escena, de cada diálogo y de cada actuación sino también por todo eso que no se dice, por esos gestos que sin decir nada dicen tantas cosas. El reparto es perfecto y todos sus trabajos memorables..
La historia es especialmente reveladora porque al tiempo que describe una época y un status quo, enfrenta los valores de dos clases sociales destinadas a chocar por la pura inercia de sus comportamientos. Junto a la soberbia, el egoísmo y el afán por sobresalir de unos cohabitan la humildad, la sumisión y la docilidad de los otros pero inevitablemente es una situación insostenible porque ante los desmanes sólo cabe reaccionar, aunque sea desde la más pura inocencia. El señorito Iván y Azarías son precisamente los dos polos de esas dos realidades y el conflicto se produce precisamente entre ellos.
Una vez vista “Los santos inocentes” te dejan la sensación de haber visto una de las mejores películas que has visto nunca y ya adelanto que sucesivos visionados reafirman esa impresión e incluso la mejoran; pero también te hace zozobrar en cierto modo, recordándote que hubo un tiempo en que los Paco el bajo, Régula, Azarías y el señorito Iván fueron posibles y que todavía lo son al modo actual porque diferencias sociales siempre las va a haber y desgraciadamente los “señoritos” son una clase inextinguible porque también para tener posición hay que tener clase, humanidad y solidaridad con los demás.
MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!!
La película está plagada de grandes escenas, todas están resueltas con indudable maestría por Mario Camus, pero por citar unas cuantas me quedaría con estas:
- Paco el bajo acudiendo a ver al antiguo señor de Azarías para saber por qué le ha despedido.
- Azarías orinándose en las manos y asegurando con total inocencia a su sobrino que lo hace por las mañanas “pa que no me se agrieten” justo antes de contar una mazorcas de maíz que mete en un saco y en las que pasa del diez al treinta y cinco.
- La visita de la marquesa con motivo de la comunión es toda en sí especialmente brillante: la llegada a la casa con toda la cuadrilla en fila y el sacerdote dejándose besar el anillo hasta que se cansa; la propina para los currantes; la visita a la vivienda de Paco el bajo en la que descubren el estado en que viven cuando la niña chica comienza a gritar (¡¡¡y es infinitamente mejor que la choza en la campiña!!!) o el contraste entre la fiesta de los jornaleros y la comida de los señores.
- La escena de la película es sin duda aquella en la que, mientras hacen una foto a toda la familia, Azarías sale corriendo tras su “milana bonita” que ha salido volando y en medio del cortijo consigue que vuelva a posarse en su hombro.
- El flashback dedicado a Paco a través del cual comprendemos por qué cojea y que pone de manifiesto de una forma clara el egoísmo y capricho del señorito Iván, que a pesar del afecto que parece tener con él realmente sólo aprecia a Paco porque le beneficia en los días de caza.
- La escena en la que el señorito Iván demuestra a sus colegas de caza las habilidades de Paco el bajo como “secretario” y el orgullo que muestra éste al recordar de memoria el paradero de las cuarenta codornices a las que ha abatido el señorito y esa otra extraviada de un competidor a la que localiza olisqueando el suelo.
- Hay dos escenas escalofriantes sobre cómo la clase social más elevada se jacta incluso de estar haciendo una gran labor con los sirvientes a su cargo: el momento en que el señorito Iván llama a Paco y Régula para que escriban sus nombres ante el embajador y cuando le asegura al señor ministro que los nuevos jóvenes parecen no agradecer su trato con ellos.
- Paco el bajo aconsejándole a su hija que con los asuntos de los señores se dedique a ver, oír y callar.
- El momento más enternecedor e impactante de la película es cuando el señorito Iván deja llorando a Azarías después de una nefasta jornada de caza en la que maldice su suerte por no contar con Paco a causa de su lesión en la pierna.
- El inesperado suceso del final de la película, que no se ve venir pero es una consecuencia lógica de todo lo que se ha ido gestando a lo largo del argumento.
sábado, 24 de octubre de 2009
"Footloose" (Herbert Ross, 1984)

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Título original: Footloose
País: Estados Unidos
Duración: 107 min.
Género: Drama, romántica, musical
Reparto: Kevin Bacon, Lori Singer, John Lithgow, Dianne Wiest, Chris Penn, Sarah Jessica Parker, John Laughlin, Elizabeth Gorcey, Frances Lee McCain, Jim Youngs, Douglas Dirkson, Lynne Marta, Arthur Rosenberg, Timothy Scott, Alan Haufrect, Linda MacEwen, Kim Jensen, Michael Telmont, Leo Geter, Ken Kemp, Russ McGinn, Sam Dalton, H.E.D. Redford, Jay Bernard, David Valenza, Meghan Broadhead, Mimi Broadhead, Gene Pack, Marcia Reider, John Perryman, Mary Ethel Gregory, Oscar Rowland, J. Paul Broadhead, John Bishop, Carmen Trevino, Melissa Renee Graehl, Monica M. Da Silva, Terri Gay Ulmer
Distribuidora: United International Pictures (UIP)
Productora: Paramount Pictures, IndieProd Company Productions
Fotografía: Ric Waite
Guión: Dean Pitchford
Maquillaje: Barbara Lampson, Daniel C. Striepeke
Montaje: Paul Hirsch
"Footloose" fue un pelotazo popular en los 80's (hizo un taquillazo), posee gracias a su banda sonora (irresistible la canción de Kenny Loggins que da título a la película) y su argumento el tono de alegría característico de los 80's, como si de pronto como en un subidón la juventud se hubiera decido a comerse el mundo, lo cual se reflejó sobretodo en el mundo de la música y en muchas películas que viéndolas hoy en día todavía contagian esa sensación. Es un poco la misma línea que "Fama" (1980), "The Blues Brothers" (1980), "Flashdance" (1983), "Regreso al futuro" (1985), "El club de los cinco" (1985), "Top gun" (1986), "Todo en un día" (1986), "Dirty dancing" (1988) o "Cocktail" (1988) aunque hay otras más o menos logradas.
La película cuenta como Ren McCormack llega a un pueblo del medio oeste desde chicago con su familia y tiene que enfrentarse a los prejuicios locales para celebrar un baile de fin de curso.
Se trata esencialmente de un musical juvenil, de cierto toque romántico y con un suave trasfondo dramático que habla sobre la intolerancia y el choque entre el conservadurismo y el deseo de evolucionar, lo cual era un tema muy de actualidad a principios de los 80's. Como punto de partida del conflicto, la música, en este caso una banda sonora alegre y dinámica en la que pueden encontrarse temas como el contagioso "Footloose" de Kenny Loggins o los no menos pegadizos "Let's hear it for the boy" de Deniece Williams, "Holding out for a heroe" de Bonni Tayler o "Dancing in the sheets" de Shalamar que no sólo fueron tremendamente populares y sonaron hasta la saciedad sino que permitieron a Herbert Ross marcarse varias escenas a medio camino entre el musical clásico y el videoclip que cualquiera que haya visto la película recuerda. El comienzo en concreto, que muestra alternativamente los pies de distintas personas, con diferentes estilos de vestir y de moverse, bailando el tema de la película no puede ser más simple y efectivo porque te hace "entrar" en la película como si te lanzaran como una bola de cañón y a lo largo de ella Herbert Ross acierta incluso con la surrealista escena en la que, recordando a "Rebelde sin causa" o "Greese" protagonista y antagonista se enfrentan lanzándose uno contra otro con ¡¡¡¡dos tractores!!!!. En este sentido "Footloose" es un musical atípico que evita las coreografías los musicales clásicos para acercarse más al mundo del videclip influyendo de manera notable en películas posteriores como "Dirty dancing" y en la línea de "Flashdance". Ejemplo de ello es la escena en que Ren baila solo en el almacén, aquella en la que se muestra como va enseñando a bailar a su amigo Willard (sorprendente Chris Penn, el hermano de Sean Penn) o el final en la fiesta de fin de curso.
Herbert Ross, el director, fue uno de los directores destacados de los 70's con títulos tan celebrados como las comedias "Sueños de seductor" (divertidísimo Woody Allen), "La pareja chiflada" (estupendos Jack Lemmon y Walter Matthau) o "California suite", los musicales "Funny lady" y "Paso decisivo" o el melodrama "La chica del adiós" (estos tres últimos, títulos importantes en los óscars de sus respectivos años). Con "Footlose" hace evolucionar el musical que ya había desarrollado "Grease" (con la que tiene algunos puntos en común) para adecuarlo a la juventud de la época e incorpora una nueva estética visual que va a ser muy influyente en los años siguientes. La película funciona mejor como musical que como drama o historia romántica porque el conflicto social y generacional que propone no acaba de estar bien resuelto y el final resulta un poco facilón (lo es la forma en que se rinde el personaje del reverendo que interpreta John Litgow y la pelea del final es muy poco creíble) y la química entre Lori Singer (haciendo un papel radicalmente distinto al de "Fama") y Kevin Bacon no termina de funcionar del todo, pero en cualquier caso todavía tienen garra las escenas cada vez que suena la banda sonora. Ross estaría más afinado en el 89 con una película de culto para el público femenino "Magnolias de acero", pero en cualquier caso la influencia de esta película es importante y se terminó haciendo un musical que se comenzó a representar en los 90's.
En cualquier caso una película entretenida, ideal como terapia antibajón y que tiene su interés por aquello de ver a Kevin Bacon o Chris Peen bailando, a la violinista de la serie "Fama" como rebelde (impactante la escena de la carretera en la que se coloca entre dos coches) o a Sarah Jessica Parker mucho antes de ser famosa por "Sexo en Nueva York" y por supuesto, un clásico gracias a su extraordinaria y contagiosa banda sonora.
Loose, footloose
Kick off your Sunday shoes
Please, Louise
Pull me offa my knees
Jack, get back
C'mon before we crack
Lose your blues
Everybody cut footloose
La canción de Kenny Loggins estuvo tres semanas en el nº 1 del Billboard USA.
sábado, 10 de mayo de 2008
"Indiana Jones y el templo maldito" (Steven Spielberg, 1984)
****Titulo Original: Indiana Jones and the temple of doom
Guión: Willard Huyck, Gloria Katz, George Lucas
Género: Aventuras, acción
Duración: 110 min.
Productor: George Lucas
Estudios: UNITED ARTISTS
Montaje: Douglas Slocombe
Música: John Williams
Reparto: Harrison Ford, Kate Capshaw, Wilhelmina "Willie" Scott,Amrish Puri, Roshan Seth, Philip Stone
Si hay algo en lo que parece estar de acuerdo todo el mundo, fans de la saga y espectadores ocasionales, es que la segunda parte de Indiana Jones y hasta el estreno de la cuarta es “la peor de las tres”, pero esta impresión habría que matizarla porque no puede ser más injusta ni menos explicativa.
En efecto “Indiana Jones y el templo maldito” resulta menos “redonda” y es como si George Lucas y Steven Spielberg hubieran querido hacer ante todo un divertimento, el mejor espectáculo posible, como dando por hecho que en esencia eso es y para eso se concibió Indiana Jones. No sé si fue exactamente así, pero da la sensación como si por aquel entonces, y hablamos de 1984, Spielberg hubiera asumido su condición de director de grandes éxitos de taquilla y hubiera planeado su película con el único propósito de que todo el público que fuera a ver la continuación se divirtiera lo máximo posible. Por así decirlo fue el iniciador de un tipo de cine que ahora planifican los grandes estudios para las cálidas tardes veraniegas. “El templo maldito” podría considerarse uno de los primeros “blokbusters”, una película concebida e ideada para entretener y con ello para reventar las taquillas, lo que supone a la vez su mejor virtud y su peor defecto.
Si os fijáis argumentalmente la historia, que por cierto es cronológicamente anterior a “En busca del arca perdida”, tiene sus pegas si nos ponemos un poquito puntillosos aunque sólo sea por el cúmulo de casualidades o de sucesos con los que tenemos que hacer la vista gorda asumiendo que son a favor del espectáculo (sólo pongo por ejemplo la caída ilesa por los toldos del cabaret al comienzo, el hecho de que el brujo thuggee arranque los corazones a los sacrificados, la inverosímil persecución por la mina con los carros a toda pastilla o el hecho de que los hindúes comen lo que comen). Eso le resta un poco de “seriedad”. Digamos que todos lo pasamos por alto porque a cambio nos divertimos, pero es algo que “pesa” en nuestra apreciación porque resta un dramatismo que sí se sentía por ejemplo en la escena de la camioneta de la primera parte.
Además se produce una mezcla de géneros tal que se “nota” todo el conjunto un poquito “preparado”, es como si al juguete se le vieran las tripas, no sé si me explico. Es como si Lucas y Spielberg hubieran dicho ¿qué tenemos que poner en nuestra película para atrapar a la mayor cantidad de público posible? Respondo: un poquito de musical (al principio, magnífica pieza para empezar la película de la manera más sorprendente por cierto), un poquito de acción aquí y allá, persecuciones de lo más espectaculares, un poquito de miedo con el culto de los thuggee , un poquito de asco con los bichejos, un poco de comedia de enredo con el “conflicto” sentimental entre Indiana y Willie (prototipo de la rubia tonta pero divertida del Hollywood clásico de las screwball comedies), un niño para atrapar al público infantil, un trío protagonista que vendría a ser una representación de la familia (padre, madre e hijo, aunque en la película no lo sean) y mucha aventura, exotismo y belleza en cada encuadre o emoción en cada escena.
Creo que es eso lo que hace que para mucha gente esta sea la peor película, que se le ven las tripas, que canta que está hecha y concebida como una gran divertimento, una tremenda atracción de feria, pero yo creo que es una película que hay que entender y que probablemente esté infravalorada. Para empezar será lo que es y que acabo de decir, pero no es tan fácil conseguir lo que consiguieron. No es tan sencillo hacerlo pasar tan bien y que el tiempo se pase tan rápido viendo una película, no le sale a cualquiera urdir una historia sea cual fuere y contarla de forma que para quien la experimenta sea como una montaña rusa, porque siempre me ha parecido que “Indiana Jones y el templo maldito” es tan trepidante como su persecución en la mina. Es, por así decirlo, un entretenimiento total, mayúsculo y absoluto y así se entendió también en su día.
Es posible que comparándola con el resto de títulos de la saga quede en última posición, pero estamos hablando de una de las mejores y más divertidas sagas de la historia del cine. Son palabras mayores y en cualquier caso, sigue estando muy por encima de muchas de las películas que se hacen en la actualidad y que cuentan a priori con mejores recursos para conseguir lo mismo.
Siempre me ha parecido Spielberg un director que sabe darle al público lo que quiere ver, que conecta con la gente, que muestra una gran capacidad para ofrecer lo que nos hace evadirnos durante dos horas y nos emociona y nos entretiene, pero además es un magnífico artesano de su cine como en tiempos fuera Hitchcock. No sé, siempre he visto un paralelismo muy grande entre los dos en el sentido que sabían dar lo que el público esperaba sin renunciar a su inspiración creativa. Uno puede intentar hacer una película para entretener y puede concebir la manera de hacerla y de hecho se han hecho muchas desde 1984 y los estudios seguro que tienen legiones de guionistas y productores pensando a destajo sobre cómo hacerlo, pero conseguirlo es harina de otro costal. No es tan sencillo o si no hubiéramos tenido cientos de películas como “Indiana Jones y el templo maldito” y no es así.
En efecto, la segunda es la peor de la saga, pero eso la sigue dejando en los cielos del cine de aventuras y sus imágenes permanecen en un rinconcito de nuestros mejores recuerdos en un cine o ¿acaso a alguien se le ha borrado la imagen mil veces vista de Indiana Jones con su látigo y una manga de la camisa rota, con el sudor en su cuerpo y blandiendo un machete junto al puente al final de la película? Desde luego a mí no

