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#Cine #TimothéeChalamet #GwynethPaltrow #OdessaA’zion #AbelFerrara #JoshuaSafdie #CineComedia #CineDrama #Cinedeportes
martes, 9 de junio de 2026
"Marty supreme" (Joshua Safdie, 2025)
jueves, 18 de septiembre de 2025
"Karate Kid" (John G. Avildsen, 1984)
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#RalphMacchio #PatMorita #ElisabethShue #WilliamZabka #JohnG.Avildsen #Cine #CineDeportes #CineKarate
miércoles, 12 de marzo de 2025
"Rivales" (Luca Guadagnino, 2024)
jueves, 14 de marzo de 2024
"Air" (Ben Affleck, 2023)
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#CineComedia #MattDamon #BenAffleck #ViolaDavis #JasonBateman
Demostración de cómo un argumento aparentemente insulso que puede contarse en una línea de texto se convierte en una película interesante, entretenida y con alma por obra y gracia de un atinado guión, una dirección efectiva y un buen grupo de actores, aunque mi debilidad son Matt Damon y Viola Davis, que saben conseguir siempre que sus personajes te atrapen. Y no va de otra cosa que de cómo Nike logró comercializar las zapatillas que usó Michael Jordan durante su carrera deportiva en la NBA, pero alquimia de todo lo ya dicho son casi dos horas que se ven en un suspiro gracias a una suerte de intríngulis empresarial bien condimentado con diálogos efervescentes, un ligero tono de comedia y muchos guiños a la época en imagen y banda sonora. Destacar como curiosidad que sale Michael Jordan pero nunca se le ve, que fue clave en el proyecto asesorando a Affleck y que al final, todo está empapado de su espíritu, de ese sentido de autoestima que permite derrotar al miedo al fracaso. Un título amable, apto para todos los públicos y muy agradable de ver, cine clásico, del que te hace amar esto del cine y querer ver más películas. Fue nominada a mejor comedia o musical en los Globos de Oro.
miércoles, 1 de febrero de 2023
"42 segundos" (Àlex Murrull, Dani de la Orden, 2022)
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#ÁlexMurrull #DanidelaOrden #ÁlvaroCervantes #JaimeLorente
martes, 13 de diciembre de 2022
"El guerrero pacífico" (Victor Salva, 2006)
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#NickNolte #DanMillman #suspense #deportes #VictorSalva #ScottMechlowicz #AmySmart
miércoles, 14 de septiembre de 2022
"The way back" (Gavin O'Connor, 2020)
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Para quien lleva mucho cine en sus ojos y su memoria leer que esta película es un drama sobre un exjugador de baloncesto con problemas personales que debe reflotar al equipo de la escuela secundaria donde alcanzó fama suena a argumento visto mil veces. Quizás no el que esté ambientado en el mundo del baloncesto como ocurría en "Hossiers" (David Anspaugh, 1986), pero sí lo del equipo rescatado de la indolencia o lo de tener un objetivo que hace que tu vida de un vuelco positivo. El caso es que la película funciona y se ve con interés y aunque lo más probable es que no quede entre tus películas favoritas y que la olvides pronto, no te dolerá haberla visto por previsible que sea, que lo es. Un drama melancólico, un poco tristón, con un Affleck bien metido en su papel, que nos habla de cosas que ya sabemos pero de las que a veces es difícil salir y con una narración sobria y efectiva que sin caer nunca en excesos emocionales te termina dejando con un ligero subidón de ánimo.
jueves, 3 de septiembre de 2020
"Grand prix" (John Frankenheimer, 1966)

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martes, 24 de marzo de 2020
"Le Mans 66" (James Mangold, 2019)

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jueves, 19 de julio de 2018
"Yo Tonya" (Craig Gillespie, 2017)
jueves, 8 de junio de 2017
"Futbolín" (Juan José Campanella, 2013)

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Buen punto de partida, idea sugerente, muy acertado diseño de personajes y un poderoso trasfondo existencial y nostálgico que quedan arruinados por un guión flojito que se empeña en acelerar la acción y caricaturizar en exceso una historia que podría haber triunfado sin paliativos de haberse alejado un poco más del tono de comedia alocada.
viernes, 26 de mayo de 2017
"El peor equipo del mundo" (Mike Brett, Steve Jamison , 2014)
martes, 18 de marzo de 2014
“Rush” (Ron Howard, 2013)
viernes, 2 de agosto de 2013
“Campo de sueños” (Phil Alden Robinson, 1989)
martes, 19 de marzo de 2013
"Golpe de efecto" (Robert Lorenz, 2012)
**Título original: Trouble with the curve.
País: EEUU.
Duración: 111 min.
Género: Drama, deportes, baseball, comedia, romántica.
Reparto: Clint Eastwood (Gus Lobel), Amy Adams (Mickey Lobel), Justin Timberlake (Johnny), John Goodman (Pete Klein), Matthew Lillard (Phillip Sanderson), Robert Patrick (Vince), Joe Massingill (Bo Gentry), Scott Eastwood (Billy Clark).
Guión: Randy Brown.
Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz y Michelle Weisler.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía: Tom Stern.
Montaje: Joel Cox y Gary Roach.
Diseño de producción: James J. Murakami.
Vestuario: Deborah Hopper.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en USA: 21 Septiembre 2012.
Estreno en España: 23 Noviembre 2012.
Recomendada para esos días en los que no estás para ver películas de calado y profundidad y te contentas con algo intrascedente. Eso siempre que te haga gracia Eastwood y/o el baseball o quieras descubrir qué tal dirige su primera película el ayudante de dirección de Eastwood porque "huele" a cambio de manos del testigo.
domingo, 27 de mayo de 2012
“Moneyball: rompiendo las reglas” (Bennet Miller, 2011)

martes, 22 de marzo de 2011
“127 horas” (Danny Boyle, 2010)
*****Título original: 127 hours.
Países: EEUU y Reino Unido.
Duración: 96 min.
Género: Drama.
Reparto: James Franco (Aron Ralston), Amber Tamblyn (Megan), Kate Mara (Kristi), Clémence Poésy (Rana), Kate Burton (madre de Aron), Lizzy Caplan (Sonja).
Guión: Danny Boyle y Simon Beaufoy; basado en el libro “Between a rock and a hard place”, de Aron Ralston.
Producción: Christian Colson, Danny Boyle y John Smithson.
Música: A.R. Rahman.
Fotografía: Anthony Dod Mantle y Enrique Chediak.
Montaje: Jon Harris.
Diseño de producción y vestuario: Suttirat Larlarb.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 12 Noviembre 2010.
Estreno en España: 4 Febrero 2011.
No recomendada para menores de 12 años.
Hay que reconocer que Danny Boyle es uno de los directores más inclasificables y eclécticos de la actualidad. Su filmografía está trufada de películas de lo más variopinto en temática y argumento (“Transpoitting”, “La playa”, “28 días después”, “Sunshine”) y parece como si en todas ellas se autoimpusiera un nuevo reto. En esta ocasión era además un reto doble porque tras ganar 8 óscars con “Slumdog millionaire” en el 2008 no sólo debía cumplir sus propias expectativas sino también las de un montón de gente que esperaba su nuevo trabajo y no ha defraudado.
“127 horas” trata sobre un personaje real, Aron Ralston, un escalador y aventurero norteamericano, una suerte de Jesús Calleja ahora que tan de moda está “Desafío extremo” (investigad la programación de Cuatro, que aparece en ella y desaparece por sorpresa), que en 2003 se fue de fin de semana a recorrer un cañón al sureste de Utah y tuvo un percance que casi le cuesta la vida y que es el que cuenta la película. Aunque todo el mundo ha oído hablar de él porque es el “gancho” que se usa para ver el film no lo explico por si a alguien le coge de sorpresa, que supongo que el impacto será aún mayor si cabe.
Argumentalmente poco pasa, eso es cierto, se nos cuentan 127 horas en un lugar lejano del mundanal ruido; pero lejos de que tan pocos acontecimientos narrados nos aburran, Danny Boyle logra que sintamos un rosario de sensaciones y vivamos la experiencia del protagonista como propia disfrutando o sufriendo según toca.
El inicio de la película me parece memorable y adrenalítico. Uno ya intuye en él que Boyle va a usar todos los procedimientos técnicos, visuales y auditivos a su alcance para lograr sus propósitos. El montaje, que es un muy importante a lo largo de toda la película, y la banda sonora de A R Arman (ya colaboró con Boyle y ganó el óscar gracias a “Slumdog millionaire”) nos “meten” en situación. Es viernes y Aaron se prepara para pasar un fin de semana apasionante lejos de la ciudad en la que vive, suena “Never hear surf music again”, coge sus cosas sin un segundo que perder (atentos a esa aparentemente trivial sucesión de escenas en cadena porque se olvida de algo importante que Boyle nos enfoca en primer plano desde una posición de cámara inverosímil, otro de los puntos fuertes de la película) y sale en su coche para acercarse ya de noche a su destino, donde despertará para recorrerlo en bici o a pie, acompañado o solo como ha hecho decenas de veces. De pronto sientes desde la butaca un deseo irrefrenable de acompañar a Aarón en su aventura, es fin de semana, es el momento de disfrutar.
La fisicidad es muy importante, el sol, la noche, el frío y la forma en que inciden en el estado del protagonista se convierten de pronto en los personajes de la película. Para lograrlo Danny Boyle combina el estilo realista que está tan de moda en el cine actual de la cámara en mano con otro más clásico que nos cuenta las cosas desde la posición más elaborada para que no perdamos detalle. El montaje le permite saltar de una posición a otra o incluso juntar dos perspectivas en la misma imagen con el recurso de la cámara partida, a menudo utiliza grandes angulares para mostrarnos imágenes desde la perspectiva de una simple hormiga o la cámara parece elevarse hacia el cielo en grúa para mostrarnos una perspectiva a vista de pájaro. Me gusta mucho como ha trabajado todo eso Danny Boyle porque consigue dar dinamismo a lo que cuenta y además establece de forma implícita una comparación entre lo general y lo particular, entre el detalle y la visión panorámica, entre cómo ve Aaron lo que hace y como le vemos a él. Con alguno de estos, llamémosles, juegos visuales, nos damos cuenta como espectadores de cuán sólos podemos quedarnos en un momento determinado, de cuán minúsculos somos perdidos en la inmensidad de la naturaleza (esa escena en la que Aaron sufre el accidente y la cámara se eleva mientras grita para que veamos su posición desde arriba es espectacular) y también podemos “sentir” sensaciones que en cierto modo quedan ajenas a la experiencia del visionado de una película: el paso del tiempo, el frío, la soledad, la añoranza, la sed (por cierto, cada vez que Boyle nos muestra el interior de la cantimplora de Aaron me acordaba de algunas imágenes de “Réquiem por un sueño” de Aranofsky aunque sólo por el parecido estilístico).
“127” horas es en realidad más que una narración al uso, se trata de un proceso de aprendizaje y también una experiencia de la que se nos hace participes. Su importancia radica en lo que nos hace sentir y en lo que nos hace pensar y te cala más o menos en función de que vivas con mayor o menor intensidad lo que le pasa al personaje, un magnífico James Franco que logra expresar un sinfín de sensaciones en el tiempo que dura la película. Evidentemente hay un momento que todo el mundo comenta una vez vista, un suceso ante el que hay un antes y un después y que provoca el impacto definitivo en el espectador. Está audiovisualmente muy conseguido porque sobrecoge, te zarandea y te noquea puntualmente; pero lo mejor es que la película te lleva hasta ese momento haciéndote comprender que es la única vía posible, la única puerta de salida, el único modo de escapar de lo inevitable.
Pienso que, a pesar del fabuloso trabajo técnico de Boyle y su equipo con las cámaras y lentes, con la fotografía, el soundtrack y el montaje, que tiene su momento cumbre en el “suceso” del que todo el mundo habla y yo no diré (todo un ejemplo de lo que puede conseguir el cine que sintamos y que ha hecho que la gente vomitara, cierre los ojos o se vaya de la sala víctima de mareos y un agobio claustrofóbico) la gran baza de la película es una actuación memorable de su protagonista, que revive en propias carnes las circunstancias que vivió Aaron Ralston, haciéndolas suyas y transmitiéndolas con gran verosimilitud. Hay que tener muy en cuenta a James Franco, viene demostrando desde “Spiderman” que es un actor importante, aun cuando en la gala de los óscars se mostrara tan soso y desganado (esa sí que es una buena forma de que no te llamen más para presentar los premios, no como la de Ricky Gervais en los Globos de oro).
En definitiva una película atípica, distinta, que ofrece una experiencia a modo de montaña rusa anímica y que usa todos los recursos audiovisuales imaginables para lograr que el espectador sienta la aventura y también el calvario del protagonista (qué curioso, en cierto modo recuerda también a “Buried”, quizás han inventado un nuevo género). Puede gustar más o menos en función de que atraiga o no la experiencia, pero sin duda para mí ha sido una de las mejores y más sorprendentes películas del ya pasado 2010.
6 nominaciones a los óscars pero ningún premio: mejor película, actor (James Franco), guión adaptado, banda sonora, canción ("IF I rise") y montaje.
MIS ESCENAS FAVORITAS:
- Todo el arranque de la película con Aaron preparándose y viajando hacia el cañón con su coche con "Never hear surf music again" de fondo.
- Aaron y sus amigas lanzándose al vacío entre rocas.
- Aaron sufriendo el frío de la noche y recibiendo el calor de la mañana con alivio.
- La escena clave de la película, sobrecogedora e impactante combinación de sonido e imagen en un montaje extraordinario que te noquea literalmente en tu butaca....eso si no te marea, te hace vomitar o te obliga a salir de la sala como ha pasado con algunos espectadores ¿Puede ser que esto haya reducido su recaudación?
NO VEAS EL TRAILER SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA Y NO QUIERES SABER NADA
miércoles, 8 de septiembre de 2010
“The karate kid” (Harald Zwart, 2010)

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Países: USA y China.
Duración: 140 min.
Género: Acción, artes marciales, drama.
Interpretación: Jackie Chan (Sr. Han), Jaden Smith (Dre Parker), Taraji P. Henson (Sherry).
Guión: Christopher Murphey; basado en un argumento de Robert Mark Kamen.
Producción: Jerry Weintraub, Will Smith, Jada Pinkett Smith, James Lassiter y Ken Stovitz.
Música: James Horner.
Fotografía: Roger Pratt.
Montaje: Joel Negron.
Diseño de producción: François Séguin.
Vestuario: Han Feng.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en USA: 11 Junio 2010.
Estreno en España: 27 Agosto 2010.
Ahora ha sido Will Smith, de acuerdo con su mujer Jada Pinkett Smith quienes han puesto en marcha un remake muy inteligente para ir lanzando la carrera cinematográfica del hijo de ambos, Jaden (lo pudimos ver anteriormente en la emotiva “En busca de la felicidad” junto a su padre). Si algo queda claro es que Will Smith sabe muy bien lo que se hace, su trayectoria le avala y los proyectos en los que se embarca suelen salirle bien a todos los niveles, así que por qué no echar una mano a su peque y lo mejor es que, como es un tipo que nos cae francamente bien (¿hay alguien a quien caiga mal Will Smith?) hasta nos alegramos de que así sea. La guinda de la promoción la pusieron padres e hijos junto a Jackie Chan (otro que cae de maravilla) el pasado 27 de agosto en el programa “El hormiguero” con Pablo Motos y si alguien tenía dudas sobre si ver o no la película, se le quitaron por pura empatía, tras una emisión que tuvo altísimos índices de audiencia.
Vista la película, refrendar que es para los chavales de ahora lo que en su día fue el primer Karate Kid, con algunas ventajas: manteniendo las virtudes de la película de John G. Avildsen, es además una película visualmente atractiva gracias al desarrollo del argumento en China (lograron filmar incluso en la Ciudad Prohibida y La Gran Muralla, cosa que no ocurría desde hace muchísimos años y para lo que parece que fue esencial Jackie Chan); está muy bien desarrollada y logra mantener el interés de principio a fin; cuenta argumentalmente con más temas de fondo como la adaptación a una cultura distinta, las relaciones madre-hijo o niño estadounidense-niña china; la violencia escolar y el poso dramático del pasado del personaje de Jackie Chan (Sr. Han) y, además de todo ello estoy convencido que Jaden Smith y Jackie Chan empatizan con el espectador mucho más de lo que en su día lo hacían Ralph Macchio y Pat Morita (aunque ojo porque Morita fue nominado al óscar como mejor secundario, a ver si también lo consigue Jackie Chan).
Viéndolo con perspectiva cinematográfico-empresarial el matrimonio Smith se apunta un gran tanto. Dirige y controla los comienzos del retoño y además se asegura un éxito comercial. Si te gustó The Karate Kid, te va a gustar esta película y si la ves es muy probable que te lleves a tus hijos o que la recomiendes a la chavalería, así que la taquilla está más que asegurada. Lo dicho, Will Smith sabe muy bien lo que se hace.
La historia es más bien simple, trata de un chaval de Detroit que va con su madre a vivir a China y que en su proceso de adaptación choca con el matón del cole, contra el que habrá de competir en un torneo de Karate. Argumentalmente es una película simplona, pero lo que importa en ella es su capacidad para entretener y emocionar y en eso el equipo al completo es una garantía. Ya lo esperábamos de Will Smith, un maestro en eso de hacernos reír, entretenernos o enternecernos y lo intuíamos de Jaden, pero la sorpresa en esta ocasión es que Jackie Chan se pone serio y también lo hace muy bien.
Creo que es una película que merece verse, no defrauda, cumple y te hace sonreír, soltar la lagrimita y emocionarte. Hay que ir al cine a verla, Will Smith lo merece, Jaden Smith lo merece y Jackie Chan lo merece.
jueves, 29 de julio de 2010
“The blind side (Un sueño posible)” (John Lee Hancock, 2009)
***País: USA.
Duración: 123 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Sandra Bullock (Leigh Anne Tuohy), Tim McGraw (Sean Tuohy), Quinton Aaron (Michael Oher), Kathy Bates (Sra. Sue), Jae Head (S.J. Tuohy), Lily Collins (Collins Tuohy), Ray McKinnon (Burt Cotton), Kim Dickens (Sra. Boswell), Catherine Dyer (Sra. Smith).
Guión: John Lee Hancock; basado en el libro “The blind side: Evolution of a game” de Michael Lewis.
Producción: Broderick Johnson, Andrew A. Kosove y Gil Netter.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Alar Kivilo.
Montaje: Mark Livolsi.
Diseño de producción: Michael Corenblith.
Vestuario: Daniel Orlandi.
Distribuidora: Warner Bros.
Pictures International España.
Estreno en USA: 20 Noviembre 2009.
Estreno en España: 18 Junio 2010.
Modulo la cuestión, me ha gustado, pero entendámonos, si le pongo tres estrellas sobre cinco tampoco quiero dar a entender que es una película imprescindible (me permito una vía de escape por lo que pudiera pasar).
La verdad es que el argumento no sé si lo he visto antes pero suena a “ya visto” y eso es algo que se mantiene desde el principio de la película hasta los créditos finales, pero en esta ocasión son otros los méritos que explicaré después. Así a bote pronto he recordado una película que sí me parece mejor, protagonizada por Michelle Pfeiffer con el racismo como telón de fondo y que sí os recomendaría con menos reparo: “Por encima de todo” (Love field, 1993) con la que fue nominada en los óscars a mejor actriz. Sea como fuere lo sorprendente del caso es que se trata de una historia basada en un hecho real, lo cual impacta porque viendo la película uno no deja de pensar que sólo en un cuento de hadas puede haber gente que, como la protagonista, esté tan dispuesta a ayudar a los demás (¿o quizás sentirse bien ayudando a los demás sea más una forma de autosatisfacción que un acto caritativo? Hay un momento puntual en el que “The blind side” lanza abiertamente este debate).
Mike Oher es un chico pobre de 17 años, sin familia y con un futuro incierto, pero unas grandiosas cualidades deportivas. Escolarizado en una escuela cristiana en la que no encaja, Big Mike se convierte en el “bicho raro”, pero la familia Tuohy lo acoge en su casa y su “madre adoptiva”, Leigh Anne, consigue que aproveche todas sus facultades.
Me ha parecido un poco el reverso amable y entrañable de otra película que este año ha arrasado, “Precious”, en la que el fondo argumental es similar aunque mucho más realista, duro y dramático. Sin embargo, aunque aquella sea mejor película, ésta me parece el necesario reducto de un tipo de cine que cada vez se estila menos y que hace unos años abundaba más. “The blind side” es una de esas películas que te hacen pensar que todo es posible, que te empujan hacia delante, que te animan la tarde y te cargan las pilas. Es sentimental y ñoña, sí, pero a veces viene bien ver este tipo de historias emotivas que te hacen sentir mejor. Este año, 2009, sólo recuerdo “Invictus” que poseyera características similares y como no andamos muy sobrados de este tipo de cine uno lo recibe con especial agradecimiento porque se echan de menos aquellas “feel good comedies” que hoy parecen en extinción de Frank Capra y otros clásicos, que te encogían el corazón en un puño al tiempo que te hacían sonreír; la comedia sofisticada de Billy Wilder o los clásicos de Audrey Hepburn y ya más cercanos en el tiempo esos títulos de los 80’s y 90’s que te hacían salir del cine con mejor ánimo del que habías entrado: “Campo de sueños”, “Cowboys de ciudad”, “Pretty woman”, “Los amigos de Peter”, “La boda de mi mejor amigo”, “Mejor...imposible”, “Big”, “Jerry Maguire”, “Cadena perpetua” y tantas otras.
Lo mejor sin duda de “The blind side” es que te anima el día, que no es poco, y eso aún cuando de fondo hay un problema real y existe un poso de tristeza que se vislumbra en algunos momentos y por supuesto, Leigh Anne Tuohy, porque yo diría que más que la oscarizada interpretación de Sandra Bullock, que no lo hace mal, lo que le da fuerza a la película es su personaje, que ilumina por completo la historia y es el que consigue conectar contigo como espectador (en casi todo momento salvo cuando se pone a dar lecciones a los entrenadores, que es cuando te dan ganas de cambiar de canal, con total seguridad el peor tramo de película).
Dicho esto entiendo perfectamente las críticas furibundas de todos aquellos que la ponen a parir por previsible y tontorrona, pero por suerte o por desgracia hay un tipo de cine para cada momento y ésta película ha acertado con el tono idóneo en un momento como el actual en el que no abundan este tipo de películas y en el que el cine “serio” parece optar sólo por los dramas realistas. De acuerdo, no es una película redonda ni mucho menos y como te pille de non y con un mando cerca puedes abandonarla antes de que te enganche; pero en un cine hacía tiempo que no me atrapaban en plan “facilón” y que menos que agradecerlo. La adaptación de la novela en que se basa me parece correcta, la narración también, entretiene y cumple con su objetivo, lo demás poco me importa. Ya sé que no pasará a la historia y que la olvidaremos pronto y que tiene factura de película televisiva de sobremesa (lo cual, admitámoslo, suele ser diana perfecta para nuestras iras) pero algo tiene, aunque sólo sea el defender un tipo de cine que ya no es habitual y desde luego los resultados en taquilla son porque gusta. El taquillazo conseguido es importante aunque luego el público esté dividido entre los que se emocionan más de lo que pensaban que iban a hacerlo y los que se sienten decepcionados ante una película blandengue, que no ofrece mucho más allá de su argumento edulcorado y sentimental. “The blind side” no deja indiferente a nadie, pero está siendo una de las películas más vistas del 2009 (tono sentimental + deporte es una fórmula muy buena).
viernes, 5 de febrero de 2010
"Invictus" (Clint Eastwood, 2009)
*****País: USA.
Duración: 134 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Marguerite Wheatley (Nerine), Patrick Lyster (Sr. Pienaar), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Penny Downie (Sra. Pienaar), Tony Kgoroce (Jason Tshabalala), Patrick Mofokeng (Linga Moonsamy), Adjoa Andoh (Brenda), Leleti Khumalo (Mary).
Guión: Anthony Peckham; basado en el libro “El factor humano” de John Carlin. Producción: Clint Eastwood, Lori McCreary, Robert Lorenz y Mace Neufeld.
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens.
Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach.
Diseño de producción: James J. Murakami.
Vestuario: Deborah Hopper.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en USA: 11 Diciembre 2009.
Estreno en España: 29 Enero 2010.
De acuerdo, "Invictus" no es de los títulos redondos de Clint Eastwood, aunque descontextualizada esa afirmación es casi un engaño porque estamos hablando probablemente de uno de los más grandes directores y es muy difícil estar siempre a la altura de “Million dollar baby” (2004), “Mystic river” (2003), “Los puentes de Madison” (1995), “Un mundo perfecto” (1993), “Sin perdón”(1992) o “Gran torino” (2008) ¡¡¡¡Por dios, qué filmografía la de este hombre!!!!
Con motivo de su estreno he leído comentarios en los que se habla de un guión flojo, de un tono en exceso “didáctico” o de una película simple, sin complejidades....y yo digo ¿y qué? El hecho es que “Invictus” es lo que es, es un homenaje a Mandela y un canto a la concordia y lo que pretende es exactamente, ni más ni menos, lo que consigue. No entiendo por qué para que una película sea “buena” tenga que ser compleja y me pongo serio...
Estos días “La cinta blanca” de Haneke se lleva todos los halagos de la crítica, gana premios y provoca admiración, no sin méritos, que los tiene y muchos. Pero es una película difícil como pocas, de ritmo lento, poco obvia, que exige un espectador comprometido y cinéfilo porque todo encuadre es significativo y da información fuera y dentro de la pantalla y porque resulta fría y distante. “Invictus” está en el otro lado del espectro fílmico por cuanto es una película asequible, facilona de ver y trasmite con claridad ideas y emociones para que el mayor público posible las asimile con facilidad. Particularmente me niego a considerar a un tipo de cine mejor y al otro peor sencillamente porque tampoco es fácil conseguir lo que consigue “Invictus”.
A la salida del cine un grupo de mujeres mayores comentaban con regocijo si no se habrían vuelto “futboleras” después de pegarse los últimos veinte minutos de película viendo rugby, la final del campeonato del mundo de 1995 en Sudáfrica ¿A ver quién es capaz de conseguir eso? Y a ver quién es capaz de contar mejor lo que cuenta esta película, que no lo olvidemos, está basada en hechos reales y en personajes reales, lo que vemos en pantalla es lo que ocurrió, ni más ni menos, no es una dramatización ni es un argumento urdido para gustar. No me parece para nada sencillo hacerlo como lo hace Eastwood, porque para convencer y emocionar es preciso dar con el ritmo, el tono y la sensibilidad adecuados y el caso es que me sorprendí (y como yo creo que casi todo el público en el cine porque hay cosas que se palpan en el ambiente) emocionándome en numerosas escenas y quedando absolutamente atrapado de principio a fin de la película por personajes y argumento.
Evidentemente la película no llegaría tanto como lo hace si no fuera por Eastwood, pero en esta ocasión creo que la música de Kyle Eastwood y Michael Stevens es esencial y Morgan Freeman y Matt Damon están sublimes en sus respectivos papeles de Madiba y el capitán François Pinaar y contribuyen decisivamente a sobredimensionar emotivamente la historia. En concreto, el primero logra trasmitir a la perfección la humanidad desbordante del líder sudafricano en una colección de escenas que para mí gusto son antológicas, aunque para otros serán el principal motivo para ponerle peros a la película. En fin, no sé si el guión es una buena adaptación del libro en de John Carlin en que se basa, “The human factor”, pero tengo claro que las líneas de diálogos y monólogos consiguen lo que pretenden a la perfección.
Costa Gavras, seguramente el director más “político” de la historia del cine, dice que en todas las películas se hace política porque todas trasmiten ideas y una manera de pensar. Ese es el gran mérito de “Invictus” puesto que lo que trasmite es precisamente lo que la convierte en una película necesaria, independientemente de que guste más o menos o de que se considere mejor o peor. Y no sólo trasmite ideas y una línea de pensamiento sino que convence de que es el rumbo más adecuado.
La lucha de Nelson Mandela (Madiba) contra el apartheid y su mensaje de concordia son historia y están ahí en los libros de texto, pero esta película los hace mucho más reales y emotivos para todos los que vemos la película y eso tiene un valor incalculable y es mucho más complejo de conseguir de lo que parece. Estoy convencido que lo que muchos juzgan como una filmación rápida (le costó apenas dos meses) no es sinónimo de sencillez porque yo no creo que la cámara se mueva de manera caprichosa. Siempre me ha parecido que Eastwood estudia mucho cómo quiere moverla, aunque luego ruede deprisa. Basta con comprobar como los travellings dan espacialidad y grandiosidad a las escenas en el campo de rugby, como siguen a Mandela saludando al público y no es casualidad que al entrar en los vestuarios se alce para encuadrar la bandera de Sudáfrica o como muestra las dos realidades del país: por un lado los blancos jugando al rugby con sus impolutas camisetas verdes en campos de césped y por otro los negros jugando al fútbol con cuatro trapos en polvorientos campos de tierra y todos hacen “paseíllo” al nuevo presidente Mandela, destinado a unirlos a todos.
En fin, donde muchos han visto una película facilona y de segunda fila, yo veo un peliculón. Sé que no soy objetivo, pero me quiero dejar llevar que a veces hace falta: hacía mucho tiempo que no me emocionaba tanto en una película (ni si quiera con “Gran torino”) y tuve las meninges de corbata durante muchas escenas, si la película pretende engrandecer la figura de Mandela conmigo lo ha conseguido; si quería acercarme a la realidad de Sudáfrica y compartirla también; si quería convencer de que todos necesitamos una inspiración cualquiera que sea para seguir adelante pese a los reveses, pienso lo mismo y si quería trasmitir pasión y emoción lo ha logrado. Si una película es buena o mala en función de lo que pretende para mí ésta es de las mejores películas de Clint Eastwood y del año, aunque no la hayan nominado más que para los óscars de mejor actor y actor secundario. Allá cada cual con sus gustos y preferencias, a mí esta película me ha llegado.
Meditando en los porqués también he encontrado un motivo puramente subjetivo y es que encantándome el deporte, esta película tiene un especial encanto para los que como a mí les apasione el tema. No sólo es fascinante el proceso por el que el equipo sudafricano de rugby va ganando fe en sí mismo sino también la manera en que se convierte en un símbolo y la forma en que es arropado por el presidente Mandela primero y por toda la comunidad, blanca y negra. Además el enfrentamiento final se ve potenciado por la dimensión del enemigo,al tener enfrente al oponente más grande posible dirigido por esa presencia casi sobrenatural que es Johan Lomu al frente de los All Blacks de Nueva Zelanda. Se dice que una victoria es mayor o menor en función del adversario que se tiene enfrente. En la película los "antagonistas" (y esta para nada es una película maniquea) son terribles tanto en el campo de rugby como en la política porque el odio, el racismo y la incomprensión a los que tuvo que hacer frente Nelson Mandela lo son.
Son muchas las escenas que destacaría, pero me parece fabuloso el crescendo que se va produciendo en segundo plano, con la sociedad sudafricana uniéndose progresivamente. La escena de los sprinboks corriendo por las calles jaleados por todos después de haber sido sólo el orgullo de la minoría blanca es emocionante aún en su simplicidad, pero lo es mucho más todo el final de la película, que me parece de una fuerza y una emotividad arrebatadora. Puede quedar rimbombante, pero no sé explicar mejor con palabras las sensaciones que me produjo y creo que pocas veces se ha filmado mejor una competición deportiva en una pantalla de cine (hace ridículas por ejemplo las alambicadas escenas que hiciera Oliver Stone para "Un domingo cualquiera"). Y que nadie se vaya del cine nada más acabar, tras algunos créditos surge una imagen de fondo que es el mejor final posible: un grupo de chicos negros jugando al rugby (quien vea la película entenderá perfectamente en contraste con el principio por qué lo digo).
En suma, una película imprescindible. Gracias Clint Eastwood.
“Invictus” es un poema del poeta británico William Ernest Henley:
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
“Soy el maestro de mi destino, el capitán de mi alma”






