lunes, 1 de noviembre de 2010

“Los ojos de Julia” (Guillem Morales, 2010)

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País: España.
Duración: 111 min.
Género: Thriller, suspense, terror
Reparto: Belén Rueda (Julia/Sara), Lluís Homar (Isaac), Julia Gutiérrez Caba (Sra. Soledad), Pablo Derqui, Joan Dalmau (Créspulo), Francesc Orella (inspector Dimas), Boris Ruiz (Blasco), Clara Segura (Mina), Andrea Hermosa (Lía). Guión: Guillem Morales y Oriol Paulo. Producción: Mar Targarona, Joaquín Padró y Guillermo del Toro. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Óscar Faura. Montaje: Joan Manel Vilaseca. Dirección artística: Balter Gallart. Vestuario: María Reyes. Distribuidora: Universal Pictures International Spain. Estreno en España: 29 Octubre 2010. No recomendada para menores de 16 años.


Este fin de semana pasado se ha estrenado con notable éxito de taquilla lo último del cine de suspense y terror español, una película protagonizada por Belén Ruede que garantiza un buen rato de inquietud en la butaca.

Francamente interesante en cuanto a cine español está resultando el ya moribundo 2010, con un puñado de películas brillantes (algunas que aún no hemos visto como la esperadísima “También la lluvia”) y un amplio abanico de títulos para distintos tipos de públicos que van desde la comedia más tradicionalmente española de “Que se mueran los feos” al thriller experimental de “Buried (Enterrado)”.

Gracias precisamente a títulos como el que nos ocupa, así como a “Buried”, las dos partes de “Rec”, “Los otros”, “El orfanato”, “Frágiles”, “Abre los ojos”, “Darkness” o la primera película de Guillem Morales, “El habitante incierto”, el cine español de terror y suspense ha ganado un importante protagonismo más allá de nuestras fronteras y “Los ojos de Julia”, encargada de abrir el último festival de cine fantástico de Sitges, es un buen ejemplo de ello.

No nos encontramos ante un fenómeno casual, precisamente detrás de “Los ojos de Julia” hay una productora catalana llamada “Rodar y rodar” que es la responsable junto a Guillermo del Toro de la producción no sólo de esta película, sino también de “El orfanato” con la que por ello y por la coincidencia de la actriz protagonista se ha querido ver un cierto parentesco, aunque ya aviso que no tienen nada que ver. Por su puesto la presencia de Del Toro poniendo dinero para sacar adelante este proyecto es importante y sin duda su mecenazgo hispano será ampliamente reconocido cuando en el futuro veamos con más perspectiva el rosario de títulos de género que están siendo posibles gracias a él y de los que no hay que olvidar “El espinazo del diablo” o “El laberinto del fauno” y que hacen posible que en España pueda hablarse de cine de género y no sólo refiriéndonos a la comedia más castiza.

Belén Rueda, vuelve a ser la heroína de la función, como ya ocurría en “El orfanato” o más recientemente en “El mal ajeno” y de nuevo logra ese pequeño milagro que consiste en atrapar nuestro interés y lograr que la película funcione, que te atrape, que te encoja en la butaca del cine. Tiene algo esta actriz, llamémosle desparpajo actuando o capacidad para epatar que evita que nuestra atención se diluya incluso cuando un guión flojea y advierto que le veo a esta película una pega trascendental que puede llegar a pasar inadvertida precisamente por la química que consigue la actriz con nosotros como espectadores (SPOILER ¿Volvería alguien a donde vuelve Julia después de su operación? FIN SPOILER Desde luego yo no).

No creo que estemos concretamente ante un mal guión en esta ocasión, aunque sí que el desarrollo exige que pasemos por alto alguna cosilla que no termina de encajar, y es el personaje de Belén Rueda el que atrapa nuestro interés y no lo suelta hasta el final. En ese sentido, como película de género, como thriller de suspense y terror la película funciona a las mil maravillas garantizando a quien la vea un buen rato de inquietud y sobresaltos y, reconozcámoslo, no estamos muy habituados a ello en el cine español.

El argumento trata sobre Julia, una mujer que sufre una enfermedad degenerativa de la vista por la que va quedándose progresivamente ciega y que investiga con la ayuda de su marido Isaac la reciente muerte de su hermana gemela Sara en circunstancias que ella considera al menos “sospechosas”.
El primer tramo de película me parece muy bueno, no sólo por el clima y la atmósfera de tensión que consigue el director, sino también por cómo juega con el terror psicológico, por el protagonismo que cobran las luces y las sombras, los espacios fuera de cámara, las imágenes distorsionadas o poco claras (excepcional todo lo relativo a ese personaje al que persigue Julia y no logramos ver el rostro)...lo que imaginamos es sin duda mucho más terrible que la propia realidad y no queda claro si estamos ante un suceso con linde en lo fantástico o real.

La película va avanzando a golpe de sustos, de escenas cuando menos inquietantes (véase aquella en la que Julia entra en un vestuario de mujeres ciegas, en donde su presencia es tan inquietante como la de esa figura que siente y persigue y a la que no logra ver) siempre con la protagonista siguiendo pistas, pero de pronto la enfermedad irrumpe y nos topamos con un cambio de estilo e incluso de tratamiento argumental (genial el recurso por el que la cámara solo enfoca a Julia, ya que quedamos como espectadores tan ciegos como ella). Pienso que aunque ese giro es muy interesante e incluso necesario para que la película evolucione, a partir de él, el nivel desciende un poquito, quizás porque pasamos del terror psicológico a otro más real y también más tópico, visto en otras películas a las que fácilmente recuerda como “Sola en la oscuridad” (muy recomendable película de Terence Young protagonizada por Audrey Hepburn) o algunos títulos de Dario Argento y el giallo, un subgénero del cine de terror centrado en mujeres perseguidas por psicópatas. Aún con todo la película y los actores (Lluis Homar perfecto como siempre, impresionante algún nuevo rostro que aparece y un regalo la presencia de Joan Dalmau y Julia Gutiérrez Caba) deparan momentos absolutamente escalofriantes como ese golpe que se escucha en una vivienda que termina siendo debido a un cuchillo (y no digo más).

En definitiva una película muy recomendable para los amantes del thriller de terror, que no extraña que haya tenido una buena acogida en este fin de semana de todos los santos (Halloween para aquellos que prefieren el lado más lúdico de esta celebración) y que seguramente tenga una buena carrera comercial por delante porque ante todo es una película que funciona como lo que es, un entretenimiento, una película de género. Y por supuesto, si Guillem Morales ha logrado firmar esta película habrá que recuperar su debut “El habitante incierto” y seguirlo muy de cerca en adelante porque ha demostrado que sabe crear suspenses propios del fantástico más extremecedor, climas Hitchockianos y también un terror más real, más sangriento y más sobrecogedoramente visual que psicológico.

Francamente interesante.