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miércoles, 3 de abril de 2024

"Maestro" (Bradley Cooper, 2023)

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#BradleyCooper #CareyMulligan #MattBomer #MayaHawke #SarahSilverman

Enorme problema el que tiene este académico biopic sobre Leonard Bernstein y es que, al margen de fans y admiradores, ¿a quién le interesa? Pero no sólo eso, la narración que escoge Bradley Cooper con saltos temporales, continuas elipsis y esa visión impresionista de su vida a base de escenas yuxtapuestas, no la hace tampoco fácil para un visionado  al uso.  Ver "Maestro" te exige una mirada cinéfila y puedes admirar el trabajo fílmico desde ese punto de vista, pero no es lo que se dice un título para disfrutar. Se nota indagación en la psicología del personaje, se nota esmero en la puesta en escena y se nota un interés artístico más allá de lo que cuenta, pero por mucho que Bradley Cooper lo haya dado todo detrás y delante de la cámara, que eso se nota y se ve en su interpretación, y por mucho que haya un puñado de escenas que sí están realmente logradas y suben puntualmente tu consideración de lo que estás viendo, la película peca de la incapacidad para engancharnos emocionalmente. Quizás el objetivo sea precisamente ese, describir al genio con sus luces y sombras evitando que nos identifiquemos con él, pero eso convierte este drama en un ladrillo que se hace extremadamente largo y que resulta más pretencioso que simpático. Una pena porque lo que no me cabe duda es que había mucho talento y buena intención. Simplemente en ocasiones no es suficiente. No obstante obtuvo 7 nominaciones en los Óscars (mejor película, actor principal, actriz principal, guión original, fotografía, maquillaje y peluquería y sonido) y se fue de vacío.

jueves, 9 de septiembre de 2021

"Una joven prometedora" (Emerald Fennell, 2020)

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De vez en cuando aparece una película que resulta transgresora en fondo y forma, que te descoloca y sorprende por lo que cuenta y por cómo lo cuenta y ésta lo es y mucho. Lo mejor es no saber apenas nada de su argumento, sólo adelantaré que la protagonista es una mujer peculiar a la que hay que ir descubriendo con cada escena y cada diálogo. Parte del encanto de la película reside precisamente en eso, en el suspense que se crea en torno a ella ¿quién es? ¿qué pretende? ¿por qué hace lo que hace? ¿cuál es su objetivo?¿qué le ocurre finalmente? Todo tiene una razón, pero es algo que el espectador va descubriendo poco a poco  a través de escenas un tanto desconcertantes y, en ocasiones, incómodas, que van cobrando sentido conforme el metraje avanza. Ni que decir que a parte de la directora, que se las arregla para ofrecernos una película distinta a cualquier otra que hayamos visto, mis aplausos van sobretodo para Carey Mulligan que está inmensa y a la que ya apunto con nota a parte que le deben un óscar (no sólo por esta actuación). Se lo birló también con una actuación memorable Frances McDormand por "Nomadland". La película ganó el óscar a mejor guión original y tuvo cuatro nominaciones más (mejor película, mejor dirección, actriz principal y montaje).

miércoles, 26 de diciembre de 2018

"Mudbound" (Dee Rees, 2017)

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Importante decepción. No hay nada peor al ver cine que estar deseando que acabe lo que estás viendo y me pasó antes de llegar a la hora, siendo película de dos horas y cuarto. Mimbres tiene: un drama sureño de dos familias en Mississipi, una narración coral que salta de la perspectiva de un personaje a otro, la tierra prometida, las dificultades de los negros en norteamérica, amor, amistad, problemas conyugales, racismo...; una buena producción auspiciada por la emergente plataforma Netflix. Sin embargo y a pesar de premios y 4 nominaciones a los óscars (actriz de reparto, guión adaptado, fotografía y canción) me aburrió soberanamente y peor aún, me produjo una total indiferencia, no logré conectar con ningún personaje (el de Mary J. Blige si acaso), el drama no me impactó como debería y en todo momento tuve la sensación de haber visto ya lo que me contaban pero mejor ("Leyendas de pasión" por ejemplo) sin que me enganchara; pero claro (y aquí voy a ser políticamente incorrecto) dirige Dee Rees y trata de lo que trata, imposible obviarla. Quizás comparo demasiado con otras películas, pero a continuación ves "Arde Mississipi" y sin que sea una obra maestra, no hay color, francamente.

domingo, 22 de enero de 2012

“Drive” (Nicolas Winding Refn, 2011)

****
País: USA.
Duración: 102 min.
Género: Drama, thriller.
Reparto: Ryan Gosling (conductor), Carey Mulligan (Irene), Ron Perlman (Nino), Christina Hendricks (Blanche), Bryan Cranston (Shannon), Oscar Isaac (Standard), Albert Brooks (Bernie Rose), Kaden Leos (Benicio), James Biberi (Chris Cook).
Guion: Hossein Amini; basado en la novela homónima de James Sallis.
Producción: Marc Platt, Michael Litvak, Gigi Pritzker, Adam Siegel y John Palermo.
Música: Cliff Martinez.

Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Montaje: Mat Newman.
Diseño de producción: Beth Mickle.
Vestuario: Erin Benach.
Distribuidora: Buena Vista International Spain.
Estreno en USA: 16 Septiembre 2011.
Estreno en España: 28 Diciembre 2011.



Todos los años surgen un puñado de títulos que se ganan a la crítica y que dejan a gran parte del público noqueado y haciéndose cruces. A menudo son películas a contracorriente de modas y recursos audiovisuales, con un tempo narrativo moroso o “aburrido” (habría mucho que puntualizar sobre qué lo es y qué no lo es y seguramente cada uno de nosotros tendría su propia definición al respecto). Este año 2011 recién acabado yo diría que los dos títulos emblemáticos de la crítica han sido “El árbol de la vida” y “Drive”, así que quien conozca al menos una ya sabe de qué hablo, aunque también he de decir que no tienen nada que ver salvo la peculiaridad de contar con el apoyo de los comentaristas de cine más sesudos.

A mí me parece que si siempre se siguieran los mismos modelos y no se intentará reinventar esto de hacer películas terminaríamos muertos de asco por pura repetición, pero por fortuna surge de vez en cuando alguien que desafiando su propia conveniencia económica y de la productora que le avala decide explorar nuevas formas de expresión y nos regala algo distinto.













Es lo que ocurre con “Drive”, una película que en ingredientes nos recuerda a Tarantino, al cine de los 80’s, a Michael Mann, al cine japonés e incluso a “Blade runner” y en argumento a multitud de películas y series de cine negro clásico y actual (sobretodo a esa otra maravilla que es “Leon (el profesional)” de Luc Besson, pero que posee una atmósfera peculiar, diferente, distinta a todo lo visto con anterioridad.

Si veis el trailer os garantizo que la película no tiene nada que ver, el montaje es mucho más pausado, las escenas son morosas en muchas ocasiones recreándose en miradas y situaciones en las que la tensión late pero no se manifiesta. El protagonista es un tipo callado, taciturno, del que poco sabemos o llegamos a saber, simplemente que trabaja como especialista, que es un gran conductor y también un Ronin, un criminal metódico, eficaz, a la postre despiadado y brutal que no se anda con remilgos y al que un sentimiento ya casi olvidado pone de pronto en un aprieto, el afecto que siente por su vecina Irene.

Recuerda ligeramente esta película a “El americano” (2010) de George Clooney, pero está tamizada por una violencia brutal que surge de improviso y te noquea, muy al estilo de Tarantino, con quien el director danés Nicolas Winding Refn (ganador en Cannes) seguro que está encantado de quedar relacionado. Precisamente es gracias a la lentitud de muchas de sus escenas lo que hace que cuando se desata la acción ésta provoque un impacto mucho mayor.


















La música de la banda sonora de un especialista en este tipo de sountracks (Cliff Martínez), con base techno y casi siempre basada en melodías suaves, parece rescatada de los 80’s y crea junto a las imágenes (nocturnas o de un soleado asfixiante), muchas de ellas en cámara lenta, una atmósfera peculiar, envolvente, que me recordó en las vistas cenitales de la ciudad iluminada a escenas de “Corrupción en Miami”, “Heat”, “Collateral” o incluso “Blade runner”.

Casi siempre el soundtrack refleja el estado de ánimo del conductor protagonista, un tipo que ofrece cinco minutos de conducción sin preguntas: “Si conduzco para ti tú me dices dónde y cuándo y yo te doy cinco minutos. Durante esos cinco minutos soy tuyo, pase lo que pase. No miro lo que haces ni tampoco llevo pistola, sólo conduzco”. De nuevo un brillante Ryan Gosling (¡¡¡vaya filmografía excelente repleta de personajes extraños colecciona!!!), esta vez con bien poco que decir, con su palillo entre los dientes, su chupa con un alacrán a la espalda y un rostro impenetrable que esconde a un profesional sin escrúpulos y por tanto letal.













El argumento es una mezcla entre romance imposible y thriller criminal marcado en todo momento por el signo del drama...Desde el inicio uno tiene la sensación de que nada puede acabar bien porque los tipos que pueblan la historia tienen un destino muy marcado. Y desde luego esta es una película de actores, ambientes y personajes en la que nos zambullimos en un submundo criminal que tiene mucho que ver con esa realidad solapada y oculta, tremenda y brutal que siempre nos ha insinuado David Lynch con muchas de sus películas.

El reparto es espectacular empezando por una Carey Mulligan tras cuya mirada se adivina la infinita tristeza de una vida tambaleada siempre por relaciones poco convenientes y siguiendo por un magnífico repertorio de secundarios: Bryan Cranston (al que es difícil identificar por el cambio de look respecto a la serie “Breaking bad”), la curvilínea Christina Hendricks (si no habéis visto “Mad men” no sé a qué esperáis), Óscar Isaac (personaje clave porque desata el argumento y lo convierte en un torrente imparable de muerte y violencia), Ron Perlman (brutal como nunca, mucho más que como Hellboy) y Albert Brooks (con una actuación fantástica que puede ponerle el óscar muy a tiro).

“Drive” no va a gustar a todo el mundo, es brutal en muchos momentos y tiene una factura atípica y un tempo muy lento para los tiempos que corren en los que el ritmo audiovisual es de muchas imágenes por segundo y mucho movimiento de cámara, pero supone una reinvención del thriller de cine negro que hará las delicias de todos aquellos que desean ver películas distintas a lo habitual. Simplemente el arranque de la película ya es una pequeña maravilla, sólo por verlo ya merece la pena....Por méritos propios es una de las películas de culto de los últimos años.


MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡NO LEER, CONTIENE SPOILERS!!!!



- La escena inicial, cuando el protagonista conduce para unos ladrones que van a asaltar un edificio por la noche: tiene tensión, suspense, emoción, una atmósfera asfixiante y a la vez envolvente y culmina con un final inesperado y brillante con el conductor desapareciendo entre la muchedumbre de un estadio.
- Los encuentros entre el protagonista e Irene, a menudo sin decirse nada el uno al otro, únicamente mirándose.
- El trabajito en el que el protagonista trata de ayudar al marido de Irene por emocionante, sorprendente e imprevisible y por toda la violencia que desata después....la huida en coche es magnífica.
- La violentísima escena en el motel en donde Blanche es asesinada y el protagonista tiene que eliminar a sus perseguidores de la forma más inverosímil.
- La escena del ascensor, en la que Irene se da cuenta de qué es el conductor y cómo se las gasta. Es una de las escenas de violencia explícita más brutales que recuerdo.
- El conductor entrando en el local de striptease y amenazando con un clavo y un martillo.
- El conductor con su traje de especialista acabando con Nino en la playa: “Recuerdas la fábula de la rana y el escorpión”.
- Bernie Rose eliminando todas las pistas que le encriminan y que pueden costarle la vida con la mafia: “Vamos, vamos, que ahí no duele” mientras corta las venas con una navaja.


lunes, 18 de octubre de 2010

“Wall street, el dinero nunca muere” (Oliver Stone, 2010)

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Título original: Wall Street: Money never sleeps.
País: EEUU.
Duración: 137 min.
Género: Drama.
Interpretación: Michael Douglas (Gordon Gekko), Shia LaBeouf (Jake Moore), Josh Brolin (Bretton James), Carey Mulligan (Winnie Gekko), Susan Sarandon (Sylvia Moore), Frank Langella (Louis Zabel), Eli Wallach (Jules), Vanessa Ferlito (Audrey). Guión: Allan Loeb y Stephen Schiff, basado en los personajes creados por Stanley Weiser y Oliver Stone.
Producción: Edward R. Pressman y Eric Kopeloff.
Música: Craig Armstrong.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Montaje: David Brenner y Julie Monroe.
Diseño de producción: Kristi Zea.
Vestuario: Ellen Mirojnik.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 23 Abril 2010.
Estreno en España: 8 Octubre 2010.

Oliver Stone es siempre un director interesante y lo es a dos niveles, el visual y el argumental. En ambos es alambicado y valiente, siempre lo ha sido, pero lamentablemente no ha hecho una gran película desde “JFK” y eso fue en el año 1991. Con esta continuación probablemente quería aprovechar las virtudes de aquel “Wall street” de 1987 que es también una de sus mejores películas con la ya mencionada, “Platoon”, “Hablando con la muerte” y “Nacido el cuatro de Julio”; pero el resultado sólo es correcto, lo cual es una pena, porque la crisis financiera era un buen punto de partida para resucitar el proyecto con una continuación y el reparto era prometedor.

Me ha pasado con “Wall street, el dinero nunca muere”, algo muy parecido a lo que me ocurrió con “Alexander” o con “World trade center”, son películas que tienen su interés, que se pueden ver, que tienen sus aspectos positivos, pero que a fin de cuentas dan la sensación de quedar desaprovechadas, como si Stone no hubiera logrado exprimir de ellas todo el jugo que tenían potencialmente.

Una posible explicación puede estar en un guión que no termina de “explotar” ninguna de sus posibilidades argumentales. En esta ocasión la historia acontece veinte años del ingreso en prisión de Gordon Gekko, no por lo que vimos en la primera parte (de hecho reaparece el personaje de Charlie Sheen en un momento de la película y el trato entre ellos casi es afectuoso), sino por otro asunto posterior. La cárcel le ha cambiado, ha envejecido, pero su visión de los negocios de Wall Street sigue intacta y eso le viene bien a Jacob (Shia Lebouf. Me gusta cuando Gekko le dice algo así como "Nunca te quejes, el llorica de la clase nunca tiene buena prensa"), el novio de su hija Winnie (Carey Mulligan) que sintiéndose traicionada no quiere saber nada de su padre. La crisis económica, la idea de la burbuja financiera, el conflicto entre el padre y la hija y el enfrentamiento entre el joven Jacob y otro tiburón financiero, Bretton James (brillante como siempre Josh Brolin) daban juego para una película más intensa, pero ninguno de los hilos argumentales logra tener la fuerza y el interés que sí tenía la primera parte y no porque los actores no cumplan, que están todos bastante bien (incluido un ancianísimo Eli Wallach).

Por supuesto Oliver Stone vuelve a recrear magníficamente ambientes (visualmente sus imágenes de Nueva York desde el helicóptero son muy atractivas y apuesta por una puesta en escena muy luminosa que contrasta en cierto modo con nocturna de la primera película y por recursos visuales como el time lapse para transmitir la vorágine humana de la ciudad) y logra mostrar en pantalla todo lo que significa el mundillo de Wall Street: ambición, tejemanejes económicos y confabulaciones (qué obsesión tiene este director por los chanchullos de las clases dominantes), ostentación; pero todo lo que propone se queda a medio gas. De hecho un buen ejemplo de ello es la escena de la carrera en motos. En un momento dado Jacob reta a una carrera en moto a Bretton James y como espectador esperas ver una escena impactante, pues bien, visualmente es una escena vistosa, pero realmente queda por debajo de lo que prometía, es un buen ejemplo de lo que es esta película.

Realmente lo mejor de esta continuación no es el argumento (particularmente me parece endeble y el final es incluso poco coherente e insulso), no es el atractivo visual (que sí lo tiene), no es la recreación de ambientes ni la descripción de Wall Street, como sí ocurría con aquella primera parte, todo queda en un quiero y no puedo correcto, sin más; lo verdaderamente interesante son los encuentros y diálogos de los personajes que son a la postre los que salvan la película y le dan interés. Michael Douglas, Josh Brolin, Carey Mulligan y Shia Lebouf con su presencia, con sus primeros planos y sus actuaciones son los que evitan que la película resulte insulsa.

En definitiva, una secuela correcta, lo cual es poco teniendo en cuenta la primera parte y lo que esperábamos puesto que podría haber sido el particular “Padrino” de Oliver Stone (creo que productora y él mismo así lo pensaban también a juzgar por el cartel de la película). Se puede ver, pero no te deja KO salvo por comprobar cómo el paso de los años nos afecta a todos, incluido un Michael Douglas que está ya muy mayor.

Por último un apunte: los títulos de crédito finales merecen la pena aunque solo sea por recuperar el "This Must Be The Place" de los Talking heads.

martes, 2 de marzo de 2010

“An education” (Lone Scherfig, 2009)

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País: Reino Unido.
Duración: 102 min.
Género: Drama, romance.
Interpretación: Peter Sarsgaard (David), Carey Mulligan (Jenny), Alfred Molina (Jack), Rosamund Pike (Helen), Dominic Cooper (Danny), Olivia Williams (Srta. Stubbs), Emma Thompson (directora), Cara Seymour (Marjorie), Matthew Beard (Graham), Sally Hawkins (Sarah).
Guión: Nick Hornby; basado en las memorias de Lynn Barber.
Producción: Finola Dwyer y Amanda Posey.
Música: Paul Englishby.
Fotografía: John de Borman.
Montaje: Barney Pilling.
Vestuario: Odile Dicks-Mireaux.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en Reino Unido: 30 Octubre 2009.
Estreno en España: 26 Febrero 2010.


“An education” es para este año lo que para otros fueron “El dilema: Frost contra Nixon”, “Expiación”, “The queen” o los éxitos de James Ivory de los 90’s, una película en la que la ambientación, la recreación de una época y la palabra (el guión) tienen un elevado peso específico. También es una película un poco a contracorriente, no modesta en su elaboración pero sí en sus pretensiones porque no está dirigida para el gran público, sino para otro más minoritario.

Dicho lo dicho suena a película aburrida o película no apta para todos los públicos (entendido esto como todo lo contrario de lo que normalmente significa) y para nada o al menos me ha parecido todo lo contrario, una película suculenta más bien, con mucho trasfondo y mucho que mascar y rumiar, de una manera similar de algún modo a lo que pasaba con “Up in the air”. Es quizás por eso por lo que ha cosechado tres nominaciones a los óscars de este año (película, actriz protagonista y guión adaptado).

El guión me parece magnífico por varias razones y entre ellas porque sorprende justo después de pensar que ya sabes qué te vas a encontrar, pero sobretodo porque compone una situación que te da mucho que pensar y porque la compone con una precisión y una habilidad propias de un mecanismo de relojería. Se basa en una novela de Nick Hornsby (“Alta fidelidad”, “Un niño grande”) ¡¡¡Ahhhh, claro, eso lo explica todo!!!! Y, en efecto, me parece una grandiosa adaptación y lo digo sin leer la novela, simplemente porque si una película es buena es una buena adaptación, así de fácil.

Por comentar de qué va, que siempre hay a quien le interesa, digamos que se centra en una adolescente británica de 16 años que en plena recta final hacia Oxford se topa con David y eso le trastoca y le cambia el rumbo y no voy a decir más porque lo demás hay que verlo y descubrirlo y merece la pena hacerlo.

El caso es que “An education” alecciona, lo cual me parece una extraordinaria virtud porque si la experiencia personal es siempre poca, aprender en “cabeza ajena” siempre me ha parecido una forma inteligente de no evitar errores y esta película o el libro en que se basa intuyo que pueden ayudar a replantearse muchas cosas, lo que le da un peso específico que no tienen muchas películas actualmente. Sólo voy a hacer un apunte: los personajes de Alfred Molina, Emma Thompson u Olivia Williams (magníficos todos en sus actuaciones) digamos que son, poco simpáticos, aburridamente británicos y el reverso “oscuro” del chispeante y vital personaje de Peter Sarsgaard, pero a la postre no todo es lo que parece y esa es la lección que aprende la protagonista, Carey Mulligan.

Ni qué decir tiene que la película descansa en gran parte en una Carey Mulligan que es un enorme descubrimiento y que desarrolla una interpretación magnífica, aunque Peter Sarsgaard, francamente, no le va a la zaga. Esta es una película de brillantes interpretaciones, en la que los diálogos son los auténticos “efectos especiales”.

También aporta la directora Lone Scherfing (a la que algunos recordaréis por “Italiano para principiantes”) una sensibilidad peculiar a la película que la hace distinta, que recoge de manera admirable ese tono gris con el que pretende identificar a un modo de vida británico en contraste con otro de una juventud que se rebela y quiere “vivir” con intensidad transgrediendo, viajando, dejándose llevar.....en realidad esto es una alegoría de nuestras propias vidas ¿diversión o responsabilidad? ¿lo conveniente o lo que más nos apetece hacer? Visualmente la directora logra llevarnos al Londres y al París de los años 60’s y lo hace enfrentando la vida plácida de las familias acomodadas con otra más alegre de los locales de fiesta y en ambos casos con notable acierto (me pareció fascinante la primera incursión de Jenny en un local nocturno, explica perfectamente por qué el personaje decide dejarse llevar).

En suma una película muy recomendable, a contracorriente pero seguramente más imperecedera que muchas “de evasión” de las que vemos ahora. De vez en cuando hay que dejarse llevar por este tipo de películas y ésta es una buena ocasión.

Me quedo con una idea: la ayuda a los demás no se impone, se ofrece. Todos tenemos derecho a equivocarnos y a elegir qué queremos hacer, todos tenemos derecho a equivocarnos porque el aprendizaje que se obtiene del error solo está al alcance de los que se arriesgan y “vivir” conlleva equivocarse. Quizás sea mejor “vivir” equivocándose que “morir” no haciéndolo o quizás lo mejor sea experimentar hasta aprender lo suficiente para decidir. En cualquier caso y viene a cuento todo esto de un momento que para mi gusto es el más impactante de la película: cuando Jenny pide ayuda a su profesora y ésta le contesta: “No sabes cuánto tiempo llevaba esperando este momento”.