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miércoles, 15 de mayo de 2024

"La juventud" (Paolo Sorrentino, 2015)

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#MichaelCaine #HarveyKeitel #RachelWeisz #PaulDano #PaoloSorrentino #JaneFonda #CineDrama #CineExistencial 

Tras el éxito con "La gran belleza" Sorrentino decepcionó un poco con esta película, que en realidad retoma algunas ideas de aquella y las desarrolla con otro sentido. Lo que en "La gran belleza" era la disección de un modo de vida y una clase social vistas desde los últimos estertores de sus protagonistas en "La juventud" es la disección de la vida vista desde los últimos días de dos amigos ancianos en un balneario alpino. De igual modo palpita en la película un pulso nostálgico y agridulce con aromas Fellinianos y una puesta en escena algo esnobista y pretenciosa. Para el espectador acostumbrado a argumentos al uso es un poco desesperante porque estamos ante cine de "autor" que aprovecha el escenario y personajes para transmitir ideas a través de escenas no siempre vinculadas con una relación de causa y efecto. El visionado descoloca por ello y puede resultar aburrido en algún momento, pero de lo que no cabe duda es que llegan las sensaciones que su director pretende...cierta tristeza, cierta añoranza por el pasado, la admiración por la belleza femenina, lo reconfortante de la amistad, las contradicciones del amor y de vivir en pareja, lo futil de la vida en suma, cierto vértigo existencial.

martes, 23 de abril de 2013

“Danzad, danzad malditos” (Sydney Pollack, 1969)


Intenso y desesperanzado drama ambientado tras la gran depresión de 1929 en el que un maratón de baile sirve para mostrar las miserias y tragedias personales de un grupo de personas zarandeadas por la vida. 9 Nominaciones y 1 óscar.

 



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Título original: They Shoot Horses, Don't They?
País: Estados Unidos
Género: Drama
Reparto: Jane Fonda (Gloria), Michael Sarrazin (Robert), Susannah York (Alice), Gig Young (Rocky), Red Buttons (Marinero), Bonnie Bedelia (Ruby), Michael Conrad (Rollo), Bruce Dern  (James), Al Lewis (Turkey), Robert Fields, Severn Darden, Allyn Ann McLerie, Madge Kennedy, Jacquelyn Hyde, Felice Orlandi, Art Metrano, Gail Billings, Lynn Willis, Maxine Green, Mary Gregory, Robert Dunlap, Paul Mantee, Tim Herbert, Tom McFadden
Guión: James Poe, Robert E. Thompson
Distribuidora: Buena Vista Pictures
Productora: American Broadcasting Company (ABC), Palomar Pictures
Fotografía: Philip H. Lathrop
Guión: James Poe, Robert E. Thompson (Novela original: Horace McCoy)
Maquillaje: Frank McCoy, Sydney Guilaroff
Montaje: Fredric Steinkamp
Música: Johnny Green
Calificación: No recomendada para menores de 13 años

Recomendada para aquellos a los que guste el drama sin concesiones o para aquellos que quieran relativizar sus problemas aunque realmente la conclusión final es bastante dura de pelar y en realidad el relato está repleto de aristas. Vamos, que es una buena película, pero es también dura y rotunda.


domingo, 6 de diciembre de 2009

"La jauría humana" (Arthur Penn, 1966)

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Título original: The Chase
Guión: Lilliam Hellman
Producción: Horizon Picture
Productor: Sam Spiegel
Fotografía: Joseph La Shelle
Montaje: Gene Milford
Música original: John Barry
Intérpretes: Marlon Brando (Sheriff Calder), Jane Fonda (Anna Reeves), Robert Redford (Bubber Reeves), E. G. Marshall (Val Rogers), Angie Dickinson (Ruby Calder), Janice Rule (Emily Stewart), Miriam Hopkins (Señora Reeves), Martha Hyer (Mary Fuller), Richard Bradford (Damon Fuller), Robert Duvall (Edwin Stewart), James Fox (Jason Rogers "Jake"), Diana Hyland (Elizabeth Rogers), Henry Hull (Briggs), Jocelyn Brando (Señora Briggs), Katherine Walsh (Verna Dee), Lori Martin (Cutie), Marc Seaton (Paul), Paul Williams (Seymour), Clifton James (Lem)
Minutos: 135


Con la última son tres las veces que he visto "La jauría humana". Haciendo un ejercicio de nostalgia recuerdo que la primera vez fue en torno a 1988 en un formidable ciclo de una veintena de películas de Marlon Brando que emitió televisión española (¡¡¡qué grandes eran los ciclos que echaba TVE en los 80’s!!!). Las tres veces me ha parecido una grandiosa película y por su puesto la recomiendo efusivamente.

Es curioso comprobar que esta película supuso para su director, Arthur Penn, allá por 1966 un cierto fracaso, porque ni tuvo una buena acogida en taquilla ni un reconocimiento crítico importante, cosa que sí tuvieron por ejemplo su siguiente película, "Bonnie & Clyde"(1967) o "El milagro de Ana Sullivan" (1962), "El zurdo" (1958), "Pequeño gran hombre" (1970) y "La noche se mueve" (1975), también de su cosecha. Me parece cuando menos extraño porque la película tiene una gran fuerza y ha ido ganando peso con el tiempo y el recuerdo. Quiero pensar que quizás en 1966 su argumento tocaba demasiado de lleno en la llaga de una sociedad muy poco preparada aún para analizar sus propios defectos y hacer un verdadero examen de conciencia. Si por algo se caracteriza la película es por sacar a la luz las miserias de un pueblo en el que la única persona íntegra parece ser el sheriff Calder y el resto de los ciudadanos se nos hacen poco simpáticos porque todos tienen alguna conducta poco gratificante que ocultar aunque son los primeros que se prestan a lanzar la primera piedra contra Bub Reeves, un joven conciudadano interpretado por un jovencísimo Roberto Redford que ha escapado de prisión y está a punto de llegar a la localidad.

“La jauría humana” es sin duda una de mis películas favoritas de Brando y revisando los títulos de aquel 1966 me parece de los mejores sin que esto desmerezca a películas como “¿Quién teme a Virginia Wolf”, “Un hombre para la eternidad, “Grand Prix”, “Nacida libre”, “En bandeja de plata”, “Un hombre y una mujer”, “Callejón sin salida”, “Cortina rasgada”, el caso es que sólo el tiempo ha ido dejando a esta magnifica película en su lugar, lo que lleva a reflexionar sobre como las modas o las corrientes ideológicas de un momento pueden hacer que nuestra valoración se vea afectada.

Seguramente su tono directo y sórdido tuvieron un impacto mucho mayor hace cuarenta años, pero sin ser tan explícita como muchas películas de ahora, “La jauría humana” es un auténtico muestrario de las debilidades humanas: ambición, egoísmo, envidia, lujuria, adulterio, soberbia...Los habitantes del pueblo imaginario de Tarl (imaginario, pero situado en Texas) donde se sitúa la acción, actúan guiados por su propio interés y no se paran a reflexionar sobre su comportamiento, sólo quieren descargar sus frustraciones en los demás y en el caso concreto de la película en Bub, un recluso fugado cuyo regreso puede alterar sus vidas por diversas razones que se van desgranando en el argumento. Como dice el Shriff Caulder (magnífico Marlon Brando): “La mitad de la población está chiflada, sólo desean matar a alguien”.

El guión de Lilliam Hellman basado en la novela de Horton Foote es magnífico y va presentando personajes y situaciones de una manera minuciosa y efectiva para que el espectador vaya atando cabos sobre todas las relaciones de unos y otros y sus implicaciones. Tras varias escenas y diálogos uno se sorprende tomando posición junto al Sheriff y se va “indignando” por así decirlo ante el egoísmo reinante, ante el juego de apariencias que todos llevan a cabo y la triste realidad que se esconde tras esa fachada social. Arthur Penn consigue además el ritmo narrativo adecuado y las escenas precisas para que crezca el desasosiego en el espectador y en el momento del desenlace se sufra en propias carnes lo injusto que resulta todo lo que ocurre como pocas veces se ha visto en una película. Todos los conflictos sociales, laborales y sentimentales que están latentes en el pueblo donde suceden los hechos irrumpen con fuerza en una jornada festiva de sábado noche en la que el alcohol los hace fluir con más facilidad y en la que el drama estalla de manera imparable como un volcán en erupción.

Arthur Penn, un director con gran “garra” tras la cámara, consigue una película poderosa en ese sentido, que va de menos a más, que provoca un peculiar nerviosismo interno, que indigna, zarandea y te deja noqueado como espectador al comprobar lo indefensa que está la rectitud o la integridad ante una sociedad degradada. En este sentido resulta memorable el final cuando Calder circula con su coche por unas calles víctimas de los excesos de la noche anterior.

Resulta sorprende descubrir que una película tan efectiva en su planteamiento y concepción tuvo numerosos problemas de producción. El productor Sam Spiegel, uno de los más destacados de la época y el director Arthur Penn se quejaron de haber sufrido presiones por parte de la Columbia para modificar sus planteamientos iniciales y la guionista Lillian Hellman declaró que el guión final no se ajustaba a su idea.

En cualquier caso los problemas de filmación no se advierten en el resultado, que resulta magnífico en su conjunto y que no sólo es un prodigio narrativo y de puesta en escena sino también una película con un reparto y unas actuaciones que quitan el hipo encabezadas por un Marlon Brando extraordinario acompañado por unos no menos fascinantes Robert Redford, Jane Fonda, E. G. Marshall, Angie Dickinson, Robert Duvall o James Fox.

Es decir, una película magnífica y de visión altamente recomendable.

domingo, 3 de mayo de 2009

"En el estanque dorado" (Mark Rydell, 1981)

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Título original: On Golden Pond
País: Estados Unidos
Fecha de estreno: 17/03/1982
Duración: 109 min.
Género: Drama
Reparto: Katharine Hepburn, Henry Fonda, Jane Fonda, Doug McKeon, Dabney Coleman, William Lanteau, Christopher Rydell
Guión: Ernest Thompson
Música: Dave Grusin
Fotografía: Billy Williams
Distribuidora: C.I.C. (Consorcio Ibérico Cinematográfico)
Productora: Universal Pictures, Incorporated Television Company (ITC), IPC Films


“En el estanque dorado” ha quedado en el recuerdo cinematográfico principalmente porque sirvió a Henry Fonda para conseguir su único óscar como actor principal a poco tiempo de su muerte y a Katherine Hepburn el cuarto como actriz principal y porque reunió en una misma película al patriarca de los Fonda con su hija Jane; pero realmente esta película es mucho más que eso.

Se trata de la adaptación de una obra de teatro que se había representado en Broadway y por ello se centra sobretodo en escenas basadas en diálogos, casi todos de tono costumbrista, de una pareja de ancianos (Norman y Ethel) con su hija (Chelsea) o con un chaval de trece años (Billy), hijo de la última pareja de Chelsea, que queda durante un mes con el matrimonio. Las situaciones son un muestrario de las relaciones humanas de dos ancianos con la muerte a la vuelta de la esquina, con la autoconciencia de que el tiempo y las fuerzas se agotan y a pesar de ello con la ilusión por asirse a la belleza de lo que les rodea y de lo que son (representada físicamente por el paraje natural al que hace referencia el título y emotivamente por la relación entre ellos) y los conflictos generacionales son protagonistas de todos y cada uno de los resortes dramáticos del argumento.

No es una película de acción, no es una película en la que sucedan muchas cosas, sino más bien todo lo contrario. Lo más importante son los diálogos, lo que los personajes dicen y no dicen y en esa tesitura los actores son claves gracias a la carga expresiva de sus gestos en unos primeros planos fabulosos casi siempre (inolvidable sobretodo Henry Fonda en su papel de “viejo bobo” cascarrabias luchando contra su edad: "No es fácil hacerse viejo").
La adaptación del texto teatral es excepcional y gracias a ello Ernest Thompson ganó el tercer óscar para esta película que además estuvo nominada a mejor película, actriz secundaria, director, fotografía, sonido, banda sonora original y montaje y no ganó más porque este año la lista de contendientes en los premios de la Academia quitaba el hipo: “Carros de fuego”, “En busca del arca perdida”, “Rojos”, “Atlantic city” y “Ausencia de malicia”.

Este tipo de película tiene su propio público, de manera diferente a los éxitos revientataquillas como aquel 1981 fue “En busca del arca perdida”, pero en sí misma es perfecta independientemente de si cuenta o no con legiones de seguidores, cuenta a la perfección lo que pretende consiguiendo emocionar profundamente a quien se deja envolver en su atmósfera intimista y su tono poético. A parte de los actores, sin los que la película no sería la misma, destaca la dirección de Rydell, que logra el ritmo preciso para que narrativamente la película funcione sin caer en el aburrimiento, pero considero que son muy importantes la fotografía y la banda sonora para introducirnos en el ambiente con el que se pretende envolvernos, siempre con un tono lírico que multiplica la experiencia que propone la película.

El objetivo de esta película, su planteamiento, la acerca a un tipo de cine que fue muy característico en los finales de los 70’s y principios de los 80’s de corte existencial y costumbrista, a medio camino entre el drama y la comedia y que hablaba de algo tan trivial como las familias, sus conflictos íntimos, los dramas cotidianos huyendo de un cine más grandilocuente y acercándose más a los espectadores, a la gente de la calle a través de los problemas del día a día. Un subgénero iniciado de algún modo por “Annie Hall”, “La chica del adiós”, “Kramer contra Kramer” o “Gente corriente” y que el tremendo éxito “En el estanque dorado” contribuyó a consolidar antes de que llegara “La fuerza del cariño”.

Es tremendamente difícil no dejarse atrapar por la atmósfera lírica de esta película gracias a la envolvente banda sonora de Dave Grusin (ideal para escuchar en calma y relejarse en una atmósfera de placidez), por los idílicos paisajes del estanque del título más dorado que nunca gracias a la fotografía crepuscular de Billy Williams, por los múltiples momentos irrepetibles que nos regala, no reconocer en los personajes a alguien cercano o a nosotros mismos o en los escenarios a algún lugar que un día nos dejó ensimismados con la belleza de la naturaleza.


Tras cada línea de diálogo, tras cada sutil gesto, que gracias a los actores contienen multitud de implicaciones, surgen en esta película multitud de contenidas emociones y en algunos momentos explosiones de intensidad incontenible como en ese preámbulo del final con Henry Fonda y Katherine Hepburn rostro con rostro que a modo de una bomba atómica emotiva consigue derrotarme cada vez que veo esta película, de hecho ya van tres veces y sigue lográndolo. Hay muchos instantes que te remueven por dentro: “¿Sabes viejo bobo?, eres el hombre mas encantador de la tierra, pero yo soy la única que lo sabe” y no sólo instantes, también miradas (en eso Henry Fonda y Kate Hepburn están sensacionales, aunque también los está Jane Fonda cuando por fin se decide a compartir con su padre algo tan trivial y a la vez importante para ellos como ese salto al agua hacia atrás).
“En el estanque dorado” sigue resistiendo como pocas el paso del tiempo y de mi propia evolución y seguro que supera más visionados cuando entre en la edad idónea para disfrutarla, lo que demostrará que, como ya intuyo, esta es una película profundamente emotiva, intensamente lírica, arrebatadoramente sentimental, melancólica y poética como hay pocas. Esta es una película para siempre y en ella vivirán siempre Norman y Ethel como quintaesencia de esos ancianos que un día tuvimos a nuestro lado o algún día seremos.

Un maravilloso homenaje a la vejez y a la vida, a Henry Fonda y a Katherine Hepburn.