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miércoles, 2 de junio de 2010

“Prison break” (2005-2009)


****
4 Temporadas
82 episodios
Género: acción, policiaco, thriller, suspense, espionaje
Creado por Paul Scheuring
País: EEUU
Producción ejecutiva Marty Adelstein, Neal H. Moritz, Dawn Parouse, Brett Ratner, Paul Scheuring, Matt Olmstead, Kevin Hooks, Michael Pavone
Producción: Garry A. Brown, Karyn Usher
Cadena: FOX
Fechas de emisión: 29 de agosto de 2005 a 22 de mayo de 2009
Actores: Dominic Purcell (Lincoln Burrows), Wentworth Miller (Michael Scofield), Amaury Nolasco (Fernando Sucre), Robert Knepper (Theodore "T-Bag" Bagwell), Sarah Wayne Callies (Dra. Sara Tancredi), Wade Williams (Capitán Brad Bellick), William Fichtner (Agente Alexander Mahone), Paul Adelstein (Agente Paul Kellerman), Marshall Allman (LJ "Lincoln Junior" Burrows), Rockmon Dunbar (C Note), Jodi Lyn O’Keefe (Gretchen Morgan), Leon Russom (El general), Robin Tunney (Veronica Donovan), Stacy Keach (Warden Henry Pope), Michael Rapaport (Don Self), Phillip Edward Van Lear( Louis Patterson), Peter Stormare (John Abruzzi), Barbara Eve Harris (Felicia Lang)

El otro día terminé de ver “Prison break”, una serie que comenzó a emitir la Sexta con importante éxito en septiembre del 2006 (un año después que en Estados Unidos) y que consta de cuatro temporadas y 79 episodios.

El alma de la serie es Paul Scheuring, que en base a la idea de una amiga, desarrolló el argumento de un tipo que entra en la cárcel para salvar a su hermano. Aunque la Fox no aprobó en un principio su punto de partida, finalmente el guión y la fuerte irrupción en otras cadenas de series como “Lost” hizo que reconsideraran la decisión y se dio vía libre a la misma en 2004.

Los dos protagonistas de la serie son los hermanos Burrows. Lincoln (Dominic Purcell) es encarcelado en la cárcel de Fox River por un crimen que no cometió (el del hermano de la vicepresidenta de los Estados Unidos) y sentenciado a muerte, así que su hermano pequeño Michael (Wentworth Miller) entra en prisión con un alambicado plan para rescatarlo.

La serie está pensada como entretenimiento, como producto de acción y evasión, es en realidad un constante rizar el rizo centrado en un grupo de fugitivos que luchan por regularizar su situación para no tener deudas con una justicia y un gobierno estadounidense en el que nadie es lo que parece y con el que es difícil por no decir imposible quedar impune una vez dentro del huracán de intereses en el que se entremezclan los hermanos Burrows.

La primera temporada me parece de lo mejor que se ha hecho para la televisión y lo tiene todo, un guión milimétrico y plagado de sorpresas y cliffhangers (ya sabéis, esos finales que te dejan a los personajes “colgados en el abismo” y con los que quedas con ganas de más), magníficos personajes, una realización modélica que consigue el ritmo adecuado para el desarrollo de la trama, emoción, intriga, suspense....Wow! es muy difícil no quedar completamente atrapado de inicio a fin. Además es un homenaje a todas las películas de cárceles y engloba a lo largo de sus veintidós episodios muchas situaciones que nos pueden sonar de infinidad de títulos previos, pero también otras nuevas con no menos fuerza. Yo diría que es de las mejores temporadas que he visto en mi vida de cualquier serie en la que podamos pensar.

La segunda temporada se nota más como un añadido del éxito de la primera temporada y lógicamente hay un cambio de escenario y de factura, ya no hay que presentar y hacer evolucionar a los personajes, así que se va a la acción pura y dura. Los productores son ambiciosos y quieren mantener el listón logrado en la primera temporada e incluso superarlo, así que se centran en una fuga en la que aumentan la emoción y la tensión con numerosas persecuciones, casi siempre centradas en la figura del implacable agente del FBI Alexander Mahone (William Fichtner) que es un gran fichaje para la serie. Además se mantiene la atención en varios personajes, como ya se había empezado a hacer en la primera temporada y el guión multiplica los focos de interés argumentales. Pienso que esto en lugar de ser un problema hace que la serie gane en interés y resulte muy entretenida, pero sí que es cierto que los guiones no son tan redondos, quizás también porque las “sorpresas” convierten en algo inverosímiles ciertos giros, pero en cualquier caso no se pierde interés porque cada episodio sigue siendo una montaña rusa .

El final de la segunda temporada hacía prometer mucho para la tercera, sin embargo la acción vuelve a situarse en una cárcel, esta vez la Penitenciaría de Sona (Panamá), con los papeles cambiados (Michael encerrado y Lincoln tratando de liberarle) y poco a poco las situaciones se van volviendo repetitivas y la audiencia se fue cansando. Como entretenimiento la serie mantiene el interés, pero ya no resulta ni tan apasionante ni tan redonda como fueron las dos primeras temporadas, así que podemos decir que le vino muy bien quedar reducida a trece episodios como consecuencia de la huelga de guionistas que sufrió Hollywood en el 2007.

La cuarta temporada recupera parte de la factura de la segunda, pero esta vez la historia se centra más en el meollo de fondo que es la conspiración que afecta a la vida de los hermanos Burrows. Definitivamente la serie se convierte en una sucesión de rizos que rizan el rizo y pierde credibilidad a pasos agigantados. El argumento se va estirando y los 22 episodios resultan excesivos por lo que parece como si los guionistas se vieran forzados a sacarse de la manga cada vez situaciones más alambicadas (esto se nota sobretodo a mitad de temporada cuando el McGuffin inicial de “Scylla” parece llegar a su fin y pareciendo todo acabado hay aún una vuelta de tuerca más que se alarga durante otros diez episodios o más y no es la última porque el final aún depara más sorpresas a la audiencia). Utilizando el símil que usábamos de la montaña rusa esta temporada viene a ser como un descenso en caída libre en el que, cuando la atracción parece que va a llegar a su final aún desciende más, en otra caída inesperada. Sin embargo, aunque garantice acción “non stop” los guiones no son ni de lejos los del comienzo de la serie y eso provoca cansancio, desinterés e incluso el deseo de que concluya la historia (una pena teniendo en cuenta lo que habían sido los primeros episodios).
CUIDADO SPOILER El final de la serie, con la muerte de Michael sacrificándose para salvar a Sarah consciente de que sufre un cáncer terminal, resulta lacrimógeno y adecuado para la cancelación, pero considero que es un error porque no cuadra con lo que es la serie en sí, esencialmente un trepidante thriller de acción. El componente emotivo y romántico siempre acompaña a los personajes y en concreto a Sarah y Michael, pero tiene un papel secundario y cuando le quieren dar un papel principal los propios mecanismos narrativos se vuelven contra él. Un final emocionante como este requería de más minutos y un mayor detenimiento para lograr la intensidad requerida, pero los capítulos están "constreñidos" a una fórmula y esa fórmula impide que el final sea de ese estilo. Uno queda sorprendido viendo la conclusión, en efecto, pero el torrente de emoción que debería existir brilla por su ausencia y es una pena FIN SPOILER

Pienso que el problema esencial de esta serie es el altísimo listón al que se encuentra la primera temporada a todos los niveles. Es un problema, especialmente para los guionistas, porque ir a más, rizar el rizo, sorprender a una audiencia ya noqueada con los acontecimientos se convierte en una misión prácticamente imposible y lo hacen a costa de sorpresas y giros argumentales que hacen perder credibilidad a la historia. Una vez acaba de ver uno tiene la sensación de haber asistido a una serie entretenida, eso sin duda, pero en la que se han tantos requiebros en pos de la acción y la intriga que muchos de ellos resultan excesivamente rebuscados y excesivos. Seguramente haber quitado cierta espectacularidad le habría dado a la serie más coherencia interna, pero claro, no hubiera sido trepidante, que es lo que pretendían.


Lo mejor sin duda la factura (se nota el esmero en la producción, en los detalles técnicos, fotografía, banda sonora, montaje, filmación...), el despliegue de personajes (magnífico reparto coral) y el buen uso de distintos recursos argumentales para mantener la tensión e ir desarrollando infinidad de situaciones al límite (quizás demasiadas vista la serie al completo). Los guiones pienso que van de más a menos y el final finiquita bien la serie pero me parece otro rizo con tirabuzón argumental y aunque resulta valiente de cara a la audiencia deja un poco frío cuando no debería ser así sino todo lo contrario (pienso que no han sabido aprovechar bien los dos últimos episodios que deberían haber sido más intensos y emotivos).

También hay que dar un sobresaliente a un extraordinario ir y venir de personajes, todos magníficamente interpretados porque eso sí, el reparto de esta serie es excepcional y sumando apariciones de personajes que influyen en la acción tendremos cerca de un centenar si no más, muchos de ellos, apasionantes, la mayoría con dobleces que hay que ir descubriendo aunque muchas veces se tiende a que los malos sean muy malos lo cual creo que termina siendo tan perjudicial como los giros argumentales excesivos, aunque es bueno para dar tensión. En el apartado de personajes, por su puesto, nuestros favoritos los hermanos Burrows, pero yo diría que estar serie tiene presencias con mucha fuerza como T-Bag, Sucre, Bellick, Kellerman, Mahone, el General o Gretchen y otras que son ya míticas en la televisión o el cine como son, en la primera temporada, Peter Stormare y Stacy “Mike Hammer” Keach.

En suma, una serie de acción pensada para entretener y diseñada para ser una montaña rusa constante en la que los personajes tienen que estar saliendo continuamente de los más alambicados “marrones”. Hubiera sido una obra maestra si hubiera mantenido el listón de sus primeros capítulos pero como eso es imposible, lo que sí ofreció hasta el final fue un pasatiempo como pocos ideal para pasar cuarenta minutos en un suspiro.

CUIDADO CON EL VIDEO....CONTIENE SPOILERS



miércoles, 2 de julio de 2008

"Prison break" (Temporadas 1, 2 y 3)











Título original: Prison Break
País: Estados Unidos
Año inicio: 29 de agosto de 2005
Género: Drama - Acción
Dirigida por: Paul Scheuring (creador), Fred Gerber y Greg Yaitanes
Guión: Nick Santora Producida por: Paul Scheuring, Dawn Parouse, Marty Adelstein y Matt Olmstead Música original por: Ramin Djawadi
Reparto: Wenworth Miller (Michael Scofield), Michael Rapaport (Lincoln Scofield). Jodi Lyn O'Keefe (Gretchen), Robert Wisdom (Lechero), Rockmond Dunbar (C-Note), Amauri Nolasco (Sucre), William Fitchner (Mahone), Danay García (Sofía), Marshall Allman (LJ), Chris Vance (Whistler), Sarah Wayne (Sara), Wade Williams (Bellick), Robin Tunney (Veronica), Paul Adelstein (Kellerman), Robert Knepper (T-Bag), Peter Stormare (Abruzzi).

Recientemente he terminado de ver la tercera temporada de “Prison break” programándola a mi modo, cuando me viene bien verla y toda de tirón, como debe ser. Parece mentira que sea el único modo de poder disfrutar en toda su intensidad una serie ya que en las televisiones, salvo contada excepción, parece misión imposible. A veces pienso que esto es así porque les sale más rentable que la gente compre DVDS o pague digitales, satélites, pluses y demás. ¡¡¡Qué tiempos aquellos cuando sabías que tal televisión iba a poner tal serie a tal hora sin fallar nunca!!!!

La tercera temporada de Prison me ha hecho reflexionar sobre lo difícil que resulta mantener el nivel, sobre lo complicado que es crear una gran obra (del arte que sea) y mantener la llamémosle “gracia”, “inspiración” o “chispa creativa” y más cuando en este caso, la supuesta obra, forma parte de un medio popular condicionado por audiencias y mayorías como es la televisión.

Digo esto porque yo calificaría la primera temporada de “Prison break” como una obra maestra de la televisión y pienso que casi todos estaréis de acuerdo conmigo, pero su nivel, como ocurre tantas veces, ha ido descendiendo por causas que podemos imaginar. Porque queriendo estirar el éxito y la pasta que éste generó seguramente ha habido unos productores que han metido mano para darle al público lo que quería sin que importara demasiado la coherencia milimétrica que sí tenían los guiones de los primeros capítulos de la serie.

“Prison break” me parece el típico ejemplo de serie que avanza siendo inferior a sí misma y, no obstante, sigue siendo una serie interesante y, sobretodo, entretenida, aunque ya no sobresaliente y rompedora como al principio.

Creo que la primera temporada no pudo ser fruto de la casualidad. Seguramente se estudio milimétricamente cada uno de los episodios y el resultado fue fascinante porque además de que el argumento es apasionante (ya sabéis Michael Scofield entra en una cárcel para sacar a su hermano, condenado injustamente a muerte por un crimen que no cometió), todo, absolutamente todo, era magnífico. Desde la elección de los actores (cosa en la que esta serie ha mantenido el nivel) hasta la puesta en escena, con una dirección magnífica y un ritmo narrativo perfecto, trufada de cliffhangers en cada capítulo y con un guión y un argumento sobresalientes (no confundamos una cosa y otra que no es lo mismo). Con cada episodio te quedabas con ganas de más y como espectador se te trataba con el respeto más absoluto porque si algo caracterizaba a la serie era una gran coherencia y una gran capacidad para sorprender basada en la inteligencia de Michael y en los imprevistos, que eran los que provocaban los giros de guión.

No voy a dar detalles argumentales por si alguien no la ha visto pero acabada la primera temporada uno queda con un regusto magnífico y con esa sensación de pérdida que uno sólo siente cuando ha visto o leído algo realmente bueno. La segunda y tercera temporada no están a ese nivel, aunque yo seguiría recomendándolas porque lo que no pierden es la capacidad de entretener a los espectadores.

En la segunda temporada los acontecimientos y la situación en la que se encuentran los personajes cambian. Los primeros capítulos mantienen el nivel pero poco a poco uno nota como se intenta “estirar” el argumento y empiezan a surgir las casualidades y se empieza a rizar el rizo en exceso, que es uno de los grande males del cine de acción y aventuras actual, mal endémico en el cine sobretodo por culpa de los efectos especiales. En este caso, en “Prison” no son los efectos el problema pero sí la reiteración de casualidades, que hacen perder credibilidad a la serie.

Éste mal se hace especialmente grave en la tercera temporada, en la que, además, se producen altibajos en el ritmo de la serie con capítulos en los “pasan” muchas cosas y muy deprisa (el primer capítulo de la tercera temporada me parece de los peores por eso mismo), desafiando el tempo interno que se han marcado sus creadores y en otros se detiene la acción. Este desequilibrio y el descenso de nivel de los guiones pienso que son los principales problemas de la serie, pero ya digo que, en cualquier caso, el nivel sigue siendo aceptable y recomiendo verla porque pocas series son tan entretenidas y tienen tantas “sorpresas” para mantener tu atención.

Quitando las pegas lo que sí me parece destacadísimo en “Prison break” es el reparto. Los actores están magníficos todos y gracias a ellos y a una dirección y puesta en escena siempre con garra y atractiva se disfruta de grandes momentos y lo mejor es que en ese sentido la serie ha introducido notables cambios y siempre manteniendo el nivel con villanos magníficos como T-Bag uno de los mejores “malos” de las series de televisión de los últimos tiempos ¿alguien se ha preguntado por qué, a pesar de todo, termina cayendo bien? ¿No será que despierta “simpatías” en nuestro lado más tenebroso? Yo creo que eso es porque esta serie sabe hacernos próximos y creíbles a todos y cada uno de los personajes, estén a un lado u otro de la ley.

Otra de las grandes virtudes de la serie (y eludo conscientemente lo magníficamente realizadas que están las escenas de tensión y acción porque eso es obvio) es la capacidad que tiene para poner en duda nuestros principios éticos. Aunque no es explícito y no se nos plantea en los capítulos, de fondo está el discernimiento de qué es lo correcto y lo incorrecto, de quién es el bueno y el malo porque todos son buenos y malos en algún sentido ¿Hacer justicia a cualquier precio es realmente justo? ¿Salvar a su hermano justifica todo lo que hace Michael? Este tema es muy interesante porque de nuevo surgen conspiraciones relacionadas con el gobierno, se pone en tela de juicio a los “buenos” (los policías) y en realidad se abre con esta serie un gran debate moral que cada cual debe resolver en su foro interno. Para mí el personaje más “bueno” de la serie es Sucre y, sin embargo, también infringe la ley por salvar a su novia y a sus amigos y el más “malo” es T-Bag y, sin embargo, en ocasiones muestra compasión, compañerismo o lealtad, aunque casi siempre es por puro egoísmo.

Pero lo mejor, lo que sin duda hace que esta serie sea especial es que se ensalza la inteligencia de Michael Scofield. La inteligencia se convierte en motor y agente de la acción y es la gran protagonista de la serie y sólo por eso esta serie merece la pena, aunque también por todo y a pesar de todo lo dicho anteriormente.