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martes, 25 de octubre de 2022

"Spider-man: No way home" (Jon Watts, 2021)

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#JonWatts #TomHolland #AndrewGardfield #TobeyMaguire #Zendaya #AlfredMolina #WillemDafoe #BenedictCumberbatch #Spider-man #Marvel

Sólo había escuchado y leído opiniones buenas o muy buenas sobre esta nueva entrega del Spider-man del Universo Marvel. No seré yo quien diga que no merece la pena verse, al contrario, pero si bajo un escalón o dos de esa apreciación generalizada. A pesar de que Tom Holland me encanta, a pesar de que esta vez Andrew Gardfield no me molesta (¡ojo! es mucho decir), a pesar de que la película en todo momento es entretenida y, por supuesto, se mantiene en los excelentes cánones de producción de la casa, debo enumerar una serie de peros: la fórmula en realidad repite en imagen real lo que ya vimos en "Spider-Man: Un nuevo universo" (Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman, 2018) con lo que me deja un poco frío y me suena a ya visto; me preocupa ¿a qué nos lleva esta vuelta de tuerca? temo que si insisten en ella se van a ampliar ad infintum las posibilidades argumentales, pero también las incoherencias internas y se va a perder sensación de verosimilitud (sí, ya sé que es fantástico, hablo de "verosimilitud" dentro de la lógica interna del universo Marvel en el que nos movemos) y además de eso mi principal pero es que el recurso repetitivo de cierta comicidad le quita hierro a todo. Sospecho que como sucedía en el arco argumental del Infinito en esta Saga del Multiverso lo dramáticamente potente lo dejan para el final y lo que estamos viendo son diversiones más o menos vacuas cuya principal misión es entrentener. Mi sensación es que esta película está muy sobrevalorada por los fans por aquello de los "homenajes", las reaparaciones y los guiños. Parte de una idea interesante, pero en mi opinión está desarrollada con un guión flojito, forzado, rebuscado, sobredimensionado para el espectador por los chistecillos para incondicionales de Marvel y la acción de siempre, preocupantemente excesiva (y empieza a ser ya tónica habitual), en momentos puntuales. Vamos, en mi opinión un sí, pero no, un planteamiento potente mal aprovechado.

jueves, 27 de mayo de 2010

“Prince of Persia: las arenas del tiempo” (Mike Newell, 2010)

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Título original: Prince of Persia: The Sands of Time. País: EEUU.
Duración: 117 min.
Género: Acción, aventuras, fantástico, romántica.
Interpretación: Jake Gyllenhaal (Dastan), Gemma Arterton (Tamina), Alfred Molina (jeque Amar), Ben Kingsley (Nizam), Steve Toussaint (Seso), Toby Kebbell (Garsiv), Richard Coyle (Tus), Ronald Pickup (rey Sharaman), Reece Ritchie (Bis). Guión: Doug Miro, Carlo Bernard y Boaz Yakin; basado en un argumento de Jordan Mechner sobre los videojuegos de “Prince of Persia”.
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: John Seale.
Montaje: Martin Walsh, Mick Audsley y Michael Kahn.
Diseño de producción: Wolf Kroeger.
Vestuario: Penny Rose.
Distribuidora: Walt Disney Studios Motion Pictures Spain.
Estreno en USA: 28 Mayo 2010.
Estreno en España: 21 Mayo 2010.

Saber de antemano como es esta película es tan sencillo como pensar en dos apuntes:

- Es adaptación cinematográfica de un videojuego (como eran “Silent hill”, “Resident evil”, Tomb raider”, “Final fantasy”, “Mortal Kombat”, “Super Mario bros”, “Double dragon” o “Street fighter”) ¿Por qué hacen películas de videojuegos? ¿No es mejor jugarlos?
- La produce Jerry Bruckheimer (productor también de “Piratas del Caribe”, “La búsqueda”, “Deja vu”, “Pearl harbour”, “Armageddon”, “Con air” o “La roca”).

Con esos dos datos podemos más o menos intuir cómo va a ser la película antes de verla y esa impresión que tengais cuadra casi con total exactitud con lo que luego se ve en pantalla. Es decir, aventuras, acción, lo último en efectos especiales (que no quiere decir que sea bueno, simplemente es espectacular) y un argumento para pasar el rato.

Hay un tercer dato que añado yo, la dirige Mike Newell, responsable entre otras de “Cuatro bodas y un funeral”, “Donnie Brasco”, “La sonrisa de Mona Lisa” y “Harry Potter y el cáliz de fuego” y lo añado porque era la principal razón para que esta película me interesara mínimamente ya que concebía ciertas esperanzas de que el director británico convirtiera el argumento en una aventura digerible o, como poco, entretenida. Lamentablemente Newell no ha repetido los éxitos de antaño (a mí “Cuatro boda y un funeral” me parece una delicia de comedia y “Donnie Brasco” no está nada mal) y se ha convertido en un director “de encargo”, a disposición de lo que los estudios le pidan, como ya hizo en “Harry Potter y el cáliz de fuego” y como hace ahora bajo el ojo clínico comercial de Bruckheimer para llenar salas de cine, virtud que para mi gusto nunca se ha visto acompañada de acierto a otros niveles, pero bueno, es cuestión de gustos.

“Prince of Persia” está pues concebida para un público esencialmente joven, como un entretenimiento visualmente de primer orden, que no repara en gastos para efectos especiales ni en recursos para las escenas más ruidosas y circenses posibles (lo del príncipe Dastan dando brincos por los tejados y lo de los malos malosos jugueteando con serpientes a mí me produce sonrojo, pero oye, ya sabes que no vas a ver una película realista si entras al cine).

De acuerdo, la película es entretenida y hasta puedo admitir que Bruckheimer se va corrigiendo a sí mismo y ya no marea con el montaje (aunque esto más bien pienso que es mérito del montador habitual de Spielberg, Michael Kahn) porque ya no lo necesita contando con el pedazo de equipo técnico que tiene a sus órdenes (parece que efectivamente la Disney se ha puesto las pilas en lo que a grandes superproducciones se refiere). Admito también que vista de una manera desenfadada, sin tomársela muy en serio, tiene su aquel como película palomitera, sí, es válida para verla con los colegas a modo de pasatiempo sin pretensiones, pero vale porque como te la veas sacando punta al argumento, a los diálogos, o a la resolución de algunas escenas pues......en fin, que no se trata de eso en esta ocasión.

Por su puesto la gran decepción no es todo esto, con lo que ya contábamos a priori, sino el observar lo poquito que se ha aprovechado a ese gran actor que es Ben Kingsley (bendito “Gandhi”) que aquí sólo regala presencia, pero poco más, ya que está completamente desaprovechado porque a Bruckheimer le parece que hace más “cash” darnos miedo con serpientes, malosos y ruido ruidoso antes que con su interpretación y lo malo es que seguramente esté en lo cierto (ya veremos recaudaciones). En cuanto a Jake Gyllenhaal lo mejor que puede decirse de él es que las pesas que ha hecho para el papel se notan y mucho y que mueve muy bien un ojo para ser expresivo (realmente da la percha precisa, pero parece metido en un papel que no le va del todo) y de Gemma Arteton mejor no digo nada porque no me gusta un pelo. El que sí me parece grandioso haga el papel que haga es Alfred Molina, que da el contrapunto cómico y es, con su tono cachondo, probablemente lo mejor de la película.

Vamos, que para verla en las calurosas tardes veraniegas tras resaca sabatina, echando unas risas con los colegas está bien, pero siempre sin buscarle tres pies al gato porque en serio en serio es imposible tomárselo, ni la película, ni el argumento y menos cuando lo de la daga da lugar a escenas tan absurdas como aquella en la que Dastan salva a sus colegas de unas serpientes mientras duermen (sí, os lo anticipo porque así estáis atentos y no os atragantareis con las palomitas).


martes, 2 de marzo de 2010

“An education” (Lone Scherfig, 2009)

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País: Reino Unido.
Duración: 102 min.
Género: Drama, romance.
Interpretación: Peter Sarsgaard (David), Carey Mulligan (Jenny), Alfred Molina (Jack), Rosamund Pike (Helen), Dominic Cooper (Danny), Olivia Williams (Srta. Stubbs), Emma Thompson (directora), Cara Seymour (Marjorie), Matthew Beard (Graham), Sally Hawkins (Sarah).
Guión: Nick Hornby; basado en las memorias de Lynn Barber.
Producción: Finola Dwyer y Amanda Posey.
Música: Paul Englishby.
Fotografía: John de Borman.
Montaje: Barney Pilling.
Vestuario: Odile Dicks-Mireaux.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en Reino Unido: 30 Octubre 2009.
Estreno en España: 26 Febrero 2010.


“An education” es para este año lo que para otros fueron “El dilema: Frost contra Nixon”, “Expiación”, “The queen” o los éxitos de James Ivory de los 90’s, una película en la que la ambientación, la recreación de una época y la palabra (el guión) tienen un elevado peso específico. También es una película un poco a contracorriente, no modesta en su elaboración pero sí en sus pretensiones porque no está dirigida para el gran público, sino para otro más minoritario.

Dicho lo dicho suena a película aburrida o película no apta para todos los públicos (entendido esto como todo lo contrario de lo que normalmente significa) y para nada o al menos me ha parecido todo lo contrario, una película suculenta más bien, con mucho trasfondo y mucho que mascar y rumiar, de una manera similar de algún modo a lo que pasaba con “Up in the air”. Es quizás por eso por lo que ha cosechado tres nominaciones a los óscars de este año (película, actriz protagonista y guión adaptado).

El guión me parece magnífico por varias razones y entre ellas porque sorprende justo después de pensar que ya sabes qué te vas a encontrar, pero sobretodo porque compone una situación que te da mucho que pensar y porque la compone con una precisión y una habilidad propias de un mecanismo de relojería. Se basa en una novela de Nick Hornsby (“Alta fidelidad”, “Un niño grande”) ¡¡¡Ahhhh, claro, eso lo explica todo!!!! Y, en efecto, me parece una grandiosa adaptación y lo digo sin leer la novela, simplemente porque si una película es buena es una buena adaptación, así de fácil.

Por comentar de qué va, que siempre hay a quien le interesa, digamos que se centra en una adolescente británica de 16 años que en plena recta final hacia Oxford se topa con David y eso le trastoca y le cambia el rumbo y no voy a decir más porque lo demás hay que verlo y descubrirlo y merece la pena hacerlo.

El caso es que “An education” alecciona, lo cual me parece una extraordinaria virtud porque si la experiencia personal es siempre poca, aprender en “cabeza ajena” siempre me ha parecido una forma inteligente de no evitar errores y esta película o el libro en que se basa intuyo que pueden ayudar a replantearse muchas cosas, lo que le da un peso específico que no tienen muchas películas actualmente. Sólo voy a hacer un apunte: los personajes de Alfred Molina, Emma Thompson u Olivia Williams (magníficos todos en sus actuaciones) digamos que son, poco simpáticos, aburridamente británicos y el reverso “oscuro” del chispeante y vital personaje de Peter Sarsgaard, pero a la postre no todo es lo que parece y esa es la lección que aprende la protagonista, Carey Mulligan.

Ni qué decir tiene que la película descansa en gran parte en una Carey Mulligan que es un enorme descubrimiento y que desarrolla una interpretación magnífica, aunque Peter Sarsgaard, francamente, no le va a la zaga. Esta es una película de brillantes interpretaciones, en la que los diálogos son los auténticos “efectos especiales”.

También aporta la directora Lone Scherfing (a la que algunos recordaréis por “Italiano para principiantes”) una sensibilidad peculiar a la película que la hace distinta, que recoge de manera admirable ese tono gris con el que pretende identificar a un modo de vida británico en contraste con otro de una juventud que se rebela y quiere “vivir” con intensidad transgrediendo, viajando, dejándose llevar.....en realidad esto es una alegoría de nuestras propias vidas ¿diversión o responsabilidad? ¿lo conveniente o lo que más nos apetece hacer? Visualmente la directora logra llevarnos al Londres y al París de los años 60’s y lo hace enfrentando la vida plácida de las familias acomodadas con otra más alegre de los locales de fiesta y en ambos casos con notable acierto (me pareció fascinante la primera incursión de Jenny en un local nocturno, explica perfectamente por qué el personaje decide dejarse llevar).

En suma una película muy recomendable, a contracorriente pero seguramente más imperecedera que muchas “de evasión” de las que vemos ahora. De vez en cuando hay que dejarse llevar por este tipo de películas y ésta es una buena ocasión.

Me quedo con una idea: la ayuda a los demás no se impone, se ofrece. Todos tenemos derecho a equivocarnos y a elegir qué queremos hacer, todos tenemos derecho a equivocarnos porque el aprendizaje que se obtiene del error solo está al alcance de los que se arriesgan y “vivir” conlleva equivocarse. Quizás sea mejor “vivir” equivocándose que “morir” no haciéndolo o quizás lo mejor sea experimentar hasta aprender lo suficiente para decidir. En cualquier caso y viene a cuento todo esto de un momento que para mi gusto es el más impactante de la película: cuando Jenny pide ayuda a su profesora y ésta le contesta: “No sabes cuánto tiempo llevaba esperando este momento”.