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martes, 5 de octubre de 2021

"Asignatura aprobada" (José Luis Garci, 1987)

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Garci apuesta por lo que mejor se le da, que es conmover a través de la melancolía. Construye un drama costumbrista con trasfondo existencial centrándose en un autor teatral en los cincuenta, separado y abandonado, que escapó "hacia adelante" huyendo de Madrid y vive independiente en Gijón aferrado a recuerdos sentimentales de otro tiempo. De nuevo Garci logra bellas escenas aprovechando la localización, el mar, la magia de las luces nocturnas y recrea con detalle el momento aprovechando sonidos de la radio, trabajados escenarios de interior o incluso lugares reconocibles (el estadio del Molinón incluido); pero sobretodo da en la diana con Jesús Puente y Victoria Vera, que logran transmitir a la perfección la agridulce emoción sentimental de dos personajes de vuelta de todo y con un pasado que condiciona decididamente su presente. Es una historia en apariencia sencilla (tiene sus recovecos en cada diálogo y cada escena y varias sorpresas), con una factura un tanto teatral (aunque los exteriores le dan mucho glamour) y su carga sentimental es muy fuerte, en especial para el espectador de más avanzada edad porque probablemente sabe bien de qué le hablan. La película fue nominada para el óscar a mejor película de habla no inglesa, pero ese año venció "El festín de Babette". También consiguió dos nominaciones a los Goya (mejor director y mejor dirección de producción).

lunes, 14 de octubre de 2019

"El crack cero" (José Luis Garci, 2019)


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Sólo un director como José Luis Garci puede hacer hoy en día una película como ésta en España. Cine de atmósfera, pausado, noctámbulo, con un blanco y negro cargado de matices, construido a base de escenas yuxtapuestas con hechuras casi teatrales, con predominio de una cámara fija que recrea ambientes como si fueran cuadros y abarata unos costes que han sido mínimos, con los diálogos y los actores (todos magníficos y sorprendente Miguel Ángel Muñoz) como principal foco de interés. Late en todo el metraje la nostalgia de la novela y el cine negro clásico, el Madrid gris de 1975, el aroma y tono de otra época. Por todo ello es cine a contracorriente, no apto para cualquier público, un bombón para cinéfilos pero sobretodo para enamorados del cine de Garci. Particularmente me atrae la propuesta, me conquista el Areta de Carlos Santos y la atmósfera, no tanto el argumento, o menos que los otros "Cracks" y, desde luego, no se la recomendaría a cualquiera, lo cual es bueno y malo a la vez. Para mí bueno.

lunes, 30 de septiembre de 2019

"Solos en la madrugada" (José Luis Garci, 1978)

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José Luis Garci dedica su película a los profesionales de la radio "que ayudaron a vivir durante los años oscuros" y lo hace tras un esperanzador monólogo final de un brillante (como siempre) José Sacristán con la "Unchained melody" de los Righteous brothers sonando de fondo. Su película está impregnada de esa melancolía, que es la del protagonista transitando del adiós a su matrimonio hacia una nueva vida, tomando consciencia de quién es y asumiendo los desengaños propios de la crisis de los cuarenta y metafóricamente palpita en todo el desconcierto de un país que deja atrás una época y comienza otra (el protagonista llega a decir que se inicia "la primera monarquía republicana"). Es cine adulto, reflexivo, discursivo y dialogado, entronca con el cine Europeo para bien y para mal y a la vez refleja con acierto la España de la época (con destape incluido). No es de mis títulos preferidos de Garci, pero me encanta como describe una generación y cómo reflexiona sobre la vida a través de sus personajes y desde luego los actores están todos magníficos. "Vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros mismos".

lunes, 28 de enero de 2019

"Sesión continua" (José Luis Garci, 1984)

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Desgraciadamente Garci no dio en la diana esta vez ni para la crítica ni para el público (se saldó con un importante fracaso en taquilla) aunque la película fue preseleccionada para los óscars dejando fuera de competición nada más y nada menos que a "Los santos inocentes" (y fue finalista). Se trata de un homenaje a la producción cinematográfica que cuenta la historia de un director y un guionista que preparan una película titulada "Me deprimo despacio", lo que le sirve para hablar del cine dentro del cine y reflexionar sobre la vida, la edad madura, el matrimonio.....En mi opinión el argumento no engancha y el guión naufraga tanto cuando busca la comicidad como lo reflexivo (esas charlas con el padre muerto te sacan de la historia) y sólo te atrapa cuando se pone sentimental o dramático. También pienso que pese a Adolfo Marsillach y Jesús Puente la película cuando remonta es cuando aparecen José Bódalo o María Casanova. Una lástima porque Garci mantiene su marca de la casa para retratar la época con un profundo poso nostálgico. 

sábado, 26 de enero de 2019

"El crack dos" (José Luis Garci, 1983)


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Era tarea casi imposible mantener el nivel de la primera entrega, pero para algunos Garci no sólo lo consiguió sino que se superó, seguramente porque está calculadamente trufada de pequeñas sorpresas. Yo no diría tanto, pero desde luego se trata de una continuación francamente buena. Parte de las señas de identidad de la primera parte se mantienen: retrato nostálgico del Madrid de los primeros años ochenta, homenaje al cine negro a la española, pinceladas de melodrama romántico, magnífico reparto encabezado por dos extraordinarios Alfredo Landa y José Bódalo; pero sobretodo y junto con la trama criminal y detectivesca lo que destacaría de esta segunda parte es que el suspense, el deseo de saber qué hay detrás de los acontecimientos, resulta irresistible y todo se va resolviendo gracias a una sucesión de escenas con diálogos que resultan hipnóticos, en especial ese del final que concluye la historia del detective más genuino del cine español.

miércoles, 9 de enero de 2019

“El crack” (José Luis Garci, 1981)


Seguramente la cima del cine de José Luis Garci, a partir de un magnífico guión del director y Horacio Valcárcel y una extraordinaria interpretación de Alfredo Landa,  adapta el cine negro clásico al Madrid de los primeros años ochenta y nos cuenta un truculento caso del detective privado Germán Areta. Cine de autor, con influencias de cine negro y cine europeo, con un profundo poso melancólico y una extraordinaria capacidad para hacernos viajar a otra época, cada vez más cine de culto, cada vez más ajeno a modas, pero un clásico rotundo.

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País: España
Duración: 131 min
Género: Criminal, Drama, Suspense
Reparto: Alfredo Landa, María Casanova, Manuel Tejada, Miguel Rellán, Manuel Lorenzo, Raúl Fraire, José Bódalo, Francisco Vidal, Maite Blasco, José Manuel Cervino.
Guión: Horacio Valcárcel, José Luis Garci
Productora: Acuarius Films S.A., Nickel Odeon

sábado, 11 de noviembre de 2017

"Las verdes praderas" (José Luis Garci, 1979)

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Nunca especialmente considerada en la filmografía de Garci quizás por su argumento, aparentemente sencillo, con suave tono de comedia y corte costumbrista sobre una familia acomodada de Madrid que acude a un chalet en el pueblo a pasar un fin de semana a finales de los años 70. Sin embargo es un perspicaz viaje nostálgico a la época a la par que una crítica a la burguesía española de la transición y al propio ser humano, nunca conforme pese a estar en el mejor momento de su vida y no tener objetivamente nada importante de qué lamentarse sino todo lo contrario.

sábado, 10 de diciembre de 2011

“Asignatura pendiente” (José Luis Garci, 1976)

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País: España
Duración: 109 min.
Género: Melodrama, costumbrista
Reparto: José Sacristán, Fiorella Faltoyano, Antonio Gamero, Silvia Tortosa, Héctor Alterio, Simón Andreu, Covadonga Cadenas, María Casanova, José Fernández, Pilar Lavanda, Carmen Luján, Berta Fraguas, Micaela Fraguas, José María González Sinde
Guión: José Luis Garci, José María González Sinde
Fotografía: Manuel Rojas
Maquillaje: Francisca Guillot, Miguel Sesé, Paloma Fernández
Montaje: Miguel González Sinde
Sonido: Enrique Molinero
Vestuario: Paquita Pons


Ese viaje nostálgico que ahora hace la serie “Cuéntame”, se puede hacer también con las primeras películas de José Luis Garci, un director cuyos mejores trabajos estoy convencido que son aquellos en los que analiza épocas y circunstancias desde la observación de lo cotidiano y utilizando la sensibilidad como marca de estilo.

No muy lejos de sus mejores títulos (”El abuelo”, “Volver a empezar” o “El crack”) queda ésta su primera película, que tuvo un notable éxito en su época y que retrató como pocas en su día el desencanto de una generación a la que la transición les llegó tarde, como todo, como rezaba ese texto que cerraba la película y que copio abajo.

El argumento trata sobre José y Elena, ambos casados y con sus respectivos hijos, que un día se encuentran y deciden recordar aquel tiempo en el que fueron novios en Miraflores, una localidad a las afueras de Madrid, a la que acuden para revivir su adolescencia. La historia se sitúa además en los últimos meses de 1975, momento en que muere Franco y España experimenta profundos cambios.












La película no tiene gran enjundia argumental (sí temática), eso es cierto, pero refleja de maravilla la sociedad y el momento y explica con acierto, ternura y una comicidad muy de aquella España el lío personal en que se encontraban muchas personas justo en el umbral de una nueva etapa en la que iban a poder caminar hacia delante dejando muchos prejuicios y libertades coartadas atrás.

El asunto principal es la relación entre José y Elena, una relación fuera de la pareja, mostrada abiertamente, sin tapujos y sin censuras (los personajes se ríen de ello en concreto cuando se duchan juntos sin remilgos recordando esas películas en las que ellas se tapaban al levantarse de la cama); pero la película también alude al momento político y social puesto que José es abogado “de rojos” y tiene la responsabilidad de asumir el inevitable cambio de la sociedad con sus clientes.

Nadie hace el cine que hace Garci. El género de esta película es inclasificable en cierto modo, a medio camino entre lo sentimental, el melodrama, la comedia hispana o la descripción social. Por momentos “la locomotora” que es José (así le llama Elena) nos recuerda un poco al José Luis López Vázquez de muchas películas de la época, pero no estamos ante una comedia, aunque haya diálogos muy de comedia de costumbres al uso de muchas series actuales. Particularmente pienso que la película gana cuando se pone seria, cuando Elena y José hablan “en serio” (no son muchas veces) y cuando Garci se fija en pequeños detalles que entonces podían parecer poco importantes, pero que hoy permiten una mirada melancólica al pasado que tiene mucho valor. Es curioso, pero a veces algunas escenas que en su día quizás parecieron superfluas, al cabo del tiempo dicen mucho: esa forma en que Elena le prepara la manzanilla a José en el apartamento donde se ven a escondidas, esas escenas de los desayunos con colacao, las comidas aún sin la tele como contertulio inexcusable o en la cocina o escuchando la lotería de navidad en la radio o simplemente esas tomas cenitales, esas vistas desde el cielo que muestran un Madrid anterior...han pasado apenas 35 años y tienen ya el aroma de otra época.












Seguramente esta película tendrá más impacto sentimental en quienes vivieran aquel momento y les interesará más, pero también es posible que quede como documento de una época y eso es seguramente lo que mejor sabe hacer Garci con una cámara. Eso y el contarnos historias desde la ternura.

“Asignatura pendiente” es una película de director y de actores. Creo que a las películas de Garci siempre les ha perjudicado el estar dobladas (él opinará otra cosa porque es una mera cuestión de estrategia de rodaje) y en este caso, por ejemplo, nos perdemos la voz de Héctor Alterio (aunque seguramente querían quitarle el acento), no obstante los actores están a un nivel más que bueno, especialmente Fiorella Faltollano que borda un personaje que enternece en todo momento y más cuando reflexiona sobre su situación como mujer en una sociedad a la que todavía le queda mucho por evolucionar (en un momento dice: “las mujeres tenemos tan poco...”). José Sacristán también borda a un abogado “peleón”, de izquierdas, que está a medio camino entre el galán y el buscarrollos a lo comedia española de los 60’s, tan titubeante en formas como en decisión, pero que al final da un paso adelante.

En definitiva, una película con una fuerte carga nostálgica y emotiva, que habla de personajes a caballo entre una época y otra, entre una edad y otra, en un momento crucial de sus vidas y que explica muy bien, a su modo, con ternura y sensibilidad muy personales estas circunstancias: “Las dictaduras son como las bicicletas, que cuando se paran se caen. El amor es igual”.

TE GUSTARÁ SI EN SU DÍA TE GUSTARON...

- “Solos en la madrugada”
- “Las verdes praderas”
- “Sesión continua”
- “Volver a empezar”


MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡CUIDAO, CONTIENE SPOILERS!!!!



- La escena inicial, cenital de Madrid, con los personajes narrando en off su pasado.
- Una curiosidad: el choto de la cría que hace de hija de Elena cuando se va al colegio con su padre (pocas veces se ha visto a un crío llorar tan amargamente en una película) -
- Elena sobre las burlas cuando aún no eran novia de José: “¡Parecen los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él!”.
- José le propone a Elena que le diga a su marido que va a comer en el “Galerías” (Galerías preciados) y poco después su mujer hace lo mismo.
- La mañana en que José y Elena acuden a Miraflores y ese viaje en coche mientras suena el Dúo Dinámico (la música suena a pasada de moda, pero funciona para ambientar la película en la época).
- Elena: “Por qué será que todo lo bueno en esta vida es pecado o engorda”.
- José: “Como dice mi mujer: eran nones y no llegaban a tres”.
- La escena en que la cámara se detiene en Elena y la luz comienza a disminuir a su alrededor para introducirnos en un largo flashback.
- La escena en la que José le propone a Elena acostarse juntos y ella termina diciéndole ¿Cuándo quieres que aprobemos la asignatura pendiente”.
- La escena del primer encuentro en casa de “Trotski” en la que José con gran delicadeza se echa atrás y le comenta a Elena que no tienen por qué hacer nada.
- La escena en la que, al final de la película, Elena analiza la relación que sostiene con José y lo que ha pasado....las ilusiones se pierden....José se había encontrado con Elena en un mal momento....”Era agradable mirar hacia atrás sobretodo porque no había nada que mirar hacia delante”.

A nosotros, que supimos, cuando ya no
había remedio, que aquel mundo
imperial en Cinemascope y color
DeLuxe que nos habían prometido en el
colegio y en tantos discursos y sermones,
no existiría nunca…

A nosotros, que hemos ido llegando
tarde a todo: a la infancia,
a la adolescencia, al sexo, al amor,
a la política…

A nosotros, que nos quitaron, año
tras año, el significado de cuanto nos
rodeaba, aunque fueran las cosas más
pequeñas, menos importantes…

Y a quienes nos hicieron así: nuestros
padres, que también llevaron lo suyo;
y a Sor Bernarda, siempre dando
pellizcos; y al Padre Pulido, que
tanto nos azaraba cuando nos echaba
el brazo por el cuello;
y a José Mallorquí y sus “Dos hombres buenos”,
y a Roberto Alcázar y Pedrín, jefe de
centuria y “flecha”, respectivamente;
y a Domingo, el de los comestibles,
que partía el chicle “bazooka” con un
cuchillo enorme;
y a Young Martín y a Fred Galiana;
y a Di Stefano y a Kubala, y los
zapatos de Segarra;
y a Pedro Pablo Ayuso y Matilde
Conesa, y a Guillermo Sautier
Casaseca y a Marcial Lafuente
Estefanía;
y a Indívil y Mardonio, y a “By Vázquez”,
y a Conti, y a Peñarroya;
y al inventor del “palmo y dao”, y al
Padre Venancio Marcos, y a “La melodía misteriosa”,
y a Gila, y a Pepe Iglesias
“El Zorro”, y a Renato Carossone y a
Gloría Lasso, y a Luis Mariano,
que nunca lo dejaron en paz con eso de si
era marica;
y a Juan de Orduña, el de “Locura de amor”,
y a Carpanta, y al gran Mekong
de los Wiganes, y al “París Hollywood”;
y al Padre Ripalda (no, al Padre Ripalda, no);
bueno, pues a los últimos de Filipinas;
y a los amigos ricos que nos dejaron
jugar alguna vez con sus trenes eléctricos,
y a todos los billares y futbolines de España,
y a Marilyn Monroe…