Magnífica siempre en la recreación del pasado y de ambientes teñidos de pasiones y sentimientos soterrados, la australiana Jane Campion, hace un alarde a todos los niveles en esta película con apariencia de western, que en realidad es un drama psicológico. Todo gira en torno a un grupo de personajes atrapados en sus roles que luchan íntimamente por cumplir sus más recónditos deseos. Con ritmo muy pausado, recreándose en diálogos, silencios y escenarios sobrios y destemplados, el argumento se sitúa en Montana en torno al año 1925 y se fija en dos hermanos que regentan un enorme rancho de ganado y en las consecuencias que provoca que uno de ellos contraiga matrimonio. No es nada fácil interpretar el enorme "icerberg" emocional que ocultan este puñado de personajes complejos a los que vamos conociendo a través de pequeños detalles, miradas y gestos. Casi milagrosamente unos actores y una directora en estado de gracia consiguen expresar una gran cantidad de información soterrada ayudados por una poderosa tensión interna en la que el tóxico personaje de Benedict Cumberbatch es crucial. Y además de todas esas virtudes la película tiene una gran capacidad para descolocarnos y lanzarnos una profunda reflexión ética sobre el bien y el mal. No es un visionado fácil para el espectador medio, que puede desesperarse con el ritmo narrativo o lo contemplativo de algunas escenas, pero es un peliculón. Ha recibido 12 nominaciones en los óscars (película, director, actor, 3 nominaciones de los actores de reparto, guión adaptado, montaje, fotografía, banda sonora, diseño de producción y sonido).
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martes, 1 de marzo de 2022
martes, 29 de octubre de 2019
"X-men: Dark Phoenix" (Simon Kinberg, 2019)
**
Hay una cosa que fastidia mucho en esta película y es que teniendo el reparto que tiene, contando con el equipo técnico que hay detrás y sabiendo lo que han sido otras películas de X-men termine siendo simplemente un mero pasatiempo de acción sin mucha enjundia. De alguna manera traiciona lo que ya se ha visto y lo que podría haber sido y de ahí las nefastas críticas que ha recibido. Aunque como entretenimiento resulta aceptable (no podría ser de otra forma) sobrevuela la sospecha que todo se ha filmado y escrito (por el guión) como con desgana, sin pasión. La emoción que debería existir en muchas escenas, la intensidad que debería palparse en los enfrentamientos personales de los mutantes brilla por su ausencia y era el condimento necesario para que todo hubiera funcionado como debía. Pongo un ejemplo...cuando algo grave sucede como espectador debes sentirlo y no es el caso, más bien te quedas frío. Una pena porque se rumorea que ésta es la última entrega de la saga.
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martes, 9 de febrero de 2010
“La carretera” (John Hillcoat, 2009)
****Título original: The road.
Dirección: John Hillcoat.
País: EEUU.
Duración: 108 min.
Género: Drama, suspense.
Interpretación: Viggo Mortensen (hombre), Kodi Smit-McPhee (chico), Robert Duvall (anciano), Guy Pearce (veterano), Charlize Theron (esposa), Garret Dillahunt (miembro de la banda), Molly Parker (mujer maternal), Michael Kenneth Williams (ladrón). Guión: Joe Penhall; basado en la novela “La carretera” de Cormac McCarthy. Producción: Nick Wechsler, Paula Mae Schwartz y Steve Schwartz.
Música: Nick Cave y Warren Ellis.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Jon Gregory.
Diseño de producción: Chris Kennedy.
Vestuario: Margot Wilson.
Distribuidoras: Wide Pictures y Universal Pictures International Spain.
Estreno en USA: 25 Noviembre 2009.
Estreno en España: 5 Febrero 2010.
“The road” se filmó entre febrero y abril de 2008 y era uno de las apuestas que parecían atractivas para los óscars del año pasado, pero no sólo quedó fuera de aquellos sino que ni siquiera se estrenó. Esto pasa en ocasiones, un proyecto que levanta mucha expectación de pronto queda “aparcado” y se estrena mucho tiempo después. Ignoro a qué se ha debido en esta ocasión pero una posibilidad es que los productores no llegaran a tiempo de la campaña de promoción para los óscars del año pasado y la quisieran vender en los de éste. Para quienes no estéis familiarizados con los mecanismos de los óscars, comentar que es más fácil hacer que los miembros de la academia tengan en cuenta una película estrenada en los últimos meses del año, que es cuando se les mandan las papaletas con las encuestas para votar.
Sea cuales fueren las razones del retraso, el caso es que en estados Unidos se presentó en noviembre del año pasado (2009) y no sólo no ha sido nominada para los óscars sino que su recepción en taquilla ha sido correcta sin más, lo que supone seguramente un duro revés para quienes pensaron que la novela de Cormac McCarthy tenía el gancho suficiente como para convertirse en una gran éxito en pantalla (McCarthy ganó el Pulitzer en 2007, se hizo mundialmente famoso gracias a la adaptación de los Coen de “No es país para viejos” y “The road” está considera una novela magnífica).
Lo cierto es que “La carretera” me parece una película notable, pero dura, muy dura de pelar. Para que se me entienda rápido, vendría a ser como un “Mad max” en versión existencialista y pesimista. Lo que en la saga de George Miller protagonizada por Mel Gibson era aventura y épica se convierte en “La carretera” en un intenso drama de suspense y terror psicológico. Quizás por eso no sea una película fácil de recomendar ni fácil de ver ya que desde el comienzo el espectador se introduce en un ambiente de pura pesadilla, en el que late la desesperanza, el miedo, la inquietud. No recuerdo de hecho una película tan inquietante, que te obligue a estar tan “alerta” desde el primer al último minuto, siempre angustiado por lo que vas a ver en el siguiente fotograma.
El personaje que interpreta Viggo Mortensen (magníficamente por cierto, es un grandioso actor) no es el típico héroe sino todo lo contrario, un tipo normal que lucha contra la peor de las realidades aunque más bien habría que decir que es la peor de las irrealidades porque semejante mundo mejor que solo exista en una pantalla o en las páginas de un libro y de tan horrible es surrealista, deshumanizado e infernal. Es este un aspecto que le da a esta película su mayor virtud y su peor defecto. En la parte positiva está el hecho de romper un poco con la tendencia habitual del cine a mostrarnos personajes fuera de serie que pueden con todo y contra todos y situaciones límites de las que se escapa con tenacidad y en la parte negativa está lo difícil que es asimilar que, realmente, el Apocalipsis nos derrotaría a muchos como lo hace con los seres que pueblan el mundo de esta película y una cosa es ser conscientes de ello y otra pagar para verlo en un cine.
Es cierto que después de ver esta película nadie va a tener ganas de que pueda haber desastre planetario alguno, pero también es cierto que verla supone asumir que se van a pasar casi dos horas de tensión y angustia permanente y lo cierto es que te quedas “tocado” al final.
Hay tres aspectos esenciales que contribuyen decisivamente a que la película sea como es. Por un lado, por supuesto su argumento (un padre y un hijo huyendo hacia la costa de la pesadilla de la América profunda, más profunda que nunca); por otro lado su puesta en escena y ambientación de auténtica pesadilla con paisajes desolados y desoladores y una fotografía impresionante de Javier Aguirresarobe en la que el color ha dejado de existir y por último un pulso narrativo lento y asfixiante que se recrea en el terror psicológico, en lo que no se ve, en lo que se presiente y se intuye (impresionantes varias escenas sobrecogedoras como la marcha de la mujer penetrando en la oscuridad, los gritos de fondo de varias ocasiones o ese túnel en el que se ve aparecer un camión).
Por todo esto se le puede hacer pesada y dura a mucha gente, porque en definitiva es lenta y agobiante, pero en cambio logra una atmósfera muy especial de tensión y da pie a interesantes preguntas de las que uno no puede escapar: ¿qué haría uno en una situación semejante? ¿tiende el hombre desesperado a la maldad o es capaz de mantener la esperanza y la cordura aún en la peor de las situaciones? ¿estamos preparados para seguir siendo humanos y éticos cuando todo a nuestro alrededor deja de serlo? (atención a la resolución de las escenas más tensas de la película, ¿haríamos lo mismo?).
“La carretera” es un drama de suspense duro y deshumanizado, pero no deja de ser una muy interesante película.
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