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sábado, 22 de marzo de 2014
martes, 16 de marzo de 2010
“Pequeño gran hombre” (Arthur Penn, 1970)
****País: Estados Unidos
Título original: Little Big Man.
Reparto: Dustin Hofmann (Jack Crabb), Faye Dunaway (Louise Pendrake, la mujer del
vicario), Chief Dan George (Viejo Guarda Pellejos, jefe cheyenne), Martin Balsam
(Merryweather, vendedor ambulante), Richard Mulligan (general George Armstrong
Custer), Kelly Jean Peters (Olga, esposa sueca de Jack), Aimée Eccles (Rayo de Sol,
esposa cheyenne de Jack), Cal Bellini (Oso Joven, guerrero cheyenne), Jeff Corey (Wild
Bill Hickok, pistolero).
Producción: Cinema Center Films.
Productor: Stuart Millar.
Guión: Calder Willingham, basada en la novela de de Thomas Berger.
Fotografía: Harry Stradling Jr.
Música: John Hammond y John Strauss.
Montaje: Dede Allen.
Duración: 150 minutos,
Dustin Hoffman protagonizó en 1970 este atípico y curioso western tragicómico de Arthur Penn en el que un anciano de 121 años (Jack Crabb, el propio Hoffman) recuerda su vida junto a los cheyennes después de que una partida de pawnees asesinara a sus padres. Jack vive a partir de ese momento con los indios (que se autodenominan “seres humanos” en contraposición con los “blancos”), pero también regresa a la “civilización” a casa de un vicario protestante y su mujer, se bautiza y vive una etapa espiritual, se une a un vendedor ambulante, se hace pistolero, se casa con una sueca que es raptada por los indios (Olga) y en su búsqueda vuelve a encontrarse con los indios y el Jefe Viejo Guardapellejos, salva a una joven india parturienta, asiste a como los soldados del General Custer arrasan el poblado indio, cae en el alcoholismo y en una profunda crisis personal y termina asistiendo a la derrota de Custer en Little Big Horne.
El relato consiste en una sucesión de flashblacks narrados en primera persona y tiene un planteamiento que recuerda de manera notable a la novela picaresca española en el sentido de que el protagonista va malviviendo tras una desgracia personal y vive una serie de acontecimientos que trasmiten realmente una lección moral. Es, por así decirlo, un proceso de aprendizaje tanto para el personaje como para nosotros como espectadores cuando la vemos.
Esta película probablemente es uno de lo más destacados alegatos a favor del pueblo indio que se han hecho nunca y una grandiosa denuncia del genocidio que se cometió con ellos y sin duda ha servido de punto de partida para títulos posteriores como “Bailando con lobos”. Hay en toda ella una crítica mordaz desarrollada brillantemente a través de la ironía y logra una gran combinación entre comedia y drama sin renunciar a mostrarnos ni momentos jocosos (casi todo lo que tiene que ver con el general Custer) ni otros más despiadados (el asesinato inmisericorde de los indios de la reserva). El resultado es un tono agridulce que la convierte en una película muy especial que deja un profundo poso anímico.
Dustin Hoffman, por su puesto, cumple a la perfección con su papel de “Pequeño gran hombre”, que es en realidad un hombre que le ponen los indios por su corta estatura y valentía, pero no sólo él realiza una gran actuación ya que la película cuenta con un notable reparto en el que destacan Faye Dunaway, Martin Balsam y sobretodo el actor indio Chief Dan George, que recibió una nominación al óscar como mejor secundario por esta película por su papel de Jefe Viejo Guardapellejos.
Aunque se trata de una película infravalorada, fue la producción más cara que filmó Arthur Penn, un director magnífico, tal y como demostró en títulos como “El zurdo” (1958), “El milagro de Ana Sullivan” (1962), “Bonnie & Clyde” (1967) y sobretodo esa maravilla que es “La jauría humana” (1966). A pesar de sus más de dos horas y media de duración es una película que se pasa en un suspiro gracias a un guión que viene a ser algo así como una epopeya personal en la que el protagonista va dando “bandazos” por la vida desengañándose de todo y de todos.
Hay también un recorrido por la historia del oeste y los indios en el que de alguna manera se desmitifica la imagen épica e idealista que había proporcionado previamente el western y se pone en tela de juicio el tratamiento maniqueo de la mayoría de éstas películas e incluso de la propia visión del vencedor de la historia de los Estados Unidos. El argumento muestra como Jack Crabb va malviviendo por todos los estratos sociales de la sociedad que creó el oeste americano y demuestra que los marbetes de buenos y malos no estaban tan claros como se nos ha querido mostrar siempre. De hecho Jack va desengañándose con todos y cada uno de los amigos que hace en una sociedad del “hombre blanco” en la que sólo parece existir el egocentrismo (Custer), el engaño a cualquier precio (el vendedor ambulante), la lujuria (la mujer del vicario), la violencia (los pistoleros), el juego y el alcohol (Deadwood) y la ambición por la tierra (la que lleva al 7º de Caballería a cometer sus atrocidades con los indios). Por el contrario los indios muestran otro tipo de moral e integridad y matan para defenderse.
La película es a la vez entretenimiento y lección moral y logra a través de la sonrisa que nos planteemos que finalmente, con quien mejor está Jack Crabb es con los indios, a diferencia de lo que podríamos creer inicialmente. En ese sentido el final, cuando Jack Crabb se reúne con el jefe indio, resignado a su muerte inminente, resulta muy esclarecedor porque como espectador comprendes que es con él con quien realmente encuentra el equilibrio vital. La pregunta que parece plantear Arthur Penn con esta película viene a ser algo así como ¿Y si los indios tenían mucho más que enseñarnos de lo que pensamos y los arrasamos caprichosamente?
lunes, 15 de marzo de 2010
“Corazón rebelde” (Scott Cooper, 2009)
**Título original: Crazy heart.
País: USA.
Duración: 113 min.
Género: Drama, musical, romance.
Interpretación: Jeff Bridges (Bad Blake), Maggie Gyllenhaal (Jean Craddock), Robert Duvall (Wayne), Tom Bower (Bill Wilson), James Keane (gerente), William Marquez (doctor), Ryan Bingham (Tony), Paul Herman (Jack), Rick Dial (Wesley Barnes). Guión: Scott Cooper; basado en la novela de Thomas Cobb.
Producción: Robert Duvall, Rob Carliner, Judy Cairo y T. Bone Burnett.
Música: Stephen Bruton y T. Bone Burnett.
Fotografía: Barry Markowitz.
Montaje: John Axelrad.
Diseño de producción: Waldemar Kalinowski.
Vestuario: Doug Hall.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 16 Diciembre 2009.
Estreno en España: 5 Marzo 2010.
Por fin Jeff Bridges ha conseguido el óscar que merecía hace ya tiempo después de estar nominado en cuatro ocasiones (“La última película”, “Un botín de 500.000 dólares”, “Starman” y “Candidata al poder”) y lo ha hecho con una película y un personaje de esos que son perfectos para ganar premios, un cantante country separado, solitario, con un hijo al que no ve desde hace años, alcohólico, con el cuerpo machacado y que pulula aquí y allá por las carreteras de Nuevo México cantando en todo tipo de locales.
La película, basada en la novela de Thomas Cobb y cuenta con guión de Scott Cooper, que también es el director, por lo que podríamos considerar un proyecto personal aunque no resulta como en otras óperas primas una película de estilo complejo ni es tampoco un intento por demostrar lo que uno vale. Probablemente a Cooper sólo le interesaba contar su historia de la forma más eficaz y concentra su atención en el argumento y los actores con presencia omnipresente de Bridges (el actor está prácticamente en todas las escenas).
Por su temática la película recuerda a otras sobre cantantes country como “Nashville” o “Gracias y favores”, por la que Robert Duvall (que también aparece como secundario en ésta en el papel del barman y amigo del protagonista, Wayne) ganó su óscar al mejor actor; sin embargo por su factura y por lo que el director ha querido hacer me recuerda más a otra película de Jeff Bridges, “Los fabulosos Baker boys”. En ambos casos argumento, ambientación y tono tienen una especial relevancia. No hablaré del primero, pero sí decir que ambas películas manejan un tempo lento, se recrean en el ambiente ya sea de los locales donde tocan, de la música que se interpreta o los cielos en este caso del Estados Unidos más polvoriento (bellísimas todas esas tomas) y el intento evidente es crear un tono agridulce con un intenso poso de melancolía, puesto que de lo que se habla es de vidas errantes, de personajes en perpetua lucha contra sí mismos y su destino de perdedores. Esta característica exige un tipo de espectador muy concreto que sepa disfrutar con ello. Yo reconozco que la “atmósfera” y en general todo el argumento de “Los fabulosos Baker boys” me cautivó, pero no me ha ocurrido lo mismo con este “Corazón rebelde”.
Pienso que pese a que la película se puede ver y tiene su interés, aunque sólo sea por ver la magnífica interpretación que lleva a cabo Jeff Bridges, el argumento te deja un poco indiferente y no debería. Uno tiene la impresión de que el melodrama flojea porque falta intensidad en la relación entre Bad Blake (Jeff Bridges) y Jean Craddock (Maggie Gyllenhaal) y también se tiene la impresión de que se han desaprovechado otros resortes dramáticos que podrían haberle dado fuerza a la película como la relación de amistad entre Bad Blake y el viejo Wayne (probablemente lo mejor de la película), la sana “rivalidad” entre Blake y Tommy Sweet (Colin Farell) o la propia vida errante de Blake.
Así nos encontramos con una película con un tono plácido, mansa cuando debería tener más fuerza, que va evolucionando de manera más o menos previsible y que recuerda a tantas otras similares sin producirnos el arrebato que esperamos de este tipo de dramas personales. Pasados unos días sólo me queda en la memoria la primera actuación de Blade con ese poderoso “Somebody else” que tanto recuerda a algunos acordes de Mark Knopfler y Dire Straits y que te pone los pies a dar golpecitos en el suelo; las escenas entre Bridges y Duvall o Farell; Blake llamando a su hijo o la escena que provoca el conflicto sentimental de Blake con Craddock. Poco más, lo cual me parece muy poco para un drama del que yo al menos esperaba mucho.
Es posible no obstante que este debut en la dirección le reporte a Cooper un interesante futuro detrás de la cámara. La película no “rompe” pero tiene un tono clásico (atípico hoy en día) y un cierto encanto en su simplicidad y ha proporcionado dos óscars: el mencionado de Bridges y el de mejor canción ("The weary kind"). Es un comienzo más que correcto y en los comienzos quedan cositas por pulir que pueden solventarse con posterioridad y seguro que le ofrecen hacer más melodramas a partir de ahora en los que puede aprovechar mejor lo que ya ha hecho bien: sacarles el máximo a los actores, aprovechar ambientes y escenarios y contar historias agridulces sin caer en la llorera o un excesivo dramatismo. Podríamos decir que de momento, Cooper, ha demostrado ser eficaz.
lunes, 8 de marzo de 2010
"Avatar" (James Cameron, 2009)
Guión: James Cameron.
País: USA.
Duración: 162 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, fantástico.
Interpretación: Sam Worthington (Jake Sully), Zoë Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver (Dra. Grace Augustine), Michelle Rodriguez (Trudy), Giovanni Ribisi (Selfridge), Joel David Moore (Norm), C.C.H. Pounder (Mo’at), Wes Studi (Eytukan), Laz Alonso (Tsu’Tey), Stephen Lang (coronel Quaritch), Matt Gerald (Lyle). Producción: James Cameron, Jon Landau y Rae Sanchini.
Música: James Horner.
Fotografía: Mauro Fiore.
Montaje: James Cameron, John Refoua y Stephen Rivkin.
Diseño de producción: Rick Carter y Robert Stromberg.
Vestuario: Mayes C. Rubeo y Deborah Lynn Scott.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 18 Diciembre 2009.
Estreno en España: 18 Diciembre 2009.
Tiempo ha habido para mascar a fondo “Avatar” tres meses después de su estreno y con los óscars ya concedidos y me reafirmo en mis impresiones iniciales sobre la misma: SUPER ESPECTÁCULO de los grandes, de esos que hacen grande al cine en lo que a entretenimiento y evasión se refiere.
La verdad es que he esperado a hablar de la película para ver cómo quedaba en mi recuerdo, para no dejarme llevar por la euforia tras su visionado y tratar de ser más objetivo, para conocer las reacciones que provocaba y los resultados en los premios y me he arriesgado mucho porque hubiera sido, paradójicamente, muy difícil defenderla si hubiera arrasado en los óscars. Al final sólo ha ganado tres (fotografía, dirección artística y efectos visuales) de los nueve a los que aspiraba (película, director, montaje, sonido, montaje de sonido y banda sonora) siendo derrotada por “En tierra hostil”.
Es curioso, suele ocurrir que cuando una película pensada por y para entretener es aplaudida y reconocida, triunfa y arrasa en los premios y la taquilla surge siempre una corriente en su contra. Esto ya ha pasado muchas veces en la historia del cine y la sensación que me provoca siempre es que hay mucha gente a la que le gusta opinar al contrario que la mayoría y ser “especiales”. ¿A quién no le gusta formar parte de la minoría de qualité, con gusto, con pedigrí? A mí desde luego, como a todos (creo), pero a veces hay que reconocer que lo que gusta a mucha gente es porque está realmente bien hecho, bien elaborado.
Lo que me ha sorprendido en el caso de “Avatar” después de ganar premios (entre ellos el de mejor película dramática en los Globos de oro) y de ser nominada a nueve óscars es que siendo una película de género fantástico, tono idealista y en cierto modo romántico y corte ecologista ha sido arrinconada por gente que en otro momento la hubiera ensalzado precisamente por ser lo que es. En concreto si Cameron hubiera estrenado esta película cuando la concibió, allá por 1994, estoy convencido que mucha gente que ahora le ha puesto peros entonces la hubiera apoyado ciegamente. Es curioso cómo ha cambiado el mundo del cine porque para quienes no lo sepan, ver una película como “Avatar” en los 70’s, los 80’s o los primeros 90’s hubiera sido una experiencia inusual, ya que el cine fantástico estaba en un segundo o tercer plano. También lo ha sido ahora, luego hablo de ello, pero es como si nos hubiéramos acostumbrado ya a que el cine fantástico sea de qualité y ya no es preciso defender películas como “Avatar” para “empujarlo”, para conseguir que tenga un reconocimiento artístico.
También es cierto que no se ha planteado este año la lucha en los óscars como una lucha entre “cine artístico” y “cine de evasión” porque si se piensa a fondo casi todo el cine norteamericano está pensado por y para entretener y casi todas las películas nominadas a mejor film este año (salvo quizás “Precious”, “An education” y sobretodo “Un tipo serio”) están hechas con un ojo puesto en el público y en lo que pueda interesarle y serle más entretenido, más que en hacer una obra de arte. En concreto “En tierra hostil” es una película de acción y está pensada para producir tensión y congoja y ser una experiencia muy “física”, muy de atracción de feria en la mejor tradición del cine de evasión; pero sí se ha querido enfrentar el tono idealista y fantástico de “Avatar” con un tono más realista de “En tierra hostil”.
Me resulta un poco irónico que se haya hablado de la simplicidad del guión de “Avatar” o de que su argumento venga a ser algo así como una “Pocahontas” futurista. Si hablamos de simplicidad argumental “En tierra hostil” también es simple. Desde luego los guiones complejos y más elaborados de este año venían firmados por el Tarantino de “Malditos bastardos”, los Coen con “Un tipo serio” o los responsables de “Up in the air”, “Precious” o “Up”. Desde mi punto de vista no me parece lógico poner en duda la película de James Cameron por su guión, por mucho que se nos cuente una historia algo típica y que no sea de los mejores de este año (que a parte Cameron nunca ha sido un guionista brillante, simplemente correcto), me parece más bien un arma lícita para ponerle “peros” a “Avatar” aunque dudo mucho que sea adecuado usarla porque la intención de Cameron no era la de hacer el guión de los guiones.
Creo que a veces se nos escapa que la intención de lo que se quiere hacer es muy importante. Vamos, que uno cuando corre una maratón no va al sprint porque no es lo que quiere y lo que quería Cameron con “Avatar” era contar una historia de una manera que nunca antes se hubiera hecho. Por decirlo de otro modo, si a Tarantino o a Almodóvar lo que les importa son los guiones, a Cameron lo que le importan son los avances técnicos y proporcionar al público una experiencia única, nunca antes vivida. De acuerdo, la historia de “Avatar” o su guión no son “El padrino” pero es que no se pretendía eso, lo que se pretendía era que todo aquel que viera la película quedara noqueado con el 3D, con un mundo nunca visto como Pandora y con una aventura fascinante y visualmente sorprendente y todo eso James Cameron lo consigue con creces.
También pienso que en realidad la derrota en los óscars a Cameron le ha venido muy bien. Hay que tener en cuenta que “Avatar” era su película siguiente después de “arrasar” con “Titanic” y tras una trayectoria espectacular en la que siempre ha ido a más después de firmar algunas de las películas más entretenidas y brillantes del cine de acción y aventura de la historia del cine (su filmografía, a excepción de la floja “Piraña 2” quita el hipo: “Terminator”, “Aliens, el regreso”, “Abyss”, “Terminator 2”, “Mentiras arriesgadas”), se estaba formando una corriente de opinión que lo pone en duda (también debido a su tono altivo en muchas ocasiones y a comentarios como el que hizo al ganar “Titanic”: “I’m the king of the world” que me parece más una manifestación de alegría pero que muchos consideran una prueba de pedantería). Es como si se quisiera hacer un poco de menos su importancia después de conseguir que “Avatar” y “Titanic” se hayan convertido en las dos películas más taquilleras de la historia del cine. Y le ha venido bien ser derrotado porque una segunda victoria “de calle” en los óscars creo que hubiera sido negativo para alguien tan minucioso y perfeccionista como él y sobretodo para nosotros como espectadores (más que nada porque ser vencido le “picará” en el orgullo y le obligará a superarse, quién sabe si en la continuación o continuaciones de “Avatar” que ya están previstas).
Para mí “Avatar” fue una experiencia extraordinaria, entretenimiento puro y duro (el mejor posible), algo nunca experimentado en el cine y es una película que hay que ver obligatoriamente, al menos una vez, en pantalla grande y con gafas 3D porque para eso ha sido concebida.
Cameron ha tardado más de diez años en filmar esta película desde que hizo la anterior que fue “Titanic” en 1997 (entre medias ha firmado los documentales “Misterios del Titanic” y “Aliens of the deep”). Durante todo este tiempo a lo que se ha dedicado es a mejorar aspectos técnicos, a hacer avanzar las posibilidades técnicas del mundo del cine sobretodo en lo que a tres dimensiones y filmación digital se refiere. Su importancia como cineasta no es la de lograr un ritmo narrativo perfecto, ideal para el espectador amante del cine de evasión, que también; su importancia radica en el trabajo realizado para ir más allá gracias a la técnica fílmica.
“Avatar” si es especial sobretodo lo es por su formato visual. Ha sido rodada con una cámara de alta definición co-diseñada por el propio Cameron, se ha usado una nueva técnica de captura de movimiento que permite rodar con actores viendo los fondos ficticios al mismo tiempo (esto nunca se había hecho antes), se ha mejorado dicha captura de movimiento (la usada por la compañía Weta para crear a Gollum) mediante un sistema que permite mayor fidelidad y detallismo (esto se aprecia sobretodo en los primeros planos de las expresiones faciales de los Na’vi) y se ha mejorado sustancialmente la experiencia de las tres dimensiones de forma que el espectador parece más integrado en el escenario.
Cuando te sientas en tu butaca a ver “Avatar” te sumerges literalmente en una realidad distinta y penetras en un mundo nuevo nunca visto disfrutando además de un rosario de escenas espectaculares que te dejan boquiabierto (en especial cualquiera de las que los na´vi vuelan). A mí particularmente me parece de un mérito extraordinario porque es casi el máximo que se le puede pedir a una película de acción y evasión: entretenimiento, adrenalina a tope y sentir algo distinto. En concreto esa primera escena en la que el soldado Jake Sully se hace con el cuerpo de su Avatar no sólo me parece fascinante, sino que pienso que constituye para todos nosotros, la entrada a un universo nuevo ¿O es que alguien duda que la realidad virtual, el mundo audiovisual y el futuro del fantástico será eso? Estoy convencido que los videojuegos subjetivos terminarán siguiendo la estela de “Avatar”, que se podrá vivir realidades distintas como en esta película y que podremos viajar o vivir experiencias que nunca antes imaginamos poder vivir de una manera similar a como lo hacen los personajes de Sam Worthinghton o el de Sigourney Weaver. Estoy convencido que en ese sentido “Avatar” es una pionera, la puerta de entrada a algo mucho más grande y espectacular.
La película tiene más o menos un 40% de real y un 60% de digital y hay un enorme trabajo detrás de todo lo que es específicamente visual. No es nada fácil integrar realidad y ficción de la forma tan fabulosa como se hace en esta película y aunque no dudo que los resultados son mejorables, lo que se ve en pantalla me parece mucho más espectacular de lo que en principio podría esperarse. Quizás de lo que peque un poco esta película es precisamente de ser tan espectacular porque el frenesí visual, el deseo de Cameron de entretener y abrumar con la acción a toda costa puede ser excesivo y hacérsele “indigesto” a alguien. Desde luego a mí no, pero entendería que alguien se sintiera sobrepasado por la avalancha de imágenes.
En lo que a la historia que cuenta se refiere sí que hay un poco o un mucho de “Pocahontas” futurista y sí que hay un cierto tono “maniqueo” de buenos contra malos, de militares contra ecologistas, de ciencia contra tradición pero lo curioso y lo interesante es que a un lado está el ser humano y en el otro lado están los extraterrestres na’vis y como espectadores nos identificamos con ellos y la película consigue que entendamos y nos situemos a un lado que no es ajeno (me interesa y me gusta mucho cómo lo consigue Cameron, demuestra saber cómo “manejar” a su público).
Lo que siempre me ha cautivado de James Cameron es que, al margen de sus pretensiones técnicas, piensa en el público, en lo que quiere ver y en cómo transmitirlo. No es nada fácil lograr el nivel de entretenimiento y de implicación con lo que cuenta que logra en sus películas. Siempre consigue “meternos” en la historia, zarandearnos, provocarnos tensión, emoción, implicarnos y siempre logra que sus películas se pasen en un suspiro. Parece fácil pero no lo es (o lo harían todos los directores) y mucho menos cuando de lo que habla es de unos seres azules con cola que viven en otra realidad y hablan otro idioma (totalmente inventado por cierto).
Independientemente de premios, de reconocimientos, de que guste más o menos la película, pienso que James Cameron ha sacado adelante con nota (mucha nota desde mi punto de vista porque jamás he vivido experiencia igual) un proyecto mastodóntico y dificilísimo de llevar a cabo. Haced la prueba, pensad en que lo que cada escena conlleva, en que cada toma lleva una decisión sobre dónde poner la cámara, cómo solucionar el encuadre y cómo solucionar lo que se quiere contar. Imaginaros como los directores de “Avatar” por un momento....las soluciones y el resultado proporcionado por Cameron son mucho más espectaculares si se piensan de lo que en un principio parece.
GRANDIOSA E INOLVIDABLE PELÍCULA!!!!!!
Cameron ha tardado más de diez años en filmar esta película desde que hizo la anterior que fue “Titanic” en 1997 (entre medias ha firmado los documentales “Misterios del Titanic” y “Aliens of the deep”). Durante todo este tiempo a lo que se ha dedicado es a mejorar aspectos técnicos, a hacer avanzar las posibilidades técnicas del mundo del cine sobretodo en lo que a tres dimensiones y filmación digital se refiere. Su importancia como cineasta no es la de lograr un ritmo narrativo perfecto, ideal para el espectador amante del cine de evasión, que también; su importancia radica en el trabajo realizado para ir más allá gracias a la técnica fílmica.
“Avatar” si es especial sobretodo lo es por su formato visual. Ha sido rodada con una cámara de alta definición co-diseñada por el propio Cameron, se ha usado una nueva técnica de captura de movimiento que permite rodar con actores viendo los fondos ficticios al mismo tiempo (esto nunca se había hecho antes), se ha mejorado dicha captura de movimiento (la usada por la compañía Weta para crear a Gollum) mediante un sistema que permite mayor fidelidad y detallismo (esto se aprecia sobretodo en los primeros planos de las expresiones faciales de los Na’vi) y se ha mejorado sustancialmente la experiencia de las tres dimensiones de forma que el espectador parece más integrado en el escenario.
Cuando te sientas en tu butaca a ver “Avatar” te sumerges literalmente en una realidad distinta y penetras en un mundo nuevo nunca visto disfrutando además de un rosario de escenas espectaculares que te dejan boquiabierto (en especial cualquiera de las que los na´vi vuelan). A mí particularmente me parece de un mérito extraordinario porque es casi el máximo que se le puede pedir a una película de acción y evasión: entretenimiento, adrenalina a tope y sentir algo distinto. En concreto esa primera escena en la que el soldado Jake Sully se hace con el cuerpo de su Avatar no sólo me parece fascinante, sino que pienso que constituye para todos nosotros, la entrada a un universo nuevo ¿O es que alguien duda que la realidad virtual, el mundo audiovisual y el futuro del fantástico será eso? Estoy convencido que los videojuegos subjetivos terminarán siguiendo la estela de “Avatar”, que se podrá vivir realidades distintas como en esta película y que podremos viajar o vivir experiencias que nunca antes imaginamos poder vivir de una manera similar a como lo hacen los personajes de Sam Worthinghton o el de Sigourney Weaver. Estoy convencido que en ese sentido “Avatar” es una pionera, la puerta de entrada a algo mucho más grande y espectacular.
La película tiene más o menos un 40% de real y un 60% de digital y hay un enorme trabajo detrás de todo lo que es específicamente visual. No es nada fácil integrar realidad y ficción de la forma tan fabulosa como se hace en esta película y aunque no dudo que los resultados son mejorables, lo que se ve en pantalla me parece mucho más espectacular de lo que en principio podría esperarse. Quizás de lo que peque un poco esta película es precisamente de ser tan espectacular porque el frenesí visual, el deseo de Cameron de entretener y abrumar con la acción a toda costa puede ser excesivo y hacérsele “indigesto” a alguien. Desde luego a mí no, pero entendería que alguien se sintiera sobrepasado por la avalancha de imágenes.
En lo que a la historia que cuenta se refiere sí que hay un poco o un mucho de “Pocahontas” futurista y sí que hay un cierto tono “maniqueo” de buenos contra malos, de militares contra ecologistas, de ciencia contra tradición pero lo curioso y lo interesante es que a un lado está el ser humano y en el otro lado están los extraterrestres na’vis y como espectadores nos identificamos con ellos y la película consigue que entendamos y nos situemos a un lado que no es ajeno (me interesa y me gusta mucho cómo lo consigue Cameron, demuestra saber cómo “manejar” a su público).
Lo que siempre me ha cautivado de James Cameron es que, al margen de sus pretensiones técnicas, piensa en el público, en lo que quiere ver y en cómo transmitirlo. No es nada fácil lograr el nivel de entretenimiento y de implicación con lo que cuenta que logra en sus películas. Siempre consigue “meternos” en la historia, zarandearnos, provocarnos tensión, emoción, implicarnos y siempre logra que sus películas se pasen en un suspiro. Parece fácil pero no lo es (o lo harían todos los directores) y mucho menos cuando de lo que habla es de unos seres azules con cola que viven en otra realidad y hablan otro idioma (totalmente inventado por cierto).
Independientemente de premios, de reconocimientos, de que guste más o menos la película, pienso que James Cameron ha sacado adelante con nota (mucha nota desde mi punto de vista porque jamás he vivido experiencia igual) un proyecto mastodóntico y dificilísimo de llevar a cabo. Haced la prueba, pensad en que lo que cada escena conlleva, en que cada toma lleva una decisión sobre dónde poner la cámara, cómo solucionar el encuadre y cómo solucionar lo que se quiere contar. Imaginaros como los directores de “Avatar” por un momento....las soluciones y el resultado proporcionado por Cameron son mucho más espectaculares si se piensan de lo que en un principio parece.
GRANDIOSA E INOLVIDABLE PELÍCULA!!!!!!
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miércoles, 17 de febrero de 2010
“Precious” (Lee Daniels, 2009)
****Título original: Precious: Based on the novel ‘Push’ by Sapphire.
País: USA.
Duración: 109 min.
Género: Drama.
Interpretación: Gabourey Sidibe (Clareece “Precious” Jones), Mariah Carey (Sra. Weiss), Lenny Kravitz (John), Susan L. Taylor, Mo’Nique (Mary), Paula Patton (Srta. Rain), Sherri Shepherd, Stephanie Andujar (Rita), Chyna Layne (Rhonda), Angelic Zambrana (Consuelo).
Guión: Damien Paul; basado en la novela “Push” de Sapphire.
Producción: Lee Daniels, Sarah Siegel-Magness y Gary Magness.
Música: Mario Grigorov.
Fotografía: Andrew Dunn.
Montaje: Joe Klotz.
Diseño de producción: Roshelle Berliner.
Vestuario: Marina Draghici.
Distribuidora: Filmax.
Estreno en España: 5 Febrero 2010.
No me cabe ninguna duda que si la presente edición de los óscars hubiera mantenido el formato de ediciones previas con cinco nominadas a mejor película una de ellas habría sido ésta, probablemente junto a “Avatar”, “En tierra hostil”, “Up in the air” y Malditos bastardos”. Con esto no digo que sea mejor que otras (particularmente me gustan más “Up” o “Distrito 9”), pero hay que reconocer que es uno de los títulos imprescindibles del 2009.
“Precious” fue la gran triunfadora del pasado festival de Sundance y es la bandera que este año ondea el cine independiente estadounidense, tras llevarse un buen puñado de premios de la crítica.
El máximo responsable de esta película es Lee Daniels, un director que comenzó como representante de actores y que debutó brillantemente como productor con “Monster’s ball”, otro dramón de tomo y lomo con el que Halle Berry ganó el óscar a mejor actriz. Ahora, en su segunda película como director, aborda un tema comprometido, el de la marginación social.
Lo primero que llama la atención de “Precious” es su planteamiento como drama. A pocos minutos de comenzar su visionado uno se da cuenta que el personaje principal se encuentra atrapado en un auténtico infierno personal, sobretodo y más que por sus características físicas por su situación social y por la presencia de esa madre cuasi demoniaca que borda Mo’Nique (debería ganar todos los premios de este año) y sin embargo hay en la película algo que la hace llevadera pese a su dureza, que te permite “respirar” a pesar de lo terrible que es la situación de Precious. Seguramente ese algo es la esperanza, que late en la película gracias a la rotunda presencia de Gabourey Sidibe desarrollando un personaje que, pese a todo, intuyes que no se va a rendir. Quizás esto uno lo sepa por las inserciones de esos momentos oníricos en los que Precious sueña con una realidad mejor y que terminan por ser algo repetitivos, pero lo cierto es que lo que le da fuerza a esta película es el espíritu de autosuperación de toda ella.
El director adapta una novela de la poetisa Sapphire y lo hace de una manera realista, sin evitar toda la crudeza del argumento pero sin buscar la lágrima fácil, lo cual para mi gusto tiene un enorme mérito porque fácilmente podría haberse convertido su película en un dramón lacrimógeno y no lo es. Es más bien un documento duro e impactante de una realidad terrible que es de una chica negra pero que bien podría haber sido de cualquiera.
Es curioso, he leído recientemente que parte de la comunidad negra estadounidense ha dado la espalda a la película por el tratamiento que se hace del personaje de Precious ya que rechazan su actitud derrotista o victimista y porque quizás no encajan la buena acogida que ha tenido la película entre la clase media blanca (por cierto, en el pase en que vi la película aquí en España el espectador tipo era una mujer blanca, de entorno a los sesenta años, cosa que no deja de ser digna de estudio)....Yo la verdad es que me hago cruces. Me parece que Precious no es derrotista, aunque el personaje sufre una evolución e inicialmente no está preparado para luchar contra su situación (¡por Dios, tiene 16 años!) y esta película desarrolla todo menos una cuestión racial como se deja claro en el momento en que la asistenta social (sorprendente Mariah Carey) pregunta a Precious si cree que es blanca o negra.....es que da exactamente igual. Precious es negra sí, pero lo que expone la película son las dificultades para salir adelante cuando eres diferente a los demás, cuando la gente te llama “vaca o elefante”, cuando tu padre se aprovecha de ti y tu madre te odia, cuando vives en la miseria y cuando tienes dos hijos no deseados con apenas 16 años y no sabes cómo afrontarlo porque no tienes pareja.
A parte de un drama intenso e impactante, “Precious” me parece un soplo de esperanza, una película conmovedora que llega y emociona desde la sensibilidad y que hace comprender mejor a los demás y conciencia mejor que mil campañas publicitarias de que hay personas que viven en condiciones muy duras y precisan ayuda.
La relación de Precious con la Señorita Rain (Paula Patton, también vista en “Reflejos”, “Deja vu” y “Hitch”) es de lo mejor a nivel emotivo y sentimental que hemos visto este año en un cine porque, como ya he dicho, sin recursos facilones para buscar la lágrima, conmueve y convence y demuestra por comparación con la relación de Precious con su madre (absolutamente terrorífica) que el afecto consigue lo que nunca conseguirá la violencia y la imposición. Cuando está por fin preparada para explicar su dolor a los demás Precious dice “El amor no ha hecho nada por mí. El amor me ha golpeado, me ha violado, me ha llamado animal, me ha hecho sentir despreciable, me ha hecho enfermar”, pero las personas que conoce a lo largo de esta película le permiten cambiar ese punto de vista.
En definitiva una película muy recomendable, que impacta, que emociona, que trasmite muchas cosas y que permite relativizar los problemas propios y entender mejor los de los demás. Una película necesaria.
Por cierto, en los créditos uno de los personajes dice que es ¡¡¡Lenny Kravitz!!!! No he podido comprobar si es el cantante ¿Es así?
La película ha sido nominada a 6 óscars: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actriz secundaria, mejor guión adaptado y mejor montaje.
País: USA.
Duración: 109 min.
Género: Drama.
Interpretación: Gabourey Sidibe (Clareece “Precious” Jones), Mariah Carey (Sra. Weiss), Lenny Kravitz (John), Susan L. Taylor, Mo’Nique (Mary), Paula Patton (Srta. Rain), Sherri Shepherd, Stephanie Andujar (Rita), Chyna Layne (Rhonda), Angelic Zambrana (Consuelo).
Guión: Damien Paul; basado en la novela “Push” de Sapphire.
Producción: Lee Daniels, Sarah Siegel-Magness y Gary Magness.
Música: Mario Grigorov.
Fotografía: Andrew Dunn.
Montaje: Joe Klotz.
Diseño de producción: Roshelle Berliner.
Vestuario: Marina Draghici.
Distribuidora: Filmax.
Estreno en España: 5 Febrero 2010.
No me cabe ninguna duda que si la presente edición de los óscars hubiera mantenido el formato de ediciones previas con cinco nominadas a mejor película una de ellas habría sido ésta, probablemente junto a “Avatar”, “En tierra hostil”, “Up in the air” y Malditos bastardos”. Con esto no digo que sea mejor que otras (particularmente me gustan más “Up” o “Distrito 9”), pero hay que reconocer que es uno de los títulos imprescindibles del 2009.
“Precious” fue la gran triunfadora del pasado festival de Sundance y es la bandera que este año ondea el cine independiente estadounidense, tras llevarse un buen puñado de premios de la crítica.
El máximo responsable de esta película es Lee Daniels, un director que comenzó como representante de actores y que debutó brillantemente como productor con “Monster’s ball”, otro dramón de tomo y lomo con el que Halle Berry ganó el óscar a mejor actriz. Ahora, en su segunda película como director, aborda un tema comprometido, el de la marginación social.
Lo primero que llama la atención de “Precious” es su planteamiento como drama. A pocos minutos de comenzar su visionado uno se da cuenta que el personaje principal se encuentra atrapado en un auténtico infierno personal, sobretodo y más que por sus características físicas por su situación social y por la presencia de esa madre cuasi demoniaca que borda Mo’Nique (debería ganar todos los premios de este año) y sin embargo hay en la película algo que la hace llevadera pese a su dureza, que te permite “respirar” a pesar de lo terrible que es la situación de Precious. Seguramente ese algo es la esperanza, que late en la película gracias a la rotunda presencia de Gabourey Sidibe desarrollando un personaje que, pese a todo, intuyes que no se va a rendir. Quizás esto uno lo sepa por las inserciones de esos momentos oníricos en los que Precious sueña con una realidad mejor y que terminan por ser algo repetitivos, pero lo cierto es que lo que le da fuerza a esta película es el espíritu de autosuperación de toda ella.
El director adapta una novela de la poetisa Sapphire y lo hace de una manera realista, sin evitar toda la crudeza del argumento pero sin buscar la lágrima fácil, lo cual para mi gusto tiene un enorme mérito porque fácilmente podría haberse convertido su película en un dramón lacrimógeno y no lo es. Es más bien un documento duro e impactante de una realidad terrible que es de una chica negra pero que bien podría haber sido de cualquiera.
Es curioso, he leído recientemente que parte de la comunidad negra estadounidense ha dado la espalda a la película por el tratamiento que se hace del personaje de Precious ya que rechazan su actitud derrotista o victimista y porque quizás no encajan la buena acogida que ha tenido la película entre la clase media blanca (por cierto, en el pase en que vi la película aquí en España el espectador tipo era una mujer blanca, de entorno a los sesenta años, cosa que no deja de ser digna de estudio)....Yo la verdad es que me hago cruces. Me parece que Precious no es derrotista, aunque el personaje sufre una evolución e inicialmente no está preparado para luchar contra su situación (¡por Dios, tiene 16 años!) y esta película desarrolla todo menos una cuestión racial como se deja claro en el momento en que la asistenta social (sorprendente Mariah Carey) pregunta a Precious si cree que es blanca o negra.....es que da exactamente igual. Precious es negra sí, pero lo que expone la película son las dificultades para salir adelante cuando eres diferente a los demás, cuando la gente te llama “vaca o elefante”, cuando tu padre se aprovecha de ti y tu madre te odia, cuando vives en la miseria y cuando tienes dos hijos no deseados con apenas 16 años y no sabes cómo afrontarlo porque no tienes pareja.
A parte de un drama intenso e impactante, “Precious” me parece un soplo de esperanza, una película conmovedora que llega y emociona desde la sensibilidad y que hace comprender mejor a los demás y conciencia mejor que mil campañas publicitarias de que hay personas que viven en condiciones muy duras y precisan ayuda.
La relación de Precious con la Señorita Rain (Paula Patton, también vista en “Reflejos”, “Deja vu” y “Hitch”) es de lo mejor a nivel emotivo y sentimental que hemos visto este año en un cine porque, como ya he dicho, sin recursos facilones para buscar la lágrima, conmueve y convence y demuestra por comparación con la relación de Precious con su madre (absolutamente terrorífica) que el afecto consigue lo que nunca conseguirá la violencia y la imposición. Cuando está por fin preparada para explicar su dolor a los demás Precious dice “El amor no ha hecho nada por mí. El amor me ha golpeado, me ha violado, me ha llamado animal, me ha hecho sentir despreciable, me ha hecho enfermar”, pero las personas que conoce a lo largo de esta película le permiten cambiar ese punto de vista.
En definitiva una película muy recomendable, que impacta, que emociona, que trasmite muchas cosas y que permite relativizar los problemas propios y entender mejor los de los demás. Una película necesaria.
Por cierto, en los créditos uno de los personajes dice que es ¡¡¡Lenny Kravitz!!!! No he podido comprobar si es el cantante ¿Es así?
La película ha sido nominada a 6 óscars: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actriz secundaria, mejor guión adaptado y mejor montaje.
"El hombre lobo" (Joe Johnston, 2009)

**
Título original: The Wolfman.
Países: Reino Unido y USA.
Duración: 104 min.
Género: Suspense, terror.
Interpretación: Benicio del Toro (Lawrence Talbot), Anthony Hopkins (Sir John Talbot), Emily Blunt (Gwen Conliffe), Hugo Weaving (Abberline), Geraldine Chaplin (Maleva), Elizabeth Croft (Ophelia), Art Malik (Singh), Anthony Sher (Dr. Hoenneger), David Schofield (Nye).
Guión: Andrew Kevin Walker y David Self; basado en el guión de Curt Siodmak para la película “El Hombre Lobo” (1941).
Producción: Sean Daniel, Benicio del Toro, Scott Stuber y Rick Yorn.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Shelly Johnson.
Montaje: Dennis Virkler y Walter Murch.
Diseño de producción: Rick Heinrichs.
Vestuario: Milena Canonero.
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en USA: 12 Febrero 2010.
Estreno en España: 12 Febrero 2010. No recomendada para menores de 13 años.
Me preocupa un poco que esta revisitación del hombre lobo me haya dejado tan indiferente como lo hizo y me preocupa porque es una película pensada por y para entretener (es algo que se nota en los detalles técnicos, en el montaje, en el ritmo argumental y en los recursos que se usan para que haya agilidad visual). En estos casos uno se pregunta ¿soy yo o es la película lo que falla? ¿Quizás ambas cosas? Quizás me he vuelto muy exigente a fuerza de ver mucho cine, seguramente sí, pero pensando en cambio en que pueda ser la película la que flojea ¿qué es lo que falla? Uno se sienta en su butaca y no paran de pasar cosas en pantalla, el ritmo de los acontecimientos es trepidante, los sustos están garantizados (yo también me sobresalté varias veces) y en definitiva la película entretiene aún intuyendo desde el principio lo que vas a ver, que lo intuyes..
“El hombre lobo” es una película de estudio, confeccionada bajo los parámetros de lo que hoy en día se entiende como cine de evasión y entretenimiento, lo que se llama en términos cinéfilos y frikies una película “palomitera”, espectáculo visual, entretenimiento puro y duro, atracción de feria pensada para el gran público. Eso en principio no me parece ni bueno ni malo, que todo tiene que haber, pero sí pienso que en estos casos se pone excesivo celo en lo puramente técnico y en fórmulas que los datos de taquilla dicen que funcionan. Es decir, cada susto viene acompañado de un efecto de sonido o de un truco visual que te hace saltar en tu butaca (te asustas porque cuando para el sonido y la banda sonora se relaja de pronto algo aparece de improviso en la pantalla con un estruendo); se busca lo truculento porque es impactante (en esta película el hombre lobo es una auténtica “bestia parda” que descuartiza, destroza extremidades y arranca cabezas de cuajo, lo cual siempre noquea claro); se elimina todo lo que argumentalmente pueda ralentizar la acción (en pantalla no hay un momento de calma o de reflexión, todo es dinámico); se acude a escenas que impresionen siempre, que visualmente llamen la atención (no hay imagen que no tenga un tono lúgubre o inquietante, que no sea impactante o en la que no acontezca una acción intensa, lo cual es fácil con los efectos visuales de los que se dispone hoy en día) y el final está pensado para ser el no va más (espectacular es, por su puesto, pero me da la sensación que los guionistas se toman muchas licencias para que el final sea ese y no otro sólo porque así es más impactante). Esto garantiza que el ritmo sea ágil, que sea difícil apartar la atención de la pantalla, pero siempre he pensado que centrarse demasiado en estos recursos sin cuidar personajes y sus relaciones o la trama causa el efecto contrario y hace perder interés, que es lo que a mí me sucedió viéndola.
Por informaciones que he ido leyendo el rodaje fue bastante complicado. Al parecer Benicio del Toro, tras ganar el óscar como mejor secundario por “Traffic”en el año 2000, ganó el peso específico suficiente como para que la Universal se pensara volver a rodar una película sobre el hombre lobo con él como protagonista, pero el proyecto tuvo bastantes problemas para salir adelante y aunque Mark Romanek, director de “Retratos de una obsesión” se hizo cargo del mismo originalmente, al final se le cedió el testigo a Joe Johnston, un director “de encargo” que previamente había filmado “Jumanji” y “Parque jurásico III” y que se encontró con todo planificado ya. No sólo hubo problemas en la gestación de la película, al parecer también la postproducción fue difícil, tuvieron que filmarse escenas adicionales para corregir defectos detectados en los pases de prueba y el estreno se retrasó cinco veces debido a remontajes y todo tipo de cambios. Pienso que estas cosas no se notan a simple vista, pero afectan al resultado y en concreto los actores no brillan, como si el asunto no fuera con ellos y se limitaran a cumplir con su contrato, realmente están eclipsados por toda la parafernalia técnica y eso a pesar de que el reparto es de relumbrón: Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Hugo Weaving o Geraldine Chaplin. A los productores parece interesarles más la transformaciones o la atmósfera nebulosa o la acción trepidante que la relación entre Lawrence Talbot y su cuñada o su padre, que deberían ser el auténtico plato fuerte de la función. La historia que se nos cuenta arranca cuando Lawrence vuelve de Estados Unidos a la mansión de su padre para descubrir qué le ha pasado a su desaparecido hermano. Ni el drama de su fallecimiento en extrañas circunstancias, ni la relación de Lawrence con su padre y su cuñada, ni la investigación que tienen lugar son a la postre tan importantes como el envoltorio escénico (en concreto el episodio del especialista que trata de probar que Lawrence Talbot es solamente una persona trastornada es un buen ejemplo de lo que es esta película: se trata de un momento espectacular sí, pero poco verosímil y completamente previsible y más que dramático o terrorífico tiene un cierto punto irónico y hasta cómico, vamos que no funciona como debería).
Por supuesto dicho lo dicho, a nadie se le escapará que lo mejor de la película es lo puramente técnico. La ambientación está realmente lograda tanto en interiores como en exteriores y en concreto las tomas nocturnas tienen una gran fuerza visual como ocurre con aquella en la que se produce el ataque en el poblado gitano y desde luego la labor de Rick Baker con el maquillaje es absolutamente espectacular. Para quien no lo sepa, Baker causó auténtica fascinación hace 30 años con la transformación de “Un hombre lobo americano en Londres” y ahora, tras un porrón de premios y magníficos trabajos para un sinfín de películas, de alguna manera se homenajea a sí mismo yendo un poco más allá de lo que hizo gracias a los avances de los efectos visuales.
En la puesta en escena e incluso en la resonante banda sonora tampoco escapa el intento por hacer algo así como lo que Francis Ford Coppola hizo con “Drácula”, aunque el resultado más bien es a la leyenda del hombre lobo como lo que Stephen Sommers perpetró con “Van Helsing” respecto al mundo vampírico y me parece una lástima. Pienso que los efectos y la ambientación deben estar al servicio de un argumento y no al revés, que es la sensación que me produce esta película, pero está claro que como la hora y pico que dura se pasa rápida mucha gente dará por bueno haber pagado la entrada porque es lo que realmente quieren sin darse cuenta que el drama personal de los personajes podría haber sido mucho más intenso y el suspense mucho más efectivo.
Título original: The Wolfman.
Países: Reino Unido y USA.
Duración: 104 min.
Género: Suspense, terror.
Interpretación: Benicio del Toro (Lawrence Talbot), Anthony Hopkins (Sir John Talbot), Emily Blunt (Gwen Conliffe), Hugo Weaving (Abberline), Geraldine Chaplin (Maleva), Elizabeth Croft (Ophelia), Art Malik (Singh), Anthony Sher (Dr. Hoenneger), David Schofield (Nye).
Guión: Andrew Kevin Walker y David Self; basado en el guión de Curt Siodmak para la película “El Hombre Lobo” (1941).
Producción: Sean Daniel, Benicio del Toro, Scott Stuber y Rick Yorn.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Shelly Johnson.
Montaje: Dennis Virkler y Walter Murch.
Diseño de producción: Rick Heinrichs.
Vestuario: Milena Canonero.
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en USA: 12 Febrero 2010.
Estreno en España: 12 Febrero 2010. No recomendada para menores de 13 años.
Me preocupa un poco que esta revisitación del hombre lobo me haya dejado tan indiferente como lo hizo y me preocupa porque es una película pensada por y para entretener (es algo que se nota en los detalles técnicos, en el montaje, en el ritmo argumental y en los recursos que se usan para que haya agilidad visual). En estos casos uno se pregunta ¿soy yo o es la película lo que falla? ¿Quizás ambas cosas? Quizás me he vuelto muy exigente a fuerza de ver mucho cine, seguramente sí, pero pensando en cambio en que pueda ser la película la que flojea ¿qué es lo que falla? Uno se sienta en su butaca y no paran de pasar cosas en pantalla, el ritmo de los acontecimientos es trepidante, los sustos están garantizados (yo también me sobresalté varias veces) y en definitiva la película entretiene aún intuyendo desde el principio lo que vas a ver, que lo intuyes..
“El hombre lobo” es una película de estudio, confeccionada bajo los parámetros de lo que hoy en día se entiende como cine de evasión y entretenimiento, lo que se llama en términos cinéfilos y frikies una película “palomitera”, espectáculo visual, entretenimiento puro y duro, atracción de feria pensada para el gran público. Eso en principio no me parece ni bueno ni malo, que todo tiene que haber, pero sí pienso que en estos casos se pone excesivo celo en lo puramente técnico y en fórmulas que los datos de taquilla dicen que funcionan. Es decir, cada susto viene acompañado de un efecto de sonido o de un truco visual que te hace saltar en tu butaca (te asustas porque cuando para el sonido y la banda sonora se relaja de pronto algo aparece de improviso en la pantalla con un estruendo); se busca lo truculento porque es impactante (en esta película el hombre lobo es una auténtica “bestia parda” que descuartiza, destroza extremidades y arranca cabezas de cuajo, lo cual siempre noquea claro); se elimina todo lo que argumentalmente pueda ralentizar la acción (en pantalla no hay un momento de calma o de reflexión, todo es dinámico); se acude a escenas que impresionen siempre, que visualmente llamen la atención (no hay imagen que no tenga un tono lúgubre o inquietante, que no sea impactante o en la que no acontezca una acción intensa, lo cual es fácil con los efectos visuales de los que se dispone hoy en día) y el final está pensado para ser el no va más (espectacular es, por su puesto, pero me da la sensación que los guionistas se toman muchas licencias para que el final sea ese y no otro sólo porque así es más impactante). Esto garantiza que el ritmo sea ágil, que sea difícil apartar la atención de la pantalla, pero siempre he pensado que centrarse demasiado en estos recursos sin cuidar personajes y sus relaciones o la trama causa el efecto contrario y hace perder interés, que es lo que a mí me sucedió viéndola.
Por informaciones que he ido leyendo el rodaje fue bastante complicado. Al parecer Benicio del Toro, tras ganar el óscar como mejor secundario por “Traffic”en el año 2000, ganó el peso específico suficiente como para que la Universal se pensara volver a rodar una película sobre el hombre lobo con él como protagonista, pero el proyecto tuvo bastantes problemas para salir adelante y aunque Mark Romanek, director de “Retratos de una obsesión” se hizo cargo del mismo originalmente, al final se le cedió el testigo a Joe Johnston, un director “de encargo” que previamente había filmado “Jumanji” y “Parque jurásico III” y que se encontró con todo planificado ya. No sólo hubo problemas en la gestación de la película, al parecer también la postproducción fue difícil, tuvieron que filmarse escenas adicionales para corregir defectos detectados en los pases de prueba y el estreno se retrasó cinco veces debido a remontajes y todo tipo de cambios. Pienso que estas cosas no se notan a simple vista, pero afectan al resultado y en concreto los actores no brillan, como si el asunto no fuera con ellos y se limitaran a cumplir con su contrato, realmente están eclipsados por toda la parafernalia técnica y eso a pesar de que el reparto es de relumbrón: Benicio del Toro, Anthony Hopkins, Hugo Weaving o Geraldine Chaplin. A los productores parece interesarles más la transformaciones o la atmósfera nebulosa o la acción trepidante que la relación entre Lawrence Talbot y su cuñada o su padre, que deberían ser el auténtico plato fuerte de la función. La historia que se nos cuenta arranca cuando Lawrence vuelve de Estados Unidos a la mansión de su padre para descubrir qué le ha pasado a su desaparecido hermano. Ni el drama de su fallecimiento en extrañas circunstancias, ni la relación de Lawrence con su padre y su cuñada, ni la investigación que tienen lugar son a la postre tan importantes como el envoltorio escénico (en concreto el episodio del especialista que trata de probar que Lawrence Talbot es solamente una persona trastornada es un buen ejemplo de lo que es esta película: se trata de un momento espectacular sí, pero poco verosímil y completamente previsible y más que dramático o terrorífico tiene un cierto punto irónico y hasta cómico, vamos que no funciona como debería).
Por supuesto dicho lo dicho, a nadie se le escapará que lo mejor de la película es lo puramente técnico. La ambientación está realmente lograda tanto en interiores como en exteriores y en concreto las tomas nocturnas tienen una gran fuerza visual como ocurre con aquella en la que se produce el ataque en el poblado gitano y desde luego la labor de Rick Baker con el maquillaje es absolutamente espectacular. Para quien no lo sepa, Baker causó auténtica fascinación hace 30 años con la transformación de “Un hombre lobo americano en Londres” y ahora, tras un porrón de premios y magníficos trabajos para un sinfín de películas, de alguna manera se homenajea a sí mismo yendo un poco más allá de lo que hizo gracias a los avances de los efectos visuales.
En la puesta en escena e incluso en la resonante banda sonora tampoco escapa el intento por hacer algo así como lo que Francis Ford Coppola hizo con “Drácula”, aunque el resultado más bien es a la leyenda del hombre lobo como lo que Stephen Sommers perpetró con “Van Helsing” respecto al mundo vampírico y me parece una lástima. Pienso que los efectos y la ambientación deben estar al servicio de un argumento y no al revés, que es la sensación que me produce esta película, pero está claro que como la hora y pico que dura se pasa rápida mucha gente dará por bueno haber pagado la entrada porque es lo que realmente quieren sin darse cuenta que el drama personal de los personajes podría haber sido mucho más intenso y el suspense mucho más efectivo.
miércoles, 10 de febrero de 2010
“Up in the air” (Jason Reitman, 2009)
****País: USA.
Duración: 108 min.
Género: Comedia dramática, romántica.
Interpretación: George Clooney (Ryan Bingham), Vera Farmiga (Alex), Anna Kendrick (Natalie Keener), Jason Bateman (Craig Gregory), Danny McBride (Jim), Melanie Lynskey (Julie Bingham), Amy Morton (Kara Bingham), Sam Elliott (Maynard Finch), J.K. Simmons (Bob), Zach Galifianakis (Steve), Chris Lowell (Kevin).
Guión: Jason Reitman y Sheldon Turner; basado en la novela de Walter Kirn.
Producción: Ivan Reitman, Jason Reitman, Daniel Dubiecki y Jeffrey Clifford.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía: Eric Steelberg.
Montaje: Dana E. Glauberman.
Diseño de producción: Steve Saklad.
Vestuario: Danny Glicker.
Distribuidora: Paramount Pictures Spain.
Estreno en USA: 23 Diciembre 2009. Estreno en España: 22 Enero 2010.
Después de “Gracias por fumar” (2006), de “Juno” (2007) y de esta “Up in the air” (2009) Jason Reitman (para más señas el hijo de Ivan Reitman) se ha convertido en una de las referencias básicas de la reciente comedia estadounidense con permiso claro de Judd Apatow, director de “Virgen a los 40”(2005), “Un lío embarazoso” (2007), “Hazme reír”(2009) y productor y guionista de títulos como “Año uno” (2009), “Zohan, licencia para peinar” (2008), “Superfumados” (2008), “Supersalidos” (2007) o “Pasado de vueltas” (2006).
El principal punto a favor de Reitman es que es además guionista de sus películas y suele construir sus guiones con gran mimo en los personajes y lanzando siempre alguna reflexión social que supone el valor añadido de su cine. El tono irónico del título “Gracias por fumar” hace evidente la sátira que hizo del mundillo de las tabacaleras, en “Juno” cuestionó en clave de comedia juvenil las reacciones sociales ante los embarazos no deseados y ahora en “Up in the air” presenta un problema muy de nuestros días, la de quién está sólo en compañía de todos.
Aunque he comparado antes a Jason Reitman con Judd Apatow nada tienen que ver uno con otro, simplemente son representantes de la nueva comedia norteamericana. Así como el segundo es gamberro y hereda en parte el tono de los Farrelly de “Algo pasa con Mary” y otras, Jason Reitman es más serio en fondo y formas lo cual le hace más propicio para sonreír que para la carcajada. Aviso de esto porque “Up in the air” puede etiquetarse como comedia, pero también como drama y en el fondo desarrolla un conflicto personal de una manera desenfadada y simpática que se nos hace cercana y creíble.
Es posible que la indefinición genérica haga que mucha gente quede algo desubicada al ver la película. Si te venden una comedia esperas reírte, pero es que no se trata de eso o no únicamente. El argumento trata de un tipo, Ryan Bingham, que se dedica a viajar de estado en estado para despedir empleados de las empresas que requieren sus servicios. Su vida está por ello deshumanizada de algún modo, puesto que vive solo, viaja solo y se dedica a destrozar la vida laboral de los demás y sin embargo el resorte argumental de la película es que, a pesar de ello, surge en él un atisbo de humanidad cuando sus jefes aceptan el proyecto de una recién llegada, Natalie Keener, que pretende imponer un sistema de despedido telemático por el que Bingham y sus compañeros ya no tendrán que viajar.
El gran acierto de “Up in the air” puede que sea precisamente la forma en que el protagonista, con el que resulta bastante difícil empatizar inicialmente, va ganando interés progresivamente conforme le surgen los problemas (hay otro más del que no voy a comentar nada que es la “puntilla” que le hace replantearse todo). George Clooney logra perfilar a la perfección un personaje que al principio es frío, meticuloso, distante y su única aspiración es “acumular millas”, pero que termina siendo humano y próximo en la que es sin duda una de las mejores interpretaciones de su carrera y junto a él brillan a gran altura Vera Farmiga (a la que muchos recordaréis por “Infiltrados”) y Anna Kendrick, que es la auténtica revelación de la película. Los tres han sido nominados a los óscars en los apartados de interpretación y han cosechado diversos premios este año y están brillantes en sus papeles.
La película ha sido nominada a tres óscars más, mejor película, mejor director y mejor guión adaptado y ha ganado ya diversos premios pues muchos críticos la consideran la mejor película del recientemente acabado 2009. Yo no diría tanto, pero sí pienso que es una propuesta más que interesante y que, aunque puede descolocar inicialmente, si se “masca” a fondo uno le encuentra un jugo mucho más denso del que en principio podría parecer.
El comienzo todo el mundo estará de acuerdo que es espectacular con el personaje de Clooney explicando a lo que se dedica y dando una lección visual que también es en lo cinematográfico de montaje sobre cómo preparar la maleta para un vuelo. Como dice en una conferencia para viajar hay que saber qué echar en la mochila para que no pese demasiado y ¡ojo! porque en esta simple exposición está un poco la clave de lo que es esta película puesto que ¿está hablando literalmente de viajar en avión o está hablando de algo más? Os doy una pista, habla de algo más, de mucho más y uno lo ve claro conforme avanza el argumento.
Después de ese brillante inicio la película (títulos de crédito incluidos) parece caer y bajar un poco el listón, parece sólo porque en realidad el conflicto o los conflictos surgen después y son los que hacen que el personaje de Clooney entre en crisis y deba replantearse las cosas. En el proceso hay una mezcla de ilusión y desilusión, de alegría y tristeza que otorgan al conjunto un cierto tono agridulce que hace a esta película distinta y especial. Yo diría que su tono de una cierta melancolía, la caracterización de los tres personajes principales y las líneas de diálogo, así como su poso en nosotros la convierten, en efecto, en una de las mejores propuestas cinematográficas del año.
“Si os paráis a pensar en vuestros mejores recuerdos, en los momentos clave de vuestra vida ¿estabais solos? La vida es mejor en compañía”
martes, 9 de febrero de 2010
“La carretera” (John Hillcoat, 2009)
****Título original: The road.
Dirección: John Hillcoat.
País: EEUU.
Duración: 108 min.
Género: Drama, suspense.
Interpretación: Viggo Mortensen (hombre), Kodi Smit-McPhee (chico), Robert Duvall (anciano), Guy Pearce (veterano), Charlize Theron (esposa), Garret Dillahunt (miembro de la banda), Molly Parker (mujer maternal), Michael Kenneth Williams (ladrón). Guión: Joe Penhall; basado en la novela “La carretera” de Cormac McCarthy. Producción: Nick Wechsler, Paula Mae Schwartz y Steve Schwartz.
Música: Nick Cave y Warren Ellis.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Jon Gregory.
Diseño de producción: Chris Kennedy.
Vestuario: Margot Wilson.
Distribuidoras: Wide Pictures y Universal Pictures International Spain.
Estreno en USA: 25 Noviembre 2009.
Estreno en España: 5 Febrero 2010.
“The road” se filmó entre febrero y abril de 2008 y era uno de las apuestas que parecían atractivas para los óscars del año pasado, pero no sólo quedó fuera de aquellos sino que ni siquiera se estrenó. Esto pasa en ocasiones, un proyecto que levanta mucha expectación de pronto queda “aparcado” y se estrena mucho tiempo después. Ignoro a qué se ha debido en esta ocasión pero una posibilidad es que los productores no llegaran a tiempo de la campaña de promoción para los óscars del año pasado y la quisieran vender en los de éste. Para quienes no estéis familiarizados con los mecanismos de los óscars, comentar que es más fácil hacer que los miembros de la academia tengan en cuenta una película estrenada en los últimos meses del año, que es cuando se les mandan las papaletas con las encuestas para votar.
Sea cuales fueren las razones del retraso, el caso es que en estados Unidos se presentó en noviembre del año pasado (2009) y no sólo no ha sido nominada para los óscars sino que su recepción en taquilla ha sido correcta sin más, lo que supone seguramente un duro revés para quienes pensaron que la novela de Cormac McCarthy tenía el gancho suficiente como para convertirse en una gran éxito en pantalla (McCarthy ganó el Pulitzer en 2007, se hizo mundialmente famoso gracias a la adaptación de los Coen de “No es país para viejos” y “The road” está considera una novela magnífica).
Lo cierto es que “La carretera” me parece una película notable, pero dura, muy dura de pelar. Para que se me entienda rápido, vendría a ser como un “Mad max” en versión existencialista y pesimista. Lo que en la saga de George Miller protagonizada por Mel Gibson era aventura y épica se convierte en “La carretera” en un intenso drama de suspense y terror psicológico. Quizás por eso no sea una película fácil de recomendar ni fácil de ver ya que desde el comienzo el espectador se introduce en un ambiente de pura pesadilla, en el que late la desesperanza, el miedo, la inquietud. No recuerdo de hecho una película tan inquietante, que te obligue a estar tan “alerta” desde el primer al último minuto, siempre angustiado por lo que vas a ver en el siguiente fotograma.
El personaje que interpreta Viggo Mortensen (magníficamente por cierto, es un grandioso actor) no es el típico héroe sino todo lo contrario, un tipo normal que lucha contra la peor de las realidades aunque más bien habría que decir que es la peor de las irrealidades porque semejante mundo mejor que solo exista en una pantalla o en las páginas de un libro y de tan horrible es surrealista, deshumanizado e infernal. Es este un aspecto que le da a esta película su mayor virtud y su peor defecto. En la parte positiva está el hecho de romper un poco con la tendencia habitual del cine a mostrarnos personajes fuera de serie que pueden con todo y contra todos y situaciones límites de las que se escapa con tenacidad y en la parte negativa está lo difícil que es asimilar que, realmente, el Apocalipsis nos derrotaría a muchos como lo hace con los seres que pueblan el mundo de esta película y una cosa es ser conscientes de ello y otra pagar para verlo en un cine.
Es cierto que después de ver esta película nadie va a tener ganas de que pueda haber desastre planetario alguno, pero también es cierto que verla supone asumir que se van a pasar casi dos horas de tensión y angustia permanente y lo cierto es que te quedas “tocado” al final.
Hay tres aspectos esenciales que contribuyen decisivamente a que la película sea como es. Por un lado, por supuesto su argumento (un padre y un hijo huyendo hacia la costa de la pesadilla de la América profunda, más profunda que nunca); por otro lado su puesta en escena y ambientación de auténtica pesadilla con paisajes desolados y desoladores y una fotografía impresionante de Javier Aguirresarobe en la que el color ha dejado de existir y por último un pulso narrativo lento y asfixiante que se recrea en el terror psicológico, en lo que no se ve, en lo que se presiente y se intuye (impresionantes varias escenas sobrecogedoras como la marcha de la mujer penetrando en la oscuridad, los gritos de fondo de varias ocasiones o ese túnel en el que se ve aparecer un camión).
Por todo esto se le puede hacer pesada y dura a mucha gente, porque en definitiva es lenta y agobiante, pero en cambio logra una atmósfera muy especial de tensión y da pie a interesantes preguntas de las que uno no puede escapar: ¿qué haría uno en una situación semejante? ¿tiende el hombre desesperado a la maldad o es capaz de mantener la esperanza y la cordura aún en la peor de las situaciones? ¿estamos preparados para seguir siendo humanos y éticos cuando todo a nuestro alrededor deja de serlo? (atención a la resolución de las escenas más tensas de la película, ¿haríamos lo mismo?).
“La carretera” es un drama de suspense duro y deshumanizado, pero no deja de ser una muy interesante película.
miércoles, 27 de enero de 2010
"Sherlock Holmes" (Guy Ritchie, 2009)

***
País: USA.
Duración: 128 min.
Género: Acción, aventuras, drama, thriller.
Interpretación: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. John Watson), Rachel McAdams (Irene Adler), Mark Strong (lord Blackwood), Eddie Marsan (inspector Lestrade), Kelly Reilly (Mary Morstan), Robert Maillet (Dredger), Geraldine James (Sra. Hudson), William Houston (Clark), Hans Matheson (lord Coward), James Fox (sir Thomas), Clive Russell (capitán Tanner).
Guión: Michael Robert Johnson, Anthony Peckham y Simon Kinberg; basado en los personajes creados por Arthur Conan Doyle.
Producción: Joel Silver, Lionel Wigram, Susan Downey y Dan Lin.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Philippe Rousselot.
Montaje: James Herbert.
Diseño de producción: Sarah Greenwood.
Vestuario: Jenny Beavan.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures Internactional España. Estreno en USA: 25 Diciembre 2009. Estreno en España: 15 Enero 2010.
Sin duda, lo mejor que se puede decir del "Sherlock Holmes" de Guy Ritchie es que es una película entretenida, que no es poco y sí, Robert Downey Jr. ha renacido de sus cenizas cual ave fénix como ya demostrara en “Iron man”, ahora bien, tampoco nos la tomemos muy en serio porque no se la toma así ni el propio director. Si se trata de ver buen cine hay mejores ofertas en estos momentos previos a los óscars y si se busca un buen Sherlock Holmes quizás sería más conveniente rescatar a Billy Wilder y “La vida privada de Sherlok Holmes” (1970).
Cuando nos topamos con versiones como ésta de historias o personajes clásicos siempre me pregunto porqué ya que podían presentar el mismo argumento con otros personajes, pero claro, la pela es la pela y el personaje vende. Que no quepa duda que esta película es el inicio de una nueva saga (es evidente visto el final que habrá continuación porque Moriarty es demasiado suculento como para desperdiciarlo y de él sólo hemos visto una sombra difusa) y está planteada como si de un superhéroe más se tratara, ahora que tan de moda están, con su fiel acompañante Watson y sus archienemigos.
El caso es ¿Aporta algo esta revisitación del personaje? Pues, seamos claros, sólo aporta la frescura y garra visual del director británico Guy Ritchie, un director que considero sobrevalorado porque aunque “Lock & stock” (1998), “Rocknrolla” (2008) y sobretodo “Snatch, cerdos y diamantes” (2000) tienen su gracia, ha “perpetrado” también ese bodrio infumable que es “Barridos por la marea” (2002) que aunque era para mayor gloria de su exmujer Madonna, casi la sepulta. En cualquier caso lo que si tiene Guy Ritchie son suficientes ideas visuales como para sobredimensionar las imágenes de acción con recursos atractivos (en esta ocasión os gustarán las escenas en las que Holmes medita en cámara lenta sus siguientes pasos, antes de que la cámara nos los muestre a velocidad real o mejor dicho, a toda velocidad).
Seguramente su celeridad visual y su montaje, la cámara inquieta de Ritchie y su capacidad para captar ambientes y detalles son lo que hacen a este Sherlock Holmes una propuesta distinta a las anteriores y a la vez una película de acción entretenida. Que nadie espere a un detective contemplativo, pensativo y de lenta meticulosidad, como se nos ofrecía en el siglo pasado, Holmes es ahora un hombre de acción, de mente y movimientos ágiles y también una persona ajena a su tiempo y por tanto desubicada socialmente, vamos, el arquetipo perfecto para Downey Jr. se luzca, que lo hace. Si a algún precedente se parece es al Sherlock Holmes de la serie de animación de Miyazaki, aunque sólo en que la acción es tan protagonista como el personaje.
Robert Downey Jr. está acompañado por Jude Law, también dado a la acción y también solvente representando a Watson. La relación entre ambos es sin duda lo mejor de la película desde el punto de vista argumental porque la verdad, lo que es propiamente “el caso” y el enfrentamiento con el superenermigo de la ocasión, Lord Blackwood, es más bien flojo por no decir malo. En realidad es una mera escusa de las productoras (Warner Brothers / Village Roadshow) para montar varias escenas de acción con lo último en efectos especiales y ya adelanto que, siendo entretenido, es lo peor de la película y para muestra un ejemplo: está mejor la pelea con los puños del principio en el que el único “efecto” es el montaje que la pelea del final, pretendido momento álgido de la película.
Ni Mark Strong como Lord Blackwood, ni Rachel McAdams como Irene Adler están a la altura de los dos actores principales y cada vez que el argumento o la cámara les pierde de vista la película pierde interés. Sólo una extraña presencia (la de Moriarty) lo reaviva, pero ah amigos, eso es para otra película, así que en esta lo mejor se queda para el principio, cuando se presenta a los personajes y cuando se muestra a Holmes y Watson como si fueran el Cassidy y el Kid que interpretaron Paul Newman y Robert Redford en “Dos hombres y un destino”, a la que estoy convencido que se ha querido homenajear en alguna escena y argumentalmente en el trío que forman con la pareja de Watson.
Por su puesto la recomiendo, es una película que no defrauda porque da lo que se espera de ella, pero ya digo, entretenimiento, evasión pura y dura y la trampa de la banda sonora de Hans Zimmer, rimbombante, juguetona y contagiosa(recuerda un poquito algunas partituras de Ennio Morricone para los mejores westerns de Sergio Leone), que junto con unos cuidados títulos de crédito te hace salir del cine pensando que la película ha sido mejor de lo que ha sido.....Anda que no sabe de esto el productor Joel “Arma letal” Silver...
País: USA.
Duración: 128 min.
Género: Acción, aventuras, drama, thriller.
Interpretación: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. John Watson), Rachel McAdams (Irene Adler), Mark Strong (lord Blackwood), Eddie Marsan (inspector Lestrade), Kelly Reilly (Mary Morstan), Robert Maillet (Dredger), Geraldine James (Sra. Hudson), William Houston (Clark), Hans Matheson (lord Coward), James Fox (sir Thomas), Clive Russell (capitán Tanner).
Guión: Michael Robert Johnson, Anthony Peckham y Simon Kinberg; basado en los personajes creados por Arthur Conan Doyle.
Producción: Joel Silver, Lionel Wigram, Susan Downey y Dan Lin.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Philippe Rousselot.
Montaje: James Herbert.
Diseño de producción: Sarah Greenwood.
Vestuario: Jenny Beavan.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures Internactional España. Estreno en USA: 25 Diciembre 2009. Estreno en España: 15 Enero 2010.
Sin duda, lo mejor que se puede decir del "Sherlock Holmes" de Guy Ritchie es que es una película entretenida, que no es poco y sí, Robert Downey Jr. ha renacido de sus cenizas cual ave fénix como ya demostrara en “Iron man”, ahora bien, tampoco nos la tomemos muy en serio porque no se la toma así ni el propio director. Si se trata de ver buen cine hay mejores ofertas en estos momentos previos a los óscars y si se busca un buen Sherlock Holmes quizás sería más conveniente rescatar a Billy Wilder y “La vida privada de Sherlok Holmes” (1970).
Cuando nos topamos con versiones como ésta de historias o personajes clásicos siempre me pregunto porqué ya que podían presentar el mismo argumento con otros personajes, pero claro, la pela es la pela y el personaje vende. Que no quepa duda que esta película es el inicio de una nueva saga (es evidente visto el final que habrá continuación porque Moriarty es demasiado suculento como para desperdiciarlo y de él sólo hemos visto una sombra difusa) y está planteada como si de un superhéroe más se tratara, ahora que tan de moda están, con su fiel acompañante Watson y sus archienemigos.
El caso es ¿Aporta algo esta revisitación del personaje? Pues, seamos claros, sólo aporta la frescura y garra visual del director británico Guy Ritchie, un director que considero sobrevalorado porque aunque “Lock & stock” (1998), “Rocknrolla” (2008) y sobretodo “Snatch, cerdos y diamantes” (2000) tienen su gracia, ha “perpetrado” también ese bodrio infumable que es “Barridos por la marea” (2002) que aunque era para mayor gloria de su exmujer Madonna, casi la sepulta. En cualquier caso lo que si tiene Guy Ritchie son suficientes ideas visuales como para sobredimensionar las imágenes de acción con recursos atractivos (en esta ocasión os gustarán las escenas en las que Holmes medita en cámara lenta sus siguientes pasos, antes de que la cámara nos los muestre a velocidad real o mejor dicho, a toda velocidad).
Seguramente su celeridad visual y su montaje, la cámara inquieta de Ritchie y su capacidad para captar ambientes y detalles son lo que hacen a este Sherlock Holmes una propuesta distinta a las anteriores y a la vez una película de acción entretenida. Que nadie espere a un detective contemplativo, pensativo y de lenta meticulosidad, como se nos ofrecía en el siglo pasado, Holmes es ahora un hombre de acción, de mente y movimientos ágiles y también una persona ajena a su tiempo y por tanto desubicada socialmente, vamos, el arquetipo perfecto para Downey Jr. se luzca, que lo hace. Si a algún precedente se parece es al Sherlock Holmes de la serie de animación de Miyazaki, aunque sólo en que la acción es tan protagonista como el personaje.
Robert Downey Jr. está acompañado por Jude Law, también dado a la acción y también solvente representando a Watson. La relación entre ambos es sin duda lo mejor de la película desde el punto de vista argumental porque la verdad, lo que es propiamente “el caso” y el enfrentamiento con el superenermigo de la ocasión, Lord Blackwood, es más bien flojo por no decir malo. En realidad es una mera escusa de las productoras (Warner Brothers / Village Roadshow) para montar varias escenas de acción con lo último en efectos especiales y ya adelanto que, siendo entretenido, es lo peor de la película y para muestra un ejemplo: está mejor la pelea con los puños del principio en el que el único “efecto” es el montaje que la pelea del final, pretendido momento álgido de la película.
Ni Mark Strong como Lord Blackwood, ni Rachel McAdams como Irene Adler están a la altura de los dos actores principales y cada vez que el argumento o la cámara les pierde de vista la película pierde interés. Sólo una extraña presencia (la de Moriarty) lo reaviva, pero ah amigos, eso es para otra película, así que en esta lo mejor se queda para el principio, cuando se presenta a los personajes y cuando se muestra a Holmes y Watson como si fueran el Cassidy y el Kid que interpretaron Paul Newman y Robert Redford en “Dos hombres y un destino”, a la que estoy convencido que se ha querido homenajear en alguna escena y argumentalmente en el trío que forman con la pareja de Watson.
Por su puesto la recomiendo, es una película que no defrauda porque da lo que se espera de ella, pero ya digo, entretenimiento, evasión pura y dura y la trampa de la banda sonora de Hans Zimmer, rimbombante, juguetona y contagiosa(recuerda un poquito algunas partituras de Ennio Morricone para los mejores westerns de Sergio Leone), que junto con unos cuidados títulos de crédito te hace salir del cine pensando que la película ha sido mejor de lo que ha sido.....Anda que no sabe de esto el productor Joel “Arma letal” Silver...
miércoles, 6 de enero de 2010
“Man on wire” (James Marsh, 2008)

*****
Países: Reino Unido y USA.
Duración: 94 min.
Género: Documental.
Intervenciones: Philippe Petit, Jean-Louis Blondeau, Annie Allix, Jim Moore, Mark Lewis, Jean-François Heckel, Barry Greenhouse, David Foreman, Alan Welner.
Guión: James Marsh; basado en el libro "To reach the clouds" de Philippe Petit.
Producción: Simon Chinn.
Música: Michael Nyman y J. Ralph.
Fotografía: Igor Martinovic.
Montaje: Jinx Godfrey.
Diseño de producción: Sharon Lomofsky.
Estreno en Reino Unido: 1 Agosto 2008.
Estreno en España: 17 Abril 2009.
En estos días de comienzo de año en que vamos haciendo balance de lo que hemos visto durante el año anterior me propuse recuperar uno de los títulos de los que más y mejor había oído hablar y que ,en realidad, no es del 2009 aunque sí haya sido cuando se ha estrenado, sino del 2008.
Se trata de un documental sobre un funambulista que en 1974 se propuso realizar una hazaña sorprendente, caminar entre las torres gemelas en el World Trade center.
Seguramente leer las dos líneas anteriores activan el mismo mecanismo por el que a mí mismo me ha costado ver esta ¿película? (y lo pongo entre interrogantes porque es un documental largo que tiene su propio argumento, su propio hilo narrativo y su propio crescendo emocional). Seamos sinceros, no estamos acostumbrados a los documentales o no lo hemos estado hasta ahora que parece que hay una tendencia tanto en el cine como en la televisión por acercarnos a este tipo de documento tan válido o más como entretenimiento o arte como el propio cine de ficción.
Durante mucho tiempo los documentales y cortometrajes han sido algo así como un producto de segunda fila, denostados e incluso despreciados por todos pero gracias a las nuevas tendencias del cine, que buscan acercarse más a la realidad tratando así de intensificar el efecto dramático de los argumentos y gracias a títulos muy concretos la tendencia ha ido variando. En los últimos años recuerdo varios documentales francamente buenos que os recomiendo efusivamente si no habéis visto. Michael Moore tuvo mucha “culpa” de la recuperación del documental gracias a sus magníficos “Bowling for columbine” (2002) y “Fahrenheit 9/11” (2004) y ha habido en los últimos años varias maravillas como “El viaje del emperador” (2005), “When we were kings” (1996), “Nómadas del viento” (2001), “La pesadilla de Darwin” (2004), “Tierra” (2007), “Una verdad incómoda” (2006) y, sobretodo y a modo de recomendación personal y ahora que está tan de moda “Desafío extremo” esa maravilla que es “Tocando el vacío” (2003).
En la televisión el éxito de la llamada “telearrealidad” ha hecho posible programas como “Desafío extremo” del divertidísimo Jesús Calleja, de quien me declaro fan absoluto y además ha permitido que a mucha gente le haya entrado el gusanillo por recuperar otro tipo de documentales más serios y de tono más científico como “Al filo de lo imposible” o “Cosmos”. Por su puesto hay muchos más.
El caso es que aunque estamos mejor preparados para “enfrentarnos” a un documental, aún es complicado recomendar uno y que no salte ese resorte de incredulidad y desconfianza del que hablaba al principio. Uno siempre termina poniendo la recomendación al final de la lista de lo que quiere ver: “Ah, es un documental, sí bueno, ya lo veré”. Pues bien, si hay uno que merezca la pena, que no hay que dejar de lado y que, además, no defraudará ese es “Man on wire”.
Muchos críticos lo consideran la mejor película del 2008 (ya digo, en los cines españoles se estrenó en 2009 pero es del año anterior) y tiene a su favor el óscar a mejor documental largo del año pasado y el hecho de ofrecer una exposición del “argumento” que es entretenida, que tiene tensión y un cierto suspense y que consigue emocionar, que a fin de cuentas es lo que convierte un documento filmado en algo que convertimos en personal y propio.
Si uno salva la reticencia inicial, si se planta frente a una pantalla a verlo y ve los primeros minutos está irremisiblemente enganchado. Comienza como si de un atraco a un banco se tratara y entras de lleno en una suerte de suspense que acompaña a la narración de principio a fin. En ese sentido el trabajo de dirección es fabuloso porque utiliza todos los recursos fílmicos para engancharte y no dejarte ir: un ritmo narrativo que no decae en ningún momento y que logra que los noventa minutos se te pasen en un suspiro; un suspense que hace que quieras saber más y más sobre el desenlace; acerca a los personajes al espectador al compartir sus inquietudes a cámara; sorprende con sus imágenes fijas, de archivo o recreadas para la ocasión; envuelve con la música de Michael Nyman o con los temas añadidos, que son ideales para crear una atmósfera que es de ilusión, de autorrealización y de una cierta ensoñación.
Hay algo en este documental que lo hace muy especial. Explora la realización de un sueño desde su gestación hasta su realización (magnífico el momento en que Philippe Petit decide lo que un día quiere hacer), trasmite que los sueños son posibles y nos permite asistir al proceso en que varias personas luchan para lograr el sueño de uno de ellos. En la historia laten la ilusión, la esperanza, el afán de lucha, la autosuperación, el compañerismo, la amistad y en definitiva la pasión por algo tan efímero y tan aparentemente intrascendente como andar por encima de un alambre, pero en cambio, como espectador ajeno a esa pasión lo llegas a comprender, llegas a entender por qué es tan emocionante y tan importante para Phillipe. No es nada fácil conseguir eso, no es nada fácil explicar la pasión por un arte y como se dice en el documental no hay porqués, los protagonistas de esta historia no están locos, son artistas y da igual que haya un mundo bajo el alambre de esta aventura que no lo entienda porque el arte nada tiene que ver con ese mundo real que sólo se plantea porqués y razones lógicas ya que el arte tiene mucho de exploración, de descubrimiento, de desafío a lo establecido.
Las últimas frases de este documental a mí me emocionan y mucho más tras verlo: “Para mí es bien sencillo, la vida debería vivirse al límite, hay que rebelarse, no someterse nunca a las normas, rebelarse al mérito propio, no repetirse a sí mismo, ver cada día, cada año, cada idea como un reto y entonces uno logrará vivir la vida en la cuerda floja”.
No lo dudéis, tenéis que verla, dadle una oportunidad, asistid también al “Crimen artístico del siglo XX” y disfrutarlo como los que ya la hemos visto.
lunes, 4 de enero de 2010
Karen O and the kids - "All is love" (Donde viven los monstruos)
One, two, ready, go
Grow some big feet, holes in history
Is where you’ll find me, is where you’ll find
All is love, is love, is love, is love
L.O.V.E, it’s a mystery
Where you’ll find me, where you’ll find
All is Love, is love, is love, is love
Hey, ooh
Hey, ooh
Ooh ooh…
All is Love
One, two, ready, go
L.O.V.E, it’s a mystery
Where you’ll find me, where you’ll find
All is love, is love, is love, is love
Ooh ooh…
All is Love, is love, is love, is love…
viernes, 11 de diciembre de 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
“Rebeca” (Alfred Hitchcock, 1940)


*****
Título original: Rebecca
Duración: 130 min.
País. Estados Unidos
Guión adaptado: Robert E. Sherwood & Joan Harrison (Novela: Daphne du Maurier)
Música: Franz Waxman
Fotografía: George Barnes (B&W)
Género: Drama, Romance, Thriller, Intriga
Reparto: Laurence Olivier, Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson, Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith, Gladys Cooper, Florence Bates, Melville Cooper, Leo G. Carroll, Leonard Carey, Lumsden Hare, Edward Fielding, Forrester Harvey, Philip Winter
Distribuidora: Buena Vista International
Productora: Selznick International Pictures
Efectos especiales: Jack Cosgrove
Montaje: W. Donn Hayes
Sonido: Jack Noyes
"Rebeca" es sin duda una de las grandes películas de Hitchcock, eso es un hecho objetivo, como también es una realidad que fue la única de sus películas que ganó el óscar al mejor título del año (y además el de mejor fotografía) y sin embargo en mi particular opinión queda por debajo de otros títulos como “Los pájaros”, “Psicosis”, “La ventana indiscreta”, “Con la muerte en los talones” o, por supuesto, “Vértigo”, aunque claro, hablamos de sus obras maestras.
El caso es que “Rebeca” sobretodo posee una extraordinaria atmósfera de ensoñación que la envuelve desde el inicio, que acompaña el relato en flashback que hace el personaje de Joan Fontaine mientras recuerda la mansión de Manderley y resulta una peculiar mezcla de géneros a medio camino entre el melodrama romántico y el suspense policiaco. Es posible que al no definirse por completo dentro de un género y al no ser una película Hitchcok al cien por cien (ahora lo explico) a mí personalmente me parezca un puntín peor que sus mejores títulos, pero en cualquier caso entiéndase que la estoy juzgando duramente (injustamente también) por comparación con varias obras maestras y que no deja de ser una gran película.
Haciendo un poco de historia hay que decir que en marzo de 1939 Alfred Hitchcock (con más de veinte películas a sus espaldas y ya famoso en Gran Bretaña) y su familia se desplazaron a Los Ángeles tras la firma de un contrato con el todopoderoso productor David O’Selznick, que en esos momentos estaba ultimando el que sería el mayor éxito de su carrera, “Lo que el viento se llevó”.
Hitchcock había estado trabajando en un guión basado en la novela de Daphne de Maurier en la que se basa esta película, pero O’Selznick lo descartó y le impuso una adaptación más literal de la obra y un sistema de trabajo más acorde con la United Artists, lo que supuso que en el proceso de producción del film se perdiera parte de la impronta creativa del director. En “Rebeca” vemos una adaptación brillante de la novela, bien desarrollada, narrativamente interesante y con un cierto tono de suspense pero es el argumento y los actores lo que la hacen especialmente atractiva para los espectadores y no tanto el poder de Alfred Hitchcock para provocar desasosiego con sus imágenes (y eso que tanto los parajes de Manderley como la presencia de la pérfida Señora Danvers lo compensan con creces).
Es curioso que la academia de Hollywood reconociera el trabajo de Alfred Hitchcock como ya no lo hizo nunca más (no ganó nunca el óscar al mejor director) en una película en la que trabajó de encargo, pero no hay que olvidar que la estrella en esos momentos no era tanto él como el ya mentado O’Selznick que venía de encandilar a todos con “lo que el viento se llevó”.
“Rebeca” fue un éxito de público, eso sí, hay que tener en cuenta que cada época tiene su público potencial. Así como los cines son llenados ahora por gente joven con ganas de ver acción y efectos especiales, en los años 30’s y 40’s, antes de la irrupción de la televisión en las viviendas norteamericanas, el público potencialmente más proclive a llenar las salas eran mujeres de clase media y alta con sus acompañantes y de ahí la proliferación de melodramas románticos y screwball comedies que nos regalaron los estudios de Hollywood. La adaptación cinematográfica de la novela en que se basa “Rebeca” era un éxito seguro y O’Selznick simplemente se aseguró de dar al público exactamente lo que quería, por lo que cualquier pega que podamos ponerle a la película hoy en día encontraría una oposición frontal de toda una generación, para la que este título fue esencial en su experiencia fílmica incluso tanto como para que a las rebecas se les llame así desde su estreno (es una chaqueta de mujer, de punto fino, sin cuello, y abrochada por delante y se le dio este nombre porque la utilizaba Joan Fontaine en esta película).
En lo estrictamente argumental me parece mucho más lograda la primera parte, en la que se desarrolla el meollo más sentimental, sobretodo porque tanto Joan Fontaine como Laurence Olivier están más brillantes y mejor aprovechados (ella compone un personaje delicioso y encantador y él resulta el galán que toda mujer querría en aquella época), especialmente en contraste con ese personaje odioso que es el que interpreta Florence Bates (odiosa maruja altiva y presuntuosa). A mitad de película, se produce un giro argumental y el género de la película cambia, pasando a ser el suspense protagonista. Aunque hay momentos antológicos, casi siempre cuando entra en escena la inquietante Judith Anderson (como el de la ventana que es una de las imágenes de la historia del cine) la intriga resultante no me parece tan bien resuelta, lo cual es muy curioso siendo que Hitchcock está tras la cámara, pero quiero pensar que las imposiciones de producción le impidieron desarrollar un tono más intrigante como seguramente le hubiera gustado. A parte el juego de apariencias y realidad es efectivo pero un poco rocambolesco y eso perjudica ligeramente el visionado.
Me he dedicado en la reseña a poner “peros” dejando claro que “Rebeca” no es de mis películas favoritas de Hitchcock, pero no me gustaría dar una impresión equivocada, es una gran película y su visionado te traslada literalmente a otro lugar, otro tiempo y otra sensibilidad. Sólo por eso merece y mucho la pena, pero es que argumentalmente lo tiene todo para resultar atractiva, pues no deja de ser una historia de obsesiones, pasiones, celos, intriga y tragedia ambientada en un lugar tan suntuoso como intrigante.
En 1941 recibió once nominaciones a los óscars de las que ganó dos (mejor película y mejor fotografía). Además tuvo nominación en los apartados de mejor director, mejor actor (Laurence Olivier), mejor actriz (Joan Fontaine), mejor actriz secundaria (Judith Anderson), mejor dirección artística, mejores efectos visuales, mejor montaje, mejos banda sonora original y mejor guión adaptado. Aquel año solo ganó más premios “El ladrón de Bagdad” (3) y también consiguieron dos “Historias de Filadelfia”, “Pinocho” y “Las uvas de la ira”.
“Abyss” (James Cameron, 1989)

****
Título original: The abyss
País: Estados Unidos
Fecha de estreno: 02/11/1989
Duración: 138 min.
Género: Drama, Thriller, Aventuras, Acción, Ciencia ficción
Reparto: Ed Harris (Virgil Brigman), Mary Elizabeth Mastroantonio (Lindsey Brigman), Michael Biehn(Tte. Hiram Coffey), Leo Burmester (De Vries), Tod Graff (Alan Carnes), John Bedford Lloyd, J. C. Quinn, Kimberly Scott, Christopher MurphyProductora: Twentieth Century-Fox Film Corporation, Pacific Western, Lightstorm Entertainment
Música. Alan Silvestri
Producción: Gale Anne Hurd
Fotografía: Michael Salomón
Montaje: Joel Goodman, Howard E. Smith, Conrad Buff IV, [Steven Quayle, edición especial]
“Abbys” fue la cuarta película de James Cameron tras “Piraña 2” (1981), “Terminator” (1984) y “Aliens, el regreso” (1986) y aunque recibió un óscar a los mejores efectos visuales y otras tres nominaciones en aspectos técnicos (fotografía, dirección artística y sonido) no logró un éxito notable ni hoy por hoy es una película que se destaque en su género y sin embargo, en mi opinión, es magnífica y está infravalorada.
James Cameron es uno de mis directores favoritos (quizás por eso mismo yo no sea muy objetivo), minucioso y perfeccionista al límite, muy en la línea de Stanley Kubrick aunque más centrado en el cine de acción y fantástico nos ha regalado las películas anteriormente mencionadas más “Terminator 2” (1991), “Mentiras arriesgadas” (1994) y “Titanic” (1997) en lo que se podría asegurar que es una de las más grandes filmografías del cine reciente. En los próximos días estrenará “Avatar”, un proyecto en el que lleva trabajando muchísimos años y que sólo por los trailers que hemos podido ver resulta sencillamente fascinante.
Tratando de hacer algo más que una película fantástica, Cameron acometió “Abyss” lleno de ambiciones tanto en lo referente a la filmación como en lo estrictamente argumental. Ambos aspectos los ha controlado siempre porque suele ser el guionista de sus películas y en el caso que nos ocupa quiso abarcar muchas cosas, imponiéndose siempre el que sus películas no sólo sean el mejor entretenimiento posible sino además historias sobre las que extraer ideas. Dice Costa Gavras que todo el cine es político porque con sus películas los directores trasmiten ideas y una manera de entender el mundo y la vida. En este sentido Abyss tiene una lectura muy evidente, sobretodo en la versión extendida de casi 170 minutos, en la que se nos dan las conclusiones mascaditas, pero seguramente por eso y porque se pierde en escenas que no son absolutamente necesarias, es mejor la versión cinematográfica que dura una media hora menos (la extendida, con su ola gigante incluida, vedla solo a modo de curiosidad).
Al parecer James Cameron, que siempre ha estado obsesionado por las profundidades marinas (véanse los documentales “Ghosts of the abyss” (Misterios del Titanic), “James Cameron´s Expedition : Bismarck” y “Aliens of the Deep”) que filmó tras el rodaje de “Titanic”) escribió un esbozo de “Abyss” durante su juventud y ya con dinero suficiente para poder acometerla se lanzó a ella sin reparar en gastos. En 1989 se convirtió en la películas más cara de la historia, se filmó en gran parte en un gran depósito de agua (fijaros que no aparece ni un solo pez en las aguas donde está la plataforma submarina) y se la tomó como un desafío personal.
Cameron pasaba más de diez horas al día filmando bajo el agua y cuando tuvo que sumergirse para filmar en el mar aprovechó la estancia en la cámara de descompresión para revisar las escenas filmadas, obligó al equipo a sacarse el título de buzo antes de empezar a rodar y se cuenta que el rodaje fue tan exigente que tanto Ed Harris como Mary Elizebeth Mastrantonio se negaron a volver a rodar con el director (¡¡¡¡craso error!!!! diría yo, por muy mal que lo pasaran, aunque Harris estuvo apunto de morir porque durante el rodaje de las escenas submarinas una burbuja de aire entró en su flujo sanguíneo).
El esfuerzo se “nota” sobretodo en las imágenes submarinas, arrebatadoras casi todas y en una puesta en escena excepcional aún sucediendo gran parte del metraje en las angosturas de la plataforma petrolífera submarina donde se encuentran los protagonistas. Si hay algo que Cameron consigue en todas sus películas es mover la cámara como nadie, meternos en escena literalmente y resultar narrativamente muy dinámico (ya digo que menos en la versión extendida en la que es evidente que sobra metraje que en su día fue desechado en la sala de montaje).
El argumento de “Abyss” no da cabida para el tedio porque son muchas cosas las que suceden: un submarino nuclear accidentado en el fondo del mar, un maremoto, una plataforma petrolífera que se convierte en la mejor opción para tratar de rescatar a los supervivientes, un grupo de marines con la misión de recuperar una cabeza nuclear, la diseñadora de la plataforma que llega para hacerse cargo de la operación y se reencuentra con su exmarido (magníficos Harris y Mastrantonio en sus papeles), el peligro de una sima marina y para colmo unas extrañas presencias luminosas de origen desconocido. De entre todas las escenas, muchas de ellas agobiantes y claustrofóbicas que te obligan a permanecer tenso en la butaca mi favorita sin duda es aquella en la que Virgil y Lindsey quedan atrapados, casi sin oxígeno, con una sola escafandra y deben decidir quién se la pone.
“Abyss”se convierte así en lo que podríamos llamar una película “total” porque es entretenimiento, película de autor, ciencia-ficción, fantástico, bélico, aventuras, melodrama...es muchas cosas y para mi gusto todas resueltas a un buen nivel. Hay que tener en cuenta que un proyecto de estas características era muy extraño allá por 1989 cuando todavía no se había producido el boom del cine fantástico de nuestros días. Debemos valorar eso en su justa medida porque Cameron arriesgó mucho en todos los sentidos, incluido el hecho de que la película debía encontrar su público. Quizás hoy, tras haber visto lo que ya hemos visto, “Abyss” no es tan espectacular ni tan especial y aún así creo que el paso del tiempo no le está afectando negativamente que ya tiene veinte años y sigue impresionando como lo hizo en su día.
Cameron ha manifestado en más de alguna ocasión que es la película de la que se siente más orgulloso hasta la fecha y admite que fue la que más le costó rodar, superando incluso al mastodóntico proyecto de “Titanic”. En lo que a mí respecta es una de esas películas que en su día me hizo salir del cine traspuesto y el regusto de gran cine ha permanecido en visualizaciones posteriores. Sé que no es una impresión que comparta todo el mundo y sé que la película tiene sus “peros” (sobretodo argumentales), pero lo mismo da, no es una película perfecta, pero es que a mí Cameron me parece uno de los más grandes directores de la historia del cine, me encantan todas y cada una de sus películas.
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lunes, 7 de diciembre de 2009
“Up” (Peter Docter, 2009)

*****
Codirección: Bob Peterson.
País: USA.
Duración: 95 min.
Género: Animación, comedia, aventuras.
Doblaje original: Ed Asner (Carl Fredricksen), Christopher Plummer (Charles F. Muntz), John Ratzenberger (Tom), Delroy Lindo (Beta), Jordan Nagai (Russell), Bob Peterson (Dug/Alpha), Elie Docter (Ellie).
Guión: Bob Peterson y Pete Docter; basado en un argumento de Bob Peterson, Pete Docter y Tom McCarthy.
Producción: Jonas Rivera.
Producción ejecutiva: John Lasseter y Andrew Stanton.
Música: Michael Giacchino.
Montaje: Kevin Nolting.
Diseño de producción: Ricky Nierva.
Estreno en USA: 29 Mayo 2009.
Estreno en España: 30 Julio 2009.
Hace ya unos meses que se estrenó “Up”, la última película de animación de la factoría Pixar, en España y todo el mundo y quien más quien menos ya la ha visto y disfrutado. A estas alturas, un año más, como ocurriera con “Wall-e” (2008), con “Ratatouille” (2007) y con “Buscando a Nemo”(2003) la película, pese a ser de animación por ordenador, suena para las nominaciones al óscar a mejor película y con toda justicia porque, antes de nada, decir que es una auténtica delicia.
Lo de Pixar en impresionante en los últimos catorce años, pues desde que estrenaran “Toy story” en 1995 han encadenado las películas anteriormente mencionadas más “Bichos” (1998), “Toy story 2” (1999), “Monsters” (2001), “Los increíbles” (2004) y “Cars” (20006). Es decir, diez películas de altísimo nivel y no sólo acotado este juicio al campo de la animación porque año a año han sido de lo mejorcito que se ha podido ver en una pantalla de cine. Particularmente mi preferida es “Los increíbles” porque me parece la más redonda aunque todas tienen momentos de auténticas obras maestras (especialmente el comienzo de “Wall-e” y de “Up” lo son sin duda), pero vamos, ya el tema de las preferencias es una mera cuestión de gustos.
A nadie se le escapará si ve “Up” que es una magnífica película, más que nada porque se entretendrá, se reirá, le dará al coco como sin querer (¿pero si es una película para críos?) y encima, si se deja llevar, es posible que hasta derrame alguna lagrimilla. Es la gran virtud de Pixar, sus películas están pensadas para todos los públicos y han desterrado ese prejuicio que fomentaron algunas de las peores películas de la Disney de que infantil era sinónimo de ñoño. Pixar demuestra que la sensibilidad y la humanidad y no la ñoñería es lo que permite que un argumento pueda ser apto para toda la familia. Ya no hace falta llevarse a los críos al cine o camuflarse entre los sobrinos, primos pequeños y demás púberes, uno puede ir al cine a ver una de animación con veinte, treinta, cuarenta tacos o más siendo consciente de que Pixar hace sus películas también para contestarnos a los que tenemos esas edades.
En concreto “Up” es la particular historia de aventuras de un anciano con la pinta del más viejo Spencer Tracy y un niño regordete explorador que bien podría ser Florentino Fernández con unos cuantos años menos, pero vamos que el verdadero protagonista es el viejo Carl y peina canas.
Como ya ocurría con “Wall-e”, “Up” arranca con lo que podría ser perfectamente un corto de animación mudo y lo que para mi gusto es, sin dudas, lo mejor de la película (también lo era en “Wall-e” aunque a mucha gente le aburrió) porque cuenta toda una vida en apenas unos minutos, porque trasmite muchísimas sensaciones, porque te zarandea, te llega, te emociona y te termina poniendo los congojos de corbata y porque hay detrás un excepcional trabajo de síntesis, muchísima ternura y delicadeza y un exquisito gusto por el detalle. En fin, el relato que sirve de prólogo es una maravilla, una pequeña obra maestra en sí mismo, una presentación entre la comedia y el drama romántico que por sí sola vale ya la entrada al cine.
Una vez presentado al personaje de Carl, conocido su pasado y con el cuerpo en trance por la enorme emoción que los animadores han conseguido en unos pocos minutos, se pasa a la historia que se quiere contar con la película. Si nos fijamos el preámbulo hubiera dado lugar a otra película, de género bien distinto a la que vemos; pero realmente los tiempos que corren parecen indicar ¿quién quiere ir al cine a ver un melodrama romántico en una película de animación? Pixar de momento apuesta por la acción, la comedia y la aventura sin renunciar a la idiosincrasia propia de una película animada, que permite que la imaginación vuele y el viejo Carl pueda huir de los promotores inmobiliarios que quieren derribar su casa ¡¡¡¡con el propio edificio!!!, tirado por globos de colores, ¡¡¡¡por el cielo!!!! (no cuento nada que no se sepa, que el asunto ya lo destripaban en el trailer y hasta en el cartel anunciador). Bendito cine de animación, capaz de mostrárnoslo todo.
El resto de la película es una aventura llena de acción, trepidante por momentos, llena de escenas antológicas, de personajes curiosos (aquí si que ya no digo más para que se vayan descubriendo) y se ve en un suspiro porque atrapa de principio a fin y entretiene como pocas.
Particularmente lo que menos me interesa es la aventura en sí, aunque tiene un poso melancólico el objetivo de Carl de cumplir su sueño que me parece enternecedor, pero hay que reconocer que las escenas de acción están muy logradas, aún habiendo en ellas un toque inverosímil que no por ello resulta menos atractivo para el espectador. Sí me quedo en cambio y me convence la capacidad de los guionistas de Pixar para crear situaciones divertidas y para convertir la relación entre Carl y el pequeño explorador primero en una comedia y después en una fraternal relación de amistad.
Vamos, que “Up” es una delicia, que está pensada para ofrecer la mejor , más entretenida y entrañable aventura posible a partir de la idea original y que no se repara en medios para ello, ni a nivel de animación, ni a nivel de guión (es fantástico), ni siquiera en aspectos técnicos como la banda sonora para la que se cuenta con el compositor de moda, Michael Giacchino, responsable entre otros del soundtrack de la serie “Perdidos”.
Veremos si “Up” por fin consigue una nominación a mejor película que tanto tiempo llevan persiguiendo las películas de Pixar. Merecerlo lo merece y más este año que se ha incrementado el número de candidatas a diez, pero aunque no lo lograra no importa, es una de las mejores películas del 2009 sin el menor lugar a la duda y desde luego, a este nivel y con la trayectoria que lleva Pixar tarde o temprano lo conseguirá.
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