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martes, 29 de junio de 2021

"Gracias y favores" (Bruce Beresford, 1983)

Cuenta en tono amable y para todos los públicos el periodo de redención de un cantante country aficionado a la bebida y derrotado por la vida que un buen día encuentra una nueva oportunidad en una gasolinera de carretera regentada por una mujer viuda que vive con su hijo. El argumento no cuenta gran cosa en el sentido que es una historia sencilla, pero el guión (oscarizado por cierto) aprovecha muy bien a todos los personajes para plantear varios temas a través de ellos. Envuelve a todo una atmósfera crepuscular y melancólica que casa a la perfección con ese personaje que borda Robert Duvall y que le valió el óscar e invita a reflexionar sobre lo que de verdad es importante en la vida. Forma parte de una serie de títulos que tuvo gran tirón en los años ochenta y noventa  que se basan esencialmente en transmitir al público dramas muy emotivos, de corte muy sentimental e inspirados en lo costumbrista. La película tuvo una gran acogida por parte del público y consiguió 2 óscars (actor y guión) y otras 3 nominaciones (película, director y canción).

jueves, 28 de mayo de 2020

"60 segundos" (Dominic Sena, 2000)

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Jerry Bruckheimer, que consiguió buenas taquillas con películas de acción durante los 90's y 00's, reunió a los entonces muy de moda Nicolas Cage y Angelina Jolie en este título que es esencialmente coches y acción con la escusa argumental de un aficionado a la velocidad que para ganarse un dinero decide dedicarse a robar vehículos. En principio no debería ser desdeñable per se, pero ni el argumento ni la pretendida espectacularidad acaban por ganarte sino más yo fui perdiendo interés de manera creciente por la falta de chicha y el despropósito cada vez mayor de lo que veía. Forma parte junto a "Armageddon", "Con air" y alguna más de la "marca Bruckheimer", títulos en los que, con un montaje frenético, sonido muy alto, banda sonora epatante y personajes tan duros como estereotipados, se pretende avasallar visualmente al espectador. Si el guión estuviera logrado no me importaría como mero entretenimiento, pero todo es un mero pretexto para una montaña rusa audiovisual que por rebuscada y reiterativa termina siendo insulsa.

jueves, 28 de febrero de 2019

"Viudas" (Steve McQueen, 2018)

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Ambientada en Chicago en la actualidad es adaptación de una miniserie británica de 1983 en la que cuatro mujeres planean un atraco para saldar las deudas en las que les han dejado sus maridos. Reparto, director ("Shame" y "12 años de esclavitud") y argumento prometían uno de los títulos criminales y de acción del año, una vez vista resulta menos de los esperado, pero sigue siendo más de lo que nos ofrece un título habitual de este género. El problema que le veo es que lo tiene todo para ser un "Heat" en clave femenina (que no feminista), pero no acaba de serlo porque así como la película de Michael Mann te atrapaba gracias a los personajes y sus conflictos en esta ocasión no todos se apoderan igualmente de tu interés. En cualquier caso es uno de los títulos de entretenimiento con "chicha" argumental a reivindicar del 2018. Hay películas que injustamente más aclamadas y ésta merecería haber tenido mejor suerte en ese sentido.

domingo, 30 de diciembre de 2018

"El juez" (David Dobkin, 2014)

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Un importante abogado vuelve a su localidad natal tras la muerte de su madre y de pronto se ve obligado a defender a su padre, con quien las relaciones están rotas desde hace años, a causa de un crimen. No siempre un argumento sugerente, la exploración del pasado y las relaciones de los personajes te garantizan una buena película, ni siquiera cuando los dos actores protagonistas por sí solos son razón suficiente para verla y sacar algo positivo de ella (bien Robert Downey Jr y excelente Robert Duvall con merecidísima nominación al mejor actor de reparto en los Óscars). En este caso los aciertos se ven empañados por un problema de equilibrio: la película es demasiado larga, el argumento demasiado rebuscado, las casualidades diversas y a veces forzadas, no consigo verla sin desconectar a causa de ello varias veces aunque no me disgusta. Digamos que es una de esas películas que se pueden ver pero que están por debajo de lo que podrían haber sido porque había mimbres para un resultado mejor.

domingo, 19 de mayo de 2013

“Jack Reacher” (Christopher McQuarrie, 2012)

Aunque entretiene es un producto confeccionado por y para el lucimiento exclusivo de Tom Cruise cuyo guión no te puedes tomar muy en serio bajo el riesgo de terminar profundamente decepcionado.

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País: USA.
Duración: 130 min.
Género: Thriller, acción.
Reparto: Tom Cruise (Jack Reacher), Rosamund Pike (Helen), Richard Jenkins  (Rodin), Werner Herzog (el Zec), David Oyelowo (Emerson), Robert Duvall  (Cash), Jai Courtney (Charlie), Alexia Fast (Sandy).
Guión: Josh Olson y Christopher McQuarrie; basado en la novela “Un disparo”, de Lee Child.
Producción: Don Granger, Gary Levinsohn y Kevin J. Messick.
Música: Joe Kraemer.
Fotografía: Caleb Deschanel.
Montaje: Kevin Stitt.
Diseño de producción: James D. Bissell.
Vestuario: Susan Matheson.
Distribuidora: Paramount Pictures Spain.
Estreno en USA: 21 Diciembre 2012.
Estreno en España: 11 Enero 2013.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.

Recomendada para fans incondicionales de Cruise o para quienes quieran ver una película de acción por el mero hecho de pasar el rato y evadirse y con el cerebro desconectado....lo digo porque hay que dejar pasar tantas cosas en la historia que no es posible disfrutarla de otro modo. Yo diría que es de lo más incosistente que ha hecho Tom Cruise.

PRONTO RESEÑA COMPLETA

domingo, 9 de diciembre de 2012

lunes, 15 de marzo de 2010

“Corazón rebelde” (Scott Cooper, 2009)

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Título original: Crazy heart.
País: USA.
Duración: 113 min.
Género: Drama, musical, romance.
Interpretación: Jeff Bridges (Bad Blake), Maggie Gyllenhaal (Jean Craddock), Robert Duvall (Wayne), Tom Bower (Bill Wilson), James Keane (gerente), William Marquez (doctor), Ryan Bingham (Tony), Paul Herman (Jack), Rick Dial (Wesley Barnes). Guión: Scott Cooper; basado en la novela de Thomas Cobb.
Producción: Robert Duvall, Rob Carliner, Judy Cairo y T. Bone Burnett.
Música: Stephen Bruton y T. Bone Burnett.
Fotografía: Barry Markowitz.
Montaje: John Axelrad.
Diseño de producción: Waldemar Kalinowski.
Vestuario: Doug Hall.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 16 Diciembre 2009.
Estreno en España: 5 Marzo 2010.


Por fin Jeff Bridges ha conseguido el óscar que merecía hace ya tiempo después de estar nominado en cuatro ocasiones (“La última película”, “Un botín de 500.000 dólares”, “Starman” y “Candidata al poder”) y lo ha hecho con una película y un personaje de esos que son perfectos para ganar premios, un cantante country separado, solitario, con un hijo al que no ve desde hace años, alcohólico, con el cuerpo machacado y que pulula aquí y allá por las carreteras de Nuevo México cantando en todo tipo de locales.

La película, basada en la novela de Thomas Cobb y cuenta con guión de Scott Cooper, que también es el director, por lo que podríamos considerar un proyecto personal aunque no resulta como en otras óperas primas una película de estilo complejo ni es tampoco un intento por demostrar lo que uno vale. Probablemente a Cooper sólo le interesaba contar su historia de la forma más eficaz y concentra su atención en el argumento y los actores con presencia omnipresente de Bridges (el actor está prácticamente en todas las escenas).

Por su temática la película recuerda a otras sobre cantantes country como “Nashville” o “Gracias y favores”, por la que Robert Duvall (que también aparece como secundario en ésta en el papel del barman y amigo del protagonista, Wayne) ganó su óscar al mejor actor; sin embargo por su factura y por lo que el director ha querido hacer me recuerda más a otra película de Jeff Bridges, “Los fabulosos Baker boys”. En ambos casos argumento, ambientación y tono tienen una especial relevancia. No hablaré del primero, pero sí decir que ambas películas manejan un tempo lento, se recrean en el ambiente ya sea de los locales donde tocan, de la música que se interpreta o los cielos en este caso del Estados Unidos más polvoriento (bellísimas todas esas tomas) y el intento evidente es crear un tono agridulce con un intenso poso de melancolía, puesto que de lo que se habla es de vidas errantes, de personajes en perpetua lucha contra sí mismos y su destino de perdedores. Esta característica exige un tipo de espectador muy concreto que sepa disfrutar con ello. Yo reconozco que la “atmósfera” y en general todo el argumento de “Los fabulosos Baker boys” me cautivó, pero no me ha ocurrido lo mismo con este “Corazón rebelde”.

Pienso que pese a que la película se puede ver y tiene su interés, aunque sólo sea por ver la magnífica interpretación que lleva a cabo Jeff Bridges, el argumento te deja un poco indiferente y no debería. Uno tiene la impresión de que el melodrama flojea porque falta intensidad en la relación entre Bad Blake (Jeff Bridges) y Jean Craddock (Maggie Gyllenhaal) y también se tiene la impresión de que se han desaprovechado otros resortes dramáticos que podrían haberle dado fuerza a la película como la relación de amistad entre Bad Blake y el viejo Wayne (probablemente lo mejor de la película), la sana “rivalidad” entre Blake y Tommy Sweet (Colin Farell) o la propia vida errante de Blake.

Así nos encontramos con una película con un tono plácido, mansa cuando debería tener más fuerza, que va evolucionando de manera más o menos previsible y que recuerda a tantas otras similares sin producirnos el arrebato que esperamos de este tipo de dramas personales. Pasados unos días sólo me queda en la memoria la primera actuación de Blade con ese poderoso “Somebody else” que tanto recuerda a algunos acordes de Mark Knopfler y Dire Straits y que te pone los pies a dar golpecitos en el suelo; las escenas entre Bridges y Duvall o Farell; Blake llamando a su hijo o la escena que provoca el conflicto sentimental de Blake con Craddock. Poco más, lo cual me parece muy poco para un drama del que yo al menos esperaba mucho.

Es posible no obstante que este debut en la dirección le reporte a Cooper un interesante futuro detrás de la cámara. La película no “rompe” pero tiene un tono clásico (atípico hoy en día) y un cierto encanto en su simplicidad y ha proporcionado dos óscars: el mencionado de Bridges y el de mejor canción ("The weary kind"). Es un comienzo más que correcto y en los comienzos quedan cositas por pulir que pueden solventarse con posterioridad y seguro que le ofrecen hacer más melodramas a partir de ahora en los que puede aprovechar mejor lo que ya ha hecho bien: sacarles el máximo a los actores, aprovechar ambientes y escenarios y contar historias agridulces sin caer en la llorera o un excesivo dramatismo. Podríamos decir que de momento, Cooper, ha demostrado ser eficaz.






martes, 9 de febrero de 2010

“La carretera” (John Hillcoat, 2009)

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Título original: The road.
Dirección: John Hillcoat.
País: EEUU.
Duración: 108 min.
Género: Drama, suspense.
Interpretación: Viggo Mortensen (hombre), Kodi Smit-McPhee (chico), Robert Duvall (anciano), Guy Pearce (veterano), Charlize Theron (esposa), Garret Dillahunt (miembro de la banda), Molly Parker (mujer maternal), Michael Kenneth Williams (ladrón). Guión: Joe Penhall; basado en la novela “La carretera” de Cormac McCarthy. Producción: Nick Wechsler, Paula Mae Schwartz y Steve Schwartz.
Música: Nick Cave y Warren Ellis.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Jon Gregory.
Diseño de producción: Chris Kennedy.
Vestuario: Margot Wilson.
Distribuidoras: Wide Pictures y Universal Pictures International Spain.
Estreno en USA: 25 Noviembre 2009.
Estreno en España: 5 Febrero 2010.


“The road” se filmó entre febrero y abril de 2008 y era uno de las apuestas que parecían atractivas para los óscars del año pasado, pero no sólo quedó fuera de aquellos sino que ni siquiera se estrenó. Esto pasa en ocasiones, un proyecto que levanta mucha expectación de pronto queda “aparcado” y se estrena mucho tiempo después. Ignoro a qué se ha debido en esta ocasión pero una posibilidad es que los productores no llegaran a tiempo de la campaña de promoción para los óscars del año pasado y la quisieran vender en los de éste. Para quienes no estéis familiarizados con los mecanismos de los óscars, comentar que es más fácil hacer que los miembros de la academia tengan en cuenta una película estrenada en los últimos meses del año, que es cuando se les mandan las papaletas con las encuestas para votar.

Sea cuales fueren las razones del retraso, el caso es que en estados Unidos se presentó en noviembre del año pasado (2009) y no sólo no ha sido nominada para los óscars sino que su recepción en taquilla ha sido correcta sin más, lo que supone seguramente un duro revés para quienes pensaron que la novela de Cormac McCarthy tenía el gancho suficiente como para convertirse en una gran éxito en pantalla (McCarthy ganó el Pulitzer en 2007, se hizo mundialmente famoso gracias a la adaptación de los Coen de “No es país para viejos” y “The road” está considera una novela magnífica).

Lo cierto es que “La carretera” me parece una película notable, pero dura, muy dura de pelar. Para que se me entienda rápido, vendría a ser como un “Mad max” en versión existencialista y pesimista. Lo que en la saga de George Miller protagonizada por Mel Gibson era aventura y épica se convierte en “La carretera” en un intenso drama de suspense y terror psicológico. Quizás por eso no sea una película fácil de recomendar ni fácil de ver ya que desde el comienzo el espectador se introduce en un ambiente de pura pesadilla, en el que late la desesperanza, el miedo, la inquietud. No recuerdo de hecho una película tan inquietante, que te obligue a estar tan “alerta” desde el primer al último minuto, siempre angustiado por lo que vas a ver en el siguiente fotograma.

El personaje que interpreta Viggo Mortensen (magníficamente por cierto, es un grandioso actor) no es el típico héroe sino todo lo contrario, un tipo normal que lucha contra la peor de las realidades aunque más bien habría que decir que es la peor de las irrealidades porque semejante mundo mejor que solo exista en una pantalla o en las páginas de un libro y de tan horrible es surrealista, deshumanizado e infernal. Es este un aspecto que le da a esta película su mayor virtud y su peor defecto. En la parte positiva está el hecho de romper un poco con la tendencia habitual del cine a mostrarnos personajes fuera de serie que pueden con todo y contra todos y situaciones límites de las que se escapa con tenacidad y en la parte negativa está lo difícil que es asimilar que, realmente, el Apocalipsis nos derrotaría a muchos como lo hace con los seres que pueblan el mundo de esta película y una cosa es ser conscientes de ello y otra pagar para verlo en un cine.

Es cierto que después de ver esta película nadie va a tener ganas de que pueda haber desastre planetario alguno, pero también es cierto que verla supone asumir que se van a pasar casi dos horas de tensión y angustia permanente y lo cierto es que te quedas “tocado” al final.

Hay tres aspectos esenciales que contribuyen decisivamente a que la película sea como es. Por un lado, por supuesto su argumento (un padre y un hijo huyendo hacia la costa de la pesadilla de la América profunda, más profunda que nunca); por otro lado su puesta en escena y ambientación de auténtica pesadilla con paisajes desolados y desoladores y una fotografía impresionante de Javier Aguirresarobe en la que el color ha dejado de existir y por último un pulso narrativo lento y asfixiante que se recrea en el terror psicológico, en lo que no se ve, en lo que se presiente y se intuye (impresionantes varias escenas sobrecogedoras como la marcha de la mujer penetrando en la oscuridad, los gritos de fondo de varias ocasiones o ese túnel en el que se ve aparecer un camión).

Por todo esto se le puede hacer pesada y dura a mucha gente, porque en definitiva es lenta y agobiante, pero en cambio logra una atmósfera muy especial de tensión y da pie a interesantes preguntas de las que uno no puede escapar: ¿qué haría uno en una situación semejante? ¿tiende el hombre desesperado a la maldad o es capaz de mantener la esperanza y la cordura aún en la peor de las situaciones? ¿estamos preparados para seguir siendo humanos y éticos cuando todo a nuestro alrededor deja de serlo? (atención a la resolución de las escenas más tensas de la película, ¿haríamos lo mismo?).

“La carretera” es un drama de suspense duro y deshumanizado, pero no deja de ser una muy interesante película.

domingo, 6 de diciembre de 2009

"La jauría humana" (Arthur Penn, 1966)

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Título original: The Chase
Guión: Lilliam Hellman
Producción: Horizon Picture
Productor: Sam Spiegel
Fotografía: Joseph La Shelle
Montaje: Gene Milford
Música original: John Barry
Intérpretes: Marlon Brando (Sheriff Calder), Jane Fonda (Anna Reeves), Robert Redford (Bubber Reeves), E. G. Marshall (Val Rogers), Angie Dickinson (Ruby Calder), Janice Rule (Emily Stewart), Miriam Hopkins (Señora Reeves), Martha Hyer (Mary Fuller), Richard Bradford (Damon Fuller), Robert Duvall (Edwin Stewart), James Fox (Jason Rogers "Jake"), Diana Hyland (Elizabeth Rogers), Henry Hull (Briggs), Jocelyn Brando (Señora Briggs), Katherine Walsh (Verna Dee), Lori Martin (Cutie), Marc Seaton (Paul), Paul Williams (Seymour), Clifton James (Lem)
Minutos: 135


Con la última son tres las veces que he visto "La jauría humana". Haciendo un ejercicio de nostalgia recuerdo que la primera vez fue en torno a 1988 en un formidable ciclo de una veintena de películas de Marlon Brando que emitió televisión española (¡¡¡qué grandes eran los ciclos que echaba TVE en los 80’s!!!). Las tres veces me ha parecido una grandiosa película y por su puesto la recomiendo efusivamente.

Es curioso comprobar que esta película supuso para su director, Arthur Penn, allá por 1966 un cierto fracaso, porque ni tuvo una buena acogida en taquilla ni un reconocimiento crítico importante, cosa que sí tuvieron por ejemplo su siguiente película, "Bonnie & Clyde"(1967) o "El milagro de Ana Sullivan" (1962), "El zurdo" (1958), "Pequeño gran hombre" (1970) y "La noche se mueve" (1975), también de su cosecha. Me parece cuando menos extraño porque la película tiene una gran fuerza y ha ido ganando peso con el tiempo y el recuerdo. Quiero pensar que quizás en 1966 su argumento tocaba demasiado de lleno en la llaga de una sociedad muy poco preparada aún para analizar sus propios defectos y hacer un verdadero examen de conciencia. Si por algo se caracteriza la película es por sacar a la luz las miserias de un pueblo en el que la única persona íntegra parece ser el sheriff Calder y el resto de los ciudadanos se nos hacen poco simpáticos porque todos tienen alguna conducta poco gratificante que ocultar aunque son los primeros que se prestan a lanzar la primera piedra contra Bub Reeves, un joven conciudadano interpretado por un jovencísimo Roberto Redford que ha escapado de prisión y está a punto de llegar a la localidad.

“La jauría humana” es sin duda una de mis películas favoritas de Brando y revisando los títulos de aquel 1966 me parece de los mejores sin que esto desmerezca a películas como “¿Quién teme a Virginia Wolf”, “Un hombre para la eternidad, “Grand Prix”, “Nacida libre”, “En bandeja de plata”, “Un hombre y una mujer”, “Callejón sin salida”, “Cortina rasgada”, el caso es que sólo el tiempo ha ido dejando a esta magnifica película en su lugar, lo que lleva a reflexionar sobre como las modas o las corrientes ideológicas de un momento pueden hacer que nuestra valoración se vea afectada.

Seguramente su tono directo y sórdido tuvieron un impacto mucho mayor hace cuarenta años, pero sin ser tan explícita como muchas películas de ahora, “La jauría humana” es un auténtico muestrario de las debilidades humanas: ambición, egoísmo, envidia, lujuria, adulterio, soberbia...Los habitantes del pueblo imaginario de Tarl (imaginario, pero situado en Texas) donde se sitúa la acción, actúan guiados por su propio interés y no se paran a reflexionar sobre su comportamiento, sólo quieren descargar sus frustraciones en los demás y en el caso concreto de la película en Bub, un recluso fugado cuyo regreso puede alterar sus vidas por diversas razones que se van desgranando en el argumento. Como dice el Shriff Caulder (magnífico Marlon Brando): “La mitad de la población está chiflada, sólo desean matar a alguien”.

El guión de Lilliam Hellman basado en la novela de Horton Foote es magnífico y va presentando personajes y situaciones de una manera minuciosa y efectiva para que el espectador vaya atando cabos sobre todas las relaciones de unos y otros y sus implicaciones. Tras varias escenas y diálogos uno se sorprende tomando posición junto al Sheriff y se va “indignando” por así decirlo ante el egoísmo reinante, ante el juego de apariencias que todos llevan a cabo y la triste realidad que se esconde tras esa fachada social. Arthur Penn consigue además el ritmo narrativo adecuado y las escenas precisas para que crezca el desasosiego en el espectador y en el momento del desenlace se sufra en propias carnes lo injusto que resulta todo lo que ocurre como pocas veces se ha visto en una película. Todos los conflictos sociales, laborales y sentimentales que están latentes en el pueblo donde suceden los hechos irrumpen con fuerza en una jornada festiva de sábado noche en la que el alcohol los hace fluir con más facilidad y en la que el drama estalla de manera imparable como un volcán en erupción.

Arthur Penn, un director con gran “garra” tras la cámara, consigue una película poderosa en ese sentido, que va de menos a más, que provoca un peculiar nerviosismo interno, que indigna, zarandea y te deja noqueado como espectador al comprobar lo indefensa que está la rectitud o la integridad ante una sociedad degradada. En este sentido resulta memorable el final cuando Calder circula con su coche por unas calles víctimas de los excesos de la noche anterior.

Resulta sorprende descubrir que una película tan efectiva en su planteamiento y concepción tuvo numerosos problemas de producción. El productor Sam Spiegel, uno de los más destacados de la época y el director Arthur Penn se quejaron de haber sufrido presiones por parte de la Columbia para modificar sus planteamientos iniciales y la guionista Lillian Hellman declaró que el guión final no se ajustaba a su idea.

En cualquier caso los problemas de filmación no se advierten en el resultado, que resulta magnífico en su conjunto y que no sólo es un prodigio narrativo y de puesta en escena sino también una película con un reparto y unas actuaciones que quitan el hipo encabezadas por un Marlon Brando extraordinario acompañado por unos no menos fascinantes Robert Redford, Jane Fonda, E. G. Marshall, Angie Dickinson, Robert Duvall o James Fox.

Es decir, una película magnífica y de visión altamente recomendable.