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jueves, 23 de junio de 2022

"Madres paralelas" (Pedro Almodóvar, 2021)

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Nadie sabe hacer mejor el cine de Almodóvar como el propio Almodóvar. Suena a tontuna, pero es que ha conseguido crear una fórmula personal que nadie hace como él, así que antes de ver cualquiera de sus películas ya te haces a la idea si te puede interesar a tí o no. En mi caso veo su cine con interés cinéfilo porque admiro su hacer como "autor", aplaudo su capacidad para dirigir guiones y actores, me encantan los microcosmos que crea y sus argumentos, aunque no me suelen impactar, reconozco en todo ellos capacidad para hablar profundamente de ambientes, costumbres o sentimientos que siendo lejanos a los míos los llego a entender. En "Madres paralelas" usa la maternidad y un pequeño embrollo para contarnos una historia "pequeña" que desemboca en drama y que, una vez más, le permite a él y a sus actores mostrar sus mejores dotes. La película transcurre con un cierto suspense interno que te mantiene con interés hasta el final, te toca cuando penetra en lo dramático y en mi caso me pierde cuando acude a lo contextual, a la memoria histórica, tema interesante pero que me saca de la película. No ganó Goya alguno pero tuvo 8 nominaciones (mejor película, director, actriz principal, dos a actriz de reparto, fotografía, dirección artística y sonido. Además en los Óscars Penélope Cruz consiguió una nominación a mejor actriz principal y Alberto Iglesias fue nominado por su banda sonora.



miércoles, 14 de abril de 2021

"No matarás" (David Victori, 2020)

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Comienza la película y una cámara sigue pegada a su cogote a Dani (Mario Casas) uno chico que cuida en su casa a su abuelo, en estado terminal. Fundamentalmente esa es la propuesta, seguir sus andanzas en una montaña rusa de sucesos que tienen lugar durante unas cuantas horas, no muchas. No importa tanto que lo que ocurre sea verosímil, que te dan ganas de abofetear al personaje para que espabile, como presenciar la espiral en la que cae, un poco al modo de lo que Martin Scorsese hizo en una película superior y también extraña que se llamaba "¡Jo, qué noche!" (1985). La atmósfera inquietante en todo momento, el angustioso crescendo, la tensión agobiante y la locura que se apodera del personaje y le permite a Mario Casas ganar el Goya como mejor actor son los condimentos que hacen atractiva esta película para todos aquellos que disfruten con emociones intensas y situaciones rocambolescas y claustrofóbicas.