A estas alturas el seguidor habitual del cine de Woody Allen, que identifica cualquier película que haga como suya porque mantiene constantes sus señas de identidad, sabe que aunque los cimientos argumentales sean parecidos a otros ya vistos volverá a disfrutar como hizo en la anterior y así es. En este caso propone una comedia romántica adolescente con personajes buscándose a sí mismos por un Nueva York lluvioso repleto de famosetes y actores y así habla de enredos juveniles a la vez que nos hace penetrar en algunos círculos sociales de alto standing, algo muy de su gusto y bastante glamouroso (aunque iremos advirtiendo que no todo es lo que parece). La trama que teje para la ocasión y que desarrolla en una ajustadísima hora y media se vuelve especialmente atractiva Timothée Chalamet mediante porque si en algo es magnífico es en eso tan difícil de hacernos empatizar con él aunque a veces tenga aspecto de niñato (con él me pasa justo lo contrario que con Andrew Gardfield) y está muy bien acompañado por una Elle Fanning con un personaje exótico y divertido que da mucho juego. Es una historia más o menos sencilla, sin mucha enjundia (aunque también la tiene) que proporciona un visionado agradable, alguna sonrisa y un paseo agradable por uno de los platós habituales de Allen, su ciudad.
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jueves, 19 de mayo de 2022
lunes, 20 de septiembre de 2021
jueves, 16 de febrero de 2017
"Cafe society" (Woody Allen, 2016)
***
A simple vista, en un primer visionado, es una comedia romántica sencilla, bien ambientada y filmada con mucha elegancia y glamour. Si la piensas más detenidamente viene a ser una reflexión profunda y adulta de lo que es la vida y el amor, imparable una y caprichoso el otro. Cuando lo piensas te das cuenta que todo está magníficamente expuesto, cuando la ves tienes que resistir a Eissemberg y Stewart. Ninguno es mal actor, pero en este caso me transmiten una notable indiferencia. Con otros dos protagonistas estoy convencido que, al menos a mí, me habría gustado muchísimo más.
sábado, 6 de diciembre de 2014
“Magia a la luz de la luna” (Woody Allen, 2014)
Amable y deliciosa comedia romántica sobre una joven vidente soñadora y un escéptico mago. La simplicidad de su argumento y planteamiento reducen esta película a un título menor en Allen, pero aún así es agradable de ver, toda la producción está muy cuidada y da para alguna reflexión existencial interesante.
Título original: Magic in the moonlight.
Guión: Woody Allen.
País: EEUU.
Duración: 98 min.
Género: Comedia romántica.
Reparto: Colin Firth (Stanley), Emma Stone (Sophie), Marcia Gay Harden (Sra. Baker), Jacki Weaver (Grace Catledge), Eileen Atkins (tía Vanessa), Hamish Linklater (Brice Catledge), Simon McBurney (Howard Burkan), Catherine McCormack (Olivia). Producción: Letty Aronson, Edward Walson y Stephen Tenenbaum.
Fotografía: Darius Khondji.
Diseño de producción: Anne Seibel.
Vestuario: Sonia Grande.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en España: 5 Diciembre 2014.
Calificación por edades: Apta para todos los públicos.
Yo recomendaria la película a los fieles incondicionales de Woody Allen porque para los que no lo sean quizás sea demasiado plácida y futil. Es importante saber que no vas a reirte a carcajadas, sino a sonreír con las ironías de los diálogos y que no vas a quedar epatado con lo que suceda, pero puedes disfrutar con el encuentro de los personajes y con los ambientes en los que se mueven.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Trailer - "Blue Jasmine" (Woody Allen, 2013)
La capacidad de Woody Allen para construir un guión interesante por año es algo que resulta impresionante...Estreno el 15 de Noviembre
lunes, 23 de septiembre de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
Grandes escenas - "El dormilón"
El personaje de Woody Allen despertando doscientos años después en un mundo incluso peor que éste...
sábado, 19 de mayo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Grandes escenas - "El dormilón"
LAS ESCENAS DEL ORGAMASTRÓN SON BRUTALES, PERO ESTAS TAMPOCO TIENEN DESPERDICIO...
viernes, 3 de febrero de 2012
viernes, 12 de agosto de 2011
“Medianoche en París” (Woody Allen, 2011)
****
Guión: Woody Allen.
Países: España y EEUU.
Duración: 94 min.
Género: Comedia romántica, fantástico.
Reparto: Owen Wilson (Gil), Marion Cotillard (Adriana), Rachel McAdams (Inez), Kathy Bates (Gert), Michael Sheen (Paul), Adrien Brody (Salvador), Nina Arianda (Carol), Mimi Kennedy (Wendy), Kurt Fuller (John), Carla Bruni (guía del museo), Léa Seydoux (Gabrielle), Tom Hiddleston.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Jaume Roures.
Fotografía: Darius Khondji.
Montaje: Alisa Lepselter.
Dirección artística: Anne Seibel.
Vestuario: Sonia Grance.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en USA: 20 Mayo 2011.
Estreno en España: 13 Mayo 2011.
Apta para todos los públicos.
No sé si lo hará así, pero me imagino a Woody Allen siguiendo año a año una misma rutina, como si hacer películas fuera sencillo..... Lo visualizo una vez acabadas las promociones de su último estreno pasando unos días por Europa o tocando el jazz en algún local de Manhattan y al poco, con la chispa de una idea en la cabeza, de nuevo enfrascado en su escritorio preparando un nuevo guión, diseñando el rodaje, dialogando con la productora para buscar actores, localizaciones..... Ahora mismo tendrá avanzada ya la siguiente y así un año tras otro y que dure.
Es evidente que ese ritmo creativo sólo puede seguirlo un auténtico genio capaz de idear uno tras otro un guión interesante al año y resulta literalmente imposible mantener el nivel siempre por lo que en ocasiones se le perdona a Allen que su última película en lugar de brillante se quede en meramente entretenida o ingeniosa, un poco lo que pasó con la anterior, “Conocerás al hombre de tus sueños” que para mi gusto le quedó ligeramente insulsa sobretodo teniendo en cuenta que en 2009 rodó esa delicia del humor irónico que es “Si la cosa funciona” y que os recomiendo efusivamente.
Este año su película se ha convertido en algo especial, en un acontecimiento y es así porque no sólo nos regala un argumento entretenido como pocos sino porque parece que ha dado en la diana y se ha metido en el bolsillo a público y crítica a los dos lados del gran charco, lo cual, muy pocas veces le había pasado hasta ahora.
“Midnight in Paris” nos gusta a los europeos, les gusta a los estadounidenses (es su película más vista por allí), gusta a grandes, a jóvenes y a chicos y es que en esa constante reinvención que Allen lleva a cabo en su cine con cada título, en esta ocasión ha metido en el cocktail un poquito de todo lo que antes le ha funcionado en una mezcla con muchos ingredientes que podemos reconocer en su cine anterior: ironía, romanticismo, guerra de sexos, evocación del pasado, esteticismo, fascinación por los viajes y incluso fantástico.
Particularmente y sólo porque a tramos decae un poco para mi gusto la encuentro un peldaño por debajo de sus mejores títulos, entre los que citaría “Manhattan”(1979), “Hannah y sus hermanas” (1986), “Annie Hall”(1977), Match Point (2005), “Broadway Danny rose”(1984) y “Si la cosa funciona” (2009) pero seguro que está entre sus mejores títulos.
La película comienza con unos minutos en los que se recorre París a golpe de bellas imágenes yuxtapuestas una tras otras que nos llevan a los lugares más emblemáticos como si estuviéramos recorriendo un álbum de postales y con música de jazz de fondo (exquisita como siempre la banda sonora con temas magníficos de Cole Porter, Sydney Bechet o Josephine Baker que resuenan en tu mente al salir del cine). No se puede empezar mejor, se gana desde ese momento al público y penetramos en la película por las calles de la ciudad más bella del mundo. Es imposible ir a París y que no te enamore, pero mucho más haberla visitado y que las imágenes de esta película te dejen indiferente (Allen sabe muy bien lo que hace, nos conquista con lo que pone delante de su cámara y de paso viaja por los lugares más atractivos del mundo).
A continuación nos encontramos con Gil e Inez, una pareja prometida que se encuentran de viaje en París con los padres de ella. Parte del atractivo a priori de la película es ese giro que nos pide la publicidad de la película que no contemos. Yo tampoco lo voy a hacer, pero es lo que le da la chispa al argumento y lo convierte en único. Intuyo que gracias a él y a los diálogos es muy probable que Woody Allen acumule una nueva nominación al óscar como mejor guionista (al menos es lo que ya se rumorea). Particularmente no es eso sólo lo que me convence sino además las reflexiones en alto que nos cuela de tapadillo Woody Allen en su cine y que tienen un poso existencialista y serio aunque nos lo disfrace de comedia romántica: la, en ocasiones, falsa y a la vez muy humana sensación que todos tenemos de que podríamos estar mejor viviendo otro tipo de vida o con otra compañía y eso tan manido de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo que me gusta es que precisamente porque comprobarlo es imposible sin arriesgar el presente, Woody Allen ironiza sobre ello y lo convierte en una fantasía muy divertida.
Como viene siendo habitual en muchas de sus últimas películas Allen ya no se dirige a sí mismo, pero vuelve a “salir” encarnado en el cuerpo de Owen Wilson y pienso que esta elección de casting es otro acierto de la película de cara a enganchar a más gente y lo cierto es que Wilson cumple a la perfección con su personaje y conecta bien con nosotros porque es un tipo muy normal, muy como cualquiera de los que estamos en el cine.
Las otras grandes bazas del reparto, sin contar con que, como en todas las películas de Allen, el elenco al completo está magnífico, son por motivos distintos Marion Cotillard, Michael Sheen y Carla Bruni. La primera porque es una actriz que por sí misma hace subir enteros cualquier título en el que participa, el segundo porque su personaje de galán intachable es fuente inagotable de momentos de una ironía desbordante y la tercera porque su fama como primera dama de Sarkozy seguro que va más allá de lo puramente fílmico. Con esto no digo que Rachel McAdams, Kurt Fuller, Kathy Bates o Adrian Brody no estén brillantes, que también. Al loro con Adrian Brody en concreto, su personaje tiene unas intervenciones inolvidables jeje
Y a parte de la dirección, del guión, de los actores, de la banda sonora me gustaría destacar también la puesta en escena....La verdad es que esta película lo tiene todo....El equipo artístico de Woody Allen en esta película hace un grandioso trabajo y nos traslada literalmente a lugares lejanos con todo su glamour y encanto haciendo que las imágenes no deleiten la visual.
Vamos, que esperando encontrar una buena película más de Woody Allen a comienzo de este verano (se estrenó con éxito en cannes) nos topamos con algo así como un dulce, un comedia deliciosa e inolvidable con un París resplandeciente, una música y unos escenarios evocadores y nostálgicos y un argumento entretenido ante todo pero también inspirador para que le demos al coco......es posible que ningún otro lugar y ningún otro tiempo pasado fuera realmente mejor, pero sin duda mereció la pena vivirlo.
MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!!!!
- Las imágenes iniciales del recorrido por los lugares emblemáticos de París culminados por la ciudad bajo la lluvia con la música de jazz de fondo.
- Esas en las que Gil tiene que aguantar al pedante e insoportable de Paul mientras a Inez se le cae la baba sobretodo el momento en que Gil trata de zafarse de él sin fortuna porque tienen muchos “compromisos”, el de la fiesta nocturna y ese en el que discute con la guía (Carla Bruni) acerca de Rodin.
- La primera noche en la que Gil se marcha caminando por las orillas del Sena y el momento en que le invitan a subir al coche.
- Los encuentros con Dalí, Luis Buñuel, Picasso y Man Ray.
- Al final de la película el detective perdido en la corte de Luis XIV.
- Gil encontrando pareja de forma insospechada en París.
viernes, 10 de junio de 2011
lunes, 7 de junio de 2010
“Si la cosa funciona” (Woody Allen, 2009)

****
Título original: “Whatever works”
Guión: Woody Allen.
Países: USA y Francia.
Duración: 92 min.
Género: Comedia costumbrista.
Interpretación: Larry David (Boris), Evan Rachel Wood (Melody), Ed Begley Jr. (John), Patricia Clarkson (Marietta), Conleth Hill (Leo Brockman), Michael McKean (Joe), Henry Cavill (Randy James), John Gallagher Jr. (Perry), Jessica Hecht (Helena), Carolyn McCormick (Jessica), Christopher Evan Welch (Howard).
Producción: Letty Aronson y Stephen Tenenbaum.
Fotografía: Harris Savides.
Montaje: Alisa Lepselter.
Diseño de producción: Santo Loquasto.
Vestuario: Suzy Benzinger.
Estreno en USA: 19 Junio 2009.
Estreno en España: 2 Octubre 2009.
Lo de Woody Allen es de auténtica antología tanto por la calidad de las películas que filma como por su ritmo de película al año. Tras “Vicki Cristina Barcelona” filmó esta película, la cuadragésima en su filmografía, que de alguna manera recupera algunos de sus temas argumentales y ambientes favoritos como las relaciones de pareja o las calles de Manhattan (siempre he pensado que Allen se crece cuando filma Nueva York, quizás porque es un lugar que se nota que le encanta).
Su guión es de los más divertidos y sarcásticos que ha escrito recientemente y recuerda en algunos aspectos a películas anteriores como “Desmontando a Harry”, “Poderosa Afrodita”, “Hannah y sus hermanas” o “Annie Hall” con las que de alguna manera guarda un cierto parentesco genérico. En realidad el guión es de los años 70’s y se nota porque remite al Allen de aquella época más que al de ésta.
Aunque Allen ha experimentado con otros géneros en sus últimas películas, ésta es claramente una comedia costumbrista con la que de alguna manera ironiza sobre las relaciones personales y deja caer algunas interesantes teorías propias, siempre con un sano sentido del humor que comparte con nosotros y mucho más en esta ocasión, porque el protagonista, ante el asombro de sus amigos, se dirige a nosotros como público mirando a cámara para contarnos su historia reciente y al final trasmitirnos la moraleja de la película, que la tiene y viene encerrada en el título.
El personaje principal es Boris Yellnikoff, interpretado por Larry David (perfecto en su papel aunque podría haber sido interpretado también por el propio Woody Allen) y resulta un tipo misántropo, desengañado del mundo y de la gente a quienes considera cretinos y submentales (considera que la gente es lerda ya que incluso han tenido que poner sistemas automáticos en los retretes públicos porque no saben ni tirar de la cadena y “al ritmo que van, dice, se autodestruirán solos”), antiguo genio de la mecánica cuántica aspirante al novel. Ya nos lo avisa al comienzo: “No soy un tipo agradable, y si usted es uno de esos idiotas que sólo quiere sentirse bien, vaya a que le hagan masajes”. A priori el prototipo de protagonista que no nos interesaría para nada en una película, pero que gracias a la ironía y al sentido del humor con que le envuelve la pluma de Woody Allen se convierte en motivo de sonrisa permanente. No puede ser de otro modo con un personaje que se intenta suicidar sin éxito, que canta dos veces el cumpleaños feliz mientras se lava las manos para eliminar los gérmenes, que anda por la calle en gayumbos y que se dedica a dar clases de ajedrez a niños a los que llama “cretinos y mini gusanos”.
Los resortes argumentales activan la rutinaria vida del personaje y la película cuando acoge en su casa a la típica jovencita rubia tonta del sur, Melodie St. Ann Celestine (magníficamente interpretada por Evan Rachel Wood), que Larry considera una “majorette subnormal” pero que en las conversaciones con sus amigos irá pasando de un cinco pelado a un siete o un ocho. La historia viene a demostrar lo absurdo del azar en la vida y recrea de forma desenfadada el momento en que cambian las vidas de varios personajes (no anticipo cuáles porque forman parte de las sorpresas que encierra el argumento).
La película, por supuesto, es muy Allen, con una banda sonora plagada de canciones de jazz y swing de los años 30’s y 40’s, con escenas de tono muy teatral que se desarrollan en interiores o en unas luminosas calles en Manhattan y con su gusto habitual por los diálogos irónicos en los que dos personajes muy diferentes conversan creando un sinfín de contrastes dialécticos que resultan cómicos para el espectador. En ese sentido pienso que hacía mucho que Woody Allen no lograba un guión tan redondo y entretenido, por no hablar que la película está llena de reflexiones y frases interesantes:
“Las enseñanzas básicas de Jesús son maravillosas, a propósito, igual que la idea original de Carlos Marx, ¿vale? Si ¿qué hay de malo? Todos deberíamos compartir, ayuda al prójimo, democracia, el gobierno del pueblo, todo grandes ideas, todo son grandes ideas, pero todas tienen un fallo enorme y garrafal y es que todas se basan en la falaz idea de que las personas son básicamente éticas, que si les das la oportunidad de obrar bien, lo harán”.
“El amor, a pesar de lo que se diga, no lo conquista todo, ni siquiera suele durar. Al final las aspiraciones románticas de nuestra juventud quedan reducidas a .....si la cosa funciona....”
“Mezclarse con todos esos submentales en bicicleta es como llevar un coche, esos imbéciles hostiles y agresivos tienen permiso de conducir, ahora bien, para tener hijos no necesitas permiso, ni pruebas, ni nada, lo necesitas para pescar, lo necesitas para ser barbero y para vender perritos calientes....mira, cuando lees lo de esos pobres niños maltratados y hambrientos te preguntas por qué permiten a esos padres que los tengan”.
“Creedme, odio las fiestas de año nuevo. Todos desesperados por divertirse, tratando de celebrarlo de algún modo mísero, ¿celebrar qué? ¿Un paso más hacia la tumba? De ahí que nunca me canse de decir, aprovecha todo el amor que puedas dar o recibir, toda la felicidad que puedas birlar o brindar, cualquier medida de gracia pasajera si la cosa funciona y no te hagas ilusiones, no depende de tu ingenuidad humana, ni mucho menos, más de lo que te gusta admitir es suerte en tu existencia. ¿Conoces la probabilidad de que entre millones de espermatozoides de tu padre, uno encontrara el óvulo que te creó? No lo pienses, te daría un ataque de pánico”.
Al margen de todo, de la moraleja evidente que trasmite Woody Allen, de la diversión que emana de las situaciones y de los diálogos para quien le guste este tipo de cine que, admitámoslo, no a todo el mundo le gusta, me gusta además algo en este tipo de películas que construye el director neoyorquino y es que se demuestra que todos tenemos algo que aportar. Es decir, el misántropo desagradable tiene una gran experiencia acumulada e interesantes ideas que trasmitir y la chica tontaina del sur tiene la alegría de vivir, el don de gentes y la capacidad de hacer feliz a quienes la rodean. En realidad mi moraleja es que lo que convierte en interesante a esta película es lo mismo que la hace divertida....el contraste entre los personajes y todo lo que se deriva de ello.
Una gran película de Woody Allen y van.....muchas, para suerte de los que nos gusta su cine.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
"Vicky Cristina Barcelona" (Woody Allen, 2008)
**Guión: Woody Allen.
Países: España y USA.
Duración: 96 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Javier Bardem (Juan Antonio), Patricia Clarkson (Judy Nash), Penélope Cruz (María Elena), Kevin Dunn (Mark Nash), Rebecca Hall (Vicky), Scarlett Johansson (Cristina), Chris Messina (Doug), Zak Orth, Carrie Preston, Pablo Schreiber.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Gareth Wiley.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Alisa Lepselter.
Diseño de producción: Alain Bainée.
Vestuario: Sonia Grande.
“Vicki Cristina Barcelona” tiene una gran virtud, así de entrada, y es que apenas dura hora y veinte con lo que uno se queda con ganas si está de sí o consigue escapar del cine justo a tiempo de empezar a subirse por las paredes si está de non.
A parte esta película tiene una peculiaridad y es que un Wooody Allen muy poco Wooody Allen o, siendo más precisos, un Woody Allen menor aunque en el guión se note su pluma y uno perciba en más de un diálogo que Bardem es como una versión españolizada de los típicos protagonistas de las comedias de enredo sentimental del director y que Johansson, Hall y Cruz también cumplen el papel que Allen suele reservar a sus personajes femeninos.
Da la sensación y es una sensación que he tenido viendo la película en algún momento de altibajo, porque esta película los tiene, que el argumento es una anécdota estirada con la que se pretende homenajear a una ciudad y un país que se nota en cada fotograma que maravilla a este director, aunque sólo sea por generosidad con quienes tan bien acogen sus películas. Dicen de hecho las revistas especializadas que el revuelo cuando filmaba fue tremendo. Y pienso que es una idea “estirada” porque argumentalmente no le ha dado para mucho y, como en muchas de sus películas, importan más las situaciones y los diálogos que la historia en sí.
La verdad es que lo que se nos cuenta es un poco lo de siempre en tantas y tantas comedias sentimentales que ya hemos visto de Woody Allen, está vez aderezado con un punto latino, con el descaro y el desparpajo del galán Juan Antonio, con la intensidad pasional de María Elena (casi más italiana que española), con el equilibrio que se derrumba de Vicky, con la inocencia curiosa de Cristina y de fondo con Barcelona, pero no una Barcelona cualquiera sino la que le gusta a Allen marcada por la impronta de Gaudí y una España retratada con tonos cálidos, días soleados, monumentos turísticos resplandecientes y lugares de encuentro en los que el vino aparece en cada mesa.
Sólo por el homenaje que ha querido hacer hay que ver esta película con una cierta simpatía, pero si nos ponemos muy puntillosos hay que reconocer que es un título menor en la filmografía del director. Parece una película hecha por cumplir y no me refiero a cumplir con nosotros, ni con España, ni con Barcelona, sino para cumplir consigo mismo o con su estudio, como si fuera para él una obligación hacer una película al año. Ésta vez su guión se ha visto perjudicado por ello y tan sólo ha conseguido tres o cuatro secuencias estelares de esas que encantan a la platea como el momento en que María Elena dispara y los golpes de ingenio que le caracterizan han quedado reducidos, pero no obstante Allen si ha contado con un reparto que por sí solo consigue sobredimensionar ciertas secuencias y eso que seguramente yo no he podido disfrutarlo al máximo porque esta película hay que verla en versión original y yo no lo he hecho (¿Por qué la habrán doblado? ¿No hubiera quedado incluso mejor subtitulada? Bueno sí, ya sé, eso no vende).
En cualquier caso guste más o menos, a mí me parece de visión obligada si te gusta Woody Allen aunque no tanto si uno va al cine a ver la creme de la creme (no se llega a tanto, es un título más discreto) y tiene sus detalles para el recuerdo, ese triángulo entre Johansson, Cruz y Bardem, la presencia de estos dos últimos en el cine de Woody Allen, las reflexiones sentimentales que brotan de los diálogos y por su puesto esas imágenes de Barcelona y Oviedo con “Entre dos aguas” de paco de Lucía o “Barcelona” de Giulia y los Tellarini de fondo poniendo música al pasear de los personajes entre monumentos de Gaudí.
“Vicki Cristina Barcelona” tiene una gran virtud, así de entrada, y es que apenas dura hora y veinte con lo que uno se queda con ganas si está de sí o consigue escapar del cine justo a tiempo de empezar a subirse por las paredes si está de non.
A parte esta película tiene una peculiaridad y es que un Wooody Allen muy poco Wooody Allen o, siendo más precisos, un Woody Allen menor aunque en el guión se note su pluma y uno perciba en más de un diálogo que Bardem es como una versión españolizada de los típicos protagonistas de las comedias de enredo sentimental del director y que Johansson, Hall y Cruz también cumplen el papel que Allen suele reservar a sus personajes femeninos.
Da la sensación y es una sensación que he tenido viendo la película en algún momento de altibajo, porque esta película los tiene, que el argumento es una anécdota estirada con la que se pretende homenajear a una ciudad y un país que se nota en cada fotograma que maravilla a este director, aunque sólo sea por generosidad con quienes tan bien acogen sus películas. Dicen de hecho las revistas especializadas que el revuelo cuando filmaba fue tremendo. Y pienso que es una idea “estirada” porque argumentalmente no le ha dado para mucho y, como en muchas de sus películas, importan más las situaciones y los diálogos que la historia en sí.
La verdad es que lo que se nos cuenta es un poco lo de siempre en tantas y tantas comedias sentimentales que ya hemos visto de Woody Allen, está vez aderezado con un punto latino, con el descaro y el desparpajo del galán Juan Antonio, con la intensidad pasional de María Elena (casi más italiana que española), con el equilibrio que se derrumba de Vicky, con la inocencia curiosa de Cristina y de fondo con Barcelona, pero no una Barcelona cualquiera sino la que le gusta a Allen marcada por la impronta de Gaudí y una España retratada con tonos cálidos, días soleados, monumentos turísticos resplandecientes y lugares de encuentro en los que el vino aparece en cada mesa.
Sólo por el homenaje que ha querido hacer hay que ver esta película con una cierta simpatía, pero si nos ponemos muy puntillosos hay que reconocer que es un título menor en la filmografía del director. Parece una película hecha por cumplir y no me refiero a cumplir con nosotros, ni con España, ni con Barcelona, sino para cumplir consigo mismo o con su estudio, como si fuera para él una obligación hacer una película al año. Ésta vez su guión se ha visto perjudicado por ello y tan sólo ha conseguido tres o cuatro secuencias estelares de esas que encantan a la platea como el momento en que María Elena dispara y los golpes de ingenio que le caracterizan han quedado reducidos, pero no obstante Allen si ha contado con un reparto que por sí solo consigue sobredimensionar ciertas secuencias y eso que seguramente yo no he podido disfrutarlo al máximo porque esta película hay que verla en versión original y yo no lo he hecho (¿Por qué la habrán doblado? ¿No hubiera quedado incluso mejor subtitulada? Bueno sí, ya sé, eso no vende).
En cualquier caso guste más o menos, a mí me parece de visión obligada si te gusta Woody Allen aunque no tanto si uno va al cine a ver la creme de la creme (no se llega a tanto, es un título más discreto) y tiene sus detalles para el recuerdo, ese triángulo entre Johansson, Cruz y Bardem, la presencia de estos dos últimos en el cine de Woody Allen, las reflexiones sentimentales que brotan de los diálogos y por su puesto esas imágenes de Barcelona y Oviedo con “Entre dos aguas” de paco de Lucía o “Barcelona” de Giulia y los Tellarini de fondo poniendo música al pasear de los personajes entre monumentos de Gaudí.
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