Ambicioso drama en torno a un infiltrado del FBI en el movimiento de las "Panteras negras" en el Chicago de los años 60's del siglo XX. Digo ambicioso porque pretende muchas cosas, no todas con éxito: recrear la época de tirantez político-social que se vivía con una comunidad negra de Estados Unidos que ejercía presión para ganar su sitio, describir ambientes y lugares de los bajos fondos en los que se mueven los personajes, mostrar las complejidades de una sociedad enmarañada por grupos de intereses diversos y en ese maremágnum habla sobre los entresijos de unos y otros, condicionados por relaciones de todo tipo. No es una película de visión fácil, es densa, caleidoscópica, con una narración que avanza a "hachazos" y que a veces retrocede en el tiempo y no pretende la empatía del espectador con ningún personaje (si acaso del Fred Hampton con el que Daniel Kaluuya ganó un merecido óscar como actor secundario), sólo que sea testigo de un mundo complejo en conflicto. En el momento de su estreno una película muy apropiada para hacer taquilla o ganar espectadores. A parte de la estatuilla de Kaluuya ganó el óscar a mejor canción y obtuvo 4 nominaciones más (mejor película, actor de reparto para Lakeith Stanfield, guión original y fotografía).
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martes, 4 de mayo de 2021
sábado, 12 de mayo de 2018
"Infiltrados" (Martin Scorsese, 2006)
*****
Martin Scorsese había filmado ya un puñado de títulos magníficos, pero no fue hasta esta película que consiguió el óscar como director. Además obtuvo tres más, mejor película, guión adaptado y montaje. El argumento es apasionante, la Policía de Boston se enfrenta a un peligroso capo de la mafia introduciendo un topo en su organización y a su vez éste hace lo propio incorporando su propio topo en la policía. Todo se conjura para atraparnos literalmente a la narración, un reparto magnífico, un guión apasionante y el buen hacer de todos los profesionales que hicieron posible está gran experiencia de cine. Altamente recomendable.
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sábado, 13 de enero de 2018
"Selma" (Ava DuVernay, 2014)
****
Selma habla desde lo íntimo de los personajes hacia lo histórico de aquella marcha reivindicativa entre Selma y Montgomery promovida por Martin Luther King que, en un momento de tenso conflicto racial en Estados Unidos, que culminó con la Ley que aprobaba el derecho al voto de los ciudadanos de raza negra. Elegante, con una gran recreación de época, bien narrada, es una película eficaz, quizás no sobresaliente, pero necesaria y que por momentos emociona y conmueve. "Glory" ganó el óscar a mejor canción y fue nominada a mejor película.
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lunes, 20 de agosto de 2012
“The amazing spiderman” (Marc Webb, 2012)
La nueva versión de "Spiderman" ha sido bien acogida en general por la crítica, pero en cambio no ha tenido tan buena recepción en la taquilla, quizás porque la versión de Sam Raimi no queda aún demasiado lejos en el tiempo.
****
País: EEUU.
Duración: 136 min.
Género: Acción, fantástico, costumbrista, superhéroes
Reparto: Andrew Garfield (Peter Parker / Spider-Man), Emma Stone (Gwen Stacy), Rhys Ifans (Dr. Curt Connors / Lagarto), Martin Sheen (tío Ben), Sally Field (tía May), Denis Leary (capitán Stacy), Campbell Scott (Richard Parker), Chris Zylka (Flash Thompson), Irrfan Khan (Ratha).
Guión: James Vanderbilt; basado en los personajes creados por Steve Ditko y Stan Lee. Producción: Avi Arad, Matthew Tolmach y Laura Ziskin.
Música: James Horner.
Fotografía: John Schwartzman.
Diseño de producción: J. Michael Riva.
Vestuario: Kym Barrett.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en USA: 3 Julio 2012.
Estreno en España: 6 Julio 2012.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
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martes, 2 de agosto de 2011
domingo, 3 de octubre de 2010
“Wall street” (Oliver Stone, 1987)

****
Título original: Wall Street
País: Estados Unidos
Duración: 126 min.
Género: Drama
Reparto: Michael Douglas, Charlie Sheen, Daryl Hannah, Terence Stamp, Martin Sheen, Hal Holbrook, Sylvia Miles, Richard Dysart, Millie Perkins, Annie McEnroe, Sean Young, James Spader
Distribuidora: 20th Century Fox
Productora: Twentieth Century-Fox Film Corporation, Amercent Films, American Entertainment Partners L.P.
Fotografía: Robert Richardson
Guión: Oliver Stone, Stanley Weiser
Maquillaje: Anthony Cortino, Fern Buchner
Montaje: Claire Simpson
Música: Stewart Copeland
Aprovechando el estreno de la segunda parte de “Wall street” y lo plenamente de actualidad que está la crisis financiera a día de hoy recordamos aquella, una película de Oliver Stone, estrenada en 1987, que supuso el óscar a mejor actor para un Michael Douglas por aquellas fechas en auténtico estado de gracia y en la cima de su carrera.
El director venía de triunfar con “Platoon”, óscar a mejor película un año antes, que le supuso también la estatuilla como mejor director y en su haber la crítica de aquel entonces alabó una vigorosa energía tras la cámara que ya había exhibido anteriormente también en “Salvador”. La película tuvo notable éxito y sirvió para afianzar la carrera tanto del director como de un Charlie Sheen en línea ascendente.
El argumento se centra en Bud Fox, un joven novato de Wall Street, aspirante a broker de la bolsa, tan inocente dentro de la jungla de las finanzas como su personaje de Chris lo estaba en la selva vietnamita de “Platoon” (¡¡¡Cuántas veces harían esta comparación los críticos de la época, el caso es que funciona!!!). En realidad Oliver Stone cambiaba una jungla por otra, pero su protagonista sufría un proceso de aprendizaje y desengaño similar en ambos casos, chocándose de lleno contra las miserias de terceros. En “Wall street” Bud Fox cree que quiere ser como su ídolo, el tiburón de las finanzas, Gordon Gekko (impresionante Michael Douglas); pero las circunstancias le hacen ver que se equivoca.
Recientemente he vuelto a ver la película para refrescarla y debo admitir que, aunque me parece buena e interesante, no me trasmite la fuerza que parecía tener en su día. Indudablemente es un título recomendable para introducirse en los vericuetos de la Bolsa y conocer de primera mano los tejemanejes de corredores, agentes y demás especies financieras; pero le veo algunas pegas: primero que su estilo visual ya no es tan novedoso e impactante como fue en su día; segundo, que sufre ciertos altibajos de interés en su desarrollo (particularmente la relación entre Bud y Darien me parece desaprovechada y un tanto insulsa, cuando daba mucho juego dramático) y por último, que por desgracia el protagonista, el personaje con el que deberíamos identificarnos no nos engancha en ningún momento. Admitámoslo, es un niñato al que no se llega a coger simpatía y aunque eso es precisamente lo que pretendía Oliver Stone provoca algo que en el fondo es un sinsentido y es que realmente quien nos termina por interesar es Gordon Gekko, el verdadero plato fuerte de la función, un hijodeputa sin escrúpulos como pocos se han visto en una pantalla de cine.
No quiero dar a entender con todo esto que la película no esté bien, al revés. Se trata sin duda de una de las películas más logradas del director, que aún mantiene un equilibrio estilístico y no se excede ni en el movimiento de cámara ni en el montaje, cosa que después se le va de las manos en otros títulos como “Asesinos natos” o “Un domingo cualquiera”. Además Oliver Stone explica bastante bien el mundillo en que se mueve el argumento, su cámara nos introduce en oficinas, despachos, restaurantes y en la propia bolsa con acierto y pocas veces se han presentado las calles de Wall Street y los recovecos financieros con tanto sentido de la espacialidad; pero sí quiero matizar que el paso del tiempo ha perjudicado un poco a la película. Desde luego no es el bombazo que fue en su vida. Seguramente corrieron ríos de tinta sobre ella por razones que no eran sólo las esencialmente fílmicas.
El verdadero sobresaliente de la película es Michael Douglas, que clava un personaje odioso, un hijo de perra redomado, pero que atrapa nuestro interés por completo. También pienso que la película crece cuando aparece en ella Martin Sheen, que irónicamente hace de padre de su hijo, porque él si es el verdadero antagonista de Gekko y no Bud, que es un mero monigote zarandeado. Lo que es puramente la descripción del mundillo empresarial y financiero es acertado, incluso aun cuando más farragosa se vuelve; sin embargo el drama personal, lo que podía darle a la película una profundidad emotiva fracasa por lo ya comentado, la química entre Daryl Hannah y Charlie Sheen no funciona y además el personaje de éste termina por no hacerse simpático y nos distancia.
En cualquier caso una película que aunque no es redonda merece la pena y que, aunque el paso del tiempo la ha dejado en su sitio, quizás un escalón por debajo de lo que estuvo, sigue resultando un magnífico y acertado acercamiento al mundillo de Wall Street, seguramente uno de los mejores y más vigorosos visualmente que se han hecho.
La moraleja también es importante, la deja entrever Bud al final en la que probablemente es la escena icónica de esta película, en mitad de Central Park: “Supongo que por mucho que quiera ser Gordon Gekko, siempre seré Bud Fox”.
El director venía de triunfar con “Platoon”, óscar a mejor película un año antes, que le supuso también la estatuilla como mejor director y en su haber la crítica de aquel entonces alabó una vigorosa energía tras la cámara que ya había exhibido anteriormente también en “Salvador”. La película tuvo notable éxito y sirvió para afianzar la carrera tanto del director como de un Charlie Sheen en línea ascendente.
El argumento se centra en Bud Fox, un joven novato de Wall Street, aspirante a broker de la bolsa, tan inocente dentro de la jungla de las finanzas como su personaje de Chris lo estaba en la selva vietnamita de “Platoon” (¡¡¡Cuántas veces harían esta comparación los críticos de la época, el caso es que funciona!!!). En realidad Oliver Stone cambiaba una jungla por otra, pero su protagonista sufría un proceso de aprendizaje y desengaño similar en ambos casos, chocándose de lleno contra las miserias de terceros. En “Wall street” Bud Fox cree que quiere ser como su ídolo, el tiburón de las finanzas, Gordon Gekko (impresionante Michael Douglas); pero las circunstancias le hacen ver que se equivoca.
Recientemente he vuelto a ver la película para refrescarla y debo admitir que, aunque me parece buena e interesante, no me trasmite la fuerza que parecía tener en su día. Indudablemente es un título recomendable para introducirse en los vericuetos de la Bolsa y conocer de primera mano los tejemanejes de corredores, agentes y demás especies financieras; pero le veo algunas pegas: primero que su estilo visual ya no es tan novedoso e impactante como fue en su día; segundo, que sufre ciertos altibajos de interés en su desarrollo (particularmente la relación entre Bud y Darien me parece desaprovechada y un tanto insulsa, cuando daba mucho juego dramático) y por último, que por desgracia el protagonista, el personaje con el que deberíamos identificarnos no nos engancha en ningún momento. Admitámoslo, es un niñato al que no se llega a coger simpatía y aunque eso es precisamente lo que pretendía Oliver Stone provoca algo que en el fondo es un sinsentido y es que realmente quien nos termina por interesar es Gordon Gekko, el verdadero plato fuerte de la función, un hijodeputa sin escrúpulos como pocos se han visto en una pantalla de cine.
No quiero dar a entender con todo esto que la película no esté bien, al revés. Se trata sin duda de una de las películas más logradas del director, que aún mantiene un equilibrio estilístico y no se excede ni en el movimiento de cámara ni en el montaje, cosa que después se le va de las manos en otros títulos como “Asesinos natos” o “Un domingo cualquiera”. Además Oliver Stone explica bastante bien el mundillo en que se mueve el argumento, su cámara nos introduce en oficinas, despachos, restaurantes y en la propia bolsa con acierto y pocas veces se han presentado las calles de Wall Street y los recovecos financieros con tanto sentido de la espacialidad; pero sí quiero matizar que el paso del tiempo ha perjudicado un poco a la película. Desde luego no es el bombazo que fue en su vida. Seguramente corrieron ríos de tinta sobre ella por razones que no eran sólo las esencialmente fílmicas.
El verdadero sobresaliente de la película es Michael Douglas, que clava un personaje odioso, un hijo de perra redomado, pero que atrapa nuestro interés por completo. También pienso que la película crece cuando aparece en ella Martin Sheen, que irónicamente hace de padre de su hijo, porque él si es el verdadero antagonista de Gekko y no Bud, que es un mero monigote zarandeado. Lo que es puramente la descripción del mundillo empresarial y financiero es acertado, incluso aun cuando más farragosa se vuelve; sin embargo el drama personal, lo que podía darle a la película una profundidad emotiva fracasa por lo ya comentado, la química entre Daryl Hannah y Charlie Sheen no funciona y además el personaje de éste termina por no hacerse simpático y nos distancia.
En cualquier caso una película que aunque no es redonda merece la pena y que, aunque el paso del tiempo la ha dejado en su sitio, quizás un escalón por debajo de lo que estuvo, sigue resultando un magnífico y acertado acercamiento al mundillo de Wall Street, seguramente uno de los mejores y más vigorosos visualmente que se han hecho.
La moraleja también es importante, la deja entrever Bud al final en la que probablemente es la escena icónica de esta película, en mitad de Central Park: “Supongo que por mucho que quiera ser Gordon Gekko, siempre seré Bud Fox”.
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