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miércoles, 29 de marzo de 2023

"The Crown" (Temporada 5, 2022)

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#PeterMorgan #StephenDaldry #ImeldaStaunton, #ElizabethDebicki, #DominicWest, #Jonathan Pryce

La serie afronta su quinta temporada rizando una vez más el rizo con un cambio de actores tremendamente arriesgado y de nuevo sale victoriosa con una Elizabeth Debicki que se mimetiza como princesa Diana a unos niveles sorprendentes y una Imelda Staunton que cumple con el papel de reina Isabel. Eso sí, advierto que cuesta un poco asimilar los cambios. De nuevo 10 episodios que cuentan lo acontecido en torno a la familia real británica más o menos en los años 90's entre la llegada al poder de John Major como primer ministro hasta Tony Blair. Más cercana en el tiempo al espectador medio tiene el atractivo de contar sucesos más o menos conocidos, casi todos ellos con bastante interés porque explica los problemas de Lady Di con la corona, su divorcio con Carlos y la aparición en escena de Mohamed y Dodi Al-Fayed. La reina Isabel pierde algo de su protagonismo siendo el foco narrativo más coral, pero la serie mantiene su calidad a todos los niveles, desde la esmeradísima ambientación a el gusto por escenas dialogadas cargadas de profundidad dramática y sutileza.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

"The Crown" (Temporada 1, 2016)

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Lo que más llama la atención al acercarse a esta serie creada por Peter Morgan y basada en su obra de teatro es la exquisita y monumental producción de Netflix. La ambientación quita literalmente el hipo y sólo por ella ya merecería la pena verla, pero sus virtudes son tantas que estamos hablando de una serie absolutamente fuera de categoría. Basada en hechos reales pero con un guión que ahonda tanto en los conflictos personales como los políticos y se esmera tanto en los personajes como en la historia en sí, la primera temporada consta de diez episodios y cuenta la llegada al trono de la reina Isabel II a primeros de los años 50 y se extiende hasta 1956 cuando Inglaterra perdió el control del Canal de Suez. Podemos asistir, por tanto, a varios episodios históricos relevantes mientras la reina se asentaba en el poder y Winston Churchill cumplía sus últimos años como primer ministro, pero incluso más que ellos (capítulos muy interesantes y alguno desconocido por mí como el de la niebla tóxica) son especialmente atractivos los problemas personales de todos los implicados: el retiro por amor del heredero legítimo de Inglaterra y a la postre duque de Windsor; el segundo plano rebelde y desubicado en el que queda Felipe como consorte; los problemas maritales con Isabel; las dificultades políticas para hacer honor al cargo de monarca; la inoportuna y poca conveniente relación entre la princesa Margarita y Peter Townsed y la relación con los sucesivos primeros ministros (en este caso con Churchill). Sabedores de que manejan material importante los creadores y responsables de la serie la han dotado de elegancia a todos los niveles y han contado con guiones muy trabajados, de diálogos magníficos y escenas en las que los actores, todos muy bien escogidos (sobresalientes sobretodo Claire Foy, Matt Smith, John Litgow y Vanessa Kirby) se lucen. Hay que advertir que la serie tiende al drama porque analiza todo el peso y la responsabilidad que recaen sobre la monarquía, pero a la vez no elude mostrar sus defectos y debilidades, todo siempre con gran sutileza, con escenas que se toman su tiempo para que veamos muchos matices en rostros,  actitudes y situaciones de los personajes y algunas veces con cierta ambigüedad que el espectador informado sabrá interpretar. Una auténtica delicia.

domingo, 25 de marzo de 2012

“Tan fuerte, tan cerca” (Stephen Daldry, 2011)

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Título original: Extremely loud and incredibly close.
País: USA.
Duración: 129 min.
Género: Drama.
Reparto: Tom Hanks (Thomas Schell), Sandra Bullock (Linda Schell), Thomas Horn (Oskar Schell), Max von Sydow (el inquilino), Viola Davis (Abby Black), John Goodman (Stan), Jeffrey Wright (William Black), Zoe Caldwell (abuela).
Guión: Eric Roth; basado en la novela homónima de Jonathan Safran Foer.
Producción: Scott Rudin.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Chris Menges.
Montaje: Claire Simpson.
Diseño de producción: K.K. Barrett.
Vestuario: Ann Roth.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International
España. Estreno en USA: 25 Diciembre 2011.
Estreno en España: 16 Marzo 2012.

Stephen Daldry se dio a conocer con su segunda película, “Billy Elliot”, en 2000 y se convirtió en la revelación popular de la temporada con una historia que gustó al público sobretodo porque era entretenida y conmovedora, así que siguió amasando halagos, buenos resultados y premios continuando con una línea similar con historias esencialmente sentimentales, dramas de notable poso emocional que además fueron nominadas a mejor película: “Las horas” (2002) y “The reader” (2008) de las que me gustó especialmente la segunda.

 No es de extrañar que se haya convertido en objetivo interesante para los grandes estudios de Hollywood ya que en sus pretensiones de acumular nominaciones y a la postre estatuillas al menos con un par de títulos cada año parece un director idóneo a contratar. Me imagino de hecho a los productores en este caso de Warner BROS, con la novela de Jonathan Safran Foe sobre el 11-S, eligiendo al equipo más adecuado para acompañar a Daldry en su labor y ahí tenemos por ejemplo a Chris Menges como director de fotografía, a Alexandre Desplat componiendo la banda sonora o a Eli Roth adaptando el guión. Por su puesto la película está bien montada, es visualmente poderosa (véanse esas tomas desde el aire, la luminosa fotografía y lo atractivo que resulta Nueva York) y basta su banda sonora para tocarte la fibra sensible, que desde el principio es de lo que se trata.
¿De qué trata la película? Realmente no se nos cuenta una historia con un desarrollo definido, sino que es más bien un proceso de búsqueda tanto literal (la caja que abre una llave) como personal (la autosuperación de un drama intenso). Y de fondo un deseo, un anhelo, una ilusión: que los sucesos tengan un sentido, aunque la amenaza que late en todo momento es que quizás no lo tengan.

A mí no me molesta que se hagan películas como ésta para dejar a media platea con lágrimas en la mejilla y tampoco que se usen recursos facilones para ello. De hecho pienso que es una pena que las modas vayan por otro lado y que la emotividad (algunos la llamarán “sensiblería”) venda tan poco (recuerdo que no fue así hace unos años cuando películas como “Kramer vs Kramer” o “La fuerza del cariño” y tantas otras no sólo eran aplaudidas por la mayoría del público sino que encima ganaron premios importantes), lo que no me convence del todo es que una película tenga tan poca capacidad de sorpresa como ésta porque, reconozcámoslo, nuestra lagrimita echaremos, pero no hay ni un solo instante en que no podamos adelantar qué va a pasar.

Para colmo se nos sitúa ante una familia modélica de la que casi interesa más lo que no se dice que lo que se termina sabiendo y me imagino que cualquiera que la vea enseguida sentirá más interés por ese inquilino (maravilloso Max Von Sydow) que no habla y cuyo pasado se presume turbio o al menos difícil que por esa caja sin llave que no hay que ser un lince para anticipar que no es más que un mero McGuffin, sobretodo porque, en lo que me parece un tremendo fallo de guión, el propio Thomas Schell (Tom Hanks) así lo comenta con su mujer (Sandra Bullock) en el arranque de la película.

Evidentemente el trasfondo es un drama intenso que a cualquiera con un mínimo de sentimientos le conmueve y más si los protagonistas están aún afectados por el mismo, evidentemente muchas imágenes emocionan porque hay que tener la sangre de horchata para que no lo hagan y Daldry sabe filmar y evidentemente la película deja un poso emotivo; pero también se sale del cine como quien espera saciarse con un plato suculento y se ha quedado con hambre. Hay algo que cojea, que no funciona y que ni siquiera ese buen reparto consigue subsanar.

El niño, Thomas Horn, es un gran descubrimiento (aunque el personaje tiene algún momento que desquicia literalmente) y muchas veces se “merienda” en pantalla a Tom Hanks y Sandra Bullock, pero en su deseo por ilustrar visualmente su proceso de superación del dolor con la voz en off e imágenes yuxtapuestas Stephen Daldry se pierde en su visión de niño atormentado más de la cuenta y acumula minutos de información redundante que se hacen eternos. Es posible que colocar su cámara a ras del niño y proporcionar una visión infantil del drama del 11-S resulte algo interesante, pero cuando trata de ser trascendente Daldry cojea y le funciona mucho mejor la película cuando no lo es, cuando sus personajes interactúan, cuando Oskar se une al inquilino en su búsqueda de su particular grial o cuando habla con Abby y William Black, eso, la moraleja y el envoltorio audiovisual son los que sí sobredimensionan esta película en cierto modo fallida.

 
No quiero dar la sensación de que no es una película recomendable porque ya digo que me gustaría que se hicieran más de este tipo en la actualidad y probablemente sea una buena película para ir a ver con un niño de la edad del protagonista, pero sí que pienso que es un blanco fácil para los que no gustan de argumentos facilones
 

En lo que todo el mundo estará de acuerdo es en que Max Von Sydow, incluso no hablando, está más allá del bien y del mal (es impresionante este actor, que lleva ¿30 años? siendo viejo y que atesora una filmografía que para sí quisieran muchos) y que es cierto lo que susurra el argumento: el afecto puede ser un buen alivio cuando el dolor se hace más punzante y dado que la vida sigue es mejor afrontarla venciendo los miedos....vamos, que las panderetas mejor para crear melodías, como acompañantes resultan más bien cansinas.

 MIS MOMENTOS FAVORITOS ¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!!




- Oskar preparando su plan de acción con un plano gigante de Nueva York que va dividiendo concienzudamente en cuadrículas.

- El primer encuentro con una abatida Abbey Black “¿Puedo hacerte una foto para recordarte?” (magnífica Viola Davis) y el encuentro al final con su marido, en el que descubren que se estaban buscándole uno al otro sin saberlo.

- Oskar recluido en un armario de su habitación escuchando en secreto las llamadas telefónicas de su padre que ha guardado en el contestador.

- Oskar afrontando su miedo a cruzar un puente junto a su pandereta (la imagen cenital desde el helicóptero cuando el chico cruza es visualmente muy atractiva).

- Las salidas de casa del chico con su madre pidiéndole que le llame a cada hora, especialmente aquella en la que se queda mirando por debajo de la puerta y le dice que la quiere mientras su madre hace lo propio al otro lado.

- Las mejores escenas son todas aquellas en las que Thomas Horn interactúa con Max Von Sydow (el actor fue nominado como mejor secundario pese a no hablar ni una sola palabra y lo cierto es que está poderoso en escena y atrapa la atención cada vez que aparece).

- Linda mirando desde su oficina las torres gemelas incendiadas mientras habla con su marido por el móvil.

- Durísimo el momento en que Oskar le dice a su madre que hubiera deseado que estuviera ella en el World Trade Center en lugar de su padre. A continuación él se arrepiente y le dice que no quería decir eso, pero ella le replica que no es verdad.

- Cuando la madre le revela a Oskar que siempre ha estado pendiente de lo que hacia, siguiéndole, persiguiendo sus pasos, preparando sus encuentros.

- El momento en que, siguiendo el consejo de su padre, Oskar se da impulso con el columpio.....la superación de sus miedos tiene premio porque encuentra el mensaje que su padre le había dejado.

martes, 10 de marzo de 2009

"El lector" (Stephen Daldry, 2008)



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Título original: The reader
País: Estados Unidos, Alemania
Año: 2008
Duración: 123 min.
Género: Drama
Calificación: No recomendada para menores de 18 años
Reparto: Kate Winslet, Ralph Fiennes, Alexandra Maria Lara, Bruno Ganz, David Kross, Volker Bruch
Guión: David Hare, Bernhard Schlink
Distribuidora: On Pictures
Productora: Mirage Enterprises, The Weinstein Company, Neunte Babelsberg Film
Fotografía: Chris Menges, Roger Deakins
Montaje: Claire Simpson
Música: Nico Muhly
Productor: Anthony Minghella, Arno Neubauer, Charlie Woebcken, Donna Gigliotti, Redmond Morris, Sydney Pollack
Productor ejecutivo: Bob Weinstein, Harvey Weinstein

“El lector” fue sin duda una de las películas destacadas del 2008 y así se reconoció en la edición de los óscars, en la que Kate Winslet se hizo por fin con el premio a mejor actriz y en la que la película optaba además a los premios de mejor película, mejor dirección, mejor guión adaptado y mejor fotografía.

Stephen Daldry, su director, suma con esta película su tercera nominación de la Academia Hollywoodiense y en efecto, construye un magnífico drama con el holocausto judío como telón de fondo y una historia de amor o, mejor dicho, de pasión en primer término en la que hay mucho de lo que ya hubo en su anterior película “Las horas”, es decir, un sumo cuidado por la exposición narrativa y mucha insinuación, mucho sentimiento soterrado, mucha emoción contenida expresada a través de un ritmo cadencioso de escenas en las que priman las miradas y lo que se dice entrelíneas de cada diálogo.

Lejos de su primera película, “Billy Elliot”, más asequible, el cine de Daldry exige un espectador maduro, aficionado al melodrama, más capaz para disfrutar con lo que sólo se insinúa y con paciencia para disfrutar un tipo de cine diferente al habitual (no creo que seamos conscientes del ritmo visual al que las películas de acción y las series no han acostumbrado pero se han convertido en la norma audiovisual a la que todo el mundo estamos acostumbrados).

En este cine los actores cobran un especial protagonismo y en esta ocasión son el joven David Cross y por su puesto, Kate Winslet, los que se apoderan del interés del espectador con una relación en pantalla que es el gran acierto de esta película por cómo está contada y por como deja el poso tan profundo para que el desenlace tenga la carga de profundidad anímica que tiene ya cuando aparece en escena un Ralph Fiennes que parece tan alicaído como su personaje.

Una buena película para un público muy concreto. Generalizar nunca es apropiado, pero las salas están llenas de gente mayor y de mediana edad, por algo será y es que cada género tiene su público aunque en este caso pienso que disfrutarla o no es una cuestión de sensibilidad y de estar con el ánimo adecuado. Muchas veces se va al cine para evadirse y si es así ésta no es la película idónea para hacerlo.