#KellyReilly #MichaelFassbender #ThomasTurgoose #BronsonWebb, #JamesWatkins #Cine #CineThriller
miércoles, 4 de diciembre de 2024
"Eden lake" (James Watkins, 2008)
#KellyReilly #MichaelFassbender #ThomasTurgoose #BronsonWebb, #JamesWatkins #Cine #CineThriller
lunes, 21 de octubre de 2024
"Mamma mía" (Phyllida Lloyd, 2008)
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#PhyllidaLloyd #MerylStreep #PierceBrosnan #ColinFirth #AmandaSeyfried #StellanSkarsgárd #JulieWalters #ChristineBaranski
miércoles, 23 de agosto de 2023
"Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian" (Andrew Adamson, 2008)
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domingo, 11 de marzo de 2012
“Venganza” (Pierre Morel, 2008)
***País: Francia.
Duración: 93 min.
Género: Thriller, acción.
Interpretación: Liam Neeson (Bryan), Maggie Grace (Kim), Famke Janssen (Lenore), Xander Berkeley (Stuart), Leland Orser (Sam), Jon Gries (Casey), David Warshofsky (Bernie), Katie Cassidy (Amanda), Holly Valance (Sheerah), Nathan Rippy (Victor).
Guión: Luc Besson y Robert Mark Kamen.
Producción: Luc Besson.
Música: Nathaniel Mechaly.
Fotografía: Michel Abramowicz.
Montaje: Frédéric Thoraval.
Vestuario: Olivier Bériot.
Estreno en Francia: 27 Febrero 2008.
Estreno en España: 8 Agosto 2008.
El argumento trata de un agente especial retirado que tiene que volver a la acción por motivos familiares. Prefiero no decir nada más porque es mejor ir descubriendo el resto.
La idea argumental es un mero pretexto para montar una película de acción de esas en las que importa más descargar adrenalina que plantearse si lo que se ve es o no coherente y creíble, pero el caso es que funciona y funciona bastante bien porque “Venganza” es una película muy entretenida que se ve en un suspiro.

En casos como éste pienso que tampoco hay que buscarle tres pies al gato y simplemente se ha de disfrutar la película entendiendo que se trata de eso, de un entretenimiento, lo cual es tan válido como una película de arte y ensayo porque hay un momento para todo siempre y cuando no se nos tome el pelo y la historia tenga su coherencia interna.
Me gusta especialmente que el director se tome su tiempo para introducirnos en la película y para que cojamos afecto a los personajes, aunque a decir verdad no sé quién puede tomarle cariño a esa niña malcriada y caprichosa que es la hija de Bryan, por cierto actriz que puede que os suene por la serie “Perdidos”. Una vez sabemos quién es quien y comprendemos la motivación de Bryan se desata la acción y el director francés Pierre Morel entra en “harina” con notable habilidad técnica haciendo que su protagonista irrumpa en París como un elefante en una cacharrería.


Se nos presenta además a unos malos tan malosos y deleznables que como espectadores podemos odiarlos con toda intensidad y pasarle por alto al protagonista unas cuantas escenas de un cierto sadismo que no le pasaríamos a ningún antagonista en casi ninguna otra película. El caso es que con mamporros, tiros, persecuciones y todo en plan contrarreloj y con los malos recibiendo la estopa que merecen de pronto te topas con los créditos finales y se te ha pasao hora y media en un abrir y cerrar de ojos, que es lo que se pretendía. Podríamos decir que...misión cumplida.
MIS MOMENTOS FAVORITOS ¡¡¡NO LEER, CONTIENE SPOILERS!!!!
- Bryat regala a su hija un karaoke en la fiesta de su cumpleaños, pero su padrastro le compra un caballo.
- El rapto de la hija y su amiga. La hija está en el baño de la casa y ve desde la ventana como entran en la casa los albanokosovares así que puede relatar a su padre en directo el momento por el móvil.
- La persecución al captador de víctimas para la trata de blancas en el aeropuerto...acaba con sorpresa.
- La entrada en la guarida de los albanokosovares por parte de Bryant es brutal, las imágenes de las chicas y en concreto de la amiga de la hija drogada son impactantes y la escena en la que Bryant tortura al raptor es brutal (sólo es justificable por lo que hemos visto antes).
- El desenlace en el barco cuando subastan a la hija también es adrenalítico.
lunes, 26 de abril de 2010
“Despedidas” (Yôjirô Takita, 2008)
***País: Japón.
Duración: 131 min.
Género: Drama.
Interpretación: Masahiro Motoki (Daigo Kobayashi), Ryoko Hirosue (Mika Kobayashi), Tsutomu Yamazaki (Shouei Sasaki), Tetta Sugimoto, Kimiko Yo (Yuriko), Takashi Sasano (Shokichi), Kazuko Yoshiyuki (Tsuyako).
Guión: Kundo Koyama.
Producción: Toshiaki Nakazawa y Toshihisa Watai.
Música: Joe Hisaishi.
Fotografía: Takeshi Hamada.
Montaje: Akimasa Kawashima.
Diseño de producción: Fumio Ogawa.
Estreno en Japón: 13 Septiembre 2008.
Estreno en España: 3 Julio 2009.
Allá por febrero de 2009 resultó una sorpresa que el óscar a mejor película de habla no inglesa se lo llevara esta película japonesa cuando estaban en liza la israelí “Vals con Bashir” y la francesa “La clase” (también estaban nominadas “Revanche” y “RAF Facción del ejército rojo), claras favoritas y altamente recomendables, pero una vez vista no extraña tanto y no precisamente por su argumento sino por su tono amable y emotivo. No es la primera vez que esto ocurre, en este premio suele vencer alguna película de estas características y buenos ejemplos de ello son “Tsotsi”, “Mar adentro”, “Mediterráneo” o “Viaje a la esperanza”.
“Despedidas” trata de un violonchelista que por azares de la vida termina convirtiéndose en amortajador, es decir, una historia que, en principio no puede ser menos sugerente para ir al cine, pero es que estamos ante una película en la que importa más el sentimiento, la placidez narrativa y un cierto tono reflexivo y contemplativo. Es un ejemplo de un tipo de cine que se estila poco, que queda arrinconado en territorio independiente o en cinematografías de países en los que no existen una industria de cine comercial.
Está claro que las películas y sus argumentos gustan o llegan más o menos en cuestión de gustos y sensibilidades y no todo el mundo disfruta igual un mismo argumento. “Despedidas” debería llevar el cartel de “no apta para quienes van al cine a evadirse” pues de hecho lo que hace es lo contrario, recordarte la fugacidad de la vida y desarrollar una historia sencilla, realista y cotidiana. En esa intención es una película plácida, pausada, que se toma su tiempo (particularmente y aunque la aprecie pienso que le sobra al menos media hora de metraje), que desarrolla un argumento en el que lo que importa no es tanto lo que sucede como lo que hay detrás de ello y que logra un equilibrio muy interesante entre la comedia costumbrista y el drama sin caer nunca de lleno en el segundo, lo cual es de agradecer para los que no nos gustan los extremos.
Quiero aclarar que aunque la película sea lenta no significa que el ritmo narrativo o fílmico sea aburrido. Pienso que esta película y aquellas cuya clave argumental son problemas cotidianos, basados en vivencias sólo se convierten en realmente aburridas si existe una excesiva pausa en las imágenes y el asunto que tratan dejan de interesar. El director, Yôjirô Takita, creo que evita que eso pase esencialmente porque se detiene en sus imágenes el tiempo justo y porque consigue interesar a través de sus actores, de sus gestos, de los pequeños detalles. Lo explico con un ejemplo: en principio el hecho de amortajar a un muerto o de tocar el violonchelo a priori pueden resultar en pantalla aburridísimos de ver pero en esta película, gracias a lo ceremonial, a la banda sonora, a un montaje con un ritmo visual adecuado y a la acertada combinación de humor y dramatismo resultan interesantes. Además hay detrás de todo ello un personaje (el protagonista Daigo) que se está buscando a sí mismo, que está explorando una nueva forma de vivir y de encontrar su lugar en el mundo y que termina resultando muy próximo, muy cercano.
Realmente pocas cinematografías desarrollan en los tiempos que corren un cine de este tipo puesto que el cine de “sentimientos” está completamente arrinconado hoy en día (en los 80’s sí se hicieron más películas de este corte aprovechando el éxito de películas como “Gente corriente”, “La fuerza del cariño”, “Kramer contra Kramer” o “En el estanque dorado”). Este tipo de cine no vende hoy, no llena cines, es difícil de asimilar y refleja como nuestra formación audiovisual parece exigir un ritmo de imagen y sonido más frenético. Pero el cine al que representa “Despedidas” es también necesario y aporta también su propio peso específico.
Salvando las distancias “Despedidas” me ha recordado en cierto modo en argumento y tratamiento a esa maravilla que es “Camino a casa” del maestro chino Zhan Yimou (por cierto, ambas comparten el hecho de tener magníficas bandas sonoras, en aquel caso de bao San y en éste de Joe Hisaishi, colaborador habitual de Hayao Miyazaki). Quizás la sensibilidad y la forma de ser orientales están más preparadas para hacer y disfrutar de este tipo de películas, aunque también pueden encontrarse títulos similares en otros cines, incluido el estadounidense, como probó el año pasado la magnífica “The visitor”. Por supuesto, todas estas películas no sólo pasan desapercibidas, también cuesta tener la fe suficiente para empezar a verlas y darles una oportunidad.
Si la veis os recomiendo que aprecieis en ella el tono conmovedor y emotivo, la placidez con la que se desarrolla todo el argumento, la carga de profundidad de cada escena (a menudo todas ellas dotadas de dos tonos: uno cómico y otro más dramático) pero sobretodo como consigue tratar un tema trascendente y profundo sin caer en excesos y llegando incluso a aliviar la carga dramática que tiene el trasfondo.
A parte de todo lo dicho también me gustaría destacar como todas estas películas suelen tener algún momento mágico. En esta ocasión me lo ha parecido el relacionado con la mensapiedra: cuando no había escritura, para intercambiar información sobre su estado de ánimo, se solían intercambiar piedras. Las rugosas y grandes indicaban que el emisor tenía problemas y las pequeñas y lisas lo contrario. Si esta reseña tuviera forma de piedra y quisiera explicar cómo es esta película sin duda sería una pequeña piedra blanca lisa.
martes, 23 de febrero de 2010
“Río helado” (Courtney Hunt, 2008)
****Guión: Courtney Hunt.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 97 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Melissa Leo (Ray Eddy), Misty Upham (Lila), Charlie McDermott (T.J.), Mark Boone Junior (Jacques Bruno), Michael O'Keefe (Trooper Finnerty), Jay Klaitz (Guy Versailles), John Canoe (Bernie), Dylan Carusona (Jimmy), Michael Sky (Billy), Nancy Wu (Chen Li).
Producción: Heather Rae y Chip Hourihan.
Música: Peter Golub y Shahzad Ali Ismaily.
Fotografía: Reed Morano.
Montaje: Kate Williams.
Diseño de producción: Inbal Weinberg.
Vestuario: Abby O'Sullivan.
Estreno en USA: 1 Agosto 2008.
Estreno en España: 4 Septiembre 2009.
Particularmente no conozco a nadie que la haya visto, ni he escuchado o visto nada sobre ella que no haya sido lo que yo mismo me he preocupado en rebuscar y todo porque suelo hacerlo con aquellas películas que tienen alguna nominación para los óscars (en este caso estaba nominada Melissa Leo como mejor actriz y Courtney Hunt como mejor guionista en los óscars del 2009). Las películas que nomina la Academia de Hollywod no siempre son las mejores, pero no suelen defraudar, su lista es un buen punto de partido, una buena referencia.
Se trata de una ópera prima y lo es de una realizadora que, además, firma el guión.
La película va sobre una mujer (Ray), que queda prácticamente en la miseria al cuidado de sus dos hijos mientras su marido, aficionado a las apuestas, la abandona tras una pelea familiar. En situación al límite, con una casa destartalada, en mitad del frío invierno de una localidad fronteriza cercana a Québec, Ray tiene que ingeniárselas para subsistir y lo hace aceptando la oferta de dinero fácil que le hace Lila Littlewolf, una chica de la reserva mohawk, para lo que tendrán que trasladarse diariamente sobre un río helado.
“Río helado” es una película de corte realista y trata sobre una problemática real, lo que hoy en día se ha convertido en cine de segunda fila porque no “vende” tanto como el fantástico, la acción y los efectos especiales....por así decirlo el mundo del cine ha vuelto sus preferencias del revés. Lo que se valoraba en los 70’s y primeros 80’s ha pasado a un segundo término y lo que se denostaba (el cine de evasión) ha ocupado el lugar preferencial y hombre, ni una cosa ni la otra. Hay películas como “Río helado” que merecen la pena porque plantean asuntos que nos son más cercanos por el mero hecho de ser reales. En este caso es la problemática de una madre “coraje” que tiene que hacer frente a su situación traspasando la frontera de la ley. Pese a ello no es un dramón (impresionante e ilustrativa es esa primera escena en la que se ve un primer plano de Melissa Leo, con la cara descompuesta llena de arrugas y ojeras en la que caen un par de lágrimas sin llanto, que son la mejor demostración de dolor interno pero a la vez determinación por seguir adelante), más bien se trata de una película con un cierto suspense, el que provoca la incertidumbre de saber qué le va a pasar a la mujer y a sus hijos y se adentra en terreno de película “criminal” o “policiaca” con ciertos toques “costumbristas”.
A esta película la hacen diferente su planteamiento, su humanidad y dos aspectos definitorios de su identidad: la localización geográfica (que es tan protagonista de los hechos como lo era en “Fargo”) y los temas de la inmigración (desdoblado también hacia la situación de los pueblos indios) y de la descomposición familiar. Estoy seguro que por ello, hace veinte años, esta película habría sido mucho más importante de lo que lo ha sido en los tiempos que corren.
También destacar que fue la vencedora en el Festival de Sundance, un festival que surgió como iniciativa de Robert Redford para premiar a los nuevos talentos del cine norteamericano independiente y que ha sido el vehículo que nos ha permitido descubrir pequeñas maravillas como “Precious” (ganadora el año pasado), “Man on wire”, “Thirteen”, “American splendor” o “Los hermanos McMullen” entre otras.
En definitiva un título interesante, por encima de la media del cine norteamericano, pero olvidado por las salas, lo cual siempre hace “simpática” a nuestros ojos a cualquier película que lo merezca como ésta.
miércoles, 6 de enero de 2010
“Man on wire” (James Marsh, 2008)

*****
Países: Reino Unido y USA.
Duración: 94 min.
Género: Documental.
Intervenciones: Philippe Petit, Jean-Louis Blondeau, Annie Allix, Jim Moore, Mark Lewis, Jean-François Heckel, Barry Greenhouse, David Foreman, Alan Welner.
Guión: James Marsh; basado en el libro "To reach the clouds" de Philippe Petit.
Producción: Simon Chinn.
Música: Michael Nyman y J. Ralph.
Fotografía: Igor Martinovic.
Montaje: Jinx Godfrey.
Diseño de producción: Sharon Lomofsky.
Estreno en Reino Unido: 1 Agosto 2008.
Estreno en España: 17 Abril 2009.
En estos días de comienzo de año en que vamos haciendo balance de lo que hemos visto durante el año anterior me propuse recuperar uno de los títulos de los que más y mejor había oído hablar y que ,en realidad, no es del 2009 aunque sí haya sido cuando se ha estrenado, sino del 2008.
Se trata de un documental sobre un funambulista que en 1974 se propuso realizar una hazaña sorprendente, caminar entre las torres gemelas en el World Trade center.
Seguramente leer las dos líneas anteriores activan el mismo mecanismo por el que a mí mismo me ha costado ver esta ¿película? (y lo pongo entre interrogantes porque es un documental largo que tiene su propio argumento, su propio hilo narrativo y su propio crescendo emocional). Seamos sinceros, no estamos acostumbrados a los documentales o no lo hemos estado hasta ahora que parece que hay una tendencia tanto en el cine como en la televisión por acercarnos a este tipo de documento tan válido o más como entretenimiento o arte como el propio cine de ficción.
Durante mucho tiempo los documentales y cortometrajes han sido algo así como un producto de segunda fila, denostados e incluso despreciados por todos pero gracias a las nuevas tendencias del cine, que buscan acercarse más a la realidad tratando así de intensificar el efecto dramático de los argumentos y gracias a títulos muy concretos la tendencia ha ido variando. En los últimos años recuerdo varios documentales francamente buenos que os recomiendo efusivamente si no habéis visto. Michael Moore tuvo mucha “culpa” de la recuperación del documental gracias a sus magníficos “Bowling for columbine” (2002) y “Fahrenheit 9/11” (2004) y ha habido en los últimos años varias maravillas como “El viaje del emperador” (2005), “When we were kings” (1996), “Nómadas del viento” (2001), “La pesadilla de Darwin” (2004), “Tierra” (2007), “Una verdad incómoda” (2006) y, sobretodo y a modo de recomendación personal y ahora que está tan de moda “Desafío extremo” esa maravilla que es “Tocando el vacío” (2003).
En la televisión el éxito de la llamada “telearrealidad” ha hecho posible programas como “Desafío extremo” del divertidísimo Jesús Calleja, de quien me declaro fan absoluto y además ha permitido que a mucha gente le haya entrado el gusanillo por recuperar otro tipo de documentales más serios y de tono más científico como “Al filo de lo imposible” o “Cosmos”. Por su puesto hay muchos más.
El caso es que aunque estamos mejor preparados para “enfrentarnos” a un documental, aún es complicado recomendar uno y que no salte ese resorte de incredulidad y desconfianza del que hablaba al principio. Uno siempre termina poniendo la recomendación al final de la lista de lo que quiere ver: “Ah, es un documental, sí bueno, ya lo veré”. Pues bien, si hay uno que merezca la pena, que no hay que dejar de lado y que, además, no defraudará ese es “Man on wire”.
Muchos críticos lo consideran la mejor película del 2008 (ya digo, en los cines españoles se estrenó en 2009 pero es del año anterior) y tiene a su favor el óscar a mejor documental largo del año pasado y el hecho de ofrecer una exposición del “argumento” que es entretenida, que tiene tensión y un cierto suspense y que consigue emocionar, que a fin de cuentas es lo que convierte un documento filmado en algo que convertimos en personal y propio.
Si uno salva la reticencia inicial, si se planta frente a una pantalla a verlo y ve los primeros minutos está irremisiblemente enganchado. Comienza como si de un atraco a un banco se tratara y entras de lleno en una suerte de suspense que acompaña a la narración de principio a fin. En ese sentido el trabajo de dirección es fabuloso porque utiliza todos los recursos fílmicos para engancharte y no dejarte ir: un ritmo narrativo que no decae en ningún momento y que logra que los noventa minutos se te pasen en un suspiro; un suspense que hace que quieras saber más y más sobre el desenlace; acerca a los personajes al espectador al compartir sus inquietudes a cámara; sorprende con sus imágenes fijas, de archivo o recreadas para la ocasión; envuelve con la música de Michael Nyman o con los temas añadidos, que son ideales para crear una atmósfera que es de ilusión, de autorrealización y de una cierta ensoñación.
Hay algo en este documental que lo hace muy especial. Explora la realización de un sueño desde su gestación hasta su realización (magnífico el momento en que Philippe Petit decide lo que un día quiere hacer), trasmite que los sueños son posibles y nos permite asistir al proceso en que varias personas luchan para lograr el sueño de uno de ellos. En la historia laten la ilusión, la esperanza, el afán de lucha, la autosuperación, el compañerismo, la amistad y en definitiva la pasión por algo tan efímero y tan aparentemente intrascendente como andar por encima de un alambre, pero en cambio, como espectador ajeno a esa pasión lo llegas a comprender, llegas a entender por qué es tan emocionante y tan importante para Phillipe. No es nada fácil conseguir eso, no es nada fácil explicar la pasión por un arte y como se dice en el documental no hay porqués, los protagonistas de esta historia no están locos, son artistas y da igual que haya un mundo bajo el alambre de esta aventura que no lo entienda porque el arte nada tiene que ver con ese mundo real que sólo se plantea porqués y razones lógicas ya que el arte tiene mucho de exploración, de descubrimiento, de desafío a lo establecido.
Las últimas frases de este documental a mí me emocionan y mucho más tras verlo: “Para mí es bien sencillo, la vida debería vivirse al límite, hay que rebelarse, no someterse nunca a las normas, rebelarse al mérito propio, no repetirse a sí mismo, ver cada día, cada año, cada idea como un reto y entonces uno logrará vivir la vida en la cuerda floja”.
No lo dudéis, tenéis que verla, dadle una oportunidad, asistid también al “Crimen artístico del siglo XX” y disfrutarlo como los que ya la hemos visto.
sábado, 28 de noviembre de 2009
"Ponyo en el acantilado" (Hayao Miyazaki, 2008)

Título original: Gake no ue no Ponyo
País: Japón
Fecha de estreno: 24/04/2009
Duración: 100 min.
Género: Familiar, Animación, Aventuras
Calificación: Apta para todos los públicos
Reparto: Yuria Nara, Hiroki Doi, Jôji Tokoro, Tomoko Yamaguchi, Yuki Amami, Kazushige Nagashima, Akiko Yano, Shinichi Hatori, Tokie Hidari, Emi Hiraoka
Guión: Hayao Miyazaki
Web: www.ghibli.jp/ponyo
Distribuidora: Aurum
Productora: Toho Company, Nippon Television Network Corporation (NTV), Studio Ghibli, DENTSU Music And Entertainment, Mitsubishi, Hakuhodo DY Media Partners, Walt Disney Company, The, Asahi Soft Drinks Company, Lawson, Yomiuri Shimbun
Supongo que a estas alturas a ningún aficionado a la animación se le escapa que estamos viviendo una época dorada de este género a nivel cinematográfico con varios estudios compitiendo por sacar uno o dos títulos al año y entre los que los pesos pesados se encuentran la norteamericana Pixar y los japoneses Estudios Ghibli.
El "buque insignia" de Ghibli es Hayao Miyazaki, el maestro de la animación japonesa, que desde que colaborara con Isao Takahata en las series Heidi, Marco, Ana de las Tejas Verdes o La abeja Maya para el estudio Zuiyô Enterprise se ha dedicado a la animación tradicional llegando hasta nuestros días con un puñado de trabajos soberbios, auténticas obras maestras del género.
La filmografía de Hayao Miyazaki cabe calificarla de "impresionante":
Lupin III: El castillo de Cagliostro (Rupan sansei: Kariosutoro no shiro), 1979 ****
Nausicaä del valle del viento (Kaze no tani no Naushika), 1984 ****
El castillo en el cielo (Tenku no shiro Rapyuta), 1986 ****
Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro), 1988 ****
Nicky, la aprendiz de bruja (Majo no takkyūbin), 1989 ***
Porco Rosso (Kurenai no buta), 1992 ****
La princesa Mononoke (Mononoke Hime), 1997 ****
El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi), 2001 *****
El castillo ambulante (Hauru no ugoku shiro), 2004 ****
Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo), 2008 ****
Particularmente su obra maestra es "El viaje de Chihiro", óscar a mejor película de animación, y su producción más reciente me resulta la mejor, sin que eso suponga un demérito para las anteriores películas, ya digo que simplemente son apreciaciones y gustos personales porque desde un punto de vista objetivo toda su obra resulta exquisita.
"Ponyo en el acantilado" es otra delicia visual al nivel de sus últimos trabajos, pero regresando de alguna manera al tono más infantil de "Mi vecino Totoro", quizás más asequible para los espectadores más jóvenes.
Si se piensa a fondo "Ponyo" viene a ser una revisitación del clásico de la sirenita pero tamizado por la idosincrasia del cine de Miyazaki, que gusta de entremezclar el mundo real con un peculiar mundo de "dioses" en el que visualmente casi todo es posible.
El conflicto producido por el encuentro entre los seres humanos y los "dioses" le ha dado a Miyazaki sus mejores resultados en los últimos años y vuelve a repetir la fórmula en esta ocasión porque Ponyo no es realmente la sirenita, es un ser ajeno a la realidad, con capacidad para hacer "magia" y de amar a su amigo Sosuke de forma tan inocente como destructivas son las fuerzas de la naturaleza que provoca su incursión en el mundo real. Me encanta esto de Miyazaki, realmente no hay buenos ni malos en sus películas, al menos entre sus dioses, sólo hay fuerzas de la naturaleza, energías, seres que simplemente actuando como son y como han sido creados provocan consecuencias que escapan a su control o su deseo. Ponyo en este caso solo quiere estar y querer a Sosuke, pero en su afán, la naturaleza se desequilibra y se producen Tsunamis. Me parece que esta seña de identidad en todo el cine de Miyazaki es un magnífico recurso para demostrar que es un error etiquetar a los demás como buenos o malos ya que lo importante es entenderlos.
Esta película resulta conmovedora, como todas las de este director, pero como sucedía con Totoro el personaje de Ponyo resulta especialmente atractivo para el público más infantil y todos los acontecimientos se centran en su relación con otro niño pequeño, Sosuke, por lo que la perspectiva es esencialmente infantil y de un tono amable. Además no se prodiga demasiado en requiebros abstractos ni argumentales ni visuales como sí ocurría por ejemplo con "La princesa Mononoke" o "El viaje de Chihiro" y la trama viene a ser una aventura infantil no muy difícil de seguir pese a la interacción entre la realidad y la ficción.
Como todas las películas de Miyazaki, las fuerzas desatadas de la naturaleza y la intervención de los "dioses" da lugar a las imágenes más impactantes, de las que yo destacaría en este caso al momento, fascinante, en que Ponyo persigue corriendo sobre las olas a Sosuke o las escenas en que Ponyo y Sosuke usan el pequeño barquito de juguete para navegar y buscar a la madre de éste.
También resulta especialmente atractivo el diseño del pueblo en el que vive Sosuke con su madre y el faro que es también su casa, que se ven casi siempre con una perspectiva aérea muy del gusto de Miyazaki como se puede comprobar en muchos de los argumentos de sus otras películas.
En definitiva una película ideal para dejar volar la imaginación de los peques pero también para recuperar la infancia e introducirse en un mundo mágico que nadie recrea mejor que Hayao Miyazaki, un director único.
sábado, 31 de octubre de 2009
"Los cronocrímenes" (Nacho Vigalondo, 2008)

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Guión: Nacho Vigalondo.
País: España.
Duración: 90 min.
Género: Thriller, fantástico.
Interpretación: Karra Elejalde (Héctor), Bárbara Goenaga (chica), Nacho Vigalondo (chico), Candela Fernández (Clara).
Producción: Esteban Ibarretxe, Javier Ibarretxe y Eduardo Carneros.
Música: Chucky Namanera.
Fotografía: Flavio Labiano.
Montaje: José Luis Romeu.
Dirección artística: José Luis Arrizabalaga y Arturo García.
Vestuario: Estíbaliz Markiegi.
Estreno en España: 27 Junio 2008.
La mejor manera de acercarse a "Los cronocrímenes" es sin saber demasiado, sin esperar demasiado y siendo únicamente conscientes de que es la primera película de Nacho Vigalondo, un director que fue nominado al óscar al mejor cortometraje en el año 2004 por "7.35 de la mañana" y cuyos trabajos precedentes en el campo del corto le convierten en una personalidad prometedora en esto del cine.
Reconozco que me ha costado leer varias críticas interesantes y la recomendación de un par de personas para ver esta película, puesto que en su día el estreno no me llamó la atención (no creo que Vigalondo tuviera mucho dinero para hacer su película y mucho menos para publicitarla) y sin embargo, una vez comienzas a verla el suspense te atrapa y te va empujando a saber más y más de inicio a fin. Contribuye a ello que la película no es muy larga y el visionado se hace no solo sencillo sino entretenido aunque seguramente acaba justo en el momento preciso. Creo de hecho que si se hubiera alargado más el resultado no hubiera sido el mismo porque corría el riesgo de comenzar a ser repetitivo el argumento.
Mejor no hablar sobre el mismo pero sí comentar que parte de una situación cotidiana para convertirse después en un interesante film de suspense de fondo fantástico pues juega con las paradojas temporales. Y ya he dicho demasiado, lo mejor es descubrir de qué va y cómo se resuelve.
Lo que ocurre en la película se circunscribe a unas horas así que argumentalmente no hay una historia demasiado amplia, pero sí suceden muchas cosas y ese es el quiz de la cuestión, lo que la hace especial y distinta. Importa más cómo está contada, cómo nos atrapa el deseo de querer saber más y más, cómo van cuadrando los acontecimientos y cómo nosotros mismos vamos atando los cabos de la mano de Vigalondo que otra cosa.
Quien haya visto o leído “Harry Potter y el prisionero de Azkabán” encontrará un cierto paralelismo en el tratamiento del tema del tiempo (la cito porque me parece el precedente más claro y más reciente que he visto en una pantalla de cine), pero “Los cronocrímenes” en realidad conecta con una amplia tradición de la ciencia-ficción de la que recuerdo en concreto una novela de Isaac Asimov que os recomiendo: “El fin de la eternidad” y que en su día nos deparó en el colegio un interesante debate filosófico y físico que es el mismo que podría deparar esta película.
Me parece muy acertado el manejo del suspense que lleva a cabo Nacho Vigalondo y las escenas están francamente bien resueltas, siempre utilizando recursos muy visuales para que no nos perdamos (las tijeras, las vendas, la ropa de los personajes, los puntos de vista) y esencialmente el conjunto viene a ser algo así como un juego que se nos propone y que viene a ser algo así como un puzzle.
Como pegas quizás que Nacho Vigalondo no está como actor a la altura de un soberbio Karra Elejalde y que en algún momento se produce algún altibajo de interés porque parece que lo que se ve en pantalla no tiene relevancia (aunque todo lo que se ve tiene su sentido y hay que estar pendientes de ello). No obstante hay que reconocer un importante trabajo de guión para hacer encajar todas las piezas y de nuevo ese mérito recae en Nacho Vigalondo, sin duda, hasta el momento, una personalidad cinematográfica inquieta y muy prometedora.
Nacho Vigalongo recibió una nominación al goya a mejor director novel por esta película en 2009, pero fue derrotado por Santiago A. Zannou por “El truco del manco”. Viendo ambas películas y reconociendo los indudables méritos del ganador, yo hubiera premiado a Vigalondo y a esta película le hubiera otorgado alguna nominación más.
miércoles, 8 de julio de 2009
"Bienvenidos al Norte" (Dany Boon, 2008)

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Título original: Bienvenue chez les Ch'tis
Duración: 106 min.
Guión: Dany Boon, Franck Magnier, Alexandre Charlot
Música: Philippe Rombi
Fotografía: Pierre Aïm
Reparto: Kad Merad, Dany Boon, Zoé Félix, Philippe Duquesne, Line Renaud, Michel Galabru, Stéphane Freiss
Productora: Pathé Renn Productions / Hirsch / TF1 Films Production / Les Productions du Chicon
El argumento es sencillo, trata sobre un director de correos que por una medida disciplinaria es enviado al norte de Francia a la localidad de Berges durante un par de años mientras que su pretensión y la de su mujer era ir a vivir al sur, a la Costa Azul.
Este punto de partida le sirve al director Danny Boon, también guionista y con un pequeño papel en la película, para sacarle punta a las diferencias entre el norte y el sur de Francia, con mucha ironía y centrando la atención sobretodo en el lenguaje, la forma de expresarse y el modo de vida en ambas zonas. También hay muchos guiños sobre las relaciones de pareja y las dificultades para mantener la ilusión en los matrimonios, pero la moraleja por así decirlo es positiva, quizás un poco idealista y ñoña, pero un soplo de ánimo a fin de cuentas.
Particularmente no me gusta demasiado cuando se busca la comicidad a toda costa y los personajes terminan siendo caricaturas de sí mismos y en más de un momento tanto los actores como el director rayan esa línea, pero casi siempre el argumento reconduce la situación y los personajes nunca llegan a ser ridículos, sino más bien entrañables y un puntín excéntricos lo cual no está mal en una comedia para brindarnos momentos tan divertidos como aquel en que el director (Philip Abrams) acompaña a su cartero de confianza (Antoine) casa a casa para que no beba los "traguitos" con los que le agasajan los vecinos del pueblo.
La película está impregnada de buen humor, de un tono entrañable y cercano y en las tomas falsas de los títulos de crédito finales se nota que el equipo al completo lo debió pasar muy bien rodándola. Además el pueblo donde se sitúa la acción dista mucho de ser el infierno helador al que se alude al principio y si por algo destaca es por su atmósfera acogedora (vaya labor de propaganda turística ha realizado Danny Boon con esta película, me recuerda a la de "Escondidos en Brujas" porque la fotografía destaca igualmente toda la belleza de las calles y lugares).
Una comedia muy recomendable por tanto,próxima y emotiva, de la que es imposible salir defraudado y sin un subidón, lo cual explica su enorme éxito de taquilla. Y lo que queda claro en ella no es que el sur sea mejor que el norte, sino que nuestro sur termina siendo aquel en el que encontramos personas con las que nos encontramos a gusto como los Antoine, Annabelle o Raphael con los que convive o come papas Philippe en Berges.
domingo, 5 de julio de 2009
"Mi nombre es Harvey Milk" (Gus Van sant, 2008)

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Título original: Milk.
País: USA.
Duración: 128 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Sean Penn (Harvey Milk), James Franco (Scott Smith), Emile Hirsch (Cleve Jones), Josh Brolin (Dan White), Diego Luna (Jack Lira), Alison Pill (Anne Kronenberg), Victor Garber (alcalde Moscone), Denis O’Hare (John Briggs), Joseph Cross (Dick Pabich).
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Pocos directores hay tan inclasificables como Gus Van Sant, un tipo capaz de sorprender con títulos "indies" y de "autor" como "Drugstore cowboy", "Mi idaho privado" o "Elephant" o de marcarse un remake de "Piscosis" que cabreó a la mayoría de los espectadores porque era un auténtico calco pero en color. Para colmo, de vez en cuando se saca de la manga títulos como "El indomable Will Hunting" o "Mi nombres es Harvey Milk", que dan en la diana de público y crítica y, más asequibles, se convierten en grandes títulos reconocidos en los óscars y nominados a mejor película y mejor director. Uno nunca sabe qué se va a encontrar con este director.
En este caso, he de reconocerlo, la película sobre el activista político de la liberación gay Harvey Milk, que se convirtió en concejal de distrito en san Francisco me echaba para atrás inicialmente y no por ningún tipo de complejo ni reticencia sobre la temática, que no la tengo, sino porque me temía una película farragosamente política y aburrida. Para mi alegría se trata de todo lo contrario, invito a verla y me parece uno de los mejores títulos del 2008 sin ninguna duda. Voy a decir más, hasta ahora me parece la mejor película de Gus Van Sant.
La película cosechó ocho nominaciones en los óscars (mejor película, director, actor principal, actor de reparto, guión original, banda sonora, diseño de vestuario y montaje) y se alzó con el triunfo de Sean Penn como actor (su segundo óscar tras el que lograra en "Mystic river" en 2003) y con el de mejor guión original para Dustin Lance Black.
Van Sant recorre los años en que Harvey Milk lideró la revolución gay en el distrito de Castro en la ciudad de San Francisco y consigue no sólo una magnífica reconstrucción de época sino también una minuciosa radiografía sobre los entresijos políticos y un emotivo relato sobre una personalidad de enorme tirón popular, de gran fuerza y de la que emana una extraordinaria energía positiva. Es indudable que la película se beneficia del carácter de Milk, abierto, con desparpajo, con una alegría de vivir que se contagiaba meramente observando su rostro y esa sonrisa incondicional y próxima. El milagro es que Sean Penn logra hacer suya esa forma de ser y se transforma literalmente en el personaje en una identificación maravillosa e inolvidable que le ha valió un rotundo reconocimiento y casi todos los premios de interpretación de la industria cinematográfica y con todo merecimiento (¡¡¡Qué grandísimo actor es Sean Penn!!). En cualquier caso no es sólo Penn el que está excepcional, hay que fijarse también en el fabuloso trabajo de Josh Borlin (también nominado, aunque como secundario), James Franco (magnífica la progresión de este actor), Emile Hirsch (revelación de "Hacia rutas salvajes", una película que recomiendo) o Diego Luna, todos ellos en estado de gracia interpretativa.
El caso es que una película que corría el riesgo de ser farragosa y tediosa se revela como todo lo contrario. Viene a ser lo que podríamos denominar una película "total" en el sentido de que Van Sant y su equipo (extraordinario en todos los apartados) aciertan a todos los niveles. La película es entretenida, reveladora, profundamente humana y próxima, interesante y combina a la perfección el intimismo del personaje principal y su entorno con lo que es puramente historia de norteamérica. Y además su visionado revela un extremo cuidado en todo lo que tiene que ver con la confección de la película, desde el montaje a la fotografía pasando por todos los departamentos.
Sin duda una gran película de muy recomendable visionado.
domingo, 17 de mayo de 2009
"Escondidos en Brujas" (Martin McDonagh, 2008)
***Guión: Martin McDonagh.
País: Reino Unido.
Duración: 107 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Colin Farrell (Ray), Brendan Gleeson (Ken), Ralph Fiennes (Harry), Clémence Poésy (Chloë), Jérémie Rénier (Eirik), Thekla Reuten (Marie), Jordan Prentice (Jimmy).
Producción: Graham Broadbent y Pete Czernin.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Eigil Bryld.
Montaje: Jon Gregory.
Diseño de producción: Michael Carlin.
Vestuario: Jany Temime.
“Escondidos en Brujas” es la primera película del dramaturgo Martín McDonagh que también firma el guión y trata sobre dos delincuentes irlandeses que se refugian en la ciudad belga de Brujas a la espera de órdenes de su jefe. Donagh construye una película peculiar sobre la amistad y la fatalidad a medio camino entre comedia negra y drama a partir de un guión que si se caracteriza por algo es por la pura imprevisibilidad. Cuando el espectador está frente al argumento no puede anticipar nada de lo que va a ver y queda sorprendido una y otra vez, probablemente esto es lo mejor de la película.
El año 2008 “In bruges”, que ese es su título original, se convirtió en una de las sorpresas agradables del año, más que nada porque poco se esperaba de ella y resultó muy por encima de las expectativas. Pienso que el gran acierto a parte de un guión bien urdido y original es una dirección muy correcta y el buen hacer de los protagonistas aunque al contrario que la mayoría de críticos a mí Colin Farell no me termina de convencer en su papel, está algo sobreactuado, como Ralph Fiennes que en cambio sí me parece que actúa mejor. Desde luego para mi gusto el que se sale, como casi siempre, es un magnífico Brendan Gleeson, que borda su personaje y el enano, perdón “menudo” Jordan Prentice, que termina convirtiéndose en protagonista de uno de los momentos más impactantes de la película. También hay que destacar la banda sonora y la ambientación en la ciudad de Brujas.
En definitiva una película que sorprende, sobretodo si de ella no se espera mucho. Sobretodo lo que no ha de hacerse es verla como una comedia tal y como se quiso vender, porque aunque haya mucho humor negro, mucha mala leche de fondo, mucho escepticismo y fatalidad , no se trata de una película para reír en modo alguno, aunque se termine sonriendo en más de una ocasión.
lunes, 4 de mayo de 2009
“Déjame entrar” (Tomas Alfredson, 2009)
****Título original: Låt den rätte komma in
País: Suecia
Duración: 115 min.
Género: Drama, Romance, Thriller, Terror
Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl, Karin Bergquist, Peter Carlberg, Ika Nord, Mikael Rahm, Karl-Robert Lindgren, Anders T. Peedu, Pale Olofsson, Cayetano Ruiz, Patrik Rydmark, Johan Sömnes, Mikael Erhardsson, Rasmus Luthander, Sören Källstigen, Malin Cederblad, Lena Nilsson, Berndt Östman,
Guión: John Ajvide Lindqvist
Productora: Sveriges Television (SVT), EFTI, Chimney Pot, The, Fido Film AB, Filmpool Nord, Ljudligan, Sandrew Metronome Distribution Sverige AB, WAG
Fotografía: Hoyte Van Hoytema
Guión: John Ajvide Lindqvist
Maquillaje: Maria Strid
Montaje: Dino Jonsäter, Tomas Alfredson
Música: Johan Söderqvist
Novela original: John Ajvide Lindqvist
Aunque “Déjame entrar” está produciendo auténticos ríos de tinta, aunque es el último éxito del cine europeo (es sueca para más señas), aunque la crítica la apoya casi unánimemente y aunque a mí me ha gustado y bastante nunca sé si recomendar o no este tipo de películas porque entiendo que su disfrute exige una cierta implicación en quien la ve. Es mucho más fácil recomendar otro tipo de cine más asequible o hubiera sido mucho más fácil recomendar “Crepúsculo” si hubiera hecho la reseña antes y no es caprichoso nombrar esta película y quien vaya a ver “Déjame entrar” sabrá enseguida por qué.
Lo primero que he de dejar claro es que es mejor no decir de qué va esta película, no contar nada de su argumento porque pienso que es mucho mejor enfrentarse a ella sabiendo, sin más, que es un relato de terror y tengo la convicción de que la disfrutará más quien no sepa nada.
Esta película me recuerda una reflexión que le oí a Carlos Pumares (no sé si es suya pero se la recuerdo a él) que consistía en que las historias estaban todas contadas ya y que lo que importaba realmente era cómo estaban contadas. Pues bien, este es el ejemplo claro y evidente de algo que seguramente habréis visto, que os sonará familiar, pero que está contado de otro modo.
Al margen del componente de terror, que sin duda existe y es intenso según a quién le pille y cómo le pille (no la dejaría ver a ningún niño por la intensa carga de terror psicológico que existe) hay una suerte de suspense y estética en esta película que la hace especial y única. Dándole vueltas a esta idea se me ha ocurrido que quizás lo que la caracteriza es que utiliza un aspecto que le es propio a la cinematografía nórdica como la conexión entre el exterior y el estado anímico de los personajes para crear una atmósfera distinta, una ambientación jamás vista. Uno tiene la sensación desde el primer minuto de entrar en un terreno inexplorado, en territorio virgen cinematográfico por así decirlo.
La película arranca con una imagen de nieve cayendo en la oscuridad y extraños sonidos de fondo casi inaudibles que tienen que estar hechos a posta que sólo consisten en el viento y la nieve crepitando y provocan una intensa sensación de inquietud. El desasosiego crece cuando se ve al niño protagonista tras la ventana de su habitación diciendo “grita como un cerdo”. Es un comienzo espectacular que te transporta directamente a otra realidad y que te impulsa a querer saber más y más.
Los mecanismos fílmicos que crean en el espectador ese deseo de conocer porqués y razones y la extraña atmósfera que envuelve a los personajes son sin duda los dos grandes aciertos de esta película, al margen de la visión de su director, Tomas Alfredson, para apostar por este proyecto, basado en la novela de John Ajvide Lindqvist (atención a este nombre) como un nuevo y rotundo éxito internacional y por no hablar de los dos niños protagonistas que están sencillamente insuperables.
No es fácil penetrar en esta película y dejarse llevar por su propuesta, quien más quien menos echará de menos un ritmo narrativo más acelerado o una mayor enjundia argumental, pero es que este es otro tipo de cine del que vemos habitualmente. No importa tanto el qué sino el cómo se cuenta y realmente lo importante no son los sucesos que se ven en pantalla (que también, algunos de ellos brutales e impactantes como pocas veces hemos visto en una película de terror) sino la manera en que se crea el suspense, el terror psicológico (muchas veces con sucesos que acontecen fuera de plano y que nuestra imaginación convierte en mucho peores y más intensos), el tono lírico de muchas escenas y la intensidad de las relaciones entre los personajes, mucho más sobrecogedora y emotiva que en otras muchas películas del género.
En “Déjame entrar” late el buen cine, cada escena apabulla visualmente, cada toma tiene una finalidad expresiva y muestra una manera diferente de entender cómo contar una historia de este tipo y lo mejor de todo, al margen de lo puramente estético o artístico es que los personajes te impactan de una manera definitiva (absolutamente sensacional Lina Leandersson en ese sentido) y puedes comprender mejor que nunca que detrás del horror también existe un drama.
Una magnífica película, eso sí, no la recomiendo a todo el mundo. Hemos de reconocer que hay mucha gente que va al cine a divertirse, incluso en las películas de miedo y esta película no es precisamente la casa del terror en su significado más lúdico. En realidad no sé muy bien si su género no sería otro, quizás este: melodrama lírico de suspense terrorífico.
lunes, 27 de abril de 2009
"Gomorra" (Mateo Garrone, 2008)

País: Italia.
Duración: 135 min.
Género: Drama.
Interpretación: Toni Servillo, Gianfelice Imparato , Maria Nazionale, Salvatore Cantalupo, Gigio Morra, Salvatore Abruzzese, Marco Macor, Ciro Petrone, Carmine Paternoster, Zhang Ronghua, Simone Sacchettino.
Guión: Ugo Chiti, Matteo Garrone, Roberto Saviano, Maurizio Braucci, Gianni Di Gregorio, Massimo Gaudioso
Distribuidora: Alta Classic
Productora: Fandango
Maquillaje: Alessandro Bertolazzi
Montaje: Marco Spoletini
Productor: Domenico Procacci
“Gomorra” fue la película más destacada del cine italiano durante el 2008 o al menos de la que más se habló, la que más impactó internacionalmente aunque no entró por ejemplo en la carrera de los óscars contra todo pronóstico.
No es una película fácil, trata sobre la camorra italiana y no aligera una carga de violencia que pretende ser realista. De hecho lo que se pretende es que penetremos en el mundillo de las bandas napolitanas como si la cámara fuera nuestros ojos, un poco en la línea del programa de televisión “Callejeros” de “Cuatro”, aunque en este caso la cámara no interactúa con los personajes, sólo los sigue.
Otra característica de “Gomorra” es que no hay un protagonista con el que se identifique el público ni un argumento con principio y fin o moraleja. El guión si ata todos los cabos argumentales y si puede sacar cada cual sus conclusiones pero esencialmente en lo que consiste el ver esta película es en penetrar en un ambiente, vivirlo y experimentarlo a través de varios personajes: un chaval que quiere formar parte de una de las bandas pese a la oposición de su madre, dos jóvenes un tanto descerebrados que quieren actuar por libre sin nadie que les mande, un sastre afectado por los intereses de las bandas, un pagador de una de las bandas y un empresario que se dedica a enterrar residuos.
A parte de la sensación de verismo que se respira a lo largo de todo el metraje lo interesante de esta película es lo esclarecedora que es, lo bien que explica los manejos y situaciones enrevesadas por el que todo el sistema social queda viciado por culpa de la camorra y de la acción de las bandas. La violencia que engendra más violencia, el orgullo desmedido y la ambición, machacar a los demás para sobrevivir, el afán por el dinero fácil, el deseo de pertenecer a algo y sentirse seguro gracias a ello, la corrupción que se justifica con algo tan ilógico como “así son las cosas” o un “no te creas mejor que yo”, las reglas internas de las bandas manifestada en un “Estás con nosotros o contra nosotros” o en “Tú no pienses, ya pensamos nosotros”. Todo ello “late” en esta película y gracias a esa cámara que sigue a los personajes somos testigos de ello dentro mismo del meollo, viviendo con intensidad situaciones que sentimos perfectamente verosímiles.
Por supuesto la película es dura, directa y sin concesiones. El final con el que se cierra lo que se nos cuenta de cada personaje es prueba de ello, magnífico por cierto en todos los casos con escenas de antología pero para no contar ninguno de ellos me voy a referir a otro ejemplo a mitad de película. Es un buen ejemplo del jarro de agua fría que se te lanza a la cara con esta película, del bofetón de realidad que nos aplica el director para mostrarnos en qué consiste este mundillo.
El empresario que se dedica a enterrar residuos de fábricas sufre un revés. Uno de los bidones de residuos ha caído sobre uno de los conductores de los camiones que los transportan y éstos se plantan y dicen que no van a terminar el trabajo porque no son formas de trabajar. El empresario se monta en un coche y al cabo de un rato llega con su solución y cinco cojines. Como espectador esta solución te deja K:O. pero demuestra a las claras que todo es una espiral, que al final sólo importa el dinero y que el sistema siga funcionando, sin mayor escrúpulo ni consideración.
Una magnífica película.
lunes, 16 de marzo de 2009
"A ciegas" (Fernando Meirelles, 2008)

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Título original: Blindness
País: Canadá, Brasil, Japón
Duración: 120 min.
Género: Thriller
Reparto: Julianne Moore, Mark Ruffalo, Alice Braga, Danny Glover, Gael García Bernal, Yusuke Iseya, Don McKellar, Joe Pingue, Sandra Oh
Guión: Don McKellar
Distribuidora: Notro Films
Productora: Téléfilm Canada, Asmik Ace Entertainment, Bee Vine Pictures, Movie Central Network, Rhombus Media, Alliance Films, O2 Filmes, Ancine, BNDES, Corus Entertainment, Fox Filmes do Brasil, GAGA Communications, IFF/CINV
Cásting: Deirdre Bowen, Susie Figgis
Dirección artística: Joshu de Cartier
Diseño de Producción: Matthew Davies, Tulé Peak
Fotografía: César Charlone
Montaje: Daniel Rezende
Música: Marco Antônio Guimarães
Productor: Andrea Barata Ribeiro, Bel Berlinck, Chris Romano, Nicolas Aznarez, Niv Fichman, Sari Friedland, Sonoko Sakai
Productor asociado: Claudia Büschel
Productor ejecutivo: Akira Ishii, Gail Egan, Simon Channing Williams, Tom Yoda, Victor Loewy
Vestuario: Renée April
Debo reconocer que a mí particularmente esta película no me ha gustado demasiado. Le encuentro sus méritos y, por su puesto el argumento, la atmósfera claustrofóbica, todo lo que surge de la propia novela de José Saramago “Ensayo sobre la ceguera”, tiene su atractivo, pero me parece una película fallida y desde luego yo la dejaría en un segundo lugar con todo lo que hay en cartelera para ver.
Es muy posible que mi decepción se deba a lo mucho que esperaba de un director como Fernando Meirelles, que nos ha regalado películas más o menos recientes como “Ciudad de Dios” o “El jardinero fiel”, ambas extraordinarias. En esta ocasión Meirelles apuesta sobretodo por la experimentación, no muy lejos realmente de sus películas anteriores, puesto que el foco de la cámara, el montaje, la fotografía, el encuadre adquieren un gran protagonismo para construir una atmósfera inquietante y malsana durante casi todo la película.
Para mi gusto la película está llena de altibajos y hay momentos en que cae en la repetición, no tanto argumental como visual. Queriendo huir seguramente de la película apocalíptica, que ya se han hecho muchas y muy buenas; queriendo huir del terror, queriendo huir del drama existencial, queriendo reunir todo ello en una película distinta de ambientación claustrofóbica y tono vanguardista este director ha desperdiciado para mi gusto la oportunidad de hacer una película excepcional. Evidentemente ha sido valiente, ha arriesgado y eso tiene su mérito, pero creo que no ha terminado de cuajar la apuesta sobretodo por dos razones: se notan mucho los altibajos al alternar momentos en que te envuelve y momentos en que caes en el tedio y no termina de zarandearte con los personajes y su sufrimiento, que en este caso me parece un problema mayúsculo siendo que el reparto es el que es con Julianne Moore a la cabeza secundada por ejemplo por Mark Ruffalo, Gael García Bernal (tan desaprovechado como el personaje al que representa) o Danny Glover.
Y todo esto por no hablar de que argumentalmente hay algunas cositas que chirrían y que seguro que están mucho mejor explicadas y contadas en la novela y me refiero concretamente a la revolución que monta el rey del pabellón 3 o a la ventaja mal aprovechada de la esposa del doctor y no digo nada más al respecto para no chafar sorpresas a quien quiera ver la película.
En definitiva, un ejemplo más de lo que podría haber sido y no fue. Es un drama claustrofóbico de tono experimental, pero prometía ser mucho más. Me remito para demostrarlo a lo que Alfonso Quarón hizo con “Hijos de los hombres” por ejemplo. Y desde luego, la carga filosófico-etica que tiene la novela está muy poquito aprovechada. La recepción ha sido realmente mala. En los pases de prueba se salió parte del auditorio y Meirelles tuvo que remontar la película, en Estados Unidos apenas recuperó una cuarta parte del presupuesto y en el cine donde yo la he visto, no todo el mundo, pero si algunas personas se removían en sus butacas.
jueves, 12 de marzo de 2009
"El desafío: Frost contra Nixon" (Ron Howard, 2008)

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Título original: Frost/Nixon
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 122 min.
Género: Drama político
Reparto: Frank Langella, Michael Sheen, Rebecca Hall, Toby Jones, Matthew MacFadyen, Kevin Bacon, Oliver Platt, Sam Rockwell
Guión: Peter Morgan
Distribuidora: Universal International Pictures
Productora: Working Title Films, Studio Canal, Imagine Entertainment, Relativity Media
Cásting: Jane Jenkins, Janet Hirshenson
Decorados: Susan Benjamin
Dirección artística: Brian O'Hara, Gregory Van Horn
Diseño de Producción: Michael Corenblith
Fotografía: Salvatore Totino
Montaje: Daniel P. Hanley, Mike Hill
Música: Hans Zimmer
Productor: Brian Grazer, Eric Fellner, Ron Howard, Tim Bevan
Productor asociado: Kathleen McGill, Louisa Velis, William M. Connor
Productor ejecutivo: Peter Morgan, Todd Hallowell
Vestuario: Daniel Orlandi
Es curioso pero Ron Howard ha terminado haciendo la película que seguramente hubiera querido hacer Oliver Stone sobre Richard Nixon y que no consiguió hacer allá por 1995 (su título era “Nixon”) protagonizada por Anthony Hopkins, que pecó a mi gusto de farragosa y carente de la capacidad que sí tiene ésta de enganchar con el espectador.
Sin duda y a pesar de resbalones como “El código da Vinci” si algo caracteriza a Ron Howard es su capacidad para que sus películas lleguen al gran público y de ahí su destacada filmografía de títulos muchas veces menospreciados pero que han funcionado francamente bien en taquilla como “Cocoon”, “Willow”, “llamaradas”, “Un horizonte muy lejano”, “Apolo 13”, “Rescate”, “Cinderella man” y la oscarizada “Una mente maravillosa”.
En esta ocasión logra una de sus mejores películas porque sin perder esa cualidad suya de mantener el interés de principio a fin, con un ritmo ágil y apropiado, da un paso adelante y aborda un tema comprometido y lo hace desplegando un impresionante repertorio de esgrima verbal en forma de diálogos de la que también tiene mucha culpa el guionista Peter Morgan, responsable también del guión de la magnífica “The queen” con la que esta película guarda un cierto parentesco tanto porque se hace en ella un retrato político como por el cautivador poder sugestivo que tienen las escenas e las que se enfrentan los personajes.
Por así decirlo, Ron Howard, da un vuelco a su estilo y eso creo que es lo que más se ha valorado en esta ocasión. Ésta vez hace una exposición pseudorrealista de los hechos y a la vez que hace una magnífica recreación de época se centra en los personajes, reales, no lo olvidemos, y francamente bien desarrollados por todos y cada uno de los actores.
Es difícil de explicar pero esta película, basada sólo en diálogos y situaciones entre dos o más personajes, es tanto o más divertida (siempre para mi gusto) que una película de acción. En concreto, cada vez que Frank Langella entra en escena con su disfraz de Nixon hay miles de detalles a los que prestar atención: lo que dice, lo que no dice, lo que insinúa, lo que expresa, el requiebro que busca con cada palabra y su actuación me parece un acierto tan descomunal que yo le hubiera concedido este año el óscar a él y eso sin menospreciar a Sean Peen que es un actor grandísimo. Y esto no quita para valorar en su justa medida a Michael Sheen (David Frost) que también raya a gran nivel.
En definitiva una película altamente recomendable que fue justamente reconocida con cinco nominaciones a los óscars (película, director, actor, guión adaptado y montaje) aunque finalmente no ganó ninguno, lo cual no es un demérito si la valoramos al margen de si hay conseguido o no premios. De hecho, “Una menta maravillosa” sí ganó y particularmente nunca me pareció tan redonda.
miércoles, 11 de marzo de 2009
"The code" (Mimi Leder, 2008)
Título original: Thick as Thieves
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 104 min.
Género: Thriller
Reparto: Morgan Freeman, Antonio Banderas, Robert Forster, Radha Mitchell, Tom Hardy, Rade Serbedzija, Marcel Iures, Katie Chonacas, Corey Johnson, Chucky Venice, Deobia Oparei, Todd Jensen, Constantine Gregory, Siso Kamburov, Gary Werntz, Antony Byrne, Velizar Binev, Velislav Pavlov, Joshua Rubin, Ariel Llinas, Gerrit Vooren
Guión: Ted Humphrey
Distribuidora: DeAPlaneta
Productora: Millennium Films, Emmett/Furla Films, Revelations Entertainment, Equity Pictures Medienfonds GmbH , Nu Image Films, Martini Films
Cásting: Jeremy Zimmerman, Manuel Puro, Marianne Stanicheva, Nancy Nayor
Decorados: Ron von Blomberg
Dirección artística: Carlos Silva da Silva, Kes Bonnet
Diseño de Producción: Nelson Coates
Fotografía: Julio Macat
Montaje: Martin Nicholson
Música: Atli Örvarsson
Productor: Avi Lerner, Danny Lerner, Johnny Martin, Les Weldon, Lori McCreary, Randall Emmett
Productor ejecutivo: Boaz Davidson, Danny Lerner, David Varod, Henry Winterstern, Trevor Short
Vestuario: Ane Crabtree
Mimi Leder era allá por mediados de los 90’s una prometedora directora televisiva que había trabajado en “La ley de los Ángeles”, “Playa de China” o “Urgencias” y fue una de las primeras apuestas de la recién creada Dreamworks de Spielberg, Katzenberg y Geffen pero ni “El pacificador”, ni “Deep Impact” (pese a ser infinitamente superior a “Armageddon”) ni “Cadena de favores” consiguieron un aplauso unánime y esta directora quedó en un segundo plano y su prometedor futuro cinematográfico por así decirlo hipotecado.
No lo sé a ciencia cierta pero me supongo que después le habrá sido difícil sacar adelante proyectos y en cualquier caso habrá tenido que convencer a muchos para que pusieran su dinero en una nueva película (fijaros en los créditos en los productores y veréis que se han juntado unos cuantos). También imagino que Antonio Banderas es una presencia barata en el mercado norteamericano porque, ciertamente, no ha tenido mucho éxito últimamente y que Morgan Freeman es un actor con muchas ganas de trabajar y si puede hacer cuatro películas al año mejor que tres.
El caso es que esta película “huele” a apuesta para recuperar crédito perdido (sobretodo en lo que a taquilla se refiere) tanto para la directora como para el propio Antonio Banderas. Un guión en realidad cargado de tópicos que parece un remedo de otras muchas películas como “Promesas del este”, “La trampa”, “Topkapi” o incluso “Misión imposible” y que, particularmente no me ha convencido aunque argumentalmente, como no, este tipo de películas resultan entretenidas y la ya dicha presencia del dúo Banderas-Freeman como gancho para la taquilla, aunque la presencia realmente poderosa en esta película es la del croata Rade Serbedzija. Si quitamos a los actores protagonistas la verdad es que la película pierde mucho y eso aun con un Banderas que me parece desde hace mucho tiempo que se quiere gustar demasiado y está por debajo de sí mismo por eso mismo.
En resumen, una película de evasión, de esas que se hacen como churros con muy poquito que aportar, que se ve, te entretiene y se olvida.
martes, 10 de marzo de 2009
"El lector" (Stephen Daldry, 2008)

Título original: The reader
País: Estados Unidos, Alemania
Año: 2008
Duración: 123 min.
Género: Drama
Calificación: No recomendada para menores de 18 años
Reparto: Kate Winslet, Ralph Fiennes, Alexandra Maria Lara, Bruno Ganz, David Kross, Volker Bruch
Guión: David Hare, Bernhard Schlink
Distribuidora: On Pictures
Productora: Mirage Enterprises, The Weinstein Company, Neunte Babelsberg Film
Fotografía: Chris Menges, Roger Deakins
Montaje: Claire Simpson
Música: Nico Muhly
Productor: Anthony Minghella, Arno Neubauer, Charlie Woebcken, Donna Gigliotti, Redmond Morris, Sydney Pollack
Productor ejecutivo: Bob Weinstein, Harvey Weinstein
“El lector” fue sin duda una de las películas destacadas del 2008 y así se reconoció en la edición de los óscars, en la que Kate Winslet se hizo por fin con el premio a mejor actriz y en la que la película optaba además a los premios de mejor película, mejor dirección, mejor guión adaptado y mejor fotografía.
Stephen Daldry, su director, suma con esta película su tercera nominación de la Academia Hollywoodiense y en efecto, construye un magnífico drama con el holocausto judío como telón de fondo y una historia de amor o, mejor dicho, de pasión en primer término en la que hay mucho de lo que ya hubo en su anterior película “Las horas”, es decir, un sumo cuidado por la exposición narrativa y mucha insinuación, mucho sentimiento soterrado, mucha emoción contenida expresada a través de un ritmo cadencioso de escenas en las que priman las miradas y lo que se dice entrelíneas de cada diálogo.
Lejos de su primera película, “Billy Elliot”, más asequible, el cine de Daldry exige un espectador maduro, aficionado al melodrama, más capaz para disfrutar con lo que sólo se insinúa y con paciencia para disfrutar un tipo de cine diferente al habitual (no creo que seamos conscientes del ritmo visual al que las películas de acción y las series no han acostumbrado pero se han convertido en la norma audiovisual a la que todo el mundo estamos acostumbrados).
En este cine los actores cobran un especial protagonismo y en esta ocasión son el joven David Cross y por su puesto, Kate Winslet, los que se apoderan del interés del espectador con una relación en pantalla que es el gran acierto de esta película por cómo está contada y por como deja el poso tan profundo para que el desenlace tenga la carga de profundidad anímica que tiene ya cuando aparece en escena un Ralph Fiennes que parece tan alicaído como su personaje.
Una buena película para un público muy concreto. Generalizar nunca es apropiado, pero las salas están llenas de gente mayor y de mediana edad, por algo será y es que cada género tiene su público aunque en este caso pienso que disfrutarla o no es una cuestión de sensibilidad y de estar con el ánimo adecuado. Muchas veces se va al cine para evadirse y si es así ésta no es la película idónea para hacerlo.
sábado, 28 de febrero de 2009
"El luchador" (Darren Aranofsky, 2008)
****Título: The Wrestler
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 105 min.
Género: Drama costumbrista
Reparto: Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mickey Rourke, Judah Friedlander, Ajay Naidu, Mark Margolis, Ashley Springer, Angelina Aucello, Giovanni Roselli, Marcia Jean Kurtz, Todd Barry, Vernon Campbell, Ernest Miller
Guión: Robert D. Siegel
Distribuidora: Wide Pictures
Productora: Saturn Films, Protozoa Pictures
Cásting: Billy Hopkins, Kerry Barden, Mary Vernieu, Suzanne Crowley
Diseño de Producción: Tim Grimes
Fotografía: Maryse Alberti
Montaje: Andrew Weisblum
Productor: Darren Aronofsky, Eric Watson, Mark Heyman, Scott Franklin
Productor ejecutivo: Jennifer Roth
Lo primero que hay que saber antes de decidir si se va a ver “El luchador” es que no es una película cualquiera, es una película de Darren Aranofsky, para más señas director de “Pi”, “Réquiem por un sueño” y “La fuente de la vida” y uno de los directores más sobrevalorados o, mejor dicho, más sobreprotegidos por la crítica estadounidense. Y digo esto porque no se trata de una película de estudio, sino más bien es una película que podríamos llamar “de autor” aunque seguramente es la más asequible para la taquilla de las que ha hecho.
Creo que lo que se valora en este director es por encima de todo su deseo por escapar de los convencionalismos del cine industrial de Hollywood, por su búsqueda de un cine diferente, creativo, por su deseo de ser considerado un artesano y no un director de encargo para recaudar dinero. Lamentablemente “La fuente de la vida”, película que estrenó en el 2006 con Hugh Jackman y Rachel Weisz, no funcionó del todo bien seguramente porque pecó de pretencioso ya que se marcó un dramón con toques de fantástico que terminó siendo demasiado personal, demasiado hermético, demasiado tedioso. Ambición le sobraba, pero el resultado no fue el pretendido y quizás por eso, esta vez, ha afrontado un argumento menos rebuscado y menos trascendente e intelectualoide, al menos en apariencia, más asequible para cualquier público, vamos y más cercano a “Réquiem por un sueño”, ese fascinante drama sobre el mundo de la droga que es para mucha gente una de las mejores películas de los últimos años y en gran parte motivo de la rendición de los críticos a este director.
La historia que nos cuenta trata sobre un luchador de wrestling y una prostituta, ambos en ese momento fronterizo en que la época dorada de su vida ha quedado atrás y deben aceptar un nuevo statu quo. Y en efecto, es un drama por ello, una historia en apariencia sencilla pero que susurra muchísimas ideas a quien sabe leer entre líneas. Un argumento de perdedores que inevitablemente recuerda a esa gran película de John Huston “Fat city” con la que guarda muchos puntos en común. No obstante mi impresión es que, pese a ser un drama, pese a encogerte el ánimo en más de un momento (impresionantes todos los que Randy pasa con su hija) no es una película lacrimógena ni dramática en el sentido estricto, más bien Aranofsky la sitúa en algo así como un “realismo costumbrista” lo que le imprime una enorme fuerza, una terrible sensación de realidad que termina por atraparte de principio a fin y de llegarte. Es curioso, pero probablemente Aranofsky ha hecho su mejor película o, al menos, la que a mí más me gusta, basándose en un argumento de lo más simple y eso que parece fácil, sí me parece digno de elogio porque resulta terriblemente complicado emocionar como lo hace y llegar al espectador manteniendo el interés de inicio a fin contando una historia como ésta.
Quiero pensar que el mérito está en el director, pero sin duda, la actuación de Mickey Rourke y de Marisa Tomei son portentosas y de ahí que hayan sido nominados en los óscars y que Rourke fuera el favorito hasta que ganó Sean Penn (Tomei lo tenía más difícil porque siempre se ha rumoreado que su óscar por “Mi primo Vinny” se lo regaló un Jack Palance borracho que quiso hacer la gracia, cosa que seguramente nunca se confirmará o desmentirá). Mickey Rourke compone un personaje magnético, que despierta una irresistible empatía en el espectador aún intuyendo que su pasado le hace merecedor de todo lo que tiene, como él mismo reconoce a su hija. Para que se me entienda es una persona difícil que ha asumido su condición y que acepta su papel en la vida y su destino, sin lloriqueos ni lamentaciones y por eso mismo nos conmueve. Además en cualquiera que conozca la trayectoria del propio actor, se intuye que éste ha dejado gran parte de sí mismo en el personaje y eso hace todo más “auténtico”. Quizás por eso mismo Aranofsky siempre pensó en él aunque para tenerlo a su órdenes Nicolas Cage, el preferido de los productores, tuvo que rechazar el papel en un gesto que según he leído fue de amistad.
No va a ser esta película de grandes taquillas ni de una gran acogida popular, pero tiene algo mágico, algo poderosamente emotivo o quizás sea sólo conmigo, que me encantan las películas de “perdedores”. Puede ser su halo de nostalgia de los ochenta (¡¡¡grandiosos todos los momentos en que suena la música de Guns ‘n’ roses o Scorpions!!!), puede ser su tono realista/costumbrista (durante gran parte del metraje Aranofsky sigue a Randy justo a su espalda mientras camina, retratando de esta forma los ambientes en que se mueve, lo que hace, cómo trabaja, cómo le tratan y cómo responde a ello), puede ser lo conmovedor de la relación entre los luchadores (obsérvese cómo se “nota” el respeto que todos sienten por Randy pese a que luego, sobre el ring, se peguen auténticas palizas), puede ser el impacto de las miradas, silencios y diálogos de Randy con Cassidy o con su hija (Rourke está inmenso en todas y cada una de estas escenas) o puede ser simplemente que es una película perfecta en su simplicidad, que no sencillez. El caso es que me ha encantado y me ha llegado como no lo hacen otras muchas películas y que sí me parece un buen motivo para seguir teniendo fe en un director que terminará por estar en lo más alto haciendo “su” cine, como recientemente lo ha estado Danny Boyle, con quien creo que guarda ciertos paralelismos. Seguiremos su pista.
Y para acabar de ofrecer mi impresiones decir que Mickey Rourke ganó el máximo premio que podía lograr en la ceremonia de los óscars. Su premio no tenía forma de estatuilla dorada, su premio era la derrota. Mickey Rourke, como su Randy de “El luchador” es un perdedor, un actor hundido por sus propias miserias y que en el afán por salir del pozo profesional (ignoro si también personal pero intuyo que sí) va a alcanzar el reconocimiento y su auténtico valor. Su triunfo no son los premios, aunque ya ganó el Globo de oro por esta actuación, su verdadero triunfo es la autosuperación, el reencontrarse consigo mismo, con lo mejor de sí mismo, con el actor que encandiló en “Nueve semanas y media”, “El corazón del ángel” o “Manhattan sur”, el outsider, el contracorriente, el maldito. Si algo demuestra “El luchador” es cada uno es lo que es, que cada cual tiene su propia familia aunque ésta no sea la sanguinea y que cada cual tiene su propio destino, que aunque no sea, el de los príncipes y princesas azules, no tiene por qué ser menos importante ni menos reconfortante si se sabe vivir con dignidad y humanidad, toda la que revosa este personaje del luchador, que queda para la historia del cine gracias a un inmenso Mickey Rourke.


