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martes, 12 de julio de 2022

"Alicia en el país de las maravillas" (Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson, 1951)

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Probablemente funciona peor que los libros de Lewis Carroll, la animación dista de los mejores títulos de Disney y yo además añadiría que tiende demasiado, en mi opinión, al desenfreno con personajes desquiciados muy al gusto de los primeros cartoon de Disney que buscaban la comicidad en la exageración cinética para atraer al público más infantil. De hecho fue un título no muy bien acogido en taquilla y lo achacaron a los problemas de producción, que los hubo y diversos, llegando a contratar hasta a cinco directores. Por otro lado y compensando todo ello encontramos un diseño de personajes realmente antológico que permanecerá para siempre en el imaginario colectivo (mucho más que la versión posterior en imagen real de Tim Burton, que en cambio es visualmente mucho más impactante) y hay que reconocer que te transporta como pocas películas al mundo de ensoñación que propone logrando momentos mágicos como el momento en que Alicia se hace grande y pequeña, la celebración del no cumpleaños, la aparición del gato invisible o todo lo que tiene que ver con la reina de corazones. En suma, un Disney que no está entre los mejores, pero con suficientes atractivos para resultar inolvidable.

jueves, 28 de marzo de 2019

"La casa en la sombra" (Nicholas Ray, 1951)

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Policiaco de autodescrubimiento en el que un rudo policía de la ciudad asqueado con su trabajo diario es enviado a un destino rural para ayudar en la investigación de un caso. Ayudado por una atractiva banda sonora de Bernard Hermann y una puesta en escena muy cuidada, Ray consigue transformar la historia policial casi en un melodrama, la pena es que la segunda parte de este díptico no funciona tan bien como la primera y resulta poco creíble. Lo mejor es que la moraleja que alguien susurra al protagonista es una lección muy cierta: "Para conseguir algo en esta vida primero hay que dar algo de corazón". 

jueves, 20 de diciembre de 2018

"Sin conciencia" (Bretaigne Windust, Raoul Walsh, 1951)

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Como muchas de las películas de Raoul Walsh un relato breve, directo al grano, narrado de forma ante todo ágil y eficaz (es muy difícil aburrirse con Walsh). En esta ocasión un relato criminal sobre un grupo de matones a sueldo contado desde la perspectiva de la policía, concretamente a partir de las pesquisas del personaje de un excelente, como siempre, Humphrey Bogart. Arranca con un testigo custodiado, aterrado con la posibilidad de lo que puedan hacerle si testifica y avanza con flashbacks dentro de otros flashbacks para contarnos el porqué de su miedo patológico. Es un ejercicio narrativo y de suspense que por sí sólo consigue interés en el espectador, pero con Bogart cualquier argumento es mucho mejor porque siempre te hipnotiza con sus actuaciones. Aclarar que realmente comenzó a filmarla Bretaigne Windust con bajísimo presupuesto pero tuvo que ceder el testigo tras la cámara a causa de una enfermedad y que se basa en hechos reales, los de una organización conocida como Murder Inc que existió realmente.

lunes, 4 de julio de 2011

“La mujer pirata” (Jacques Tourneur, 1951)

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País: EE.UU.
Intérpretes: Jean Peters (Captain Anne Providence), Louis Jourdan (Pierre François LaRochelle), Debra Paget (Molly), Herbert Marshall (Dr. Jameson), Thomas Gomez (Barbanegra), James Robertson Justice (Red Dougal)
Guión: Arthur Caesar, Philip Dunne
Música: Edward B. Powell, Franz Waxman
Fotografía: Harry Jackson
Montaje: Robert Fritch
Productor: George Jessel
Producción: 20th Century Fox Studios
Color (Technicolor)
Duración: 81 min.
Género: Aventuras

La idea de una mujer pirata como protagonista de una película no es ninguna extravagancia que se le ocurriera a Jacques Tourneur, en realidad el personaje del Capitán Providence, que encarna Jean Peters, se basa en una verdadera pirata, Anne Bonny, que junto con Mary Read fue una de las dos mujeres piratas más famosas del siglo XVIII. Sí que es libre el argumento que firmaron Arthur Caesar y Philip Dunne, basándose en una historia corta del historiador y novelista Herbert Ravenal Sass, que depara más de una sorpresa y giro imprevisible que asegura un visionado en el que no se pierde interés.

Seguramente el estilo narrativo clásico y el argumento son los fuertes de una película que tiene más que ver con la novela de aventuras que con el cine de acción tal y como hoy lo entendemos así que poco o nada tiene que ver este film con la saga de Piratas del Caribe (cine de acción en toda regla) y sí mucho más con títulos del Hollywood clásico como “El capitán Blood”, “El halcón de los mares”, “El temible burlón” y tantos otros altamente recomendables de aquella época del subgénero de piratas del que recomendaría uno que siempre pasa más desapercibido que es “Los contrabandistas de Moonfleet” de Fritz Lang. Con el cine de piratas actual poca o ninguna conexión, quizás la mera coincidencia de que Jean Peters sea a esta película lo que Geena Davis fue a “La isla de las cabezas cortadas”, aunque aquel es un título bastante poco logrado de Renni Harlin y el que nos ocupa merece mucho más la pena.

La historia que cuenta es la del Capitán Providence (Anna), mujer al mando del Queen Sheeba (“Reina de Saba” en la traducción española), que se la tiene jurada a los ingleses después de que mataran a su hermano y que se dedica a asaltar buques británicos por ello, gozando de las simpatías del mismísimo Barbanegra. En uno de sus asaltos Anna conoce a Pier François LaRochelle (correcto sin más Louis Jordan), marino francés capitán del Molly O’Brien, retenido por los ingleses y que tiene en su poder el mapa del botín de un conocido pirata.

No destripo más pero aseguro que el argumento tiene sus quiebros y requiebros con su mucha dosis de aventuras, sus gotitas de romance y varias sorpresas inesperadas que hacen a la película muy entretenida de principio a fin, máxime cuando tiene una duración escasa pero idónea (dudo que mayor duración le hubiera dado más interés, aunque sí es cierto que la conclusión llega un poco de sopetón). Por supuesto, ya he avisado que es una película que nada tiene que ver con el cine de acción actual, los encuadres, movimientos de cámara y la puesta en escena no son alambicadas sino simplemente efectivas porque lo que le importa a Tourneur es más la narración que su envoltorio técnico, aunque fuera un director que cuidaba al máximo todo el aspecto visual (obsérvese lo bien que se usa la pantalla de fondo para los escenarios naturales fingidos en estudio) y la fotografía tenga un atractivo tono colorista e incluso onírico en muchos momentos (véanse esos cielos en el crepúsculo o la noche). Tienen estos grandes directores del cine clásico una especial habilidad para crear ambientes de ensoñación, en cierto modo idealistas, romántico y poéticos, muy cercanos a la corrección de la narrativa decimonónica.

Jacques Tourneur fue responsable de películas tan destacadas como ”La mujer pantera” (1942), ”Yo anduve con un zombie” (1943) o ”Retorno al pasado” (1947), “La noche del demonio” (1957) y “La mujer pirata” podemos citarla como uno de sus mejores títulos.

En su día esta película constituyó todo un “tour de force” para Jean Peters, actriz más conocida por su belleza y sensualidad que por sus papeles, puesto que tuvo que asumir un rol poco femenino sin perder su sensualidad, una ambigüedad que le venía muy bien argumentalmente a Tourneur. Seguramente este papel ha quedado en su filmografía como el más recordado junto con un puñado de títulos entre los que destacan “Manos peligrosas“ (1953), “Niágara“ (1953), “Apache“ (1954), “Creemos en el amor“ (1954) o “Viva Zapata“ (1952).

En definitiva un buen entretenimiento, una narración clásica que es un título importante en la filmografía de todos sus participantes, director y actores y que debe verse como un relato de aventuras y no tanto como una película de acción, que para eso ya tenemos a Jack Sparrow y compañía.




MIS ESCENAS FAVORITAS (CUIDADO CONTIENE SPOILERS)

- La pelea inicial de Anna con Barbanegra en “The black anchor” (magnífica clase de esgrima de Jean Peters a lo Errol Flynn).
- El momento en que atracan en la ensenada secreta y cómo preparan los cañones defensivos (puro cine de aventuras piratas).
- Un noble británico convenciendo a LaRochelle para que actúe como pirata a cambio de recuperar su barco después de la negativa de otro a hacerlo en un club privado (el porqué de la piratería explicado en unos breves planos).
- La batalla naval (los efectos se “ven” pero tienen el encanto de lo clásico)
- El imprevisible final con Barbanegra apareciendo con su barco, la resolución y lo que ocurre en la Isla de la Muerte (brillante por inesperado).

sábado, 16 de mayo de 2009

"Rommel, el zorro del desierto" (Henry Hathaway, 1951)




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TITULO ORIGINAL: The Desert Fox: The Story of Rommel
DURACIÓN 85 min.
PAÍS: EEUU
GUIÓN Nunnally Johnson (Historia: Desmond Young)
MÚSICA Daniele Amfitheatrof
FOTOGRAFÍA Norbert Brodine (B&W)
REPARTO James Mason, Cedric Hardwicke, Jessica Tandy, Luther Adler, Everett Sloane, Leo G. Carrol
PROCDUTOR: Nunnally Johnson
PRODUCTORA 20th Century Fox



Henry Hathaway, uno de los grandes directores de todos los tiempos y quizás menos valorado de lo que debería pese a grandes títulos como “El beso de la muerte” (1947), “Niágara” (1953), “El jardín del diablo” (1954), “El fabuloso mundo del circo” (1964), “Los cuatro hijos de Katie Elder” (1965) o “Valor de ley” (1969), firmó en 1951 una película sobre los últimos días de la vida de Rommel con espíritu histórico e intención aleccionadora y un tono a medio camino entre el biopic, el género bélico-histórico y el pseudodocumental.

Rommel fue y es la figura más apreciada del régimen nazi de Adolf Hitler tanto por su importancia militar como por el injusto final que sufrió a pesar de sus méritos. Su valía contrasta con la fatalidad de su destino y refleja claramente el sinsentido y la crueldad despiadada del nazismo.

Los hechos que relata Hathaway hubieran dado para un intenso drama, no obstante, el director elige una narración menos dramática en la que se realza el sentido del honor y el deber del personaje y se opta por un planteamiento pseudodocumental (hay numerosas imágenes reales de documentos bñelicos intercaladas entre las escenas filmadas para esta película) y de tono histórico sin apenas florituras argumentales de cara al público (de hecho se prefieren las escenas de interior y los diálogos políticos-militares del personaje con el alto mando o su familia que los combates en los que destacó Rommel como militar). Esta es la principal razón de que la película tenga más valor como documento que como producto de evasión, pero Hathaway ajusta adecuadamente la duración y el ritmo fílmico para que la película interese y no haga distanciarse al espectador. James Mason hace el resto con una actuación modélica que refleja el carisma y rectitud del personaje al tiempo que emociona sin apenas frases o escenas para conmover, brillante e impactante sí lo es pese a todo la despedida de Rommel de su familia y la manera en que le comunican su final.

En toda la película late el principio del führer de “vencer o morir” y demuestra el sinsentido del propio lema, de un régimen derrotado e incapaz de asumir sus propios errores y de un líder despiadado y brutal (magníficas y muy esclarecedoras todas las apariciones del líder alemán). Además se insinúa la más que posible implicación de Rommel en el complot que intentó acabar con la vida de Hitler y se señala la conexión a través de Kartl Strolin, alcalde permanente de Stuttgart por lo que la película conecta bien con la reciente “Valkiria” de Bryan Singer y protagonizada por Tom Cruise que relata el intento de asesinato de Hitler llevado a cabo por Claus von Stauffenberg en 1944.

Una interesante película que, aunque no posee la intensidad que le hubiera dado un tratamiento más dramático, posee la fuerza de la exposición de unos hechos terribles e impactantes por sí mismos por el mero hecho de ser reales y por el buen hacer de todo el reparto encabezado por un magnífico James Mason.