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lunes, 7 de marzo de 2011

"The fighter" (David O. Russell, 2010)

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Titulo original: The fighter.
País: EEUU
Duración: 115 min.
Género: Drama. Interpretación: Mark Wahlberg (Micky Ward), Christian Bale (Dicky Eklund), Amy Adams (Charlene Fleming), Melissa Leo (Alice Ward), Jack McGee (George Ward).
Guion: Scott Silver, Paul Tamasy y Eric Johnson; basado en un argumento de Keith Dorrington, Paul Tamasy y Eric Johnson.
Producción: David Hoberman, Todd Lieberman, Ryan Kavanaugh, Mark Wahlberg, Dorothy Aufiero y Paul Tamasy.
Música: Michael Brook.
Fotografía: Hoyte Van Hoytema.
Montaje: Pamela Martin.
Diseño de producción: Judy Becker.
Vestuario: Mark Bridges.
Distribuidora: TriPictures.
Estreno en USA: 17 Diciembre 2010.
Estreno en España: 4 Febrero 2011.

Las películas “de boxeo” les pasa un poco lo mismo que a las de la mafia, que se han hecho tantas que casi podrían considerarse por sí mismas como un género a parte. Evidentemente se han dado todos los enfoques posibles y las hay para todos los gustos así que resulta muy complicado ofrecer un enfoque nuevo o ver un argumento que resulte novedoso o parezca nunca visto.

El director David O. Russell (“Tres reyes”, “Extrañas coincidencias”) se atrevió el año pasado a hacer su película de boxeo apostando por una historia real basada en las vidas de los hermanos Micky Ward y Dicky Eklund y su apuesta acabó siendo premiada con dos óscars (mejor actor y actriz secundaria) y siete nominaciones (a parte de los óscars conseguidos las de mejor película, director, otro de actriz secundaria, guión original y montaje).

Lo curioso es que el boxeo realmente ocupa un segundo plano en todo momento y sería lo que Hitchock llamaría el “McGuffin” argumental que permite al director hablar de otras cosas, las que verdaderamente le interesan. Por así decirlo la acción y los golpes ceden protagonismo a los diálogos y los enfrentamientos personales. Esta película descansa esencialmente sobre una historia de perdedores que tratan de abrirse camino y se centra en una familia disfuncional de los suburbios de Massachussets para hablar no sólo de boxeo sino de relaciones personales, de familia, de ambición, de droga, de afán de superación y su principal baza radica en su capacidad introducir al espectador en una realidad distinta a aquella en la que se mueve habitualmente. En cierto modo me recordó a otra película reciente sobre boxeo “El luchador” de Darren Aranofsky y a otra que no lo es tanto, “Fat city”, una de las películas menos conocidas de John Houston, pero en cambio un magnífico drama también de “perdedores”.

La película creo que no ha funcionado demasiado bien en España antes de los óscars (no había nadie más en la sala cuando yo la vi hace unas semanas) y pienso que quizás tanto el tono realista como el propio argumento no sean del gusto del público mayoritario que acude a las salas; sin embargo merece la pena sobretodo por el extraordinario trabajo desarrollado por los actores. No obstante en Estados Unidos ha sido un éxito indiscutible puesto que durante su primer mes en cartelera ya había triplicado su presupuesto.

Evidentemente todo el mundo recordará dentro de unos años que Christian Bale y Melissa Leo (recuperad si podéis “Río helado” para observar el contraste de actuaciones) ganaron su óscar con esta película; pero pienso que es justo destacar también a Mark Whalberg (un actor que casi siempre está correcto pero del que sólo parece que vemos sus malas actuaciones) y sobretodo a Amy Adams, que a base de magníficos papeles de reparto es de suponer que algún día también consiga la estatuilla dorada.

Le encuentro no obstante dos pegas: el argumento en sí es bastante sencillo y tópico y no hay una historia muy amplia que contar y además asistes a los conflictos personales tan desde tu butaca como a los combates de boxeo así que uno nunca se implica del todo porque realmente no hay una identificación emotiva con ningún personaje. Esto seguramente ha perjudicado a la película en el boca a oreja y provoca que en algún momento durante su visionado se noten altibajos de interés; pero esta película hay que valorarla en su conjunto y precisamente desde la distancia, no sólo como película de boxeo, que casi es lo de menos; no como una drama personal ya que en todo caso serían varios los dramas que se ilustran, sino más bien como testigos de un drama. En ese sentido sí tiene un valor añadido porque nos sitúa con bastante acierto en un contexto, en una situación familiar, en una serie de dramas personales que son el cogollo del relato y que aunque se sientan ajenos resultan realistas y verosímiles.

Dicho ha quedado que las actuaciones de Melissa Leo y Christian Bale son el plato fuerte de la función, incluso mucho más que el propio argumento. La primera incluso no parece ella misma (verla después recogiendo su óscar lo demuestra) y en cuanto a Christian Bale sólo decir que vuelve a adelgazar hasta lo inverosímil como ya hiciera en “The machinist” (película que pasó sin pena ni gloria y que cuando menos resulta impactante por los kilos que llegó a perder, muchos más incluso que ahora) y se transforma en el personaje que interpreta, un tipo noqueado por las drogas pero que encuentra su redención en el boxeo. Quizás sea esto lo más importante de la película y es que demuestra que aunque se caiga en lo más bajo, el deporte y el deseo de alcanzar un sueño en cabeza propia o ajena puede ser el motor que active la ilusión para seguir adelante.

Como curiosidad comentar que Micky y Charlene salen del cine de ver “Belle epoque” (esto sitúa la película en torno a 1993) y ella comenta que no le ha gustado porque es “una jodida película con subtítulos”. Es curioso evidentemente porque salir de ver la película de Fernando Trueba, pero también porque se usa para definir de algún modo a los personajes, su cultura y sus inquietudes.

Para resumir la esencia de la película quiero citar a Oto Rodríguez Marchante, que escribe en ABC, pienso que una de sus frases se ajusta a lo que es la película a la perfección: “A uno le suena la música de esta película, su estribillo, pero la letra es sorprendente”. Su crítica aquí

UN AVISO: EL TONO ÉPICO DEL TRAILER ENGAÑA

jueves, 12 de agosto de 2010

“The lovely bones” (Peter Jackson, 2009)

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Países: EEUU, Reino Unido y Nueva Zelanda.
Duración: 139 min.
Género: Drama, fantástico.
Interpretación: Mark Wahlberg (Jack Salmon), Rachel Weisz (Abigail Salmon), Susan Sarandon (Lynn), Stanley Tucci (George Harvey), Saoirse Ronan (Susie Salmon), Michael Imperioli (Len Fenerman).
Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson; basado en la novela “Desde mi cielo” de Alice Sebold.
Producción: Carolynne Cunningham, Fran Walsh, Peter Jackson y Aimée Peyronnet. Música: Brian Eno.
Fotografía: Andrew Lesnie.
Montaje: Jabez Olssen.
Diseño de producción: Naomi Shohan.
Vestuario: Nancy Steiner.
Distribuidora: Paramount Pictures Spain.
Estreno en USA: 11 Diciembre 2009.
Estreno en España: 26 Febrero 2010..


Lo más sorprendente que puede decírsele a alguien que haya visto “The lovely bones” y no esté muy informad@ es que su director es el mismo que el de la saga de “El señor de los anillos”. Basta con decir esto para que cualquiera intuya ya que estamos ante un “resbalón” de Peter Jackson.

Había muchas esperanzas puestas en esta película, un drama de tono existencial y corte fantástico basado en una novela de éxito (“Desde mi cielo” de Alice Sebold) y seguramente el propio Jackson se la planteaba como una huida hacia delante, una apuesta personal para no quedar encasillado sólo como un extraordinario director de fantástico y aventuras tras la saga anteriormente mentada y “King Kong” (que es lo que es) y ser tomado en cuenta a otros niveles creativos. También sospecho que su mujer, Fran Walsh, con la que firma el guión y es su colaboradora habitual (también lo es Philippa Boyens) pudiera influir en este nuevo proyecto y bien me parecía a priori.

El caso es que tanto el argumento como el planteamiento de la película son sugerentes, pero el resultado no es todo lo bueno que al menos a mí me hubiera gustado y creo que es sobretodo porque sobra mucho metraje en el que se andan por las ramas de la historia recreándose en escenas que pretendían ser oníricas, irreales, líricas y sugerentes y terminan siendo pesadas y aburridas.

Para quien no lo sepa sólo decir que la historia que se nos narra es la de Susie Salmon, una chica preuniversitaria que fue violada y asesinada (y con esto no he contado nada porque se sabe desde el mismo comienzo, cuando la chica comienza a narrar lo que le ocurrió de una manera que recuerda en cierto modo al comienzo de “American beauty”).

A lo largo de 135 minutos que, reconozcámoslo, se hacen larguísimos, saltamos desde el limbo donde se encuentra Susie tratando de acceder a otro nivel espiritual hasta el pasado para comprobar qué ocurrió y hasta el presente para ver cómo su muerte ha afectado a sus familiares o al propio asesino. Es decir, nos encontramos ante una estructura narrativa compleja que, además Jackson, maneja intercalando las circunstancias de varios personajes y yuxtaponiendo el mundo real y el mundo ficticio. Es sin duda un proyecto ambicioso y plausible y en cierto modo recupera al Peter Jackson de esa maravilla que es “Criaturas celestiales”, lo cual es una buena noticia. Hasta ahí todo es digno de admiración e interés, pero el problema es que la película no termina de funcionar y yo quiero creer que la razón esencial ha sido la ambición de los Jackson por superarse con un más difícil todavía (lo cual creo que es crucial que eviten si finalmente van a sacar adelante la adaptación de “El Hobbitt” como parece). Es decir, por querer abarcar mucho no han logrado que le película tenga un equilibrio interno.

He de reconocer también que hay muchas cosas interesantes en la película, desde las actuaciones de un reparto brillante (al menos están todos bien salvo quizás un desubicadísimo Mark Wahlberg) en el que sobresalen Saoirse Ronan y Stanley Tucci (nominado al óscar como mejor secundario el año pasado) junto a unas correctas aunque poco aprovechadas Susan Sarandon y Rachel Weisz; hasta la puesta en escena, la forma en la que Jackson mueve y emplea su cámara pasando por la construcción de varias secuencias que nos recuerdan por su tensión y fuerza a lo mejor de “El señor de los anillos” ( dos ejemplos: el momento en que la hermana de Susie investiga en casa de su asesino y el momento en que el asesino intenta ocultar el cuerpo de la chica en una sima). Diciendo que la película se hace larga y es aburrida en algún momento concreto no digo que sea una mala película, sino más bien fallida. De hecho ocurre con ella algo muy habitual cuando todo se queda a medio camino de lo que podría haber sido y es que las sensaciones mejoran con el recuerdo.

Lo que está claro es que ha supuesto una pequeña decepción tanto para sus creadores como para nosotros como espectadores. Económicamente los resultados no han sido todo lo buenos que se esperaban y la acogida crítica de la película ha sido más bien tibia. Antes de su estreno se especulaba incluso con la posibilidad de que entrara en la decena de títulos favoritos en los óscars, pero se tuvo que conformar con una nominación como secundario para Tucci, lo cual es en sí mismo una derrota en toda regla para el matrimonio Jackson que aspiraba a mucho más.

Gracias al cielo sólo se trata de un título por debajo de sus propias posibilidades y hay momentos en que aún se vislumbra que el mejor Jackson sigue ahí. Simplemente no siempre puede darse en la diana y en esta ocasión una historia que era interesante y un planteamiento ambicioso han quedado reducidos a un resultado tibio por falta de acierto, de equilibrio o de mesura y por un final que no resuelve como nos gustaría las propuestas iniciales.

En cualquier caso se puede uno arriesgar a verla sabiendo de antemano las pegas. Es probable que no termine de convencer pero que se disfrute con los aciertos que también tiene. Si en lugar de recrear el limbo de Susie y sus requiebros existenciales, la película se hubiera centrado en el drama de los personajes y en la tensión de ciertas escenas Jackson hubiera acertado, pero eso hubiera sido poco arriesgado y ante todo este director es un kamikaze cinematográfico. Hay que tener fe en que Jackson se recupere, puede hacerlo, “El Hobbitt” lo tiene todo para conseguirlo.

jueves, 3 de julio de 2008

"El incidente" (M.Night Shyamalan, 2008)

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Dirección y guión: M. Night Shyamalan.
Países: USA e India.
Duración: 91 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Mark Wahlberg (Elliot Moore), Zooey Deschanel (Alma Moore), John Leguizamo (Julian), Betty Buckley (Sra. Jones), Ashlyn Sanchez (Jess), Spencer Breslin (Josh), Frank Collison, Victoria Clark, Alan Ruck, Robert Bailey Jr. (Jared).
Producción: Sam Mercer, Barry Mendel y M. Night Shyamalan.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Tak Fujimoto.
Montaje: Conrad Buff.
Diseño de producción: Jeannine Oppewall.


Después de “La joven del agua” M. Night Shyamalan se había metido en los problemas en los que se meten todos los directores si sus películas no hacen caja, cosa comprensible porque el cine es industria aunque muchas veces injusta porque también es arte.

Shyamalan no es desde luego el mejor ejemplo para hablar de cine de “autor” y tampoco el mejor para hablar de cine comercial, pero su vocación es lograr ambas cosas y eso, consiguiendo mejores o peores resultados, se ha visto en todas y cada una de sus películas por lo que me parece un director muy a tener en cuenta y desde luego está entre mis favoritos.

Decir que “El sexto sentido” es una buena película es algo sobre lo que supongo que todo el mundo estará de acuerdo. También puede resultar fácil defender “Señales” o “El protegido”, pero resulta ya más complicado hacerlo con “El bosque” o “La joven del agua” con la que mucha gente salió del cine defraudada. Luego explicaré por qué creo que esto es así. De momento debo decir que todas ellas me parecen excelentes y si no interesantes, entretenidas y en todas veo detalles, escenas que me encantan porque intuyo que detrás de la cámara hay una persona minuciosa que juega con los recursos fílmicos para conseguir efectos en el espectador, que hay una persona inquieta que trata de dominar el medio en el que trabaja y experimentar sin olvidar nunca que hace cine para el público. Salvando las distancias, que sé que de momento y hasta que una mayor filmografía no le avale es precipitado, Shyamalan me parece que está en la línea de Hitchcock o Spielberg ¡¡¡¡Andaaaa lo que he dicho!!!!! Ya veremos si meto la pata o dentro de unos años su cine me da la razón que confío en que sí dado lo que ya ha ofrecido.

Retomo lo que había comentado antes y dejado en el aire: creo que Shyamalan después de “El sexto sentido” y su abrumador éxito y después de mantener más o menos el nivel con “El protegido” y “Señales” siguiendo fórmulas similares para conseguir sus extraordinarios golpes de efecto finales, quedó atrapado en una fórmula y un estilo que le son propios pero que le han perjudicado en algún caso a la hora de escribir sus guiones y por las expectativas que ha creado en su público. Cuando vamos a ver una película de Shyamalan esperamos un giro inesperado al final, sabemos que se insinúan cosas que pasan fuera de la pantalla, sabemos que va a “trabajar” nuestro miedo psicológico.....y él, que lo sabe lógicamente, porque construye sus películas contando con ello, trató de usarlo con dos películas de argumento arriesgadísimo como son “El bosque” y “La joven del agua” y la gente se sintió un poco defraudada, engañada, no tomada en serio. Recuerdo abucheos y risas al acabar “El bosque” y estupefacción con “La joven del agua”, lo cual me recordó en su día esa gran tomadura de pelo que era la Hitchcockiana “¿Pero quién mató a Harry?”.

Al contrario de mucha gente a mi no me importa tanto el argumento, aunque sea importante por supuesto, para disfrutar una historia, a mí me importa la propia coherencia interna de una película. Es decir, cada película plantea desde el principio sus propias normas, cada director tiene su propio estilo y es bueno que haya variedad porque así hay cine para todos: para el que busca nuevas experiencias en una película o para quien acude a pasar un rato de evasión. Shyamalan basa su cine en el suspense y avanzamos en sus películas sin saber qué va a pasar a la vuelta de la esquina de la siguiente escena. Eso le permite mantenerte pegado a la butaca de principio a fin y creo que eso lo ha conseguido en todas y cada una de sus películas y ante eso me quito el sombrero porque lo hace con recursos que sólo son fílmicos, con una cámara que no encuadra lo que tu quieres ver para que no te quede más remedio que imaginar el resto sin saber exactamente qué pasa; con indicios de que ocurre algo extraño pero que no se sabe qué es; con comportamientos extraños de sus personajes que revelan que algo les afecta. Quizás su problema es que a veces la resolución del enigma que planteaba no ha sido la esperada y ha defraudado como sucedió el “El bosque” y en el caso de “La joven del agua” su argumento no era lo que quería ver mucha gente que fue al cine esperando ver otra cosa.

Con “El incidente” me parece que ha querido recuperar al público, pero creo que no ha renunciado a sí mismo y de hecho , analizando fríamente lo que cuenta, pienso que incluso ha arriesgado. Sin embargo los dos argumentos de la película son más asequibles para hacer taquilla. Sí, he dicho dos argumentos, casi todas las películas de Shyamalan tienen dos argumentos. “El sexto sentido” hablaba de un niño con habilidades especiales pero también sobre la paternidad; “El protegido” hablaba sobre un tipo que descubre tener una fuerza extraordinaria pero también sobre el matrimonio; “Señales” sobre una invasión pero también sobre la fe; “El bosque” era un relato de terror pero también una reflexión sobre el mundo rural y “La joven del agua” era un cuento de hadas pero también una disección sobre el amor y las relaciones humanas. “El incidente” es lo que es pero además habla sobre las relaciones de pareja, ambos asuntos muy cercanos al público potencial y la moraleja de la película también es políticamente correcta con lo que Shyamalan se asegura tener a una mayoría a su favor con lo que puede remontar los resultados de “la joven del agua”, que de hecho ya ha conseguido al menos en cuanto a recaudación.

En cualquier caso creo que no ha dejado de arriesgar porque si se piensa fríamente el argumento de “El incidente” es el más facilón de toda su filmografía y más que nunca ha confiado en su capacidad para conseguir tensión y suspense con cada escena aunque también ha sido más explícito que nunca mostrando varias escenas de terror de esas que palpitan en el cerebro de uno durante días (véase todos los impactantes momentos en que muere la gente y no digo cómo, que ese es el quiz de la cuestión). Más que nunca Shyamalan se ha currado cómo debía poner la cámara, cómo debía ser el ritmo fílmico, cómo el montaje y cuál era la mejor forma de provocar tensión en la sala. Así que esta vez ha conseguido superar un momento de crisis en su filmografía recuperando público al tiempo que ha avanzado en sus capacidades como director. Fijaros que nada es gratuito en su película, ni siquiera las imágenes con las que arranca y concluye ésta.

Lo próximo de Shyamalan puede ser un tremendo éxito. Se trata de la adapatación de la serie de animación “Avatar: The last airbender” que podría convertirse en una trilogía. La historia trata sobre un mundo de cuatro nacionales cuyos dirigentes pueden dominar cada uno de los cuatro elementos: Agua, Tierra, Fuego y Aire. Sólo un ser puede dominarlos a todos: Avatar, así que cuando éste parece haber desaparecido las naciones empiezan a declararse la guerra..........pinta muuuuuy bien ¿no?