Cuarta entrega de la saga de Thor correspondiente a la Fase 4 de Marvel y a la Saga del Multiverso que hay que ver después de "Doctor Strange: En el multiverso de la locura" (2022). Como eso de que Thor termine siendo un Dios de otro planeta inadaptado en la Tierra parece que tenía gracia optaron por convertirlo en uno de los "bufones" de la franquicia junto al Star Lord de "Guardianes de la galaxia" y ese tratamiento le han venido dando desde el final de la Saga del Infinito convirtiendo sus películas en comedias de acción. Nada que objetar si los guiones estuvieran cuidado, que no es el caso. Puestos a rizar rizos aquí van más allá y no renuncian a nada: medio metraje de comedia tontorrona (y estoy siendo generoso porque muchos diálogos y situaciones me incomodan por auténtica vergüenza ajena), incorporan a Jane Forster y le dan superpoderes porque lo contrario será muy poco adecuado para las políticas de género que debe tener toda producción Made in USA y, eso sí, te reservan para el final lo mejor, un enfrentamiento con Gorr que es, al menos, un rival de entidad y que ofrece momentos con intensidad dramática suficiente para olvidarte de todo lo que has visto previamente y salir de la película con un regusto un poco mejor. Particularmente una película que "sufrí", así como suena, porque de lo que esperaba (y viendo los precedentes no era demasiado) a lo que me topé distaba un abismo. Le hecho la culpa de todo al guión.
La propuesta argumental es interesante: un futuro distópico en el que se han anulado los sentimientos de las personas bajo el pretexto de que provocaron la Tercera guerra mundial. Para conseguir un férreo control de la población el gobierno obliga a ponerse inyecciones diarias que adormecen los sentimientos y dispone de una eficaz policía llamada los Clérigos de Grammaton que eliminan cualquier disidencia. A priori un argumento tan interesante como inquietante en los tiempos que corren. Además visualmente la película pretende ser una nueva "Matrix" con coreografías de acción que recuerdan a aquella. El caso es que todo naufraga y se queda a medio camino de lo que podría haber sido. Particularmente la puesta en escena, decorados, etc me parece de serie B, pero acaba siendo eso lo de menos ya que durando poco más de hora y media se hace larga y repetitiva. La trama me pierde en varias ocasiones sin que llegue a importarme qué les pase a los personajes y el argumento está trufado con enfrentamientos que me parecen meros fuegos de artificio. Me decepcionó bastante.
Drama sobre un trabajador metalúrgico cuyo hermano se mete en un turbio problema de peleas ilegales en una localidad azotada por el desempleo en los Estados Unidos. Con un estilo realista seguimos al protagonista, marcado por el infortunio tanto a nivel familiar como amoroso, a lo largo de unos años que se nos relatan con bruscas elipsis. El argumento subraya su sentido de la responsabilidad y del honor, logrando nuestra simpatía como lo haría el protagonista de un western al enfrentarlo a tipos al margen de la ley y del honor que recurren a su falta de escrúpulos para imponer sus intereses incluso por encima de la policía local. Argumentalmente el desarrollo es relativamente sencillo, lo mejor es como se recrea la situación y el lugar y cómo se nos atrapa emocionalmente, para lo cual Christian bale resulta un actor especialmente brillante.
Coproducción de 20Th Century Fox con Francia que ejemplifica la típica película de grandes estudios en la que se pone los mejores medios al servicio de un director eficaz y logra hacer exactamente lo que le han pedido. Un título convencional, apto para todos los públicos, con una factura impecable, con un buen guión, dos grandes actores cuya química te atrapa por completo y una historia que te pega literalmente a tu butaca por dos horas y media y en la que hay cabida para todo. Basada en hechos reales tiene interés por lo que sucedió en su dimensión deportiva, pero también por su trasfondo familiar y personal y sobretodo porque muestra como pocas películas que hayamos visto el contraste entre el trabajador de a pie y la empresa, entre el mundo laboral y el mundo de los negocios, entre la genialidad del individuo y el fatuo e interesado universo de apariencias de los directivos. Además ofrece carreras apasionantes y una fascinante historia de amistad y lealtad. Obtuvo 4 nominaciones en los óscars (entre ellas mejor película y mejor sonido) y ganó los relativos a mejor montaje y efectos de sonido. Para mí uno de mis títulos preferidos del año, quizás no el mejor, pero esa película que no me cansaría nunca de ver.
Sátira política bien urdida, con mala baba, incisiva y con espíritu de denuncia que trata sobre hechos reales y concretamente disecciona la trayectoria política de Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George Bush hijo. Objetivamente es una película ambiciosa, elaborada, bien interpretada, con calado político. Lo que cuenta despierta tu conciencia, te da un respingo y en muchos momentos te pone los pelos de punta al intuir la amoralidad que se cuece en las altas esferas y que se nos escapa (aunque sospechamos) a todos los ciudadanos de a pie. Eso sí, no la recomiendo a todo el mundo, es importante que el tema te atraiga o a lo sumo el cine como instrumento descriptivo porque no se presenta una narración al uso, es más bien un caleidoscopio de escenas, referencias reales, recordatorios históricos empapados de un corrosivo humor negro que te deja literalmente helado. Obtuvo 8 nominaciones en los óscars (película, director, actor principal, actor y actriz de reparto, guión original, montaje y maquillaje) y ganó el de mejor maquillaje
Una de esas películas que uno disfruta más cuando la descubre casualmente sobretodo por su nula distribución en España. Se trata de un western dramático, ambicioso por la cantidad de aspectos que trata, de hechuras clásicas, con una hermosísima fotografía en escenarios naturales, con afán desmitificador, crudo y desesperanzado en muchos momentos, empapado todo él de una tristeza de calado existencial, con un buen reparto. Recuerda por varias cosas lo que hizo Costner con "Bailando con lobos", pero en este caso no queda hueco para la épica ni la esperanza, se denuncia un mundo que fue cruel y despiadado, en el que indios y soldados cometieron atrocidades terribles y en el que el héroe es un individuo torturado por su pasado. Al final su ritmo y la melancolía que late en el relato le terminan perjudicando y se hace algo larga, pero es una película a reivindicar.
**** Titulo original: The fighter. País: EEUU Duración: 115 min. Género: Drama. Interpretación: Mark Wahlberg (Micky Ward), Christian Bale (Dicky Eklund), Amy Adams (Charlene Fleming), Melissa Leo (Alice Ward), Jack McGee (George Ward). Guion: Scott Silver, Paul Tamasy y Eric Johnson; basado en un argumento de Keith Dorrington, Paul Tamasy y Eric Johnson. Producción: David Hoberman, Todd Lieberman, Ryan Kavanaugh, Mark Wahlberg, Dorothy Aufiero y Paul Tamasy. Música: Michael Brook. Fotografía: Hoyte Van Hoytema. Montaje: Pamela Martin. Diseño de producción: Judy Becker. Vestuario: Mark Bridges. Distribuidora: TriPictures. Estreno en USA: 17 Diciembre 2010. Estreno en España: 4 Febrero 2011.
Las películas “de boxeo” les pasa un poco lo mismo que a las de la mafia, que se han hecho tantas que casi podrían considerarse por sí mismas como un género a parte. Evidentemente se han dado todos los enfoques posibles y las hay para todos los gustos así que resulta muy complicado ofrecer un enfoque nuevo o ver un argumento que resulte novedoso o parezca nunca visto.
El director David O. Russell (“Tres reyes”, “Extrañas coincidencias”) se atrevió el año pasado a hacer su película de boxeo apostando por una historia real basada en las vidas de los hermanos Micky Ward y Dicky Eklund y su apuesta acabó siendo premiada con dos óscars (mejor actor y actriz secundaria) y siete nominaciones (a parte de los óscars conseguidos las de mejor película, director, otro de actriz secundaria, guión original y montaje).
Lo curioso es que el boxeo realmente ocupa un segundo plano en todo momento y sería lo que Hitchock llamaría el “McGuffin” argumental que permite al director hablar de otras cosas, las que verdaderamente le interesan. Por así decirlo la acción y los golpes ceden protagonismo a los diálogos y los enfrentamientos personales. Esta película descansa esencialmente sobre una historia de perdedores que tratan de abrirse camino y se centra en una familia disfuncional de los suburbios de Massachussets para hablar no sólo de boxeo sino de relaciones personales, de familia, de ambición, de droga, de afán de superación y su principal baza radica en su capacidad introducir al espectador en una realidad distinta a aquella en la que se mueve habitualmente. En cierto modo me recordó a otra película reciente sobre boxeo “El luchador” de Darren Aranofsky y a otra que no lo es tanto, “Fat city”, una de las películas menos conocidas de John Houston, pero en cambio un magnífico drama también de “perdedores”.
La película creo que no ha funcionado demasiado bien en España antes de los óscars (no había nadie más en la sala cuando yo la vi hace unas semanas) y pienso que quizás tanto el tono realista como el propio argumento no sean del gusto del público mayoritario que acude a las salas; sin embargo merece la pena sobretodo por el extraordinario trabajo desarrollado por los actores. No obstante en Estados Unidos ha sido un éxito indiscutible puesto que durante su primer mes en cartelera ya había triplicado su presupuesto.
Evidentemente todo el mundo recordará dentro de unos años que Christian Bale y Melissa Leo (recuperad si podéis “Río helado” para observar el contraste de actuaciones) ganaron su óscar con esta película; pero pienso que es justo destacar también a Mark Whalberg (un actor que casi siempre está correcto pero del que sólo parece que vemos sus malas actuaciones) y sobretodo a Amy Adams, que a base de magníficos papeles de reparto es de suponer que algún día también consiga la estatuilla dorada.
Le encuentro no obstante dos pegas: el argumento en sí es bastante sencillo y tópico y no hay una historia muy amplia que contar y además asistes a los conflictos personales tan desde tu butaca como a los combates de boxeo así que uno nunca se implica del todo porque realmente no hay una identificación emotiva con ningún personaje. Esto seguramente ha perjudicado a la película en el boca a oreja y provoca que en algún momento durante su visionado se noten altibajos de interés; pero esta película hay que valorarla en su conjunto y precisamente desde la distancia, no sólo como película de boxeo, que casi es lo de menos; no como una drama personal ya que en todo caso serían varios los dramas que se ilustran, sino más bien como testigos de un drama. En ese sentido sí tiene un valor añadido porque nos sitúa con bastante acierto en un contexto, en una situación familiar, en una serie de dramas personales que son el cogollo del relato y que aunque se sientan ajenos resultan realistas y verosímiles.
Dicho ha quedado que las actuaciones de Melissa Leo y Christian Bale son el plato fuerte de la función, incluso mucho más que el propio argumento. La primera incluso no parece ella misma (verla después recogiendo su óscar lo demuestra) y en cuanto a Christian Bale sólo decir que vuelve a adelgazar hasta lo inverosímil como ya hiciera en “The machinist” (película que pasó sin pena ni gloria y que cuando menos resulta impactante por los kilos que llegó a perder, muchos más incluso que ahora) y se transforma en el personaje que interpreta, un tipo noqueado por las drogas pero que encuentra su redención en el boxeo. Quizás sea esto lo más importante de la película y es que demuestra que aunque se caiga en lo más bajo, el deporte y el deseo de alcanzar un sueño en cabeza propia o ajena puede ser el motor que active la ilusión para seguir adelante.
Como curiosidad comentar que Micky y Charlene salen del cine de ver “Belle epoque” (esto sitúa la película en torno a 1993) y ella comenta que no le ha gustado porque es “una jodida película con subtítulos”. Es curioso evidentemente porque salir de ver la película de Fernando Trueba, pero también porque se usa para definir de algún modo a los personajes, su cultura y sus inquietudes.
Para resumir la esencia de la película quiero citar a Oto Rodríguez Marchante, que escribe en ABC, pienso que una de sus frases se ajusta a lo que es la película a la perfección: “A uno le suena la música de esta película, su estribillo, pero la letra es sorprendente”. Su crítica aquí
*** País: USA. Duración: 130 min. Género: Acción, ciencia-ficción. Interpretación: Christian Bale (John Connor), Sam Worthington (Marcus Wright), Moon Bloodgood (Blair Williams), Helena Bonham Carter (Dra. Serena Kogan), Bryce Dallas Howard (Kate Connor), Anton Yelchin (Kyle Reese), Common (Barnes), Jadagrace Berry (Star), Jane Alexander (Virginia), Michael Ironside (general Ashdown), Ivan Gvera (general Losenko), Beth Bailey (Lisa). Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España. Banda Sonora: Danny Elfman Estreno en España: 5 Junio 2009.
Una de las sensaciones casi unánimes que está dejando esta cuarta entrega de "Terminator" es que es espectáculo visual en estado puro, uno paga su entrada, disfruta la pirotecnia visual, se deja llevar por un argumento simplón pero entretenido y al salir del cine olvida la película, es decir, hemos definimos con ello la esencia del cine de acción actual perjeñado por los grandes estudios del otrora glorioso Hollywood y no es poco porque, seamos francos, a todos nos daba mucho miedo el director McQ, que había rodado, nada menos, que las dos entregas de "Los ángeles de Charlie" ¡¡¡Mammmma mía!!!!
El caso es que McQ sí parece que domina la cámara a la hora de impactar visualmente al espectador con las imágenes (fue lo único bueno que hizo con los "Ángeles" y en este caso véase la escena inicial como ejemplo con vistas cenitales incluidas y la sensación de un plano secuencia) y más contando con el fabuloso equipo de la Industrial Light & magic que está detrás de los efectos especiales, sin duda excelentes y muy superiores por ejemplo a aquella primera entrega de James Cameron, aunque en aquel caso poco importaba la limoná mientras hubiera chicha. En este caso hay más limoná que chicha, pero sin duda eso es mejor que la nadería de muchas producciones actuales en las que ni chicha ni limoná. Por su puesto ambas cosas donde si hubo es en ese pedazo de peliculón que es "Terminator 2" y que podría ver una y otra vez con los ojos como platos.
Lo que nos debemos preguntar es si ¿nos conformamos con un correcto director de estudio, que eso es lo que es McQ, que saca adelante una secuela sin aportar gran cosa que no sea continuar hilando los cabos sueltos de la historia de la manera más espectacular posible o pedimos más?. Seguramente el espectador de a pie, quien quiera mera evasión dirá que no sólo se basta sino que le sobra mientras que los seguidores de Cameron, los que un día fuimos reducto de apoyo de esa peli de culto que era "Terminator" diremos que más bien nos falta. Sea como fuere la película puede verse, como poco entretiene y mantiene el listón de "Terminator 3" si no lo supera. En lo que al argumento se refiere pienso que la saga sigue manteniendo una coherencia interna y, al menos, se ha introducido una novedad argumental ambiciosa que entronca con relatos de ciencia-ficción como los de Philip K.Dick o Asimov relativos a los androides y su esencia humana y no digo más, que hay que verlo. Y además se nota un deseo por humanizar la lucha contra las máquinas que es lo que a la postre puede emocionarnos e incrementar el peso específico de películas como ésta en las que esencialmente se propone un espectáculo de acción. Christian Bale como John Connor y muy a mi pesar poco consigue meternos en canción y zarandear nuestro ánimo quizás por carencia de escenas o líneas de diálogo en las que hacerlo (aún es más grave cómo desaprovechan a Bryce Dallas Howard) y en esta ocasión el pastel se lo comen enterito entre Sam Worthington (Marcus) al que ya apuntan como el nuevo Schwarzenegger (mucho decir es eso, por cierto ¿quién dice que el Chuache no sale en esta?) y Anton "Star Trek" Ylechin (Kyle Reese). Pero....lamentablemente el argumento no "rompe" y termina recordando a multitud de películas de las que parece tomar esto o aquello (la guerra contra las máquinas de "Matrix", el desamparo postapocalíptico de "Mad Max", la aparatosidad de "Transformers") y sobretodo, uno se queda un poco como estaba con el único valor añadido respecto a entregas anteriores de saber un poquito más de la historia que nunca se nos terminó de contar.
Creo que James Cameron es un genio y no sólo por cómo filma sino porque sabe elegir muy bien qué contar y que no y cómo hacerlo. Pienso además que "Terminator" y "Terminator 2" tenían la chicha y a los que vienen detrás les queda la limoná de la lucha entre humanos y máquinas y todo consiste en hacerla más o menos gaseosa, con más o menos burbujas. La cuestión es saber si alguien se atreve a dar un paso más allá y no se ciñe sólo a la acción y sabe sobredimensionar el argumento adecuadamente con fuerza dramática o una verdadera atmósfera de terror que es lo que hizo Cameron. McQ y en la entrega anterior Jonathan Mostow se han quedado cerca pero sin conseguirlo.
**** TITULO ORIGINAL: Batman: The Dark Knight DURACIÓN 142 min. PAÍS: Estados Unidos GUIÓN Christopher Nolan, David S. Goyer, Jonathan Nolan (Personajes: Bob Kane) MÚSICA James Newton Howard, Hans Zimmer FOTOGRAFÍA Wally Pfister REPARTO Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine, Gary Oldman, Maggie Gyllenhaal, Morgan Freeman, Eric Roberts, Cillian Murphy, Anthony Michael Hall, Michael Jai White, William Fichtner, Edison Chen, Monique Curnen, Chin Han, Nestor Carbonell, Ritchie Coster, Keith Szarabajka, Colin McFarlane, Joshua Reese, Melinda McGraw, Nathan Gamble, Michael Vieau
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures / Legendary Pictures
Hay que reconocer que “El caballero oscuro” está francamente bien con sus pegas, pocas, que para mí las tiene y luego hablo de ellas.
Lo primero que hay que destacar es que ésta, como en parte ocurrió con “Batman begins”, también de Christopher Nolan, no es propiamente una película de Superhéroes si entendemos por ello la típica película de ficción con mucha acción y con el protagonismo argumental de un héroe y su contrincante. Si esperáis ver eso ésta no es vuestra película y probablemente os defraudará porque es más un drama policiaco que una película de superhéroes con todo lo que ello implica. Estoy hablando del género exclusivamente y no de que una película de superhéroes no pueda ser lo que vemos en ésta.
Irónicamente y teniendo en cuenta ese dato que dice que el público medio que llena ahora las salas de cine tiene catorce años de media de edad, tampoco es una película hecha para ellos dando por hecho que alguien de catorce años va al cine a que le avasallen visualmente con las imágenes y a que le entretengan con un argumento trepidante (sólo generalizo porque siempre hay excepciones). Este Batman es una película para un público al que le guste introducirse en un argumento denso repleto de personajes que interactúan y que tienen intereses diversos y a veces opuestos y que conforman una tupida red de interrelaciones, es una película para alguien que disfrute de la acción pero también de los entresijos de la política y la corrupción y que no se plantee el cine sólo como evasión sino también como forma de expresión y para quien interesa más la dimensión dramática de un protagonista que su dimensión heroica.
Este Batman no es un Batman por así decirlo (quien quiera entenderme lo hará), esta película se llama “El caballero oscuro”, lo cual es una pista de por donde van los tiros, de qué es lo que ha querido hacer Christopher Nolan, que no es otra cosa que dar una dimensión real y dramática a Batman. Por así decirlo no es una película de ficción o no trata de ser sólo eso, procura ir más allá con todo lo bueno y lo malo que eso supone. Mañik, que escribe poquito en Vianews, pero sigue dando magníficas opiniones off the record, me lo ha explicado muy bien esta mañana: la única pega de esta línea de trabajo que se ha impuesto Nolan es que en esta realidad más real que nunca en una adaptación de superhéroes, no caben los superpoderes y por tanto, va a ser difícil ser fiel a los precedentes textuales si se sigue el estilo con algún argumento posterior, aunque si sigue con ello Nolan saldrá indemne porque ya ha demostrado que maneja el asunto a la perfección.
Christopher Nolan ha hecho algo parecido a lo que hizo Tim Burton, pero dándole la vuelta. Ambos han regalado a Batman una expresión cinematográfica de cine de “autor” (de los demás Batman podemos olvidarnos porque eran mero “churro” de productora interesada en hacer caja). Burton optó por dar al universo del superhéroe su particular visión un tanto excéntrica y peculiar de esos tipos que nos parecen poco comunes e introdujo un cierto tono humorístico casi autoparódico en algún momento. Nolan le da la vuelta y convierte a Bruce Wayne en un tipo con una serie de angustias vitales con las que tiene que lidiar y sus películas se convierten en dramas cuyo protagonista es, casualmente un superhéroe. No sé si he explicado bien la diferencia, pero es un detalle muy importante saber entenderla porque condiciona por completo el disfrute y la comprensión de la película.
“El caballero oscuro” comienza con una escena de un robo absolutamente magistral en la que ya quedan al descubierto todas las claves de la película, su fuerza visual, su argumento de impacto, su tono realista y aparece abriéndose paso ante nuestros ojos como un elefante en una cacharrería ese joker único e irrepetible que traza Heath Ledger. Por Dios, rindámonos ante él y no sólo porque su presencia es hipnótica, abrumadora e inolvidable, sino porque es imposible superarla y eso lo ha hecho después de que Jack Nicholson se apuntara en su haber un joker también fantástico en la versión de Tim Burton, aunque bien distinto de éste. Ahora todo el mundo habla bien de Ledger, máxime tras su muerte, y se especula con la casi segura nominación a mejor secundario en los próximos óscars. su fallecimiento ha contribuido a forjar una leyenda que se hará más grande con esta actuación y que ya ha beneficiado a la película en las taquillas seguro, pero ni es casualidad esta pedazo de actuación ni esta película es sólo Ledger (luego hablo de eso). Sólo basta comparar cómo actúa en esta película y como lo hizo en Brokeback mountain, con una interpretación en las antípodas del Joker. Está claro que se ha perdido un gran actor y parece como si toda su energía se hubiera desbordado en este Batman con una presencia fascinante que no dejará a nadie indiferente. Aceptad el reto y probad a apartar la mirada de la pantalla cuando aparece el Joker de Ledger ¡¡¡imposible!!!! Como si de un agujero negro se tratara sus apariciones atrapan toda la atención de todos los espectadores gracias a un milagro de interpretación.
Pero decía que Ledger no es lo único en esta película. Por su puesto que no, ni siquiera a nivel interpretativo porque ahí tenemos ese fabuloso reparto formado por nada menos que Michael Caine, Christian Bale, Morgan Freeman, Aarón Eckhart, Magige Gyllenhall y Gary Oldman y todos ellos magníficos en cada uno de sus papeles con especial mención para mi gusto para Michael Caine y Gary Oldman que también rayan la perfección en sus papeles. No es nada fácil conseguir esto aunque sea un reparto sencillamente maravilloso, porque Nolan tiene que hacer frente a una tupidísima red de interrelaciones y resulta muy complicado mantener un argumento así a flote.
Por aquí llegamos a las “pegas” que yo le veo a la película. Admitiendo que Nolan ha tratado de sacar adelante un guión lleno de hilos argumentales, de temas que van surgiendo, con multitud de acciones y efectos colaterales; admitiendo lo complicadísimo que es hacerlo además dotando al conjunto de un tono realista pero sin olvidar la acción ni el tono épico que en algunos momentos se precisa, creo que en algún momento no ha podido con todo. La película es muy muy muy densa, requiere incluso un visionado atento para “pillar” todo y es exigente porque dura dos horas y media y aún así tengo la sensación que mucho metraje que podría haber hilado todo mejor se ha ido a la basura en la sala de montaje. Quizás el talón de aquiles de Nolan ha sido ser muy ambicioso y querer poder con todo. Lo pienso porque Cilllian Murphy que aparece al principio parece “recortado” en su actuación porque quizás la subtrama de los falsos batman sobrecargaba la película, lo pienso porque el detenimiento narrativo que se vislumbra en las mejores escenas (y hay varias antológicas que no hace falta ni enumerarlas porque sabréis cuáles son cuando veais la película ya que se te erizan todos los pelos del cuerpo. Sólo digo una: la explosión del hospital) no lo mantiene a lo largo de todo el metraje y lo digo porque sobretodo al final parece como si a base de tanto material con el que trabaja Nolan no consiguiera cerrar su película del todo bien. He tenido la sensación de que más que cabos sueltos en el guión, quedaban imágenes sueltas (podéis entenderme un poco si pensáis en la última escena del joker, que uno se queda viendo los créditos esperando una reaparición que no se produce).
En cualquier caso son pegas puramente personales, muy quisquillosas si queréis, las de alguien que le busca las cosquillas a lo que en sí mismo es perfecto o simplemente mi reflexión ante una película que me parece sensacional pero que no siento como redonda quizás por razones puramente subjetivas. Pero, en fin, si habéis entrado en Vianews y mucho más si sois habituales esta película es de visión obligatoria. No sólo os gustará y mucho sino que la recordaréis por mucho tiempo y eso aunque sólo sea porque el Joker de Ledger va a ser una referencia cultural, un icono cinematográfico para siempre, para toda la vida porque desgraciadamente nunca más volveremos a verlo.