El argumento de esta película no debería dejar indiferente a nadie porque, basada en hechos reales, cuenta como el analista de la NSA (la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense), Edward Snowden, antiguamente empleado de la CIA, descubre un día cómo ilegalmente se espía a miles de millones de personas y da a conocer esta información contactando en secreto con los periodistas del periódico "The Guardian" y "The Washington Post". Estamos hablando del año 2013 y después de aquello tuvo que huir de Estados Unidos. Al margen de ello y analizando lo puramente cinematográfico creo que Stone no aprovecha del todo el material que maneja, pero tampoco tuvo que ser fácil armar la película dado su contenido de alto voltaje. Lo que sí hecho de menos es un suspense más poderoso y me hubiera gustado "sufrir" más la circunstancia de un personaje absolutamente entre la espada y la pared. Al final la película resulta un poco larga, algo fría e impacta más por lo que cuenta que por cómo está contada, que no deja de ser algo convencional.
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jueves, 8 de septiembre de 2022
lunes, 3 de junio de 2013
“El vuelo (Flight)” (Robert Zemeckis, 2012)
Denzel Washington enorme en su papel de piloto alcohólico es la principal baza de este correcto drama que resulta un pelín más largo de lo que debería pero que está filmado con la habitual pericia de Zemeckis e ilustra bien sobre lo difícil que es asumir que se tiene un problema de adicción.
***
Título original: Flight.
País: EEUU.
Duración: 138 min.
Género: Drama, alcoholismo
Interpretación: Denzel Washington (Whip Whitaker), Kelly Reilly (Nicole Maggen), Don Cheadle (Hugh Lang), Bruce Greenwood (Charlie Anderson), Brian Geraghty (Ken Evans), Melissa Leo (Ellen Block), John Goodman (Harling Mays), Nadine Velazquez (Katerina), Tamara Tunie (Margaret Thomason), James Badge Dale, Garcelle Beauvais (Deana).
Guión: John Gatins.
Producción: Laurie MacDonald, Jack Rapke, Robert Zemeckis, Steve Starkey y Walter F. Parkes.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía: Don Burgess.
Montaje: Jeremiah O’Driscoll.
Diseño de producción: Nelson Coates.
Vestuario: Louise Frogley.
Distribuidora: Tripictures.
Estreno en USA: 2 Noviembre 2012.
Estreno en España: 25 Enero 2013.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Recomendada para quienes les gusten las películas sobre dramas personales y no hagan ascos a un desarrollo que se toma su tiempo para mostrar la progresiva toma de conciencia del protagonista sobre su problema.
***
Título original: Flight.
País: EEUU.
Duración: 138 min.
Género: Drama, alcoholismo
Interpretación: Denzel Washington (Whip Whitaker), Kelly Reilly (Nicole Maggen), Don Cheadle (Hugh Lang), Bruce Greenwood (Charlie Anderson), Brian Geraghty (Ken Evans), Melissa Leo (Ellen Block), John Goodman (Harling Mays), Nadine Velazquez (Katerina), Tamara Tunie (Margaret Thomason), James Badge Dale, Garcelle Beauvais (Deana).
Guión: John Gatins.
Producción: Laurie MacDonald, Jack Rapke, Robert Zemeckis, Steve Starkey y Walter F. Parkes.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía: Don Burgess.
Montaje: Jeremiah O’Driscoll.
Diseño de producción: Nelson Coates.
Vestuario: Louise Frogley.
Distribuidora: Tripictures.
Estreno en USA: 2 Noviembre 2012.
Estreno en España: 25 Enero 2013.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Recomendada para quienes les gusten las películas sobre dramas personales y no hagan ascos a un desarrollo que se toma su tiempo para mostrar la progresiva toma de conciencia del protagonista sobre su problema.
domingo, 14 de abril de 2013
“Oblivion” (Joseph Kosinski, 2013)
Pocas veces un trailer ha sido más nocivo para una película porque contiene más información de la que convendría saber...ésta es una película de serie B filmada a lo grande. No os engañéis por el trailer y la presencia de Tom Cruise, es mejor verla teniendo eso en cuenta.
Película: Oblivion. AKA: Horizons.
País: EEUU.
Duración: 125 min.
Género: Ciencia-ficción, acción.
Reparto: Tom Cruise (Jack), Olga Kurylenko (Julia), Andrea Riseborough (Victoria), Morgan Freeman (Beech), Nikolaj Coster-Waldau (Sykes), Melissa Leo (Sally), Zoe Bell (Kara).
Guión: Karl Gajdusek y Michael DeBruyn; basado en una novela gráfica de Joseph Kosinski.
Producción: Peter Chernin, Dylan Clark, Barry Levine, Duncan Henderson y Joseph Kosinski.
Música: Anthony Gonzalez y M83.
Fotografía: Claudio Miranda.
Montaje: Richard Francis-Bruce.
Diseño de producción: Darren Gilford.
Vestuario: Marlene Stewart.
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en España: 12 Abril 2013.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Recomendada para amantes de la ciencia-ficción que aún esperan que el género evolucione hacia nuevos rumbos y propuestas.
Recomendada para amantes de la ciencia-ficción que aún esperan que el género evolucione hacia nuevos rumbos y propuestas.
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lunes, 7 de marzo de 2011
"The fighter" (David O. Russell, 2010)
****Titulo original: The fighter.
País: EEUU
Duración: 115 min.
Género: Drama. Interpretación: Mark Wahlberg (Micky Ward), Christian Bale (Dicky Eklund), Amy Adams (Charlene Fleming), Melissa Leo (Alice Ward), Jack McGee (George Ward).
Guion: Scott Silver, Paul Tamasy y Eric Johnson; basado en un argumento de Keith Dorrington, Paul Tamasy y Eric Johnson.
Producción: David Hoberman, Todd Lieberman, Ryan Kavanaugh, Mark Wahlberg, Dorothy Aufiero y Paul Tamasy.
Música: Michael Brook.
Fotografía: Hoyte Van Hoytema.
Montaje: Pamela Martin.
Diseño de producción: Judy Becker.
Vestuario: Mark Bridges.
Distribuidora: TriPictures.
Estreno en USA: 17 Diciembre 2010.
Estreno en España: 4 Febrero 2011.
Las películas “de boxeo” les pasa un poco lo mismo que a las de la mafia, que se han hecho tantas que casi podrían considerarse por sí mismas como un género a parte. Evidentemente se han dado todos los enfoques posibles y las hay para todos los gustos así que resulta muy complicado ofrecer un enfoque nuevo o ver un argumento que resulte novedoso o parezca nunca visto.
El director David O. Russell (“Tres reyes”, “Extrañas coincidencias”) se atrevió el año pasado a hacer su película de boxeo apostando por una historia real basada en las vidas de los hermanos Micky Ward y Dicky Eklund y su apuesta acabó siendo premiada con dos óscars (mejor actor y actriz secundaria) y siete nominaciones (a parte de los óscars conseguidos las de mejor película, director, otro de actriz secundaria, guión original y montaje).
Lo curioso es que el boxeo realmente ocupa un segundo plano en todo momento y sería lo que Hitchock llamaría el “McGuffin” argumental que permite al director hablar de otras cosas, las que verdaderamente le interesan. Por así decirlo la acción y los golpes ceden protagonismo a los diálogos y los enfrentamientos personales. Esta película descansa esencialmente sobre una historia de perdedores que tratan de abrirse camino y se centra en una familia disfuncional de los suburbios de Massachussets para hablar no sólo de boxeo sino de relaciones personales, de familia, de ambición, de droga, de afán de superación y su principal baza radica en su capacidad introducir al espectador en una realidad distinta a aquella en la que se mueve habitualmente. En cierto modo me recordó a otra película reciente sobre boxeo “El luchador” de Darren Aranofsky y a otra que no lo es tanto, “Fat city”, una de las películas menos conocidas de John Houston, pero en cambio un magnífico drama también de “perdedores”.
La película creo que no ha funcionado demasiado bien en España antes de los óscars (no había nadie más en la sala cuando yo la vi hace unas semanas) y pienso que quizás tanto el tono realista como el propio argumento no sean del gusto del público mayoritario que acude a las salas; sin embargo merece la pena sobretodo por el extraordinario trabajo desarrollado por los actores. No obstante en Estados Unidos ha sido un éxito indiscutible puesto que durante su primer mes en cartelera ya había triplicado su presupuesto.
Evidentemente todo el mundo recordará dentro de unos años que Christian Bale y Melissa Leo (recuperad si podéis “Río helado” para observar el contraste de actuaciones) ganaron su óscar con esta película; pero pienso que es justo destacar también a Mark Whalberg (un actor que casi siempre está correcto pero del que sólo parece que vemos sus malas actuaciones) y sobretodo a Amy Adams, que a base de magníficos papeles de reparto es de suponer que algún día también consiga la estatuilla dorada.
Le encuentro no obstante dos pegas: el argumento en sí es bastante sencillo y tópico y no hay una historia muy amplia que contar y además asistes a los conflictos personales tan desde tu butaca como a los combates de boxeo así que uno nunca se implica del todo porque realmente no hay una identificación emotiva con ningún personaje. Esto seguramente ha perjudicado a la película en el boca a oreja y provoca que en algún momento durante su visionado se noten altibajos de interés; pero esta película hay que valorarla en su conjunto y precisamente desde la distancia, no sólo como película de boxeo, que casi es lo de menos; no como una drama personal ya que en todo caso serían varios los dramas que se ilustran, sino más bien como testigos de un drama. En ese sentido sí tiene un valor añadido porque nos sitúa con bastante acierto en un contexto, en una situación familiar, en una serie de dramas personales que son el cogollo del relato y que aunque se sientan ajenos resultan realistas y verosímiles.
Dicho ha quedado que las actuaciones de Melissa Leo y Christian Bale son el plato fuerte de la función, incluso mucho más que el propio argumento. La primera incluso no parece ella misma (verla después recogiendo su óscar lo demuestra) y en cuanto a Christian Bale sólo decir que vuelve a adelgazar hasta lo inverosímil como ya hiciera en “The machinist” (película que pasó sin pena ni gloria y que cuando menos resulta impactante por los kilos que llegó a perder, muchos más incluso que ahora) y se transforma en el personaje que interpreta, un tipo noqueado por las drogas pero que encuentra su redención en el boxeo. Quizás sea esto lo más importante de la película y es que demuestra que aunque se caiga en lo más bajo, el deporte y el deseo de alcanzar un sueño en cabeza propia o ajena puede ser el motor que active la ilusión para seguir adelante.
Como curiosidad comentar que Micky y Charlene salen del cine de ver “Belle epoque” (esto sitúa la película en torno a 1993) y ella comenta que no le ha gustado porque es “una jodida película con subtítulos”. Es curioso evidentemente porque salir de ver la película de Fernando Trueba, pero también porque se usa para definir de algún modo a los personajes, su cultura y sus inquietudes.
Para resumir la esencia de la película quiero citar a Oto Rodríguez Marchante, que escribe en ABC, pienso que una de sus frases se ajusta a lo que es la película a la perfección: “A uno le suena la música de esta película, su estribillo, pero la letra es sorprendente”. Su crítica aquí
El director David O. Russell (“Tres reyes”, “Extrañas coincidencias”) se atrevió el año pasado a hacer su película de boxeo apostando por una historia real basada en las vidas de los hermanos Micky Ward y Dicky Eklund y su apuesta acabó siendo premiada con dos óscars (mejor actor y actriz secundaria) y siete nominaciones (a parte de los óscars conseguidos las de mejor película, director, otro de actriz secundaria, guión original y montaje).
Lo curioso es que el boxeo realmente ocupa un segundo plano en todo momento y sería lo que Hitchock llamaría el “McGuffin” argumental que permite al director hablar de otras cosas, las que verdaderamente le interesan. Por así decirlo la acción y los golpes ceden protagonismo a los diálogos y los enfrentamientos personales. Esta película descansa esencialmente sobre una historia de perdedores que tratan de abrirse camino y se centra en una familia disfuncional de los suburbios de Massachussets para hablar no sólo de boxeo sino de relaciones personales, de familia, de ambición, de droga, de afán de superación y su principal baza radica en su capacidad introducir al espectador en una realidad distinta a aquella en la que se mueve habitualmente. En cierto modo me recordó a otra película reciente sobre boxeo “El luchador” de Darren Aranofsky y a otra que no lo es tanto, “Fat city”, una de las películas menos conocidas de John Houston, pero en cambio un magnífico drama también de “perdedores”.
La película creo que no ha funcionado demasiado bien en España antes de los óscars (no había nadie más en la sala cuando yo la vi hace unas semanas) y pienso que quizás tanto el tono realista como el propio argumento no sean del gusto del público mayoritario que acude a las salas; sin embargo merece la pena sobretodo por el extraordinario trabajo desarrollado por los actores. No obstante en Estados Unidos ha sido un éxito indiscutible puesto que durante su primer mes en cartelera ya había triplicado su presupuesto.
Evidentemente todo el mundo recordará dentro de unos años que Christian Bale y Melissa Leo (recuperad si podéis “Río helado” para observar el contraste de actuaciones) ganaron su óscar con esta película; pero pienso que es justo destacar también a Mark Whalberg (un actor que casi siempre está correcto pero del que sólo parece que vemos sus malas actuaciones) y sobretodo a Amy Adams, que a base de magníficos papeles de reparto es de suponer que algún día también consiga la estatuilla dorada.
Le encuentro no obstante dos pegas: el argumento en sí es bastante sencillo y tópico y no hay una historia muy amplia que contar y además asistes a los conflictos personales tan desde tu butaca como a los combates de boxeo así que uno nunca se implica del todo porque realmente no hay una identificación emotiva con ningún personaje. Esto seguramente ha perjudicado a la película en el boca a oreja y provoca que en algún momento durante su visionado se noten altibajos de interés; pero esta película hay que valorarla en su conjunto y precisamente desde la distancia, no sólo como película de boxeo, que casi es lo de menos; no como una drama personal ya que en todo caso serían varios los dramas que se ilustran, sino más bien como testigos de un drama. En ese sentido sí tiene un valor añadido porque nos sitúa con bastante acierto en un contexto, en una situación familiar, en una serie de dramas personales que son el cogollo del relato y que aunque se sientan ajenos resultan realistas y verosímiles.
Dicho ha quedado que las actuaciones de Melissa Leo y Christian Bale son el plato fuerte de la función, incluso mucho más que el propio argumento. La primera incluso no parece ella misma (verla después recogiendo su óscar lo demuestra) y en cuanto a Christian Bale sólo decir que vuelve a adelgazar hasta lo inverosímil como ya hiciera en “The machinist” (película que pasó sin pena ni gloria y que cuando menos resulta impactante por los kilos que llegó a perder, muchos más incluso que ahora) y se transforma en el personaje que interpreta, un tipo noqueado por las drogas pero que encuentra su redención en el boxeo. Quizás sea esto lo más importante de la película y es que demuestra que aunque se caiga en lo más bajo, el deporte y el deseo de alcanzar un sueño en cabeza propia o ajena puede ser el motor que active la ilusión para seguir adelante.
Como curiosidad comentar que Micky y Charlene salen del cine de ver “Belle epoque” (esto sitúa la película en torno a 1993) y ella comenta que no le ha gustado porque es “una jodida película con subtítulos”. Es curioso evidentemente porque salir de ver la película de Fernando Trueba, pero también porque se usa para definir de algún modo a los personajes, su cultura y sus inquietudes.
Para resumir la esencia de la película quiero citar a Oto Rodríguez Marchante, que escribe en ABC, pienso que una de sus frases se ajusta a lo que es la película a la perfección: “A uno le suena la música de esta película, su estribillo, pero la letra es sorprendente”. Su crítica aquí
UN AVISO: EL TONO ÉPICO DEL TRAILER ENGAÑA
martes, 23 de febrero de 2010
“Río helado” (Courtney Hunt, 2008)
****Guión: Courtney Hunt.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 97 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Melissa Leo (Ray Eddy), Misty Upham (Lila), Charlie McDermott (T.J.), Mark Boone Junior (Jacques Bruno), Michael O'Keefe (Trooper Finnerty), Jay Klaitz (Guy Versailles), John Canoe (Bernie), Dylan Carusona (Jimmy), Michael Sky (Billy), Nancy Wu (Chen Li).
Producción: Heather Rae y Chip Hourihan.
Música: Peter Golub y Shahzad Ali Ismaily.
Fotografía: Reed Morano.
Montaje: Kate Williams.
Diseño de producción: Inbal Weinberg.
Vestuario: Abby O'Sullivan.
Estreno en USA: 1 Agosto 2008.
Estreno en España: 4 Septiembre 2009.
“Río helado” (Frozen river) pasó sin pena ni gloria por los cines españoles, víctima de una campaña de distribución prácticamente nula y es un buen ejemplo de las películas que se “pasan” sin ver mereciendo la pena porque no logran tener el apoyo mediático preciso, váyase usted a saber por qué.
Particularmente no conozco a nadie que la haya visto, ni he escuchado o visto nada sobre ella que no haya sido lo que yo mismo me he preocupado en rebuscar y todo porque suelo hacerlo con aquellas películas que tienen alguna nominación para los óscars (en este caso estaba nominada Melissa Leo como mejor actriz y Courtney Hunt como mejor guionista en los óscars del 2009). Las películas que nomina la Academia de Hollywod no siempre son las mejores, pero no suelen defraudar, su lista es un buen punto de partido, una buena referencia.
Se trata de una ópera prima y lo es de una realizadora que, además, firma el guión.
La película va sobre una mujer (Ray), que queda prácticamente en la miseria al cuidado de sus dos hijos mientras su marido, aficionado a las apuestas, la abandona tras una pelea familiar. En situación al límite, con una casa destartalada, en mitad del frío invierno de una localidad fronteriza cercana a Québec, Ray tiene que ingeniárselas para subsistir y lo hace aceptando la oferta de dinero fácil que le hace Lila Littlewolf, una chica de la reserva mohawk, para lo que tendrán que trasladarse diariamente sobre un río helado.
“Río helado” es una película de corte realista y trata sobre una problemática real, lo que hoy en día se ha convertido en cine de segunda fila porque no “vende” tanto como el fantástico, la acción y los efectos especiales....por así decirlo el mundo del cine ha vuelto sus preferencias del revés. Lo que se valoraba en los 70’s y primeros 80’s ha pasado a un segundo término y lo que se denostaba (el cine de evasión) ha ocupado el lugar preferencial y hombre, ni una cosa ni la otra. Hay películas como “Río helado” que merecen la pena porque plantean asuntos que nos son más cercanos por el mero hecho de ser reales. En este caso es la problemática de una madre “coraje” que tiene que hacer frente a su situación traspasando la frontera de la ley. Pese a ello no es un dramón (impresionante e ilustrativa es esa primera escena en la que se ve un primer plano de Melissa Leo, con la cara descompuesta llena de arrugas y ojeras en la que caen un par de lágrimas sin llanto, que son la mejor demostración de dolor interno pero a la vez determinación por seguir adelante), más bien se trata de una película con un cierto suspense, el que provoca la incertidumbre de saber qué le va a pasar a la mujer y a sus hijos y se adentra en terreno de película “criminal” o “policiaca” con ciertos toques “costumbristas”.
A esta película la hacen diferente su planteamiento, su humanidad y dos aspectos definitorios de su identidad: la localización geográfica (que es tan protagonista de los hechos como lo era en “Fargo”) y los temas de la inmigración (desdoblado también hacia la situación de los pueblos indios) y de la descomposición familiar. Estoy seguro que por ello, hace veinte años, esta película habría sido mucho más importante de lo que lo ha sido en los tiempos que corren.
También destacar que fue la vencedora en el Festival de Sundance, un festival que surgió como iniciativa de Robert Redford para premiar a los nuevos talentos del cine norteamericano independiente y que ha sido el vehículo que nos ha permitido descubrir pequeñas maravillas como “Precious” (ganadora el año pasado), “Man on wire”, “Thirteen”, “American splendor” o “Los hermanos McMullen” entre otras.
En definitiva un título interesante, por encima de la media del cine norteamericano, pero olvidado por las salas, lo cual siempre hace “simpática” a nuestros ojos a cualquier película que lo merezca como ésta.
Particularmente no conozco a nadie que la haya visto, ni he escuchado o visto nada sobre ella que no haya sido lo que yo mismo me he preocupado en rebuscar y todo porque suelo hacerlo con aquellas películas que tienen alguna nominación para los óscars (en este caso estaba nominada Melissa Leo como mejor actriz y Courtney Hunt como mejor guionista en los óscars del 2009). Las películas que nomina la Academia de Hollywod no siempre son las mejores, pero no suelen defraudar, su lista es un buen punto de partido, una buena referencia.
Se trata de una ópera prima y lo es de una realizadora que, además, firma el guión.
La película va sobre una mujer (Ray), que queda prácticamente en la miseria al cuidado de sus dos hijos mientras su marido, aficionado a las apuestas, la abandona tras una pelea familiar. En situación al límite, con una casa destartalada, en mitad del frío invierno de una localidad fronteriza cercana a Québec, Ray tiene que ingeniárselas para subsistir y lo hace aceptando la oferta de dinero fácil que le hace Lila Littlewolf, una chica de la reserva mohawk, para lo que tendrán que trasladarse diariamente sobre un río helado.
“Río helado” es una película de corte realista y trata sobre una problemática real, lo que hoy en día se ha convertido en cine de segunda fila porque no “vende” tanto como el fantástico, la acción y los efectos especiales....por así decirlo el mundo del cine ha vuelto sus preferencias del revés. Lo que se valoraba en los 70’s y primeros 80’s ha pasado a un segundo término y lo que se denostaba (el cine de evasión) ha ocupado el lugar preferencial y hombre, ni una cosa ni la otra. Hay películas como “Río helado” que merecen la pena porque plantean asuntos que nos son más cercanos por el mero hecho de ser reales. En este caso es la problemática de una madre “coraje” que tiene que hacer frente a su situación traspasando la frontera de la ley. Pese a ello no es un dramón (impresionante e ilustrativa es esa primera escena en la que se ve un primer plano de Melissa Leo, con la cara descompuesta llena de arrugas y ojeras en la que caen un par de lágrimas sin llanto, que son la mejor demostración de dolor interno pero a la vez determinación por seguir adelante), más bien se trata de una película con un cierto suspense, el que provoca la incertidumbre de saber qué le va a pasar a la mujer y a sus hijos y se adentra en terreno de película “criminal” o “policiaca” con ciertos toques “costumbristas”.
A esta película la hacen diferente su planteamiento, su humanidad y dos aspectos definitorios de su identidad: la localización geográfica (que es tan protagonista de los hechos como lo era en “Fargo”) y los temas de la inmigración (desdoblado también hacia la situación de los pueblos indios) y de la descomposición familiar. Estoy seguro que por ello, hace veinte años, esta película habría sido mucho más importante de lo que lo ha sido en los tiempos que corren.
También destacar que fue la vencedora en el Festival de Sundance, un festival que surgió como iniciativa de Robert Redford para premiar a los nuevos talentos del cine norteamericano independiente y que ha sido el vehículo que nos ha permitido descubrir pequeñas maravillas como “Precious” (ganadora el año pasado), “Man on wire”, “Thirteen”, “American splendor” o “Los hermanos McMullen” entre otras.
En definitiva un título interesante, por encima de la media del cine norteamericano, pero olvidado por las salas, lo cual siempre hace “simpática” a nuestros ojos a cualquier película que lo merezca como ésta.
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