miércoles, 8 de septiembre de 2010

“The karate kid” (Harald Zwart, 2010)


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Países: USA y China.
Duración: 140 min.
Género: Acción, artes marciales, drama.
Interpretación: Jackie Chan (Sr. Han), Jaden Smith (Dre Parker), Taraji P. Henson (Sherry).
Guión: Christopher Murphey; basado en un argumento de Robert Mark Kamen.
Producción: Jerry Weintraub, Will Smith, Jada Pinkett Smith, James Lassiter y Ken Stovitz.
Música: James Horner.
Fotografía: Roger Pratt.
Montaje: Joel Negron.
Diseño de producción: François Séguin.
Vestuario: Han Feng.
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España.
Estreno en USA: 11 Junio 2010.
Estreno en España: 27 Agosto 2010.


Han pasado 26 años desde que Ralph Macchio hiciera la película de su vida y un montón de chavalillos anduviéramos puliendo cera y dando patadas al aire a la pata coja ¿Quién lo diría? El primer “Karate kid” se estrenó en 1984 y fue un bombazo sobretodo entre el público infantil y juvenil porque su director, John G. Avildsen, fue muy cuco y se sacó de la chistera una reformulación en clave adolescente de su mayor éxito, “Rocky” para hacer “magia” en la taquilla y embolsarse unos cuantos dólares. Evidentemente aquel primer “Karate kid” era un producto esencialmente comercial, pero tenía e incluso hoy sigue teniendo su encanto.

Ahora ha sido Will Smith, de acuerdo con su mujer Jada Pinkett Smith quienes han puesto en marcha un remake muy inteligente para ir lanzando la carrera cinematográfica del hijo de ambos, Jaden (lo pudimos ver anteriormente en la emotiva “En busca de la felicidad” junto a su padre). Si algo queda claro es que Will Smith sabe muy bien lo que se hace, su trayectoria le avala y los proyectos en los que se embarca suelen salirle bien a todos los niveles, así que por qué no echar una mano a su peque y lo mejor es que, como es un tipo que nos cae francamente bien (¿hay alguien a quien caiga mal Will Smith?) hasta nos alegramos de que así sea. La guinda de la promoción la pusieron padres e hijos junto a Jackie Chan (otro que cae de maravilla) el pasado 27 de agosto en el programa “El hormiguero” con Pablo Motos y si alguien tenía dudas sobre si ver o no la película, se le quitaron por pura empatía, tras una emisión que tuvo altísimos índices de audiencia.



Vista la película, refrendar que es para los chavales de ahora lo que en su día fue el primer Karate Kid, con algunas ventajas: manteniendo las virtudes de la película de John G. Avildsen, es además una película visualmente atractiva gracias al desarrollo del argumento en China (lograron filmar incluso en la Ciudad Prohibida y La Gran Muralla, cosa que no ocurría desde hace muchísimos años y para lo que parece que fue esencial Jackie Chan); está muy bien desarrollada y logra mantener el interés de principio a fin; cuenta argumentalmente con más temas de fondo como la adaptación a una cultura distinta, las relaciones madre-hijo o niño estadounidense-niña china; la violencia escolar y el poso dramático del pasado del personaje de Jackie Chan (Sr. Han) y, además de todo ello estoy convencido que Jaden Smith y Jackie Chan empatizan con el espectador mucho más de lo que en su día lo hacían Ralph Macchio y Pat Morita (aunque ojo porque Morita fue nominado al óscar como mejor secundario, a ver si también lo consigue Jackie Chan).



Viéndolo con perspectiva cinematográfico-empresarial el matrimonio Smith se apunta un gran tanto. Dirige y controla los comienzos del retoño y además se asegura un éxito comercial. Si te gustó The Karate Kid, te va a gustar esta película y si la ves es muy probable que te lleves a tus hijos o que la recomiendes a la chavalería, así que la taquilla está más que asegurada. Lo dicho, Will Smith sabe muy bien lo que se hace.

La historia es más bien simple, trata de un chaval de Detroit que va con su madre a vivir a China y que en su proceso de adaptación choca con el matón del cole, contra el que habrá de competir en un torneo de Karate. Argumentalmente es una película simplona, pero lo que importa en ella es su capacidad para entretener y emocionar y en eso el equipo al completo es una garantía. Ya lo esperábamos de Will Smith, un maestro en eso de hacernos reír, entretenernos o enternecernos y lo intuíamos de Jaden, pero la sorpresa en esta ocasión es que Jackie Chan se pone serio y también lo hace muy bien.

Creo que es una película que merece verse, no defrauda, cumple y te hace sonreír, soltar la lagrimita y emocionarte. Hay que ir al cine a verla, Will Smith lo merece, Jaden Smith lo merece y Jackie Chan lo merece.





martes, 7 de septiembre de 2010

“Porky’s” (Bob Clark, 1982)

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Título original: Porky´s
País: EEUU, Canadá
Género: Comedia juveil
Duración: 94
Guión: Bob Clark
Fotografía: Paul Zaza e Carl Zittrer
Música: Reginald H. Morris
Producción: Don Carmody, Bob Clark
Distribuidora: Twentieth Century Fox
Reparto: Dan Monahan (Pee Wee), Mark Herrier (Billy), Wyatt Knight (Tommy), Roger Wilson (Mickey), Cyril O’Reilly (Tim), Tony Ganios (Meat), Kaki Hunter (Wendy), Kim Cattrall (Honeywell), Nancy Parsons (Balbricker), Scott Colomby (Brian Schwartz), Boyd Gaines (Coach Brakett), Doug McGrath (Coach Warren), Susan Clark (Cherry Forever), Art Hindle (Ted Jarvis), Wayne Maunder (Cavanaugh)....


Recientemente he revisitado “Porky’s”, una película de los 80’s de las que podríamos llamar “gamberras” como también lo fueron “Despedida de soltero”, “Desmadre a la americana” o lo han sido más recientemente “American party” o la muy recomendable “Resacón en las Vegas”, vamos un género, altamente atractiva para adolescentes con ganas de farra y las hormonas revueltas.

Trata sobre un grupo de amigos “en celo” en un colegio mayor en Florida en los años 50 aunque el protagonista es Pee Wee (Dan Monahan), un chaval obsesionado con perder la virginidad. Los ingredientes os los podéis imaginar: humor grueso, el sexo como leit motiv, reparto coral con un grupo de chavales un tanto “desmandados” y todo el rosario de tópicos que enseguida se nos pueden ocurrir: los chulitos del colegio, el salido que no se come una rosca, el guaperas sobradamente dotado, las estrechas.....es decir, si nos ponemos serios y exigentes nada para tomarse muy en serio por más que sea como “Rebelde sin causa”, “American graffiti” o “Grease” pero en plan gamberrada.

Pero hete aquí que la recuperación de estos títulos tiene a veces un cierto encanto. Desde luego un encanto primario, básico, basado más en la nostalgia y el recuerdo que otros de tiempos ya lejanos. Admitámoslo, todos hemos pasado por la etapa de las hormonas revueltas con mayor o menor impacto personal, todos hemos sido en mayor o menor grado como los protagonistas y todos llevamos un gamberro latente dentro que controlamos con más o menos acierto y no digo nada, si estamos precisamente en ese momento. Películas como “Porky’s” no las tomamos en serio, pero tienen algo de liberación, son gamberradas para descargar tensiones. Y bueno, no estamos ante una comedia “calentona” cualquiera, hay que reconocer que tanto la factura como el guión son aceptables y que este título es en cierto modo uno de los pioneros del género.

En un país autorreprimido como era España antes de la democracia os podéis imaginar lo que era una película como “Porky’s” en su día, allá por 1982, el no va más. Hoy ya no es tan transgresora ni tan “gamberra”, ha sido superada por otras películas, aunque sigue funcionando como comedia y tiene varias escenas realmente divertidas (la de los mirones en las duchas de las chicas es ya mítica, pero tiene más) aunque utilice un tipo de humor que está en las antípodas de los elegantes Ernest Lutbisch, Billy Wilder o Woody Allen. Considero que hay un tipo de cine para cada momento y para cada persona y el humor sea grueso o elegante funciona o no lo hace y en “Porky’s” creo que lo consigue. También se puede destacar de la película que se muestra a favor del compañerismo; que pone en entredicho una educación estirada poco comprensiva con los problemas de una edad difícil y que ridiculiza el racismo, los prejuicios y un modo de vida machista y autoritario.

No estamos ante una gran película, ni mucho menos, pero con el paso del tiempo ha entrado a formar parte en lugar privilegiado de la minúscula videoteca de comedias gamberras adolescentes que de vez en cuando nos gusta recordar. No sé si podríamos definirla entonces como una película de culto, pero en cierto modo sí lo es.

Como curiosidades decir que:

- Está considerada una película canadiense porque la productora era de Canadá y según esos términos ha sido durante mucho tiempo la película más taquillera de este país

- Aparece la hoy conocida por "Sexo en Nueva York", Kim Cattral, haciendo de profesora de gimnasia y que es protagonista de una de las escenas más recordadas de la película.

- Susan Clark (la prostituta) y Alex Karras (el policía hermano de Porky's) fueron dos habituales de la TV norteamericana que se reunieron posteriormente en la serie cómica "Webster".

lunes, 6 de septiembre de 2010

“Aguirre, la cólera de Dios” (Werner Herzog, 1972)

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País: Alemania
Guión. Werner Herzog
Música: Popol Vuh
Sonido: Herbert Prasch
Fotografía: Thomas Mauch
Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus
Efectos especiales : Juvenal Herrera y Miguel Vázquez
Reparto: Klaus Kinski (Lope de Aguirre), Helena Rojo (Inés), Del Negro (Brother Gaspar de Carvajal), Ruy Guerra (Don Pedro de Ursua), Peter Berling (Don Fernando de Guzmán), Cecilia Rivera (Flores), Daniel Ades (Perucho), Edward Roland (Okello)
Productores:Daniel Camino, Werner Herzog, Hans Prescher, Lucki Stipetic

“Aquí la naturaleza es violenta y brutal…solo veo fornicación, asfixia, estrangulación, la lucha por la supervivencia, el crecimiento y la putrefacción. Hay mucha miseria, pero es la misma miseria que nos rodea a todos. Los árboles están en la miseria y también los pájaros. No cantan, gritan de dolor. Mirándolo bien hay un tipo de armonía. Es la armonía del asesinato fascinante y colectivo. Lo estoy diciendo lleno de admiración por la selva. No la odio. La quiero. La quiero mucho. Pero la quiero en contra de mi sano juicio.” (Werner Herzog)


Es curioso como pasa el tiempo y modifica algunas apreciaciones que en su día parecían definitivas. Lo digo porque esta película, del alemán Werner Herzog, se consideró en su día una pequeña joya del cine alemán (y lo sigue siendo, pero hay que matizarlo), circunscrita en lo que podríamos llamar “cinema verité”. Por supuesto no ha dejado de ser un referente, pero lo que en su día tuvo de singular propuesta hoy no lo es ya tanto puesto que se ha impuesto un tipo de cine similar en cierto modo, en el que la cámara parece ser un miembro más de la historia y va de aquí allá siendo testigo de los acontecimientos sin buscar el preciosismo visual, utilizando luz natural y transmitiendo al espectados o procurándolo al menos sensaciones similares a las que debieron vivir los protagonistas de la historia.

“Aguirre, la cólera de Dios” parte del diario de fray Ginés de Carvajal y hace una reconstrucción personal y particular de la búsqueda de El dorado, emprendida por la cuenca del Amazonas (río Marañón concretamente) en 1560 por Pedro de Ursúa y sus homnres, que vivieron todo tipo de contratiempos y penalidades debido a las dificultades geográficas que encontraron al remontar el río y los conflictos derivados de su ambición personal. Carlos Saura también haría su propia versión en 1988 con Omero Antonutti como Lope de Aguirre, mucho más atractiva visualmente, pero también menos realista.

Lo que pretende Werner Herzog es ante todo ser fiel a cómo debió ser aquella aventura, a las dificultades acometidas por la expedición española, intenta que lo que se vea en pantalla sea lo mismo que hubiéramos visto de habernos encontrado allí, evita escenas y diálogos preparados para el divertimento del público, pretende lo contrario, que su película sea casi como un documento llegado de 1560, así que lo que vemos es un pseudodocumental, los diálogos no siempre son significativos y relevantes, los protagonistas de la historia hablan, discuten, comentan lo que está pasando y la cámara simplemente “mira” a lo que pasa.

El centro de atención en todo momento, por supuesto, un Klaus Kinski inconmensurable en el papel de Lope de Aguirre, desarrollando uno de los personajes por el que se hizo famoso, llenando la pantalla con sus ojos saltones de loco (ideales para representar a Aguirre) y demostrando ser una fuerza más de la naturaleza como el propio río, como los animales, el viento o el sol mismo, imponiéndose como un titán por encima del resto de actores, focalizando todo el interés de la película.



No es de extrañar que esta película influyera en cierto modo a Francis Ford Coppola en “Apocalypse now”, hay muchos aspectos argumentales, temáticos e incluso estilísticos coincidentes, pero sobretodo pienso que lo que seguramente más llamó la atención a Coppola fue el tono inquietante del relato de Herzog (punteado brillantemente con una curiosa banda sonora ejecutada solo con melotrón y guitarra eléctrica por el grupo de rock progresivo Popol Vuh). También me ha parecido que hay mucho de Herzog en el cine de Terence Mallick, sobretodo en “La delgada línea roja” y sin lugar a dudas en “El nuevo mundo”, con la que guarda mucha proximidad estilística.

La película dura lo justo, hora y media, más se hubiera hecho pesado porque hay que tener en cuenta que a Herzog no le preocupa en absoluto que su cámara se demore con determinadas escenas, ni siquiera contemplando el fluir del agua del río durante unos segundos y a lo largo de su desarrollo es poco lo que se cuenta más allá de la lucha contra el barro, la selva o el enfrentamiento entre los soldados, pero en cualquier caso es una película interesante, permite hacerse idea de que la historia seguramente no es exactamente como nos la cuentan o la imaginamos. A fin de cuentas los conquistadores españoles eran hombres con sus vicios y virtudes y frente a otras versiones ésta apuesta por mostrarnos sus vergüenzas, su ambición, sus deseos más íntimos y oscuros, cosa que nunca está de más para relativizar lo que dicen los libros de historia, a menudo contados por los vencedores y salpicados de un cierto barniz de épica.


Trailer de "Todo lo que tú quieras" (2010)

Trailer de "Adele y el misterio de la momia"

“Origen (Inception)” (Christopher Nolan, 2010)

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Título original: Inception.
Guión: Christopher Nolan.
País: Reino Unido.
Duración: 150 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, thriller.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Cobb), Ken Watanabe (Saito), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Marion Cotillard (Mal), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Cillian Murphy (Robert Fischer), Tom Berenger (Browning), Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash), Pete Postlethwaite (Maurice), Dileep Rao (Yusuf).
Producción: Christopher Nolan y Emma Thomas.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.
Vestuario: Jeffrey Kurland.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en Reino Unido: 16 Julio 2010.
Estreno en España: 6 Agosto 2010.

A nadie medianamente informado, la haya visto o no, se le escapa que “Origen” es la película del momento y sin duda va ser uno de los títulos de referencia de este año 2010. En los comentarios de la crítica con los que suelen autopromocionarse algunas películas se han podido leer cosas como éstas:

“Un tremendamente excitante thriller de ciencia ficción que es tan inquietante como parece. Este es un entretenimiento popular con una pegada tan intensa y desconcertante que te tendrá preocupado sobre si será seguro cerrar los ojos por la noche” (Kenneth Turan: Los Angeles Times)

“En un verano lleno de remakes, precuelas y secuelas, llega ‘Inception’, fácilmente la película con la idea más original en años (…) En ocasiones, la originalidad tiene un coste mental: al final, te encontrarás completamente exhausto” (Kirk Honeycutt: The Hollywood Reporter)

“Con ‘Inception’, el director y guionista Christopher Nolan no sólo afianza su estatus como el director más innovador de Hollywood, sino que ha creado un género audaz: el thriller noir surrealista” (Claudia Puig: USA Today)

“Si las películas son sueños compartidos, entonces Christopher Nolan es, seguramente, uno de los soñadores más creativos de Hollywood, tal y como prueba su brillantísima ‘Inception’” (Justin Chang: Variety)

“Es completamente original, cortada por un nuevo patrón, y con todo está estructurada sobre las bases del cine de acción, por lo que sientes que tiene (aún si cabe) más sentido del que de por sí tiene” (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

"Un alucinante espectáculo cuasi definitivo (...) Una suma de brillantez que propone un mucho y exige un mínimo al espectador (...)" (Fausto Fernández: Fotogramas)

Se esté más o menos de acuerdo con todo ello, yo lo estoy en gran parte, está claro que “Origen” no es una película más, su visionado impacta y sólo por ello ya merece la pena. No estoy de acuerdo en que sea el “Matrix” de la década, pero sí es cierto que Christopher Nolan, su director, abre nuevas vías expresivas y argumentales con ella y que, seguramente, va a influir a otros títulos venideros.

Después de “Memento”, “Insmonia”, “Batman begins”, “El truco final” y “El caballero oscuro” Nolan se había situado en un privilegiado lugar en el olimpo de los mejores directores del momento. Todas sus películas se contaban por éxitos de crítica y público, así que su siguiente proyecto y más después de los dos óscars y ocho nominaciones que cosechó “El caballero oscuro”, se esperaba con ansia y expectación y lo mejor es que, pese a ello, no sólo no ha defraudado sino que se ha superado a sí mismo, lo cual no es fácil porque, no lo olvidemos, “Origen” es una película de acción y evasión, con todo lo que ello conlleva, con el estigma que sufren estas películas de ser productos de segunda fila (el entretenimiento siempre ha sido arte de segunda o ni siquiera se ha considerado como tal). Christopher Nolan está demostrando que se puede hacer un blockbaster y que también sea cine de calidad, posea un guión brillante y en conjunto sea una obra muy trabajada y merecedora de todos los aplausos. Esto tampoco es nuevo, lo han hecho muchos otros antes como John McTiernan, Steven Spielberg, Peter Jackson, James Cameron y un largo etcétera de directores pero cada gran película del cine de acción ha de celebrarse como un gran hito porque a fin de cuentas el cine es arte y espectáculo y películas como “Origen” concilian ambos.

Hay dos características esenciales que creo que diferencian esta película del resto: la primera es que es una experiencia única, jamás vivida con antelación y la segunda es que deja una profunda huella porque terminas de verla exhausto, impresionando, con las imágenes y el argumento fluyendo en tu cerebro como un torrente de agua que se te escapa de las manos. El símil que se me ocurre es a nivel físico el final de la montaña rusa, cuando sales de la atracción y el cuerpo te ha dado un vuelco, pero es que además el argumento también te exige un esfuerzo a nivel mental para encajar las piezas, con lo cual te quedas noqueado, preguntándote si tu interpretación final es correcta (cada cual tendrá la suya, el final es abierto adrede) y con ganas de volverla a ver para comprobar si todo cuadra......curioso, reflexionad sobre ello, se parece a “Perdidos”, exige un espectador implicado y participe, te invita a construir tu propia teoría y a defenderla, pero para ello tienes la sensación de que necesitas más visionados ¡¡¡Han inventado una nueva televisión y un nuevo cine, aquel que te obliga a volver a ver la serie o la película en cuestión para enriquecer tu experiencia y fortalecer tus impresiones, para disfrutar los pequeños detalles, infinitos, que van desfilando por delante de ti y que en primera instancia pueden no apreciarse.

Creo que por todo ello la concepción de la película es brillante y que el guión (por cierto, también de Nolan) es una obra catedralicia llena de recovecos y concebida a modo de muñecas rusas, que es algo que siempre resulta complejo e impacta, mucho más si se juega con los sueños y la realidad como en este caso. No sé a quién leí u oí (creo que Oti Rodríguez Marchante) que este guión hace que el de “Memento” sea un juego de niños y es cierto.

No me apetece hablar mucho del argumento, creo que lo mejor es ver la película y disfrutarla con los menos datos posibles pero sí adelantar que Leonardo de Caprio (Cobb) es un agente que trabaja introduciéndose en los sueños de los demás para descubrir sus más profundos secretos; pero esta tarea no es fácil, a menudo hay que usar trampas para que el asaltado no descubra el juego y despierte y eso complica las operaciones en la historia que se nos cuenta y nos complica nuestro papel como espectadores porque debemos identificar realidades y sueños y ya adelanto, no es fácil, la película entera es un enorme juego que nos obliga a estar en vilo y a prestar atención hasta al más mínimo detalle (se llame “tótem” o se llame montaje).

El debate está servido una vez vista la película, hay pistas que llevan a unas conclusiones sobre lo que se ve y que no todo el mundo va a interpretar del mismo modo, pero esa es la principal baza de esta película, que te obliga a participar y a tomar partido. Normalmente el espectador se siente halagado cuando le hacen participe del argumento a través de un final abierto porque significa que el director no te toma por tonto. Todas las interpretaciones valen, cada cual puede tener la suya y ser válida aunque seguramente Christopher Nolan ha construido la película con una personal que puede convertirse en el objetivo de los espectadores más ambiciosos (para ellos un consejo: fijaros en las conversaciones entre Leonardo di Caprio y Michael Caine (Miles), fijaros en la importancia de los pequeños detalles y fijaros en las expresiones de los personajes al final de la película.

Uno de los aspectos que me parecen más interesantes en “Origen” es como los recursos fílmicos contribuyen más que nunca a sobredimensionar la película. El montaje en esta ocasión (una maravilla por cierto) es crucial porque es el lenguaje del cine pero en esta película forma parte también del lenguaje de los sueños. Reflexionad sobre esto: ¿Por qué es difícil identificar la realidad de los sueños en “Origen”? Respondo: lo es porque el montaje de la película hace que no sepamos si estamos en un sueño o en la realidad hasta que no vemos algo inverosímil y eso se usa como un recurso argumental. A parte el hecho mismo de jugar con lo onírico permite que todo lo que sale en pantalla sea posible y coherente, lo que da rienda suelta a un despliegue de efectos visuales y sonoros sencillamente apabullante (¡¡¡¡Por Dios, id a ver esta película al cine, no será igual en la televisión de vuestras casas!!!!) Una vez más Hans Zimmer nos deja KO con una banda sonora que junto al sonido y las imágenes nos clava literalmente en la butaca como si de verdad estuviéramos bajando por la montaña rusa a toda velocidad. Es tal el espectáculo audiovisual en el tramo final sobretodo que uno casi necesita coger aire tras cada escena (al final el recurso de la furgoneta cayendo a cámara lenta, ya la veréis, casi viene bien y todo para tomarse un respiro).

Y, por supuesto, para los que quieran verle más pies al gato está siempre de fondo aquello de que la vida es sueño (a Calderón de la Barca le hubiera encantado esta película) o que el cine es sueño o ya puestos que la vida es cine y al contrario. Para quien quiera irse de madre intelectualmente la película da muchísimo juego, tiene fondo y trasfondo, te ahoga en sus vericuetos y si te hundes en ellos no te saca de allí ni “la patada”. ¡¡¡Qué grande la chorrada de “la patada”!!!! La noche que vi “Origen” soñé con ella y desperté con una, no con una patada literal, sino con una como las de la película.....creo que no se puede decir nada mejor sobre el impacto que tuvo en mí.

Por supuesto recomiendo la película a todo el mundo, es una experiencia única y merece la pena verla, disfrutarla y tener una opinión propia. Garantizo que puede gustar más o menos pero es difícil que deje indiferente y eso aún en el rarísimo y extrañísimo caso de que los actores no convenzan, me extrañaría, están todos a gran altura aunque por supuesto me quedo con Leonardo Di Caprio, siempre efectivo, siempre interesante, siempre atrapando nuestro interés y eso que me da la sensación de que está infravalorado aún con el pedazo de filmografía que se está haciendo el amigo.

Veremos qué premios cosecha “Origen”, auguro unos cuantos. ¡¡¡Qué grande Christopher Nolan!!!!!

domingo, 5 de septiembre de 2010

“Harper’s island” (2008-2009)

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Directores: Ari Schlossberg (Creador), Sanford Bookstaver, Rick Bota, Steve Boyum
País: Estados Unidos
Guionistas: Ari Schlossberg, Jeffrey Bell, Tyler Bensinger, Robert Levine, Christine Roum
Productores: Jeffrey Bell, Tyler Bensinger, Jill E. Blotevogel, Grace Gilroy, Keira Morrisette, Ari Schlossberg, Dan Shotz, Robert Sizemore, Lindsay Sturman, Jon Turteltaub, Karim Zreik
Música: David Lawrence
Fotografía: Robert McLachlan
Montaje: Jonathan Chibnall, Monty DeGraff, David Handman
Reparto: Elaine Cassidy (Abby Mills), Christopher Gorham (Henry Dunn), Matt Barr (Christopher 'Sully' Sullivan), Gina Holden (Shea Allen), Katie Cassidy (Trish Wellington), Cassandra Sawtell (Madison Allen), Brandon Jay McLaren (Danny Brooks), C.J. Thomason (Jimmy Mance), Jim Beaver (Sheriff Charlie Mills), Cameron Richardson (Chloe Carter), Adam Campbell (Cal Vandeusen), Claudette Mink (Katherine Wellington), Amber Borycki (Beth Barrington), Dean Chekvala (J.D. Dunn), Ali Liebert (Nikki Bolton), Beverley Elliott (Maggie Krell), Chris Gauthier (Malcolm Ross), Callum Keith Rennie (John Wakefield)

Harper’s island fue creada por Ari Schlossberg para su emisión en la CBS durante la temporada 2008-09 en la que comenzó bastante bien con unos shares de audiencia aceptables hasta que se desplomó en el capítulo cuatro coincidiendo con un cambio de día de emisión del jueves al sábado (nunca llegaré a comprender esta manía de las televisiones que estoy seguro que resulta contraproducente aunque si lo hacen por algo será, en España se empezó a emitir en Telecinco y acabó en La Siete). El caso es que el descenso de espectadores provocó la decisión de cerrar la serie con sólo trece episodios, atando todos los cabos sueltos argumentales propuestos (para nosotros como espectadores, mucho mejor).

Comencé a ver recientemente la serie y también la he terminado en pocos días. La valoración global no es mala, la verdad es que va in crescendo y te deja un buen sabor de boca al final, aunque inicialmente cuesta engancharse (tampoco era muy recomendable probar justo después de “Lost”, las comparaciones son odiosas), no me sorprende que bajara la audiencia en los primeros episodios porque le cuesta “arrancar” y quizás invierte demasiado tiempo en la presentación de personajes demorando un poquito más de lo necesario lo que de verdad impacta, que es el asunto policial, el thriller, la acción propiamente dicha. Creo que es en el episodio seis cuando realmente llegas al punto más alto de la montaña rusa y desde ese momento subes y bajas por ella queriendo ver más y más hasta que acaba.

El argumento a grosso modo va de una boda que se celebra en la isla de Harper donde años atrás un asesino llamado John Wakefield mató a seis personas entre las que se encontraba la madre de la protagonista, Abby Mills, una de las invitadas al enlace. No digo más, se trata de verla y disfrutarla.

Ya digo que los primeros episodios son de presentación, cuesta un poco cogerle el punto a la serie y, aunque en todos los capítulos muere al menos una persona, no es ni el componente terrorífico ni la acción los principales condimentos de los primeros argumentos por lo que hay que tener un poco de paciencia hasta que, por fin, se desata la acción y quedamos atrapados por completo.

La serie tiene una factura muy cuidada, especialmente la fotografía y aprovecha bastante bien los escenarios naturales y los ambientes nocturnos para crear la atmósfera requerida. Los guiones no me parecen brillantes, pero sí que tratan de hilar todos los flecos, que son muchos, porque es una serie coral con más de veinte personajes a los que se presta atención y todo queda atado y explicado con aceptable coherencia (siempre hay “peros” en una producción de estas características, aunque en líneas generales todo “cuadra” bien). Para mi gusto sólo una pega y es que se puede anticipar el final con un poco de picardía, pero si uno ha visto mucho thriller es inevitable creo yo y lo importante no es eso, sino a fin de cuentas, pasar el rato, ya que esta serie es fundamentalmente un producto de evasión y entretenimiento. Desde luego uno puede avanzar cosas, puede entrever otras, pero sorpresas haylas y bastantes, lo cual tampoco está nada mal en una serie de este género.



Como toda serie los personajes tienen una importancia crucial, a fin de cuentas son los que hacen que uno se enganche o no lo haga. En los capítulos iniciales de presentación creo que el principal handicap es que los personajes que a la postre nos van a interesar quedan un poco perdidos entre el resto con lo que la intensidad y el interés se diluyen un poco, pero conforme la serie avanza van apareciendo en primer plano los protagonistas y desde ese preciso momento la serie mejora. En especial los últimos cinco episodios más o menos ya se centran en los personajes principales y como espectadores sufrimos la tensión, el miedo y la acción con ellos. Actores y actrices que destacaría son Elaine Cassidy (Abby Mills), Christopher Gorham (Henry Dunn), Matt Barr (Christopher 'Sully' Sullivan) y por supuesto Callum Keith Rennie (guiño a los seguidores de “Battlestar galáctica”, ya sabréis por qué).

Otro aspecto curioso es que la serie hace un amplio despliegue de personajes que inicialmente no caen demasiado bien. Los personajes son, en general, chicos y chicas “guapos”, de clase acomodada (la serie tiene al comienzo un cierto toque happy y pijales al estilo del “Melrose place” de la primera temporada que no le beneficia mucho) contrapuestos a otros más “hippies”, más "rarillos", góticos podríamos decir, uno casi termina poniéndose del lado del asesino “deseando” (es un decir) que el siguiente en caer sea el o la pijales guaperas bob@ de turno e incluso hay algún personaje claramente negativo (la novia y su padre resultan especialmente odiosos al principio); pero tras la presentación vamos conociendo mejor a todos, se asientan nuestras preferencias y comienza a desarrollarse la empatía necesaria para que el thriller funcione. Y sin duda lo mejor es eso, el suspense y el clima de terror que bebe de títulos ya clásicos como “El silencio de los corderos”, “Se lo que hicisteis el último verano”, “Viernes 13” o en cierto modo y salvando las distancias “Twin peaks”.

En definitiva, una serie recomendable por el hecho de estar cerrada, de contar con un guión que ata todos sus flecos y de proponer trece episodios de unos treinta y cinco minutos que son pura evasión y entretenimiento. El visionado merece la pena y tengo la sensación por lo que se dice y comenta en foros que puede llegar a ser una serie de culto por aquello de no ser muy conocida. En lo que a mí respecta he de reconocer que ha superado bastante mis expectativas iniciales.



“Airbender, el último guerrero” (M. Night Shyamalan, 2010)


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Título original: The last Airbender.
País: EEUU.
Duración: 105 min.
Género: Acción, aventuras, fantástico.
Reparto: Noah Ringer (Aang), Nicola Peltz (Katara), Jackson Rathbone (Sokka), Dev Patel (príncipe Zuko), Seychelle Gabriel (princesa Yue), Aasif Mandvi (comandante Zhao), Shaun Toub (Iroh), Cliff Curtis (Ozai).
Guión: M. Night Shyamalan; basado en la serie animada “Avatar: The last Airbender”, creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko.
Producción: M. Night Shyamalan, Sam Mercer y Frank Marshall.
Música: James Newton Howard.
Fotografía: Andrew Lesnie.
Montaje: Conrad Buff.
Diseño de producción: Philip Messina.
Vestuario: Judianna Makovsky.
Distribuidora: Paramount Pictures Spain.
Estreno en USA: 2 Julio 2010.
Estreno en España: 6 Agosto 2010.

Definitivamente es imposible defender más a M. Night Shyamalan a toda costa. Ya había costado con “La joven del agua” y algo menos con “El incidente”, pero todo lo que en su día fueron halagos con “El sexto sentido”, “El protegido” y con “Señales” han terminado convirtiéndose en “peros”, que con esta última “Airbender, el último guerrero” son ya unánimes. El caso es que a mí, particularmente, es un director que hasta ahora me había convencido y en el que aún sigo creyendo, le veo algo especial, pero es que su última película es indefendible.

Puntualizo ahora y doy más precisión a mi comentario. No creo que Shyamalan haya dejado de ser un director interesante, pero sí creo que se ha traicionado a sí mismo, que pienso que es lo peor que podía hacer. Da la sensación como si los reveses de la crítica, no tanto de público (sus películas salvo “La joven del agua” que sí fue un resbalón importante no han ido tan mal en taquilla) le hubieran convencido de que debía dar un giro a su cine. Hasta ahí bien, se puede aceptar, pero lo que no es lógico es que renuncies a tí mismo, a tu estilo, a tus señas de identidad, a lo que hace que tu cine, bueno o malo, sea diferente. Pienso yo, vamos.

Shyamalan en esta ocasión ha querido ir a lo fácil y demostrar a los estudios que también sabe hacer caja y sabemos que ha sido él el responsable porque es el director, pero además firma el guión y ha puesto dinero para la película como coproductor junto a Frank Marshall y Sam Mercer. Se ha dejado de juegos con el fuera de plano, se ha dejado de experimentos visuales y narrativos, ha renunciado en gran parte al suspense que caracteriza todas sus narraciones y se ha concentrado en una historia que, en teoría, debería funcionar por sí sola y en las escenas de acción como único leit motiv de su película y bueno, sí, ha conseguido una película entretenida, veraniega, visualmente impactante en muchos momentos, pero también fallida. En esta ocasión Shyamalan sí ha naufragado y pienso que ha sido así porque ha renunciado a sí mismo y ha intentado hacer algo que, admitámoslo, se le da peor, se le da mal o ¿acaso no chirrían muchas escenas de acción, especialmente las que están desarrolladas a cámara lenta?

La película está basada en la serie manga “Avatar, the last airbender” (le han cambiado el título para no enfrentarse a comparaciones con la película de James Cameron) que obtuvo un importante éxito en Estados Unidos a través del canal Nickelodeon y que, al parecer, descubrieron con regocijo los hijos de Shyamalan convenciéndole para que hiciera la versión fílmica así que ya aviso, estamos ante una trilogía que seguramente el director planificó como su tabla de salvación económico-artística, ya veremos como le sale. Dudo mucho que se descabalgue a Shyamalan de las continuaciones por dos razones: es el alma mater de la saga y además él toma un tercio de las decisiones, no se va a rendir, así que dependiendo de cómo funcione en taquilla estamos asistiendo quizás a su defunción fílmica, aunque aún espero que se dé cuenta de sus errores.

La trama argumental da juego, nos cuenta la historia de Aang, un chico destinado a ser el nuevo Avatar, un ser capaz de hablar con los espíritus y a través de ellos controlar los cuatro elementos, pero de modo muy similar a los lamas y al budismo, ha de aprender a dominar sus poderes y debe cobrar consciencia de su importancia par dar equilibrio a un mundo que sin él está en guerra, amenazado por la nación del fuego, que quiere imponerse a las demás.

Ya digo que el mero argumento de la serie puede entretener y más teniendo en cuenta que los efectos especiales impactan en muchas escenas. A ojos no muy exigentes la película puede servir, pero siéndolo, hay infinidad de peros y pegas que podríamos ir enumerando, hagámoslo con unas pocas:

¿por qué eliminar el leve tono cómico de la serie pretendiendo dar más dramatismo e intensidad al argumento si al final no lo tiene? Parece que la película pretendiera ser épica, pero es todo menos eso.

¿quién ha hecho tan horrible casting? (el mejor de la función es sin duda el maestro del fuego, Shaun Tobb; Ang, Noah Ringer y el príncipe Zuko, Dev Patel pueden pasar; pero es que Katara, Incola Peltz y Sokka, Jackson Rathbone están para sacrificarlos y podrían ser importantes para justificar los actos de Aang).

¿por qué no ha aprovechado Shyamalan para proporcionar suspense al relato como sólo él sabe hacer (el final no me vale, me pareció incluso chapucero acabar así porque no hay una justificación narrativa a esa conclusión, parece sacado de la manga para sorprender sin más)?

¿por qué no se ha aprovechado mejor la relación entre los personajes para hacer la película más emotiva, más emocionante, más intensa?

¿por qué la narración en sí de los acontecimientos, la explicación de los porqués de cada personaje están tan descuidado y solo parece importar las escenas de acción?

Estamos sin duda ante una gran ocasión perdida, ante una película que está muy por debajo de lo que podría haber sido. No debe valernos que es entretenida y que el envoltorio es atractivo (música, efectos, escenas de acción), eso no es lo que debería ser, tendría que resultar trepidante, emocionante, espectacular y no lo es y esta vez sí, esta vez creo que el principal responsable es M. Night Shyamalan, nunca pensé que llegaría a decir esto. Sigo confiando en él porque su filmografía le avala y es dispone de una buena renta, pero cada vez resulta más difícil hacerlo. Más que esperar temo ya la continuación.

jueves, 26 de agosto de 2010

“Al borde del peligro” (Otto Preminger, 1950)


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Título Original: Where the Sidewalk Ends
Año: 1950
Nacionalidad: Estados Unidos
Intérpretes: Dana Andrews, Gene Tierney, Gary Merrill, Bert Freed, Tom Tully, Karl Malden
Guión: Rex Connor
Música: Cyril Mockridge
Fotografía: Joseph LaShelle
Productora: 20th Century Fox
Duración: 92 minutos



Esta es una de esas películas que no son muy conocidas, que nadie señala en las enciclopedias de cine y que ni siquiera los cinéfilos incluyen en sus listas de preferidas, pero que hacen grande la filmografía de un director o a un género, en este caso a Otto Preminger y el cine negro.

Otto Preminger es un gran director de policiaco y cine negro, como demuestran títulos como “Cara de ángel”, “Anatomía de un asesinato” o “Laura” y también es el responsable de otras grandes películas como “Río sin retorno”, “El hombre del brazo de oro”, “Éxodo”, “Carmen Jones” o “El cardenal”.

“Al borde del peligro” se basa en la novela “Night cry” y repite la pareja protagonista de “Laura”, Dana Andrews y Gene Tierney y aunque es un título menor o, como poco, menos intenso que aquel, mantiene la elegancia en la puesta en escena con una atmósfera muy apropiada, lograda en gran parte por el director de fotografía, Joseph Laselle, también responsable de la de “Laura”.

El argumento de la película gira en torno a Max Dixon (Dana Andrews), un policía degradado por sus malos modos con los delincuentes en la ciudad de Nueva York, que se topa con una difícil situación cuando un caso se le complica en el preciso momento en que ascienden a un nuevo teniente (Karl Malden). No doy más detalles del argumento para que cada cual lo descubra por sí mismo, pero sí decir que, como es habitual en el género el protagonista se ve atrapado en un dilema ético y tiene que hacer auténticos equilibrios en la cuerda floja que separa lo correcto y lo incorrecto, lo que está dentro o fuera de la ley.

Sin duda lo mejor de la película es su desarrollo narrativo, perfectamente ajustado, interesante y significativo en todo momento. Por explicarlo llanamente no falta ni sobra nada, la película tiene un metraje idóneo (hora y media) y en cada escena y cada toma se da la información precisa que como espectadores necesitamos para seguir la trama. Y por supuesto, el dilema moral, es el fuerte de la película y del género ¿Qué haríamos nosotros en el caso de encontrarnos en la situación del protagonista?

No funciona tan bien la película en algún otro aspecto, en concreto no me convence del todo la relación entre Morgan Taylor (Gene Tierney) y Max Dixon, es como si le faltara intensidad y el componente puramente dramático quedara aliviado; quizás porque el guión no desarrolla adecuadamente las escenas entre ellos o porque los actores no están a la altura de otras ocasiones (en este sentido creo que el recuerdo de “Laura” les perjudica aunque a decir verdad, Dana Andrews, con una actuación algo inexpresiva consigue no obstante, que su personaje nos enternezca de algún modo), el caso es que lo puramente policiaco es superior al resto. Y con esto sólo pongo un “pero” que evita que hablemos de la enésima obra maestra del género.

En cualquier caso es una buena película, injustamente olvidada, y que conviene reivindicar por lo bien desarrollada, por la atmósfera que se respira en ella, por la magnífica presentación de ambientes y personajes (fabulosos todos los secundarios), por lo bien desgranados que están los acontecimientos y por la excelente planificación de tomas (destacar en este sentido los magníficos primeros planos y lo bien que se sitúa la cámara en todo momento como cuando se ve entrar el coche en el ascensor o se indica que una casera no llega a ser fiel testigo porque se encuentra dormida).

Muy interesante película

miércoles, 25 de agosto de 2010

Trailer de "Somewhere" (Sophia Coppola, 2010)

Trailers - Takers (2010)

Grandes escenas - Primera plana (Billy Wilder, 1974)

Grandes escenas - Cuatro bodas y un funeral

Grandes escenas - Braveheart

“Un hombre soltero” (Tom Ford, 2009)


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Título original: A single man.
País: EEUU
Duración: 99 min.
Género: Drama.
Interpretación: Colin Firth (George), Julianne Moore (Charley), Matthew Goode (Jim), Nicholas Hoult (Kenny), Ginnifer Goodwin (Sra. Strunk), Teddy Sears (Sr. Strunk), Jon Kortajarena (Carlos), Paulette Lamori (Alva), Ryan Simpkins (Jennifer).
Guión: Tom Ford y David Scearce; basado en la novela de Christopher Isherwood. Producción: Tom Ford, Chris Weitz, Andrew Miano y Robert Salerno.
Música: Abel Korzeniowski y Shigeru Umebayashi.
Fotografía: Eduard Grau.
Montaje: Joan Sobel.
Diseño de producción: Dan Bishop.
Vestuario: Arianne Phillips.
Distribuidora: Aurum.
Estreno en USA: 11 Diciembre 2009.
Estreno en España: 12 Febrero 2010.

Sorprendente ópera prima cuya mayor virtud es su sensibilidad y su intenso halo melancólico, obtenido a través de un suave ritmo narrativo, una envolvente banda sonora de Abel Korzeniowski (recuerda en cierto modo el estilo de Patrick Doyle) y una magnífica fotografía que juega con el color y la intensidad oscilando según el estado anímico del protagonista y, por supuesto, con un Colin Firth en auténtico estado de gracia interpretativo, capaz de transmitir a la perfección el poso de tristeza que anida en su personaje.

La película se sitúa en Los Ángeles en la época de la crisis de los misiles cubanos (1962), una ciudad en la que puede verse un gran póster de “Psicosis” ante el que el protagonista conversa con el personaje que interpreta el modelo español Jon Kortajarena y lo indico porque es una escena especialmente icónica. Colin Firth interpreta al profesor George Falconer, un profesor universitario que atraviesa una crisis personal tras la muerte de su pareja, Jim (Mathew Goode). Su apoyo tradicionalmente ha sido su amiga y confidente Charley (Julianne Moore), pero George está casi rendido porque no consigue ver con claridad su futuro.

Evidentemente estamos ante un drama personal en el que se entremezclan recuerdos con el momento presente y en el que los diálogos tienen un especial protagonismo, siempre entre dos personajes, en situaciones íntimas y en un tono en el que tienen cabida incluso las reflexiones existenciales, pero a pesar de ello la película no se hace lenta ni pesada gracias principalmente a unas interpretaciones magníficas (junto a Firth y a Moore, que están espléndidos, yo añadiría al joven Nicholas Hoult, en el papel de Kenny, que soporta excepcionalmente los primeros planos más complicados) y también a una magnífica adaptación de la novela original de Christopher Isherwood (creador tambien de “Cabaret”) que han escrito el director y David Scearce.

Al margen de la historia en sí del protagonista, que es desde luego la columna vertebral del relato hay un poso existencial en esta película que permite reflexionar sobre varios temas: por encima de todo el amor, valorado en esta ocasión desde la perspectiva de homosexualidad, tratada en esta ocasión con un profundo respeto y sensibilidad, haciéndola comprensible hasta para el más reacio; lo vacío de una vida sin amor (en el mejor diálogo de la película George asegura “Sabes, lo único que ha hecho que todo valga la pena son esas veces en las que de verdad he podido conectar con otro ser humano); el conflicto entre la rendición y la esperanza (“Unas cuantas veces en mi vida he experimentado momentos de una claridad meridiana, en los que durante unos breves segundos, el silencio ahoga el ruido y puedo sentir en lugar de pensar y todo parece muy definido y el mundo claro y fresco como si todo acabara de nacer”) o el miedo (George les explica a sus alumnos “El miedo está conquistando el mundo, el miedo se está utilizando como herramienta de manipulación en nuestra sociedad, es la forma de los políticos de vender políticas y para los publicistas de vendernos cosas innecesarias, pensad en ello, el miedo a ser atacados, el miedo a que haya comunistas acechando en cada esquina, el miedo a que un pequeño país caribeño que no cree en nuestra forma de vida represente un peligro para nosotros, el miedo a que la cultura negra se extienda por el mundo, el miedo a la caderas de Elvis Presley, tal vez ese sea un miedo real....el miedo a que el mal aliento destroce nuestra vida social, el miedo a hacerse viejo y estar solo”.

Lo más sorprendente y a la vez el mérito más evidente de Tom Ford es conseguir que un argumento como el de esta película atrape nuestro interés y además posea la sensibilidad que emana en todo momento y además lograrlo en la que es tu primera película, aunque el verdadero milagro en este caso me parece la actuación de Colin Firth y no porque sea mal actor sino por lo grandioso que está. Firth ganó el premio a mejor actor en el Festival de Venecia y fue nominado el mejor óscar, que finalmente ganó Jeff Bridges por “Corazón salvaje”.

En cualquier caso una película en la antítesis de la épica y la acción, un drama que ante todo pretende ser lírico y emotivo y con un estilo refinado, muy próximo a la estética del spot de colonias (lógico por otra parte, el director viene del mundo de la moda y trabajaba para Gucci). Cada género y cada película tiene su público, ésta ha de verse en calma, a la cálida luz de una lámpara en una atmósfera apacible y dispuesto a dejarse llevar por dramas íntimos.

Trailer de "You will meet a tall dark stranger" (2010)

Trailer de "Monsters" (2010)

Trailer de "Fair game" (2010)