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lunes, 17 de febrero de 2025

"La virgen roja" (Paula Ortiz, 2024)

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#NajwaNimri #AlbaPlanas #AixaVillagrán #PatrickCriado #CineEspañol #CineDrama 

Fernando Fernán Gómez ya había contado la tóxica relación entre Hildegart Rodríguez y su madre en "Mi hija Hidelgart" (1977) centrándose sobretodo en las circunstancias dramáticas que desembocaron en el atroz crimen. Ahora Paula Ortiz retoma esos hechos reales y aprovecha unos mayores medios de producción para recrear la época y hablar también sobre el contexto, una España en un momento social y político muy tenso en el que, a contracorriente de los círculos en los que se movían (entre ellos el partido socialista), Hildegart y su madre reivindicaron el papel de la mujer en la política y el conocimiento. Sin renunciar al choque de personalidades de madre e hija, que también se explora aprovechando el tirón interpretativo de las dos actrices protagonistas, Paula Ortiz es muy ambiciosa y busca ahondar también en la trama romántica, pero sobretodo contar el trasfondo cultural y social que envuelve a la tragedia de esta historia y lo hace, una vez más en su cine, cuidando mucho una puesta en escena que termina siendo tan protagonista como la propìa narración. Muchas cosas para una película que cumple bastante bien con lo que pretendía y que merece la pena ver. Consiguió los Goyas a mejor dirección artística y diseño de vestuario y fue nominada también a mejor dirección, actriz de reparto, canción, maquillaje y peluquería, sonido y efectos visuales.

martes, 24 de enero de 2023

"Argentina 1985" (Santiago Mitre, 2022)

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#SantiagoMitre #RicardoDarín #PeterLanzani
Minuciosa película sobre el juicio contra los altos mandos de la dictadura argentina (1976-1981) de Jorge Rafael Videla y centrada en el abogado Julio Stressera y su equipo, encargados de reunir pruebas con las que demostrar los abusos cometidos por aquel gobierno. Basada en dramáticos hechos reales mezcla sucesos históricos, recreaciones del contexto socio-político y situaciones laborales o familiares tratando de explicarnos a un mismo tiempo lo que es público y lo privado. La trama político-judicial es densa, la ambientación trata de ser fiel y el reparto coral (Darín aquí sólo es uno más) permite aborda muchas cosas, siempre con el monstruo del poder acechando y el suspense de la investigación y el desenlace (para quien no los conozca) latiendo en todo momento. La película no siempre es fácil de ver, se llena de nombres y referencias, pero se palpa vocación por estar cerca del público, de hablarle desde una posición reconocible y cercana, el punto de vista toma partido y evita profundizar en complejidades, sólo las sugiere. La sensación final tras el visionado es grata, quizás no tanto como lo hubiera sido en manos de otro director que hubiera querido impactar emocionalmente más en los espectadores (se podría haber hecho), pero se entiende su deseo por no cargar en exceso las tintas en lo emotivo, al fin y al cabo lo importante es recordar el episodio histórico o acercarlo a quien no lo conoce y en eso la película cumple perfectamente.

martes, 20 de diciembre de 2022

"The Crown" (Temporada 3, 2019)

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#seriesTV #TheCrown #OliviaColman #TobiasMenzies #HelenaBonham-Carter #JoshO'Connor

Cuando la serie parecía asentada tras su magnífica segunda temporada sus creadores se lanzaron al autodesafío máximo de cambiar el reparto al completo para mostrar el paso del tiempo. Como espectador el cambio te rechina en el primer capítulo, pero conforme te adaptas a los nuevos actores comprendes la genialidad del proyecto y sólo cabe reconocer que Olivia Colman (reina Isabel), Tobias Menzies (Felipe de Edimburgo), Helena Bonham-Carter (princesa Margarita) o Josh O'Connor (príncipe Carlos) son todo un acierto. La temporada avanza entre 1964 y 1977 con otra gran selección de asuntos de interés en cada capítulo arrancando con la elección del laborista Harold Wilson como nuevo primer ministro. Es además una de las señas de identidad de esta serie, que cada capítulo es diferente a la anterior, pone el foco en un asunto o personaje distinto y te ofrece un suceso histórico o personal de máximo interés sin perder nunca de vista el contexto general. en esta temporada me gustaron especialmente el incidente en el pueblo minero, el complot interno, la formación de Carlos en Gales, cómo afecta el viaje a la luna en Felipe de Edimburgo y los primeros apuntes de la relación entre Carlos y Camila Shand. Como siempre todo sobredimensionado por una puesta en escena exquisita.

lunes, 25 de noviembre de 2019

"Los jinetes del alba" (Vicente Aranda, 1990)

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Mini serie de 5 capítulos de RTVE  con notable presupuesto que en su día que Pilar Miró encargó a Vicente Aranda a partir de la novela homónima de Jesús Fernández Santos y que el director rodó como si fuera una película de más de cuatro horas. Relata los turbulentos acontecimientos de la España entre 1922 y 1936 en Asturias, en torno al balneario de las Caldas, lugar donde confluyeron obreros y ricos acomodados, revolucionarios y nacionales. Con una magnífica banda sonora de José Nieto que empapa la historia de melancolía, cuenta no sólo los tiras y aflojas de una sociedad española en conflicto y al borde de la guerra civil, sino también la historia de Marián, como su madre dispuesta a todo por regentar el balneario donde sirve. Sobretodo la serie funciona muy bien describiendo ambientes y la intrahistoria de Marián, con los habituales toques eróticos, tremendistas y a veces excéntricos del director, no tanto recreando lo histórico, pero el resultado es notable y la serie se sigue con interés y cuenta con un interesante reparto.

martes, 19 de noviembre de 2019

"Becket" (Peter Glenville, 1964)

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En un alarde de recreación de época este drama histórico ilustra la relación entre Enrique II de Inglaterra y su amigo Tomas Becket allá por el siglo XII. Se trata de una obra de agudísimos y certeros diálogos, por momentos próxima al teatro, que no desaprovecha las ventajas del cine para conseguir una esmeradísima ambientacíón y que contrapone dos fuertes personalidades mediante dos actores de carácter que están magníficos (O'Toole y Burton). El choque de intereses entre Estado e Iglesia, la desconfianza entre normandos y sajones, el conflicto entre dos amigos con una visión distinta del mundo y el poder está perfectamente explicado y ofrece un visionado apasionante. La única pega es que la duración se alarga hasta las dos horas y media y termina pesando, aunque probablemente se deba más a que actualmente no estamos acostumbrados a este tipo de cine. Como curiosidad decir que O'Toole repetiría personaje cuatro años después en la magnífica "El león en invierno". Fue nominada a 12 óscars (película, director, los dos actores principales, actor secundario, guión adaptado, montaje, fotografía, banda sonora, dirección artística, vestuario y sonido) y ganó únicamente el óscar a mejor guión adpatado.

martes, 11 de junio de 2019

"Cromwell" (Ken Hughes, 1970)

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Rodada en Panavisión y recomendable en pantalla grande, parte de hechos reales aunque recurriendo mucho a la elipsis para contar la importancia de Cromwell en la historia de Inglaterra. Protestante y con una fidelidad inquebrantable a su país (según esta versión) se enfrentó al Rey Carlos I contrario al absolutismo que practicaba y en pos de una Inglaterra mejor. La película alterna tensas escenas políticas con otras de batallas en las que no se repara en extras y se sigue con interés aunque para mi gusto es un poco larga. El plato fuerte sin duda y a parte de la recreación de época y de la puesta en escena de gran presupuesto es el choque de dos intérpretes magníficos: Richard Harris y Alec Guinnes, que dan mucha fuerza a sus personajes. También es muy interesante vislumbrar como se fue gestando un cambio haría evolucionar poco a poco a toda Europa: el tránsito hacia un nuevo mundo en el que la soberanía pasaría a ser del pueblo a través de la democracia. La película obtuvo 2 nominaciones a los óscars (banda sonora y vestuario) y ganó el óscar al mejor vestuario.

martes, 21 de marzo de 2017

“Hasta el último hombre” (Mel Gibson, 2016)

Me descubro ante el Mel Gibson director: por favor, que no deje de hacer películas. Esta vez deja boquiabierto con la historia real de un objetor de conciencia que participó en la batalla de Okinawa sin empuñar un arma y tratando de salvar a todo el mundo que pudiera. Emoción, intensidad y una película que el tiempo emparejará por temática y calidad con esas maravillas que son "Salvar al soldado Ryan" y las series "Hermanos de sangre" y "The Pacific". Auténtico caviar para amantes del cine bélico, pero con mensaje antibélico.

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Título original: Hacksaw Ridge
País: Estados Unidos, Australia
Duración: 131 min.
Género: Drama, Histórico, Bélico
Reparto: Andrew Garfield, Vince Vaughn, Teresa Palmer, Sam Worthington, Rachel Griffiths, Matthew Nable, Luke Bracey, Hugo Weaving, Richard Roxburgh, Nathaniel Buzolic, Goran D. Kleut, Firass Dirani
Distribuidora: DeAPlaneta
Productora: Icon Productions, Permut Presentations, Pandemonium, Cross Creek Pictures, Vendian Entertainment, Demarest Media
Director de fotografía: Simon Duggan
Diseño de producción: Barry Robison
Guión: Randall Wallace, Robert Schenkkan
Montador: John Gilbert
Música: John Debney, Rupert Gregson-Williams


jueves, 17 de marzo de 2011

“Ispansi” (Carlos Iglesias, 2010)

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Película: Ispansi (Españoles).
Guión: Carlos Iglesias.
Países: España y Suiza.
Duración: 101 min.
Género: Drama.
Reparto: Esther Regina (Paula), Carlos Iglesias (Álvaro), Isabelle Stoffel (Ludmila), Doris Dragos (médico), Eloísa Vargas (Piedad), José de Felipe (tártaro), Bruto Pomeroy (Ángel), Isabel Blanco (Rosario), Iñaki Guevara (Jorge).
Producción: Antonio P. Pérez, José Triana y Robert Boner.
Música: Mario de Benito.
Fotografía: Tote Trenas.
Montaje: Miguel Santamaría.
Dirección artística: Vicente Mateu y Lala Obrero.
Vestuario: Eva Arretxe.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en España: 4 Marzo 2011.


El otro día fui a ver “Ispansi” cometiendo el “pecado” de no haber visto aún la primera película de Carlos Iglesias “Un franco, 14 pesetas”, de la que he oído y leído muy buenas cosas y que por ello veré en breve.

Debo reconocer que me esperaba más, sobretodo por las imágenes que había visto en el trailer, por la historia que se cuenta y por lo que sabía de la ópera prima del director. Permanecí a lo largo de toda la película esperando ese momento en el que te enganchas y quedas ya asido de la historia hasta el final, pero aunque hay varios amagos de que puedo suceder eso no sucedió, muy a mi pesar, y digo esto porque nada me hubiera gustado más que salir del cine hablando maravillas de esta película.

Por lo pronto Carlos Iglesias es un tipo que me cae muy bien ya desde su irrupción televisiva en “Esta noche cruzamos el Mississippi” y en el que intuyo las ganas de trascender con su trabajo, de currárselo a fondo y conciliar una labor de autor con lo que es puramente cine de evasión (arte y espectáculo vamos) y, en efecto, nadie puede decir que no haya puesto toda la carne en el asador, que todo en esta película no esté trabajado y hecho con mucho mimo, que no haya dedicación y empeño, que no se haya puesto la máxima ilusión para conmover y agitar conciencias y también para impresionar con una minuciosa y atractiva puesta en escena; sin embargo algo inexplicable incluso hace que el conjunto no funcione como se pretendía y aquí entra eso tan difícil que es buscarle razones a lo abstracto, a eso tan inasible que consiste en que algo que lo tiene todo para gustarte no termine de funcionar.

El punto de partida del argumento es muy sugerente y quienes disfruten con este tipo de historias más grandes que la propia vida (un poco a lo “Doctor Zhivago” salvando las distancias) seguro que le van a encontrar sentido a pagar la entrada; pero quizás lo que está haciendo que la película se resienta en la taquilla apenas en su tercera semana en cartel sea que el boca a oreja no está funcionado porque a pesar de estar ante un drama con una carga emotiva potencial de muchos kilates, la explosión que se espera tras cada escena no llega a producirse o a mantenerse.

A grosso modo, para quienes quieran saber de qué va, se nos cuenta en primera persona la historia de Álvaro, un comisario político, encargado de conducir a un grupo de niños y republicanos, que declarada la Guerra Civil en España, la República manda a la Unión Soviética en pleno estallido de la 2ª guerra mundial. Carlos Iglesias, que firma también el guión, desarrolla una historia con vocación de trascendentalidad, que es una aventura, un drama, romance y melodrama, comedia a pequeñas dosis y documento pseudohistórico por aquello de que está basado en hecho reales.

Es posible que Iglesias haya querido echarse sobre sus hombros un proyecto demasiado ambicioso en su segundo film como director. Se observa una notable capacidad para trabajar la puesta en escena, para lograr encuadres que exprimen la belleza de los escenarios naturales o las posibilidades interpretativas de los actores (se ha destacado sobretodo el trabajo de Esther Regina e Iglesias no está mal tampoco); pero es como si la carga dramática de su historia se fuera escapando por los intersticios de las escenas. Pongo un ejemplo: la escena en la que cae el tarro al paso del tren (no digo más para no destripar nada) es una buena metáfora de lo que ocurre, un ejercicio de estilo fílmico; pero no transmite toda la emoción del momento quizás porque no hemos tenido tiempo para implicarnos emotivamente y así ocurre a lo largo de casi todo el metraje, salvo quizás al final porque hay que ser un témpano para no conmoverse con esa tristeza nostálgica que posee toda película sobre una/unas vidas y sus alegrías y penas.

Sin duda lo más positivo de la película es su mensaje, sus intenciones, su deseo de tender puentes emocionales y abrazos entre dos bandos que durante mucho tiempo fueron irreconciliables. No es algo muy habitual en las películas de esta índole hechas en España y ello es de agradecer.

Estoy convencido que Carlos Iglesias es un grandísimo director en ciernes y un ligero revés no debe ser obstáculo para una carrera que con la ilusión que demuestra se antoja muy prometedora. Quizás asumiendo proyectos menos ambiciosos logre un mejor resultado. En una entrevista le escuche que pretendía hacer una trilogía y que la tercera película de la misma sería en tono de comedia. Es posible que sea un terreno más apropiado para su impronta cómica, pero en cualquier caso estoy convencido que su mejor cine, el que aún está por llegar, merece la pena y habrá que seguirle la pista.

MIS ESCENAS FAVORITAS:

- Aquella en la que los chicos roban en una granja y tratan de huir de su perseguidora cruzando la vía del tren.
- La escena en la que los nazis atrapan al grupo de Álvaro y los disponen para dispararles en la cabeza.
- Álvaro espiando desde una ventana.
- Las escenas en escenarios naturales son todas muy grandilocuentes

Ojalá Iglesias no desespere aunque vengan mal dadas, hacen falta directores con sus propósitos en el cine español. Ánimo!!!

domingo, 5 de diciembre de 2010

“La misión” (Roland Joffe, 1986)

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Título original: The mission
País: Gran Bretaña
Duración: 126 min.
Género: Drama, histórico, religión
Reparto: Robert De Niro (Rodrigo Mendoza), Jeremy Irons (padre Gabriel), Ray McAnally (Altamirano), Aidan Quinn (Felipe Mendoza), Cherie Lunghi (Carlotta), Ronald Pickup (Hontar), Chuck Low (Cabeza), Liam Neeson (Fielding), Bercelio Moya, Sigifredo Ismare, Asuncion Ontiveros, Alejandrino Moya, Daniel Berrigan, Rolf Gray, Álvaro Guerrero, Tony Lawn, Joe Daly, Carlos Duplat, Rafael Camerano, Monirak Sisowath, Silvestre Chiripua, Luis Carlos Gonzalez, Maria Teresa Ripoll
Distribuidora: Warner Bros. Pictures
Productora: Warner Bros. Pictures, Enigma Productions, Goldcrest Films International, Kingsmere Productions Ltd.
Dirección artística: George Richardson, John King, Norman Dorme
Fotografía: Chris Menges
Historia original y guión : Robert Bolt
Montaje: Jim Clark
Música: Ennio Morricone


Corría el año 86 cuando se estrenó “La misión” y Roland Joffe, director de origen francés, pero que trabajaba con un equipo de producción británico refrendó las buenas sensaciones de su primera película, “Los gritos del silencio”, que dos años antes había ganado los óscars a mejor actor secundario (Haing S. Ngor), fotografía, montaje. “La misión” se presentó con gran éxito en el festival de Cannes y se llevó la palma de oro e inmediatamente se convirtió en la película de moda llegando a alcanzar 7 nominaciones en los óscars (película, director, fotografía, montaje, dirección artística y vestuario) en el año que ganó “Platoon”.

Siguiendo una línea similar a la de su primera película Roland Joffé desarrollaba un drama real (la vida del jesuita Antonio Ruiz de Montoya desdoblada en dos personajes), al tiempo que se recreaba en escenarios naturales transportando a las plateas a otro tiempo y otros lugares, en concreto a la jungla sudamericana junto a la cataratas del Iguazú allá por 1750.

La película nos cuenta la historia de un grupo de jesuitas liderado por el padre Gabriel que, desafiando la resistencia indígena, construye la misión de San Carlos en mitad de la jungla, justo en la parte más elevada de las cataratas del Iguazú, en tierra españolas. Gabriel (Jeremy Irons) es hombre idealista y de oración y acoge junto a él a Rodrigo de Mendoza (Robert de Niro), un mercenario traficante de esclavos que pretende purgar sus pecados con una vida de penitencia. Juntos logran que los indios guaraníes entiendan la misión como su casa, pero debido a una nueva delimitación de fronteras, las tierras en las que se ubica pasan a pertenecer a Portugal y deben emigrar. Los sacerdotes deben entonces decidir si cumplir el voto de obediencia dejando desamparados a los guaraníes o luchar contra los usurpadores que quieren echarlos de su casa.

Mucha gente consideró la película lenta y pesada, pero todo el mundo alabó la belleza de sus imágenes y quedó maravillado con el efecto envolvente de la banda sonora de Ennio Morricone, magnífica, una de las partituras más bellas y recordadas de la historia del cine y merecedora del óscar que no logró y que le arrebató Herbie Hancok por su también extraordinario trabajo en “Alrededor de la medianoche”. Independientemente de si “La misión” gusta o no, cualquiera que la vea queda impregnado del tono melancólico y la belleza de la melodía y de las imágenes y es lo que verdaderamente queda en el recuerdo de esta hermosa película.

Respecto a si es o no lenta y tediosa pienso que depende del interés que pueda tener cada cual en el tema que trata. A mí no me parece que el ritmo sea lento y tengo la sensación de que el montaje es muy preciso, muy acertado para que cada escena aporte nueva información, pero el que algo sea aburrido o entretenido es una percepción muy personal. Es cierto que Joffe se recrea mucho en las imágenes y pretende narrar con ellas, sin necesidad de recurrir a los diálogos o a la narración en muchos momentos, pero por sí mismas las imágenes hablan por sí solas, no sólo de la belleza de los espacios naturales (evidente cada vez que la cámara filma en la distancia), también de la dureza de ese mundo en estado salvaje (impresionantes las escenas en las que los jesuitas trepan por el cortado de la cascada, sobretodo cuando Mendoza lo utiliza como penitencia), del desamparo moral de un personaje como Rodrigo de Mendoza (sobrecogedora la escena en la que lleno de barro el personaje interpretado por Robert de Niro rompe a llorar al llegar al poblado), del abrigo que le ofrecen tanto a él como a los indígenas los jesuitas (maravilloso siempre Jeremy Irons, pero muy bien también en un segundo plano Liam Neeson)....Es sin duda una película que entra por los sentidos, por la vista y el oído, para disfrutar en la pantalla de un cine y que resulta muy física, que nos abruma, que nos muestra lo insignificantes que somos las personas ante el poderío de la naturaleza y su infinita belleza.

Es además una película que nos lanza para nuestra reflexión disyuntivas éticas y que nos habla de una trágica realidad, la de los indios indígenas de Sudamérica, que pasaron de ser dueños de su mundo a víctimas de los tejemanejes políticos de una sociedad más avanzada que no supo gestionar con comprensión y piedad su superioridad y su ambición. El desenlace resulta desgarrador al darnos a entender que los intereses políticos terminan arruinando todo lo que no se someta a ellos, aún cuando no deje de ser un mero capricho, una mera imposición.

También habla la película sobre dos personas diferentes, dos maneras de entender la realidad, dos formas de enfrentarse a los problemas. Habla sobre idealismo y pragmatismo, sobre la iglesia y sobre enfrentamientos políticos, sobre el hombre en estado salvaje y el hombre teóricamente civilizado; pero gracias al propio planteamiento de la película no hay sermones, ni peroratas, todo se expone con hechos, con imágenes, todo ha de intuirse, descifrase, interpretarse....por eso exige a un espectador comprometido, participe, que quiera y sepa ver más allá de lo que está viendo, que entienda que tanto el pragmatismo de Rodrigo como el idealismo de Gabriel son dos actitudes válidas ante la vida, pero que a la postre, ambas quedan supeditadas a fuerzas más fuertes que ellos mismos. Yo entiendo que la película habla de muchas cosas, pero sobretodo de que, pese a que la realidad nos haga sucumbir, lo que permanece en el recuerdo de los demás es la entrega individual cuando es sincera, justa y generosa. El intermediario del papa, el cardenal Altamirano, testigo de los hechos y narrador de la historia, lo expresa claramente en las últimas escenas de la película:

“Así pues vuestra Santidad, ahora vuestros sacerdotes están muertos y yo sigo vivo, pero en verdad soy yo quien ha muerto y ellos son los que viven porque como ocurre siempre el espíritu de los muertos sobrevive en la memoria de los vivos”.

Si las imágenes de esta película avasallan por su belleza, si la banda sonora te hipnotiza, el desenlace conmueve y te atrapa el corazón en un puño dejándote con una profunda sensación agridulce, haciéndote tomar conciencia de la situación que vivieron los indios guaraníes, que no es muy distinta que la que viven muchas personas hoy en día. Una persona que despierta conciencias y que deja un profundo poso, sobretodo porque cada vez que se oiga la poderosísima banda sonora de Morricone, la recordaremos con admiración.

ESCENAS FAVORITAS (CUIDADO, CONTIENE SPOILERS)

- El padre jesuita crucificado cayendo por las cataratas (un icóno visual que sirvió para hacer el cartel de la banda sonora)
- Las dos escenas de las subidas por el cortado de la catarata (la primera del padre Gabriel y la siguiente de Rodrigo arrastrando un fardo con armas como penitencia).
- El padre Gabriel tocando el oboe para interesar a los indios guaraníes.
- Rodrigo Mendoza rompiendo a llorar a la llegada al poblado.
- El enfrentamiento final (todo es magnífico).
- Al final de la película mientras el cardenal reflexiona sobre lo que ha ocurrido un grupo de indios se reúne para marcharse de la destruida Misión (la ambición y la incomprensión han provocado el drama de un buen número de muertes, pero a fin de cuentas la Misión, el hogar de los indios, ha quedado destruido y nadie ocupará ese lugar)

CUIDADO, EL VIDEO CONTIENE SPOILERS


lunes, 6 de septiembre de 2010

“Aguirre, la cólera de Dios” (Werner Herzog, 1972)

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País: Alemania
Guión. Werner Herzog
Música: Popol Vuh
Sonido: Herbert Prasch
Fotografía: Thomas Mauch
Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus
Efectos especiales : Juvenal Herrera y Miguel Vázquez
Reparto: Klaus Kinski (Lope de Aguirre), Helena Rojo (Inés), Del Negro (Brother Gaspar de Carvajal), Ruy Guerra (Don Pedro de Ursua), Peter Berling (Don Fernando de Guzmán), Cecilia Rivera (Flores), Daniel Ades (Perucho), Edward Roland (Okello)
Productores:Daniel Camino, Werner Herzog, Hans Prescher, Lucki Stipetic

“Aquí la naturaleza es violenta y brutal…solo veo fornicación, asfixia, estrangulación, la lucha por la supervivencia, el crecimiento y la putrefacción. Hay mucha miseria, pero es la misma miseria que nos rodea a todos. Los árboles están en la miseria y también los pájaros. No cantan, gritan de dolor. Mirándolo bien hay un tipo de armonía. Es la armonía del asesinato fascinante y colectivo. Lo estoy diciendo lleno de admiración por la selva. No la odio. La quiero. La quiero mucho. Pero la quiero en contra de mi sano juicio.” (Werner Herzog)


Es curioso como pasa el tiempo y modifica algunas apreciaciones que en su día parecían definitivas. Lo digo porque esta película, del alemán Werner Herzog, se consideró en su día una pequeña joya del cine alemán (y lo sigue siendo, pero hay que matizarlo), circunscrita en lo que podríamos llamar “cinema verité”. Por supuesto no ha dejado de ser un referente, pero lo que en su día tuvo de singular propuesta hoy no lo es ya tanto puesto que se ha impuesto un tipo de cine similar en cierto modo, en el que la cámara parece ser un miembro más de la historia y va de aquí allá siendo testigo de los acontecimientos sin buscar el preciosismo visual, utilizando luz natural y transmitiendo al espectados o procurándolo al menos sensaciones similares a las que debieron vivir los protagonistas de la historia.

“Aguirre, la cólera de Dios” parte del diario de fray Ginés de Carvajal y hace una reconstrucción personal y particular de la búsqueda de El dorado, emprendida por la cuenca del Amazonas (río Marañón concretamente) en 1560 por Pedro de Ursúa y sus homnres, que vivieron todo tipo de contratiempos y penalidades debido a las dificultades geográficas que encontraron al remontar el río y los conflictos derivados de su ambición personal. Carlos Saura también haría su propia versión en 1988 con Omero Antonutti como Lope de Aguirre, mucho más atractiva visualmente, pero también menos realista.

Lo que pretende Werner Herzog es ante todo ser fiel a cómo debió ser aquella aventura, a las dificultades acometidas por la expedición española, intenta que lo que se vea en pantalla sea lo mismo que hubiéramos visto de habernos encontrado allí, evita escenas y diálogos preparados para el divertimento del público, pretende lo contrario, que su película sea casi como un documento llegado de 1560, así que lo que vemos es un pseudodocumental, los diálogos no siempre son significativos y relevantes, los protagonistas de la historia hablan, discuten, comentan lo que está pasando y la cámara simplemente “mira” a lo que pasa.

El centro de atención en todo momento, por supuesto, un Klaus Kinski inconmensurable en el papel de Lope de Aguirre, desarrollando uno de los personajes por el que se hizo famoso, llenando la pantalla con sus ojos saltones de loco (ideales para representar a Aguirre) y demostrando ser una fuerza más de la naturaleza como el propio río, como los animales, el viento o el sol mismo, imponiéndose como un titán por encima del resto de actores, focalizando todo el interés de la película.



No es de extrañar que esta película influyera en cierto modo a Francis Ford Coppola en “Apocalypse now”, hay muchos aspectos argumentales, temáticos e incluso estilísticos coincidentes, pero sobretodo pienso que lo que seguramente más llamó la atención a Coppola fue el tono inquietante del relato de Herzog (punteado brillantemente con una curiosa banda sonora ejecutada solo con melotrón y guitarra eléctrica por el grupo de rock progresivo Popol Vuh). También me ha parecido que hay mucho de Herzog en el cine de Terence Mallick, sobretodo en “La delgada línea roja” y sin lugar a dudas en “El nuevo mundo”, con la que guarda mucha proximidad estilística.

La película dura lo justo, hora y media, más se hubiera hecho pesado porque hay que tener en cuenta que a Herzog no le preocupa en absoluto que su cámara se demore con determinadas escenas, ni siquiera contemplando el fluir del agua del río durante unos segundos y a lo largo de su desarrollo es poco lo que se cuenta más allá de la lucha contra el barro, la selva o el enfrentamiento entre los soldados, pero en cualquier caso es una película interesante, permite hacerse idea de que la historia seguramente no es exactamente como nos la cuentan o la imaginamos. A fin de cuentas los conquistadores españoles eran hombres con sus vicios y virtudes y frente a otras versiones ésta apuesta por mostrarnos sus vergüenzas, su ambición, sus deseos más íntimos y oscuros, cosa que nunca está de más para relativizar lo que dicen los libros de historia, a menudo contados por los vencedores y salpicados de un cierto barniz de épica.


domingo, 1 de noviembre de 2009

“Ágora” (Alejandro Amenábar, 2009)


*****
País: España.
Duración: 126 min.
Género: Drama, cine histórico.
Interpretación: Rachel Weisz (Hipatia), Max Minghella (Davo), Oscar Isaac (Orestes), Ashaf Barhom (Amonio), Michael Lonsdale (Teón), Rupert Evans (Sinesio), Homayoun Ershadi (Aspasio), Omar Mostafa (Isidoro), Oshri Cohen (Medoro), Sammy Samir (Cirilo), Richard Durden (Olimpio), Yousef Sweid (Pedro).
Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil.
Producción: Fernando Bovaira y Álvaro Augustin.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Xavi Giménez.
Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.
Dirección artística: Guy Dyas.
Vestuario: Gabriella Pescucci.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en España: 9 Octubre 2009.


Ya han pasado unas semanas desde el estreno de Ágora. A nivel de recaudación, de momento, ha sido todo un éxito; aunque las impresiones que provoca en el público van desde quienes dicen que les parece un poco lenta y por momentos aburrida a quienes la consideran una obra maestra, una más de Alejandro Amenábar.

Personalmente me parece una muy buena película pero el recuerdo le va haciendo perder un poquito de peso específico. Creo que a quien no les gustara tanto cuando la vio le pasará al contrario e irá ganando y es que estoy convencido que “Agora” alcanzará su lugar cuando todos la hayamos “mascado” a fondo y pase el tiempo.

Lo que quiero decir de la película es prácticamente todo bueno y si algún pero le pondría es únicamente que su argumento y tratamiento hace que no la vivamos, por así decirlo, “con las tripas” que es lo que a todos realmente nos gusta. Me refiero que uno ve los acontecimientos más como espectador que como participe y aunque eso fuera realmente lo que quería Amenábar perjudica un poquito a la intensidad de la película. Vi en una entrevista que Amenábar decía que quería que la película tuviera una emoción “intelectual” y se refería a que el verdadero drama que se nos cuenta es el de la ciencia frente a la sinrazón del integrismo y el fanatismo de las ideas y creencias. En realidad esta película, aunque se centra en Hypatia y muestra también un drama personal, trata sobre un drama científico, la pérdida del saber contenido en la biblioteca de Alejandría o los avances del pensamiento masacrados por la sinrazón. Por todo esto “Ágora” es una película que gustará más a quien dedica su vida a la investigación, a la ciencia, a la cultura o al arte porque serán ellos quienes le sacarán todo su jugo a esa emoción “intelectual”. Y no quiere decir esto que otra persona no pueda emocionarse igualmente sin ser de este grupo, pero, para que se me entienda, es más fácil emocionarse con la historia de William Wallace en “Braveheart” que con la de Hypatia en “Agora”.

Por todo lo dicho, por su punto de partida y planteamiento, Alejandro Amenábar vuelve a revelarse como un director muy valiente y ambicioso. Siempre lo ha sido, pues no era nada fácil hablar en su momento de un tema tan controvertido como las snuff movies y lo hizo en “Tesis”; no era fácil jugar con la realidad como hizo en “Abre los ojos”, no era fácil hacer una película de terror psicológico con la base argumental de “Los otros” y por su puesto era dificilísimo contar la historia de Simón Sanpedro (“Mar adentro”) convirtiéndola en una de las mejores películas que hemos visto en los últimos años. En “Ágora” asume de nuevo un amplio abanico de riesgos, se la juega arriesgándose a una polémica social al situar la acción en un momento histórico en que los fanáticos eran los cristianos (¡¡qué inteligente y qué calculadamente irónico resulta esto en los tiempos actuales pues obliga a replantearse posiciones y actitudes a quienes vean la película!!!), habla sobre el saber y la ciencia (algo sorprendente de ver en el cine en los tiempos que corren en los que parece que solo vende la diversión facilona de las emociones fuertes), le da el protagonismo de su película a una mujer que renuncia al amor por el conocimento (nadie lo haría de motu propio y mucho menos ahora que la mujer se ha liberado y no quiere renunciar a nada) y se lanza a reconstruir una época y un lugar tal como fue haciendo el mayor gasto económico que hasta ahora haya hecho una película española (50 millones de euros, ahí es nada).

Alejandro Amenábar ha hecho cinco películas y particularmente creo que todas ellas son de quitarse el sombrero, todas valientes, todas te llegan, te zarandean y te hacen pensar y todas están muy trabajadas, cosa que se nota en cada escena y en cada toma. Y lo mejor de todo es que todas han tenido éxito y han causado un revuelo social y cinematográfico. No estamos ante un director cualquiera, Amenábar tiene inquietud, demuestra con cada película ambición y deseo por superarse y por aunar arte y espectáculo. Como él dice siempre hace la película que le gustaría ver como espectador pero yo añadiría, que por difícil que sea su temática o planteamiento siempre trata de conseguir el ritmo narrativo y mostrar en pantalla imágenes que gusten al espectador. Por así decirlo es un director todo terreno, que pretende aunar arte y espectáculo, y eso le sitúa en la línea de Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Steven Spielberg o M. Night Shyamalan, todos ellos directores muy minuciosos, que estudian al detalle todo lo que van a filmar y que pretenden gustar al público pero a la vez hacer arte. Es lo que tyo entiendo como un director “total”.

“Ágora” me parece un prodigio de película independientemente de que te guste más o menos, que te llegue más o menos o que tenga más o menos peso en tu recuerdo. Es una película muy trabajada, muy minuciosa y se nota que está realizada con mucho mimo. Los decorados sorprenden porque están realmente bien y ciertamente se nota que se ha invertido mucho dinero en ellos. Para mí, que recientemente he estado en Egipto, ha sido una gozada comprobar en esta película una ambientación tan cuidada y con ese afán de realismo porque lo que se ve es como lo que puedes ver en Egipto pero reconstruido y hecho real. En ese sentido la película es un acierto, pero creo que también lo es la reconstrucción de la época a todos los niveles, que es algo de agradecer porque viajar en el tiempo, penetrar en otro momento histórico es algo no muy habitual en el cine en estos momentos y casi nunca lo ha sido a nivel realista porque casi todas las películas históricas que podemos rescatar suelen tener un tono épico algo alejado de la realidad (en ese sentido “Ágora” se acerca más al tono de series como “Roma”, otra delicia por cierto).

La película está muy bien ambientada pero también está muy bien reconstruido el momento y el lugar, está muy bien explicado el choque de culturas y creencias y el hervidero social que vivía Alejandría entre paganos, cristianos y judíos) y por su puesto las tramas políticas son un pilar muy importante del argumento y están perfectamente presentadas. Esto lo hace muy bien Amenábar, nos mete muy bien en situación y nos explica muchísimas cosas con sus imágenes, es casi lo mejor que puede decirse de una película como Ágora, que nos hace viajar al momento y nos hace vivir la situación.

Las imágenes son uno de los puntos fuertes de la película y también de Alejandro Amenábar y de Mateo Gil (no nos olvidemos de Mateo Gil, que lleva trabajando con Amenábar desde el principio y firma con él los guiones y le ayuda en la filmación). Cada escena está estudiadísima e impactan muchas de ellas como las tomas cenitales (una brillante aportación de esta película porque se acomoda a la temática, nos da la perspectiva de las estrellas y nos acerca desde el espacio localizando la acción en un lugar del mundo). Me gustaron mucho todas aquellas en las que se ve Alejandría desde el cielo, aquellas que se van acercando como hiciera Google earth o aquellas, en las que más cerca de la acción nos muestran lo que ocurre desde arriba (sensacional la toma de la Biblioteca con los cristianos, con sus ropajes negros, corriendo por el patio con las imágenes aceleradas como si de hormiguitas fueran y lo son desde un punto de vista alegórico porque actúan como tales, instintivamente, alentadas por un impulso inconsciente y fanático). Otras escenas maravillosas son aquellas en las que Hypatia va avanzando en sus teorías astronómicas porque a parte de que están muy bien explicadas, resultan ciertamente emocionantes (la subtrama de las errantes me parece fascinante y de los más intenso que podemos ver en la película, lo es la escena en la que, por la noche, el anciano comenta las teorías de Aristarco sobre el sol como centro de la galaxia, que es algo que en esa época no creían posible). Escenas magníficas hay muchas más y esta película demuestra una vez más la minuciosidad visual de sus creadores, el deseo por contar la historia desde el mejor punto de vista posible y de la mejor manera posible (lo es el volcar la cámara cuando los cristianos ponen “patas arriba” la biblioteca de Alejandría, porque visualmente se explica lo que está pasando). Cuando hablo de “creadores” incluyo a Mateo Gil porque el propio Amenábar en una de sus entrevistas reconoció que las mejores tomas de segunda unidad habían sido rodadas por aquel.

Por su puesto todas las imágenes están al servicio del argumento, que es complejo porque trata muchas cosas a la vez. Me parece una historia muy complicada de llevar a la pantalla y sin embargo lo han resuelto a la perfección. Hay un momento histórico muy complejo que explicar, pero también hay una historia personal llena de recobecos, la de Hypatia que se debate entre su pasión por la ciencia y el amor que llama a su puerta (lo hacen Orestes de manera explícita y Davo en silencio) pero además están todas las intrigas socio-políticas en las que se mueve este personaje. Son muchas cosas que explicar y el guión las amalgama con acierto. Como vengo diciendo desde el comienzo de esta película, este proyecto es muy ambicioso, porque pretendía muchas cosas y en todas sale airoso.

“Ágora” es una película que te cambia, de esas en las que se produce un antes y un después. Se disfruta viendo si logras entrar del todo en ella y lo haces gracias esencialmente a la pasión que pone por el personaje una magnífica Rachel Weisz (el resto de actores están correctos sin más, yo en todo caso destacaría a un sensacional Ashraf Barhom como Amonio al frente de los parabolanos). Su visionado te zarandea, te hace pensar y te susurra cosas. El tema principal reside en su mismo título: el ágora es el lugar donde la gente se reunía a dialogar y a discutir. Dos o más puntos de vista, por contrarios que sean y más si lo son, deben dialogar para entenderse y respetarse y seguir avanzando como fruto de ese entendimiento. El diálogo y la palabra, en contraposición con la violencia y el fanatismo, han de ser los puntos de apoyo del ser humano cuando se enfrentan distintas maneras de entender el mundo y la realidad. Es el espíritu científico, el enfrentamiento dialogado de teorías o posturas lo que nos permite avanzar y es el fanatismo, el terrorismo ideológico de quienes intentan imponer sus ideas lo que nos hace retroceder y destruir lo que con tanto empeño hemos construido durante siglos (como por ejemplo ocurrió con la Biblioteca de Alejandría).

“Ágora” es una película valiente y no sólo por su planteamiento y argumento y porque va contra corriente de gran parte del cine que se hace en estos momentos sino sobretodo porque sale a la palestra aún a sabiendas de que será atacada por aquellos a los que realmente critica o quizás sea por eso, para descubrirlos y desenmascararlos. Quien crea que “Ágora” ataca al cristianismo demuestra que no ha entendido nada en absoluto, pues haber quien los hay. Es la mejor demostración de la tesis que defiende esta película, entendernos unos a otros es muy complicado, por eso mismo hace falta más respeto, más voluntad de entender las posturas que no entendemos, nos hacen falta más “Ágoras”.

jueves, 6 de agosto de 2009

"El pianista" (Roman Polanski, 2002)




*****
Países: Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, Holanda.
Duración: 148 min.
Interpretación: Adrien Brody (Wladyslaw Szpilman), Thomas Kretschmann (Capitán Wilm Hosenfeld), Daniel Caltagirone (Majorek), Frank Finlay (El Padre), Maureen Lipman (La Madre), Emilia Fox (Dorota), Ed Stoppard (Henryk), Julia Rayner (Regina), Jessica Kate Meyer (Halina), Ruth Platt (Janina).
Guión: Ronald Harwood; basado en la novela "El pianista del gueto de Varsovia" de Wladyslaw Szpilman.
Producción: Roman Polanski, Robert Benmussa y Alain Sarde.
Música: Wojciech Kilar.
Fotografía: Pawel Edelman.
Montaje: Hervé de Luze.


Recuperamos del baúl de los recuerdos la reseña de "El pianista" tal y como la escribimos al verla en el estreno allá por 2002. Obtendría numerosos premios como la Palma de Oro en Cannes y 3 óscars (director, actor principal y guión adaptado) y otras cuatro nominaciones (mejor película, fotografía, diseño de vestuario y montaje). Una grandiosa película sin duda.

¿Os habeis planteado que si no existiera "La lista de Schindler" y si Roman Polanski no fuera un apestado en EEUU (está acusado de violación y si pisara suelo estadounidense sería detenido inmediatamente) estaríamos hablando de la película favorita para los óscars de este año? "El pianista" es una gran película y creo que eso no se le escapa a nadie (De hecho aún no conozco a nadie al que no le haya gustado). Si las circunstancias fueran otras su resonancia pública sería muy distinta, mucho mayor (Hasta ahí llegan los resortes de la publicidad y la distribución en esta industria que es el cine). Me parece injusto.

No perdamos, no obstante, la perspectiva y centrémonos en sus valores cinematográficos. Sí, claro "La lista de Schindler" ya trataba el tema del holocausto y parecía la película definitiva sobre el tema, pero es que estamos hablando de la obra maestra del mismísimo Steven Spielberg. Sí, por su puesto, lo que vamos a ver nos lo sabemos ya porque la historia, ese trágico episodio de la historia, nos lo conocemos todos muy bien ¡¡¡¡Y que nadie lo olvide!!!! (Lástima que lo hagan precisamente los que no deberían hacerlo). ¿Pero son estas pegas suficientes para rebajar el mérito de esta película? Creo que no, porque "El pianista" está por encima del bien y del mal y aunque sea "previsible" eso no es un defecto (Todas las películas históricas son previsibles en más o menos medida).

Quitando lo dicho ¿Qué más defectos se pueden sacar a "El pianista"? Francamente, lo ignoro. Me parece una obra redonda y puede que también tengamos que hablar de la obra maestra en la filmografía de Roman Polanski, lo cual es mucho decir teniendo en cuenta que ha dirigido magníficas películas como "La semilla del diablo", "Chinatown", "Tess" o "La muerte y la doncella" entre otras (He de reconocer que a mí Polanski me gusta siempre, también me gustaron "El balie de los vampiros", "Lunas de hiel", "Frenético" y "La novena puerta")

Probablemente lo más interesante de la película es que Polanski no trata de ser un narrador omnisciente, es decir, no trata de explicarnos la ocupación nazi de Varsovia y el holocausto judío contando con todos los datos y dando una visión de conjunto del hecho (eso ya lo hizo de maravilla Spielberg). Lo que hace es presentar a un personaje, el pianista Wladyslaw Szpilman (No lo olvidemos, un personaje real) y contarnos, desde su perspectiva (que es la misma que adopta la cámara y la misma que adoptamos como espectadores) cómo los acontecimientos se le echaron al pueblo judío de Varsovia literalmente encima. Polanski y su cámara son simplemente testigos de ello. Gracias a ello llegamos a entender mucho mejor como la situación se fue degradando progresivamente sin que tuvieran capacidad para reaccionar, como los hechos les sobrepasaron, cómo se vieron de pronto recluidos en ghettos, cómo fueron separados los unos de los otros, cómo tuvieron que sobrevivir en ínfimas condiciones y cómo vivieron el terror del genocidio. Un ejemplo: como sólo cuenta lo que le pasa a Wladyslaw nosotros no llegamos a saber lo que les ocurre al resto de personajes, sólo lo intuímos como lo hubiera hecho cualquiera en esas circunstancias y esa incertidumbre, el desamparo, la impotencia se sufre con mucha mayor intensidad. El drama es profundamente más intenso porque es como si nosotros lo viviéramos también y además porque no hay concesiones a la lágrima fácil: al estar rodada con un tono casi documental la cámara no se recrea en los momentos más duros, todo es inmediato, instantáneo y también irremediable, descorazonador, frío y cortante..... verosímil.

La puesta en escena es fantástica porque al usar planos secuencias (es decir, escenas filmadas sin cortes ni montaje) y usa bastantes, todo tiene que estar milimétricamente organizado para que funcione y no estamos hablando de escenas intimistas (aunque también las hay), sino de grandes grupos de extras, de calles completas, de la ciudad de Varsovia (magníficamente recreada, por cierto) sufriendo el terror. A parte Polanski logra que sus actores estén fantásticos (Adrien Brody, si hubiera justicia ganaría el óscar; pero es muy poco popular como para eso) y cada plano cuenta muchas más cosas de las que parecen a simple vista en un fantástico trabajo de síntesis. Es fascinante comprobar todo lo que se puede decir con unas imágenes, unos rostros, unas miradas y, en muchos momentos, sin música de fondo que remarque el estado anímico ni diálogos ni narración en off. Pocas veces la desolación y la soledad, la desesperación y el miedo, la angustia y el dolor se han retratado tan bien como en esta película.

Por último y, como siempre lo he defendido y he apostado por él, querría romper una lanza por Adrien Brody. En su momento encadené casi seguidas "Summer of Sam", "Pan y rosas" y "Las flores de Harrison" y me pareció muy bueno, pero es que en "El pianista" está magnífico. No dudo que el resto de interpretaciones de los nominados para estos óscars son francamente buenas (me gusta especialmente la de Daniel Day-Lewis en su papel de Bill "El carnicero"), pero teniendo en cuenta que el resto de candidatos ya tiene un óscar creo que es Adrien Brody quien debería ganar. He dicho bien, "debería" porque no creo que lo haga, y por si tengo razón comentar desde aquí que su trabajo me parece apabullante. Cuando lo vemos sólo, recluido, escondido o paseando desesperado únicamente verle produje una congoja indescriptible (Al menos a mí me ocurrió).

Hay mucho más que hablar sobre "El pianista", pero más que hablar hay que verla. No os la perdais.