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lunes, 20 de marzo de 2017

"Aliados" (Robert Zemeckis, 2016)


***
Correcta mezcla romántica y de espías durante la 2ª guerra mundial que se puede ver, aunque se apoya más en el glamour de sus actores y en la recreación de época que en una emoción e intensidad de la que carece. Será más recordada porque supuso el final de la relación de Pitt y Jolie, que por sus virtudes cinematográficas, no obstante las películas de Zemeckis siempre tienen algo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

“De óxido y hueso” (Jacques Audiard, 2012)

No es un dramón (menos aún lacrimógeno aunque podría), no es un relato romántico (los protagonistas no lo son, más bien al revés), no es una película de denuncia social (aunque hay paro, dificultades laborales y sociales) pero es un poco de todo y está contado de un modo que te mantiene en vilo.

***
Título internacional: Rust and bone.
Título original: De rouille et d’os.
Países: Francia y Bélgica.
Duración: 120 min.
Género: Drama, romance.
Reparto: Marion Cotillard (Stéphanie), Matthias Schoenaerts (Alain van Versch), Céline Sallette (Louise), Bouli Lanners (Martial), Armand Verduse (Sam), Corinne Masiero (Anna), Jean-Michel Correia (Richard).
Guión: Jacques Audiard y Thomas Bidegain; basado en la novela “De rouille et d’os”, de Craig Davidson.
Producción: Pascal Caucheteux.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Stéphane Fontaine.
Montaje: Juliette Welfling.
Diseño de producción: Michel Barthélémy.
Vestuario: Virginie Montel.
Distribuidora: Vértigo Films.
Estreno en Francia: 17 Mayo 2012.
Estreno en España: 14 Diciembre 2012.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.

Recomendada para un público esencialmente adulto interesado en problemáticas sociales y personales. Es curioso, tiene todos los ingredientes argumentales de un dramón y podríamos decir que lo que sucede es duro, pero la película posee una cierta fortaleza quizás impregnada por la entereza de sus protagonistas y a pesar de todo tienes en todo momento una convicción como espectador de que se superarán los reveses.  

viernes, 12 de agosto de 2011

“Medianoche en París” (Woody Allen, 2011)

****
Guión: Woody Allen.
Países: España y EEUU.
Duración: 94 min.
Género: Comedia romántica, fantástico.
Reparto: Owen Wilson (Gil), Marion Cotillard (Adriana), Rachel McAdams (Inez), Kathy Bates (Gert), Michael Sheen (Paul), Adrien Brody (Salvador), Nina Arianda (Carol), Mimi Kennedy (Wendy), Kurt Fuller (John), Carla Bruni (guía del museo), Léa Seydoux (Gabrielle), Tom Hiddleston.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Jaume Roures.
Fotografía: Darius Khondji.
Montaje: Alisa Lepselter.
Dirección artística: Anne Seibel.
Vestuario: Sonia Grance.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en USA: 20 Mayo 2011.
Estreno en España: 13 Mayo 2011.
Apta para todos los públicos.


No sé si lo hará así, pero me imagino a Woody Allen siguiendo año a año una misma rutina, como si hacer películas fuera sencillo..... Lo visualizo una vez acabadas las promociones de su último estreno pasando unos días por Europa o tocando el jazz en algún local de Manhattan y al poco, con la chispa de una idea en la cabeza, de nuevo enfrascado en su escritorio preparando un nuevo guión, diseñando el rodaje, dialogando con la productora para buscar actores, localizaciones..... Ahora mismo tendrá avanzada ya la siguiente y así un año tras otro y que dure.

Es evidente que ese ritmo creativo sólo puede seguirlo un auténtico genio capaz de idear uno tras otro un guión interesante al año y resulta literalmente imposible mantener el nivel siempre por lo que en ocasiones se le perdona a Allen que su última película en lugar de brillante se quede en meramente entretenida o ingeniosa, un poco lo que pasó con la anterior, “Conocerás al hombre de tus sueños” que para mi gusto le quedó ligeramente insulsa sobretodo teniendo en cuenta que en 2009 rodó esa delicia del humor irónico que es “Si la cosa funciona” y que os recomiendo efusivamente.
























Este año su película se ha convertido en algo especial, en un acontecimiento y es así porque no sólo nos regala un argumento entretenido como pocos sino porque parece que ha dado en la diana y se ha metido en el bolsillo a público y crítica a los dos lados del gran charco, lo cual, muy pocas veces le había pasado hasta ahora.

“Midnight in Paris” nos gusta a los europeos, les gusta a los estadounidenses (es su película más vista por allí), gusta a grandes, a jóvenes y a chicos y es que en esa constante reinvención que Allen lleva a cabo en su cine con cada título, en esta ocasión ha metido en el cocktail un poquito de todo lo que antes le ha funcionado en una mezcla con muchos ingredientes que podemos reconocer en su cine anterior: ironía, romanticismo, guerra de sexos, evocación del pasado, esteticismo, fascinación por los viajes y incluso fantástico.

Particularmente y sólo porque a tramos decae un poco para mi gusto la encuentro un peldaño por debajo de sus mejores títulos, entre los que citaría “Manhattan”(1979), “Hannah y sus hermanas” (1986), “Annie Hall”(1977), Match Point (2005), “Broadway Danny rose”(1984) y “Si la cosa funciona” (2009) pero seguro que está entre sus mejores títulos.

La película comienza con unos minutos en los que se recorre París a golpe de bellas imágenes yuxtapuestas una tras otras que nos llevan a los lugares más emblemáticos como si estuviéramos recorriendo un álbum de postales y con música de jazz de fondo (exquisita como siempre la banda sonora con temas magníficos de Cole Porter, Sydney Bechet o Josephine Baker que resuenan en tu mente al salir del cine). No se puede empezar mejor, se gana desde ese momento al público y penetramos en la película por las calles de la ciudad más bella del mundo. Es imposible ir a París y que no te enamore, pero mucho más haberla visitado y que las imágenes de esta película te dejen indiferente (Allen sabe muy bien lo que hace, nos conquista con lo que pone delante de su cámara y de paso viaja por los lugares más atractivos del mundo).






















A continuación nos encontramos con Gil e Inez, una pareja prometida que se encuentran de viaje en París con los padres de ella. Parte del atractivo a priori de la película es ese giro que nos pide la publicidad de la película que no contemos. Yo tampoco lo voy a hacer, pero es lo que le da la chispa al argumento y lo convierte en único. Intuyo que gracias a él y a los diálogos es muy probable que Woody Allen acumule una nueva nominación al óscar como mejor guionista (al menos es lo que ya se rumorea). Particularmente no es eso sólo lo que me convence sino además las reflexiones en alto que nos cuela de tapadillo Woody Allen en su cine y que tienen un poso existencialista y serio aunque nos lo disfrace de comedia romántica: la, en ocasiones, falsa y a la vez muy humana sensación que todos tenemos de que podríamos estar mejor viviendo otro tipo de vida o con otra compañía y eso tan manido de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo que me gusta es que precisamente porque comprobarlo es imposible sin arriesgar el presente, Woody Allen ironiza sobre ello y lo convierte en una fantasía muy divertida.

Como viene siendo habitual en muchas de sus últimas películas Allen ya no se dirige a sí mismo, pero vuelve a “salir” encarnado en el cuerpo de Owen Wilson y pienso que esta elección de casting es otro acierto de la película de cara a enganchar a más gente y lo cierto es que Wilson cumple a la perfección con su personaje y conecta bien con nosotros porque es un tipo muy normal, muy como cualquiera de los que estamos en el cine.




















Las otras grandes bazas del reparto, sin contar con que, como en todas las películas de Allen, el elenco al completo está magnífico, son por motivos distintos Marion Cotillard, Michael Sheen y Carla Bruni. La primera porque es una actriz que por sí misma hace subir enteros cualquier título en el que participa, el segundo porque su personaje de galán intachable es fuente inagotable de momentos de una ironía desbordante y la tercera porque su fama como primera dama de Sarkozy seguro que va más allá de lo puramente fílmico. Con esto no digo que Rachel McAdams, Kurt Fuller, Kathy Bates o Adrian Brody no estén brillantes, que también. Al loro con Adrian Brody en concreto, su personaje tiene unas intervenciones inolvidables jeje

Y a parte de la dirección, del guión, de los actores, de la banda sonora me gustaría destacar también la puesta en escena....La verdad es que esta película lo tiene todo....El equipo artístico de Woody Allen en esta película hace un grandioso trabajo y nos traslada literalmente a lugares lejanos con todo su glamour y encanto haciendo que las imágenes no deleiten la visual.

Vamos, que esperando encontrar una buena película más de Woody Allen a comienzo de este verano (se estrenó con éxito en cannes) nos topamos con algo así como un dulce, un comedia deliciosa e inolvidable con un París resplandeciente, una música y unos escenarios evocadores y nostálgicos y un argumento entretenido ante todo pero también inspirador para que le demos al coco......es posible que ningún otro lugar y ningún otro tiempo pasado fuera realmente mejor, pero sin duda mereció la pena vivirlo.



MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!!!!

- Las imágenes iniciales del recorrido por los lugares emblemáticos de París culminados por la ciudad bajo la lluvia con la música de jazz de fondo.

- Esas en las que Gil tiene que aguantar al pedante e insoportable de Paul mientras a Inez se le cae la baba sobretodo el momento en que Gil trata de zafarse de él sin fortuna porque tienen muchos “compromisos”, el de la fiesta nocturna y ese en el que discute con la guía (Carla Bruni) acerca de Rodin.
- La primera noche en la que Gil se marcha caminando por las orillas del Sena y el momento en que le invitan a subir al coche.
- Los encuentros con Dalí, Luis Buñuel, Picasso y Man Ray.
- Al final de la película el detective perdido en la corte de Luis XIV.
- Gil encontrando pareja de forma insospechada en París.

lunes, 6 de septiembre de 2010

“Origen (Inception)” (Christopher Nolan, 2010)

*****
Título original: Inception.
Guión: Christopher Nolan.
País: Reino Unido.
Duración: 150 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, thriller.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Cobb), Ken Watanabe (Saito), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Marion Cotillard (Mal), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Cillian Murphy (Robert Fischer), Tom Berenger (Browning), Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash), Pete Postlethwaite (Maurice), Dileep Rao (Yusuf).
Producción: Christopher Nolan y Emma Thomas.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Wally Pfister.
Montaje: Lee Smith.
Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas.
Vestuario: Jeffrey Kurland.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en Reino Unido: 16 Julio 2010.
Estreno en España: 6 Agosto 2010.

A nadie medianamente informado, la haya visto o no, se le escapa que “Origen” es la película del momento y sin duda va ser uno de los títulos de referencia de este año 2010. En los comentarios de la crítica con los que suelen autopromocionarse algunas películas se han podido leer cosas como éstas:

“Un tremendamente excitante thriller de ciencia ficción que es tan inquietante como parece. Este es un entretenimiento popular con una pegada tan intensa y desconcertante que te tendrá preocupado sobre si será seguro cerrar los ojos por la noche” (Kenneth Turan: Los Angeles Times)

“En un verano lleno de remakes, precuelas y secuelas, llega ‘Inception’, fácilmente la película con la idea más original en años (…) En ocasiones, la originalidad tiene un coste mental: al final, te encontrarás completamente exhausto” (Kirk Honeycutt: The Hollywood Reporter)

“Con ‘Inception’, el director y guionista Christopher Nolan no sólo afianza su estatus como el director más innovador de Hollywood, sino que ha creado un género audaz: el thriller noir surrealista” (Claudia Puig: USA Today)

“Si las películas son sueños compartidos, entonces Christopher Nolan es, seguramente, uno de los soñadores más creativos de Hollywood, tal y como prueba su brillantísima ‘Inception’” (Justin Chang: Variety)

“Es completamente original, cortada por un nuevo patrón, y con todo está estructurada sobre las bases del cine de acción, por lo que sientes que tiene (aún si cabe) más sentido del que de por sí tiene” (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

"Un alucinante espectáculo cuasi definitivo (...) Una suma de brillantez que propone un mucho y exige un mínimo al espectador (...)" (Fausto Fernández: Fotogramas)

Se esté más o menos de acuerdo con todo ello, yo lo estoy en gran parte, está claro que “Origen” no es una película más, su visionado impacta y sólo por ello ya merece la pena. No estoy de acuerdo en que sea el “Matrix” de la década, pero sí es cierto que Christopher Nolan, su director, abre nuevas vías expresivas y argumentales con ella y que, seguramente, va a influir a otros títulos venideros.

Después de “Memento”, “Insmonia”, “Batman begins”, “El truco final” y “El caballero oscuro” Nolan se había situado en un privilegiado lugar en el olimpo de los mejores directores del momento. Todas sus películas se contaban por éxitos de crítica y público, así que su siguiente proyecto y más después de los dos óscars y ocho nominaciones que cosechó “El caballero oscuro”, se esperaba con ansia y expectación y lo mejor es que, pese a ello, no sólo no ha defraudado sino que se ha superado a sí mismo, lo cual no es fácil porque, no lo olvidemos, “Origen” es una película de acción y evasión, con todo lo que ello conlleva, con el estigma que sufren estas películas de ser productos de segunda fila (el entretenimiento siempre ha sido arte de segunda o ni siquiera se ha considerado como tal). Christopher Nolan está demostrando que se puede hacer un blockbaster y que también sea cine de calidad, posea un guión brillante y en conjunto sea una obra muy trabajada y merecedora de todos los aplausos. Esto tampoco es nuevo, lo han hecho muchos otros antes como John McTiernan, Steven Spielberg, Peter Jackson, James Cameron y un largo etcétera de directores pero cada gran película del cine de acción ha de celebrarse como un gran hito porque a fin de cuentas el cine es arte y espectáculo y películas como “Origen” concilian ambos.

Hay dos características esenciales que creo que diferencian esta película del resto: la primera es que es una experiencia única, jamás vivida con antelación y la segunda es que deja una profunda huella porque terminas de verla exhausto, impresionando, con las imágenes y el argumento fluyendo en tu cerebro como un torrente de agua que se te escapa de las manos. El símil que se me ocurre es a nivel físico el final de la montaña rusa, cuando sales de la atracción y el cuerpo te ha dado un vuelco, pero es que además el argumento también te exige un esfuerzo a nivel mental para encajar las piezas, con lo cual te quedas noqueado, preguntándote si tu interpretación final es correcta (cada cual tendrá la suya, el final es abierto adrede) y con ganas de volverla a ver para comprobar si todo cuadra......curioso, reflexionad sobre ello, se parece a “Perdidos”, exige un espectador implicado y participe, te invita a construir tu propia teoría y a defenderla, pero para ello tienes la sensación de que necesitas más visionados ¡¡¡Han inventado una nueva televisión y un nuevo cine, aquel que te obliga a volver a ver la serie o la película en cuestión para enriquecer tu experiencia y fortalecer tus impresiones, para disfrutar los pequeños detalles, infinitos, que van desfilando por delante de ti y que en primera instancia pueden no apreciarse.

Creo que por todo ello la concepción de la película es brillante y que el guión (por cierto, también de Nolan) es una obra catedralicia llena de recovecos y concebida a modo de muñecas rusas, que es algo que siempre resulta complejo e impacta, mucho más si se juega con los sueños y la realidad como en este caso. No sé a quién leí u oí (creo que Oti Rodríguez Marchante) que este guión hace que el de “Memento” sea un juego de niños y es cierto.

No me apetece hablar mucho del argumento, creo que lo mejor es ver la película y disfrutarla con los menos datos posibles pero sí adelantar que Leonardo de Caprio (Cobb) es un agente que trabaja introduciéndose en los sueños de los demás para descubrir sus más profundos secretos; pero esta tarea no es fácil, a menudo hay que usar trampas para que el asaltado no descubra el juego y despierte y eso complica las operaciones en la historia que se nos cuenta y nos complica nuestro papel como espectadores porque debemos identificar realidades y sueños y ya adelanto, no es fácil, la película entera es un enorme juego que nos obliga a estar en vilo y a prestar atención hasta al más mínimo detalle (se llame “tótem” o se llame montaje).

El debate está servido una vez vista la película, hay pistas que llevan a unas conclusiones sobre lo que se ve y que no todo el mundo va a interpretar del mismo modo, pero esa es la principal baza de esta película, que te obliga a participar y a tomar partido. Normalmente el espectador se siente halagado cuando le hacen participe del argumento a través de un final abierto porque significa que el director no te toma por tonto. Todas las interpretaciones valen, cada cual puede tener la suya y ser válida aunque seguramente Christopher Nolan ha construido la película con una personal que puede convertirse en el objetivo de los espectadores más ambiciosos (para ellos un consejo: fijaros en las conversaciones entre Leonardo di Caprio y Michael Caine (Miles), fijaros en la importancia de los pequeños detalles y fijaros en las expresiones de los personajes al final de la película.

Uno de los aspectos que me parecen más interesantes en “Origen” es como los recursos fílmicos contribuyen más que nunca a sobredimensionar la película. El montaje en esta ocasión (una maravilla por cierto) es crucial porque es el lenguaje del cine pero en esta película forma parte también del lenguaje de los sueños. Reflexionad sobre esto: ¿Por qué es difícil identificar la realidad de los sueños en “Origen”? Respondo: lo es porque el montaje de la película hace que no sepamos si estamos en un sueño o en la realidad hasta que no vemos algo inverosímil y eso se usa como un recurso argumental. A parte el hecho mismo de jugar con lo onírico permite que todo lo que sale en pantalla sea posible y coherente, lo que da rienda suelta a un despliegue de efectos visuales y sonoros sencillamente apabullante (¡¡¡¡Por Dios, id a ver esta película al cine, no será igual en la televisión de vuestras casas!!!!) Una vez más Hans Zimmer nos deja KO con una banda sonora que junto al sonido y las imágenes nos clava literalmente en la butaca como si de verdad estuviéramos bajando por la montaña rusa a toda velocidad. Es tal el espectáculo audiovisual en el tramo final sobretodo que uno casi necesita coger aire tras cada escena (al final el recurso de la furgoneta cayendo a cámara lenta, ya la veréis, casi viene bien y todo para tomarse un respiro).

Y, por supuesto, para los que quieran verle más pies al gato está siempre de fondo aquello de que la vida es sueño (a Calderón de la Barca le hubiera encantado esta película) o que el cine es sueño o ya puestos que la vida es cine y al contrario. Para quien quiera irse de madre intelectualmente la película da muchísimo juego, tiene fondo y trasfondo, te ahoga en sus vericuetos y si te hundes en ellos no te saca de allí ni “la patada”. ¡¡¡Qué grande la chorrada de “la patada”!!!! La noche que vi “Origen” soñé con ella y desperté con una, no con una patada literal, sino con una como las de la película.....creo que no se puede decir nada mejor sobre el impacto que tuvo en mí.

Por supuesto recomiendo la película a todo el mundo, es una experiencia única y merece la pena verla, disfrutarla y tener una opinión propia. Garantizo que puede gustar más o menos pero es difícil que deje indiferente y eso aún en el rarísimo y extrañísimo caso de que los actores no convenzan, me extrañaría, están todos a gran altura aunque por supuesto me quedo con Leonardo Di Caprio, siempre efectivo, siempre interesante, siempre atrapando nuestro interés y eso que me da la sensación de que está infravalorado aún con el pedazo de filmografía que se está haciendo el amigo.

Veremos qué premios cosecha “Origen”, auguro unos cuantos. ¡¡¡Qué grande Christopher Nolan!!!!!

miércoles, 17 de febrero de 2010

"Nine" (Rob Marshall, 2009)




**
País: USA.
Duración: 118 min.
Género: Drama, musical, romance.
Interpretación: Nicole Kidman (Claudia Jenssen), Kate Hudson (Stephanie), Daniel Day-Lewis (Guido Contini), Penélope Cruz (Carla), Marion Cotillard (Luisa Contini), Sophia Loren (la mamma), Judi Dench (Lilli), Fergie (Saraghina), Ricky Tognazzi (Dante), Giuseppe Cederna (Fausto), Elio Germano (Pierpaolo).
Guión: Michael Tolkin y Anthony Minghella; sobre el libreto de Arthur Kopit para el musical “Nine”; basado a su vez “8 ½” (1963) de Federico Fellini.
Producción: Marc Platt, Harvey Weinstein, John DeLuca y Rob Marshall.
Música: Andrea Guerra.
Fotografía: Dion Beebe.
Montaje: Claire Simpson y Wyatt Smith.
Vestuario: Colleen Atwood.
Distribuidora: Wide Pictures y DeAplaneta.
Estreno en USA: 25 Diciembre 2009.
Estreno en España: 22 Enero 2010.

Desde hace unos años y en concreto desde el éxito de “Moulin rouge” (2001) y el triunfo de “Chicago” en los óscars allá por 2002, el musical ha experimentado un importante auge en el cine estadounidense después de los 90’s, en los que pareció caer un poco en el olvido salvo contadas excepciones como “The commitments” o los clásicos de Disney, siempre enfocados al musical gracias a la aportación de Alan Menken y Howard Ashman. Cada año alguna productora apuesta por un musical para el que se aportan los mejores recursos y el mejor equipo técnico, pensando en que tendrá repercusión en taquilla y en los premios de la industria. Es lo que ha pasado con “Ray” (2004), “Rent” (2005), “En la cuerda floja” (2005), “Dreamgirls” (2006), “Sweeney Todd” (2007), “Hairspray” (2007), “Encantada” (2007), “Cadillac records” (2008), “Mamma mia” (2008) y ahora con “Nine”.

Rob Marshall, director de “Nine” fue el responsable precisamente de “Chicago” y tras el relativo fracaso que supuso “Memorias de una geisha”, que estuvo por debajo de lo que se esperaba de ella, ha querido repetir viejos éxitos.

“Nine” está basada en el musical ideado por Maury Yeston en los años 70’s, que trasladaba a Broadway el bloqueo creativo que Fellini explicaba en su película semi-autobiográfica “Ocho y medio” y que curiosamente interpretó Antonio Banderas durante algún tiempo en Estados Unidos.

Desde el primer fotograma se nota el lujo y los medios técnicos con los que cuenta Rob Marshall, parecidos de hecho a los que tuvo en sus películas anteriores, toda la maquinaria de producción del todopoderoso Harvey Weinstein a su disposición. En ese sentido la película es una auténtica gozada porque todo está muy cuidado y se nota un grandísimo esmero en los detalles, desde el vestuario a los decorados, la fotografía, la puesta en escena, las coreografías.....es de esas películas luminosas, festivas, espectaculares desde su propia concepción y por supuesto, el reparto es absolutamente irrepetible, quita el hipo. Solo por esto habrá mucha gente que irá a ver la película y que dará por bueno el pagar la entrada.

Ahora bien ¿es “Nine” una película a la altura de todo el despliegue realizado? Particularmente pienso que no o al menos, me parece, que no está a la altura de lo que pretendían conseguir especialmente porque flojea creo yo el componente dramático y me explico: la interpretación de Daniel Day Lewis, que no entro en si es buena o mala, resulta fría y distante, cierto es que el personaje de Guido Contini difícilmente puede caer bien porque en definitiva es un hombre que no respeta a su mujer y que se debate entre sus amantes y una crisis creativa que no llegamos a comprender porque no se nos explica bien, el caso es que termina dándonos un poco igual lo que le pasa cuando no debería ser así. Además todas las actrices salvo quizás Marion Cotillard, a quien sí se le ve un brillo especial en los ojos y se “nota” el sufrimiento de su personaje y un poco Penélope Cruz, que tiene un personaje agradecido con el que también puede trasmitir cierta “pasión”, parecen simplemente cumplir con su parte sin el arrebato necesario (tampoco sus papeles les dan mucho juego salvo en los números musicales).

Lo que es puramente la parte “narrativa” resulta pesada, por momentos lenta y demasiado preocupada por los encuadres y poco por el desarrollo dramático y como espectadores, hay que decirlo sin rodeos, nos aburrimos. Sólo con los números musicales parecen Marshall y los actores encontrarse a gusto y la película cobra vida. Si uno lo piensa es lo que verdaderamente vale la pena, es cuando en el cine parece surgir una fuerza especial de la pantalla. Me gustaron especialmente los números de Fergie “Be italian” (seguramente lo mejor de la película) y de Kate Hudson (dispone del número con más fuerza visual y musical), pero realmente el plato fuerte es Marion Cotillard, que es la que se come literalmente la pantalla y expresa sentimientos en su actuación (por el contra una pena lo poco aprovechada que está Nicole Kidman). El número de Penélope Cruz es correcto y lo resuelve bien, sin más, y el resto me parecen correctos pero no me gusta demasiado que todos se resuelvan en un decorado, que creo que es como si Marshall prefiriera expresarse en el decorado de un teatro y eso le quita posibilidades a la película como musical.

Vamos, que aunque los números musicales están bien, aunque cualquiera apreciará el esfuerzo que se realizado en todos los aspectos de producción en esta película y aunque el reparto de por sí es ya interesante la película resulta larga y los personajes no terminan de llegar lo suficiente. Podríamos decir que se trata de una fiesta musical sin “alma”.