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domingo, 18 de febrero de 2024
sábado, 10 de noviembre de 2018
"Héroes en el infierno" (Joseph Kosinski, 2017)
***
Basada en hechos reales, cuenta la heroica historia de un grupo de bomberos del cuerpo de Granite Mountain en su lucha contra varios incendios forestales en la región de Arizona en torno al año 2013. Está bien desarrollada, filmada con gran calidad audiovisual (de hecho está pensada para su visionado en Imax), cuenta con un buen pulso narrativo (a veces avanzando en el tiempo con gran velocidad, con cortes bruscos de montaje para ir al meollo de lo que les va pasando a los personajes) y no se hace larga pese a sus más de dos horas. Además entreteje bien varias historias personales aprovechando un reparto magnífico que va haciendo crecer el interés por los personajes, sin embargo se tiene la sensación una vez vista de que daba más juego en lo puramente emotivo y eso que no renuncia tampoco a ello. En cualquier caso una película muy correcta que os gustará más a vosotros por aquello de que lo que reproduce es un microcosmos esencialmente masculino.
martes, 30 de enero de 2018
"Kingsman 2: El círculo de oro" (Matthew Vaughn, 2017)
**
Lo que en la primera era entretenimiento gamberro, acción desbordante y espectáculo refrescante aquí se les va de las manos completamente y se convierte en exceso puro. Personajes, argumento, escenas de acción, parodia e incluso la duración pierden su equilibrio interno dentro de la propuesta y no acaban de funcionar como lo hicieron la primera vez. No puede decirse que la película no sea entretenida, que lo es, ni que no haya escenas deslumbrantes, que las hay, pero me dio la sensación que no han sabido mantener el nivel y que la fórmula se resquebraja.
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martes, 9 de mayo de 2017
“Comanchería” (David Mackenzie, 2016)
Dos hermanos, de vuelta de todo, robando bancos en Texas y un par de rangers tras ellos. A priori algo muy tópico, un argumento criminal a modo de moderno western de acción. Sin embargo detrás hay un buen guión que cuida de los personajes y que les da una serie de motivaciones que hacen mucho más sugerente el argumento de lo que en principio parece.
Título original: Hell or High Water
País: Estados Unidos
Duración: 102 min.
Género: Criminal, Drama
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Reparto: Chris Pine, Jeff Bridges, Ben Foster, Katy Mixon, Dale Dickey, Kevin Rankin, Gil Birmingham, Marin Ireland, Buck Taylor, Amber Midthunder, Gregory Cruz, Dylan Kenin, Debrianna Mansini, William Sterchi, Taylor Sheridan
Distribuidora: Vertigo Films
Productora: Sidney Kimmel Entertainment, Film 44
Director de fotografía: Giles Nuttgens
Diseño de producción: Tom Duffield
Guión: Taylor Sheridan
Montador: Jake Roberts
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Producción: Julie Yorn, Peter Berg, Sidney Kimmel
Producción ejecutiva: Jim Tauber, John Penotti
viernes, 5 de mayo de 2017
"Comanchería" (David Mackenzie, 2016)
****
Dos hermanos, de vuelta de todo, robando bancos en Texas y un par de rangers tras ellos. A priori algo muy tópico, un argumento criminal a modo de moderno western de acción. Sin embargo detrás hay un buen guión que cuida de los personajes y que les da una serie de motivaciones que hacen mucho más sugerente el argumento de lo que en principio parece.
Dos hermanos, de vuelta de todo, robando bancos en Texas y un par de rangers tras ellos. A priori algo muy tópico, un argumento criminal a modo de moderno western de acción. Sin embargo detrás hay un buen guión que cuida de los personajes y que les da una serie de motivaciones que hacen mucho más sugerente el argumento de lo que en principio parece.
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viernes, 13 de mayo de 2011
“Valor de ley” (True Grit) (Joel y Ethan Coen, 2010)
****Título original: True grit.
País: USA.
Duración: 108 min.
Género: Drama, western.
Reparto: Jeff Bridges (Rooster Cogburn), Matt Damon (LaBoeuf), Josh Brolin (Tom Chaney), Barry Pepper (Lucky Ned), Hailee Steinfeld (Mattie Ross).
Guion: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela de Charles Portis.
Producción: Scott Rudin, Ethan Coen y Joel Coen.
Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Robert Graf, David Ellison, Paul Schwake y Megan Ellison.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Roderick Jaynes.
Diseño de producción: Jess Gonchor.
Vestuario: Mary Zophres.
Distribuidora: Paramount Pictures Spain.
Estreno en USA: 22 Diciembre 2010.
Estreno en España: 11 Febrero 2011.
Hay que rendirse a la evidencia, Joel y Ethan Coen, a base de un ritmo de trabajo similar al de Woody Allen y un talento ya innegable, han conseguido labrarse una filmografía espectacular que crece año a año y que sigue sorprendiendo. Parecía que con “No es país para viejos” habían conseguido su cima, al menos en lo que a premios se refiere, ya que ganó 4 óscars de las 8 nominaciones a las que aspiraba; sin embargo cuando se leyeron las nominaciones este año allá por Enero nos topamos con una grata sorpresa y es que su último trabajo “Valor de ley (True grit)” acumulaba nada menos que diez (mejor película, director, actor, actriz de reparto, guión adaptado, fotografía, dirección artística, vestuario, sonido y efectos de sonido) aunque a la postre se quedó sin estatuilla alguna, cosa que para nada ha de considerarse un fracaso.
Observando los títulos que han dirigido cualquiera puede advertir que dominan tanto la comedia como el drama pero su tendencia más habitual es aunar ambas cosas, cambiando de género e intentando impregnar a todas sus películas de un estilo propio en el que un humor muy particular (muchos dirían “inteligente”), una cierta fijación por los personajes atípicos y la búsqueda de un realismo más argumental que estilístico confieren a sus películas una entidad propia que es como su “marca de la casa”.
En esta ocasión todo ello en forma de western que es una versión de aquel otro de mismo título protagonizado por John Wayne y dirigido por Henry Hathaway en 1969 que le permitió al actor conseguir su único óscar como actor (Wayne aseguró entonces que de haberlo sabido se hubiera puesto un parche antes) y yo estoy convencido de que si Jeff Bridges no hubiera ganado la estatuilla el año pasado por “Corazón rebelde” se lo habría llevado por este trabajo). Para mi gusto, que nunca me ha fascinado la película de Hathaway aunque reconozca que no está mal, la de los Coen le gana de goleada y no sólo eso, además pienso que precisamente en el western es posible que hayan encontrado terreno trillado para hacer germinar unas cuantas obras maestras porque es un género que a mi parecer va como anillo al dedo a su estilo fílmico, aunque dudo que quieran repetirse.
Tiene este “Valor de ley” algo que la hace única, una mezcla de drama contenido y comedia picaresca, de aventura y viaje iniciático, de mezcla de cine clásico y cine realista que la convierten en una película peculiar, distinta a todo lo que se vio el pasado 2010 y sin duda la colocaría entre mis favoritas, como hicieron los de la Academia de Hollywood, a los que alabo el gusto.
Pienso que el humor ese característico de los Coen, que se basa en situaciones con las que no sabes si te están tomando el pelo o quieren que te rías con ellos encuentra en esos tipos desarrapados que pululan por el western, ya sean sheriffs, cazadores de recompensas, forajidos o vagabundos y trotamundos los personaje perfectos (véase por ejemplo la escena del trampero vestido de oso con el que se topan los protagonistas, que dejará a más de un espectador completamente descolocado pero forma parte de la idiosincrasia de los dos directores) y además su estilo desmitificador se adapta perfectamente a un género que necesita en cierto modo un giro, puesto que aunque ya se hizo en los 70’s un western ausente de la épica y la lírica que le dieron los John Ford, Howard Hawks o Anthony Mann; aunque Clint Eastwood ya le dio un toque más realista en “Sin perdón” y aunque Kevin Costner ya aprovechó las posibilidades estéticas de los escenarios naturales a través de la puesta en escena han sido pocos los que han logrado aunarlo todo como han hecho los Coen demostrando que una historia del viejo oeste puede ser bella visualmente; sucia, dura y realista; dramática y apasionante a un tiempo; temible para los que son disparados y difícil de asimilar para los que tienen que hacerlo y desconcertante para un espectador que no está habituado a ver historias en las que los personajes terminan siendo más humanos de lo que esperaba ver y el tempo fílmico es más acorde a lo real que el que suele verse en este género.
Sólo un apunte. A los Coen hay que cogerles el punto, no hacen cine de evasión y a veces resultan crípticos, ralentizan escenas y aceleran otras en función de lo que les interesa, crean personajes exóticos que a veces uno no sabe muy bien porque aparecen, su sentido del humor es en ocasiones difícil de entender y les gusta descolocarnos. Es por ello que en ocasiones los diálogos se toman su tiempo (véase las conversaciones de la protagonista al principio y final de la película), que la cámara se detiene en detalles que parecen no tener demasiada importancia y las escenas de acción no se resuelven “al uso” (basta comprobarlo en alguno de los tiroteos, especialmente en el del final).
Por decir de qué va sin chafar nada a quien no la haya visto basta decir que una chica de catorce años llamada Mattie Ross decide vengar la muerte de su padre contratando a un agente de la ley que vaya tras la pista de su asesino, Tom Chaney y para ello se ofrece un tal Rooster Cogburn, hombre maduro, alcohólico y desastrado.
Sin ser sobresaliente “True grit” me parece una buena suma de aciertos con un buen argumento (quizás peor que el de otros westerns y otras películas de los Coen, eso ya es cuestión de gustos), con una grandiosa puesta en escena (sensacional todas las tomas en los escenarios naturales consiguiendo siempre una imponente fisicidad, yo diría que es esencial verla en pantalla grande), con una colección de grandes interpretaciones gracias a un reparto excepcional (no nos quedemos con lo obvio de lo bien que están Jeff Bridges o Hailee Steinfeld porque Matt Damon, Josh Brolin y sobretodo Barry Pepper están descomunales) y con un grandioso trabajo detrás de las cámaras en todos los aspectos técnicos (me pregunto si el que esté Steven Spielberg en labores de producción tiene que ver....seguro que sí).
Pero sin duda, lo mejor, es el guión no sólo por lo que cuenta sino por lo que no cuenta y por como cuenta lo que cuenta. La historia parte de una novela de Charles Portis y aprovecha magníficamente personajes y situaciones para hablar sobre ese mundo ya perdido de la América del siglo XIX, sobre los individuos que poblaban esos pueblos desérticos y las llanuras y montañas entre ellos. Como siempre en las películas de los Coen cada personaje no es una mera comparsa, está trabajado, tiene cosas que decir y que hacer, se le descubre un pasado y se le augura un futuro y no hay buenos y malos, hay personas a un lado y otro de la ley con sus motivaciones y su forma de entender las circunstancias que les ha tocado vivir. Y aunque los Coen ni escriben ni filman para explorar los sentimientos de los personajes y simplemente los ilustran con breves primeros planos, en esta ocasión si se descubre un afecto sutil y soterrado entre Mattie y Cogburn o la seguridad en el rostro de Chaney cuando le encañonan, consciente de que disparar a un hombre no es algo tan sencillo o el temor de aquel que se enfrenta cara a cara a un tipo que sí le va a disparar para cobrar una recompensa.
A mí me gusta esa meticulosidad en los personajes y en las situaciones, creo que como ocurría en “Sin perdón” sobredimensionan esta historia de gente solitaria, ese detenerse en cosas que en otras películas damos por sabidas o lógicas consigue sorprendernos y aumentar la intensidad dramática ¿O acaso no sorprende que el héroe, el pistolero, no quiera afrontar siempre el peligro de cara y se oculte? ¿acaso no sorprenden la mayor parte de las escenas de acción que vemos en esta película?
Y desde luego el tramo final de la película es algo completamente distinto a lo visto en cualquier western y posee una extraña belleza, un cierto encanto poético y una verosimilitud muy distinta a lo que estamos habituados. Me gustó mucho aún siendo un mero detalle que se cuente cómo acaba Mattie Ross, narradora del relato, por otra parte algo lógico teniendo en cuenta que realmente es un “chicazo” en un mundo machista que no entiende que las mujeres sean otra cosa que señoras o prostitutas.
En definitiva una buena película, otra más, de los Coen de la que se podría estar hablando durante horas.
Observando los títulos que han dirigido cualquiera puede advertir que dominan tanto la comedia como el drama pero su tendencia más habitual es aunar ambas cosas, cambiando de género e intentando impregnar a todas sus películas de un estilo propio en el que un humor muy particular (muchos dirían “inteligente”), una cierta fijación por los personajes atípicos y la búsqueda de un realismo más argumental que estilístico confieren a sus películas una entidad propia que es como su “marca de la casa”.En esta ocasión todo ello en forma de western que es una versión de aquel otro de mismo título protagonizado por John Wayne y dirigido por Henry Hathaway en 1969 que le permitió al actor conseguir su único óscar como actor (Wayne aseguró entonces que de haberlo sabido se hubiera puesto un parche antes) y yo estoy convencido de que si Jeff Bridges no hubiera ganado la estatuilla el año pasado por “Corazón rebelde” se lo habría llevado por este trabajo). Para mi gusto, que nunca me ha fascinado la película de Hathaway aunque reconozca que no está mal, la de los Coen le gana de goleada y no sólo eso, además pienso que precisamente en el western es posible que hayan encontrado terreno trillado para hacer germinar unas cuantas obras maestras porque es un género que a mi parecer va como anillo al dedo a su estilo fílmico, aunque dudo que quieran repetirse.
Tiene este “Valor de ley” algo que la hace única, una mezcla de drama contenido y comedia picaresca, de aventura y viaje iniciático, de mezcla de cine clásico y cine realista que la convierten en una película peculiar, distinta a todo lo que se vio el pasado 2010 y sin duda la colocaría entre mis favoritas, como hicieron los de la Academia de Hollywood, a los que alabo el gusto.Pienso que el humor ese característico de los Coen, que se basa en situaciones con las que no sabes si te están tomando el pelo o quieren que te rías con ellos encuentra en esos tipos desarrapados que pululan por el western, ya sean sheriffs, cazadores de recompensas, forajidos o vagabundos y trotamundos los personaje perfectos (véase por ejemplo la escena del trampero vestido de oso con el que se topan los protagonistas, que dejará a más de un espectador completamente descolocado pero forma parte de la idiosincrasia de los dos directores) y además su estilo desmitificador se adapta perfectamente a un género que necesita en cierto modo un giro, puesto que aunque ya se hizo en los 70’s un western ausente de la épica y la lírica que le dieron los John Ford, Howard Hawks o Anthony Mann; aunque Clint Eastwood ya le dio un toque más realista en “Sin perdón” y aunque Kevin Costner ya aprovechó las posibilidades estéticas de los escenarios naturales a través de la puesta en escena han sido pocos los que han logrado aunarlo todo como han hecho los Coen demostrando que una historia del viejo oeste puede ser bella visualmente; sucia, dura y realista; dramática y apasionante a un tiempo; temible para los que son disparados y difícil de asimilar para los que tienen que hacerlo y desconcertante para un espectador que no está habituado a ver historias en las que los personajes terminan siendo más humanos de lo que esperaba ver y el tempo fílmico es más acorde a lo real que el que suele verse en este género.
Sólo un apunte. A los Coen hay que cogerles el punto, no hacen cine de evasión y a veces resultan crípticos, ralentizan escenas y aceleran otras en función de lo que les interesa, crean personajes exóticos que a veces uno no sabe muy bien porque aparecen, su sentido del humor es en ocasiones difícil de entender y les gusta descolocarnos. Es por ello que en ocasiones los diálogos se toman su tiempo (véase las conversaciones de la protagonista al principio y final de la película), que la cámara se detiene en detalles que parecen no tener demasiada importancia y las escenas de acción no se resuelven “al uso” (basta comprobarlo en alguno de los tiroteos, especialmente en el del final).
Por decir de qué va sin chafar nada a quien no la haya visto basta decir que una chica de catorce años llamada Mattie Ross decide vengar la muerte de su padre contratando a un agente de la ley que vaya tras la pista de su asesino, Tom Chaney y para ello se ofrece un tal Rooster Cogburn, hombre maduro, alcohólico y desastrado.Sin ser sobresaliente “True grit” me parece una buena suma de aciertos con un buen argumento (quizás peor que el de otros westerns y otras películas de los Coen, eso ya es cuestión de gustos), con una grandiosa puesta en escena (sensacional todas las tomas en los escenarios naturales consiguiendo siempre una imponente fisicidad, yo diría que es esencial verla en pantalla grande), con una colección de grandes interpretaciones gracias a un reparto excepcional (no nos quedemos con lo obvio de lo bien que están Jeff Bridges o Hailee Steinfeld porque Matt Damon, Josh Brolin y sobretodo Barry Pepper están descomunales) y con un grandioso trabajo detrás de las cámaras en todos los aspectos técnicos (me pregunto si el que esté Steven Spielberg en labores de producción tiene que ver....seguro que sí).
Pero sin duda, lo mejor, es el guión no sólo por lo que cuenta sino por lo que no cuenta y por como cuenta lo que cuenta. La historia parte de una novela de Charles Portis y aprovecha magníficamente personajes y situaciones para hablar sobre ese mundo ya perdido de la América del siglo XIX, sobre los individuos que poblaban esos pueblos desérticos y las llanuras y montañas entre ellos. Como siempre en las películas de los Coen cada personaje no es una mera comparsa, está trabajado, tiene cosas que decir y que hacer, se le descubre un pasado y se le augura un futuro y no hay buenos y malos, hay personas a un lado y otro de la ley con sus motivaciones y su forma de entender las circunstancias que les ha tocado vivir. Y aunque los Coen ni escriben ni filman para explorar los sentimientos de los personajes y simplemente los ilustran con breves primeros planos, en esta ocasión si se descubre un afecto sutil y soterrado entre Mattie y Cogburn o la seguridad en el rostro de Chaney cuando le encañonan, consciente de que disparar a un hombre no es algo tan sencillo o el temor de aquel que se enfrenta cara a cara a un tipo que sí le va a disparar para cobrar una recompensa.
A mí me gusta esa meticulosidad en los personajes y en las situaciones, creo que como ocurría en “Sin perdón” sobredimensionan esta historia de gente solitaria, ese detenerse en cosas que en otras películas damos por sabidas o lógicas consigue sorprendernos y aumentar la intensidad dramática ¿O acaso no sorprende que el héroe, el pistolero, no quiera afrontar siempre el peligro de cara y se oculte? ¿acaso no sorprenden la mayor parte de las escenas de acción que vemos en esta película?
Y desde luego el tramo final de la película es algo completamente distinto a lo visto en cualquier western y posee una extraña belleza, un cierto encanto poético y una verosimilitud muy distinta a lo que estamos habituados. Me gustó mucho aún siendo un mero detalle que se cuente cómo acaba Mattie Ross, narradora del relato, por otra parte algo lógico teniendo en cuenta que realmente es un “chicazo” en un mundo machista que no entiende que las mujeres sean otra cosa que señoras o prostitutas.
En definitiva una buena película, otra más, de los Coen de la que se podría estar hablando durante horas.
MIS ESCENAS FAVORITAS
- El momento en que Mattie alcanza con su caballo a Cogburn y Labouef.
- El encuentro en la cabaña de los hombres de Chaney y el acecho posterior desde un altillo
- El momento en que Mattie se encuentra con Tom Chaney.
- La escena de las serpientes.
- El tiroteo final con Cogburn galopando por la llanura. Mattie da un respingo en un momento dado que demuestra su afecto contenido
- El epílogo con Mattie contando el final de su historia. Genial cuando aparece ante dos tipos y le suelta a uno "No te levantes escoria".
lunes, 15 de marzo de 2010
“Corazón rebelde” (Scott Cooper, 2009)
**Título original: Crazy heart.
País: USA.
Duración: 113 min.
Género: Drama, musical, romance.
Interpretación: Jeff Bridges (Bad Blake), Maggie Gyllenhaal (Jean Craddock), Robert Duvall (Wayne), Tom Bower (Bill Wilson), James Keane (gerente), William Marquez (doctor), Ryan Bingham (Tony), Paul Herman (Jack), Rick Dial (Wesley Barnes). Guión: Scott Cooper; basado en la novela de Thomas Cobb.
Producción: Robert Duvall, Rob Carliner, Judy Cairo y T. Bone Burnett.
Música: Stephen Bruton y T. Bone Burnett.
Fotografía: Barry Markowitz.
Montaje: John Axelrad.
Diseño de producción: Waldemar Kalinowski.
Vestuario: Doug Hall.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 16 Diciembre 2009.
Estreno en España: 5 Marzo 2010.
Por fin Jeff Bridges ha conseguido el óscar que merecía hace ya tiempo después de estar nominado en cuatro ocasiones (“La última película”, “Un botín de 500.000 dólares”, “Starman” y “Candidata al poder”) y lo ha hecho con una película y un personaje de esos que son perfectos para ganar premios, un cantante country separado, solitario, con un hijo al que no ve desde hace años, alcohólico, con el cuerpo machacado y que pulula aquí y allá por las carreteras de Nuevo México cantando en todo tipo de locales.
La película, basada en la novela de Thomas Cobb y cuenta con guión de Scott Cooper, que también es el director, por lo que podríamos considerar un proyecto personal aunque no resulta como en otras óperas primas una película de estilo complejo ni es tampoco un intento por demostrar lo que uno vale. Probablemente a Cooper sólo le interesaba contar su historia de la forma más eficaz y concentra su atención en el argumento y los actores con presencia omnipresente de Bridges (el actor está prácticamente en todas las escenas).
Por su temática la película recuerda a otras sobre cantantes country como “Nashville” o “Gracias y favores”, por la que Robert Duvall (que también aparece como secundario en ésta en el papel del barman y amigo del protagonista, Wayne) ganó su óscar al mejor actor; sin embargo por su factura y por lo que el director ha querido hacer me recuerda más a otra película de Jeff Bridges, “Los fabulosos Baker boys”. En ambos casos argumento, ambientación y tono tienen una especial relevancia. No hablaré del primero, pero sí decir que ambas películas manejan un tempo lento, se recrean en el ambiente ya sea de los locales donde tocan, de la música que se interpreta o los cielos en este caso del Estados Unidos más polvoriento (bellísimas todas esas tomas) y el intento evidente es crear un tono agridulce con un intenso poso de melancolía, puesto que de lo que se habla es de vidas errantes, de personajes en perpetua lucha contra sí mismos y su destino de perdedores. Esta característica exige un tipo de espectador muy concreto que sepa disfrutar con ello. Yo reconozco que la “atmósfera” y en general todo el argumento de “Los fabulosos Baker boys” me cautivó, pero no me ha ocurrido lo mismo con este “Corazón rebelde”.
Pienso que pese a que la película se puede ver y tiene su interés, aunque sólo sea por ver la magnífica interpretación que lleva a cabo Jeff Bridges, el argumento te deja un poco indiferente y no debería. Uno tiene la impresión de que el melodrama flojea porque falta intensidad en la relación entre Bad Blake (Jeff Bridges) y Jean Craddock (Maggie Gyllenhaal) y también se tiene la impresión de que se han desaprovechado otros resortes dramáticos que podrían haberle dado fuerza a la película como la relación de amistad entre Bad Blake y el viejo Wayne (probablemente lo mejor de la película), la sana “rivalidad” entre Blake y Tommy Sweet (Colin Farell) o la propia vida errante de Blake.
Así nos encontramos con una película con un tono plácido, mansa cuando debería tener más fuerza, que va evolucionando de manera más o menos previsible y que recuerda a tantas otras similares sin producirnos el arrebato que esperamos de este tipo de dramas personales. Pasados unos días sólo me queda en la memoria la primera actuación de Blade con ese poderoso “Somebody else” que tanto recuerda a algunos acordes de Mark Knopfler y Dire Straits y que te pone los pies a dar golpecitos en el suelo; las escenas entre Bridges y Duvall o Farell; Blake llamando a su hijo o la escena que provoca el conflicto sentimental de Blake con Craddock. Poco más, lo cual me parece muy poco para un drama del que yo al menos esperaba mucho.
Es posible no obstante que este debut en la dirección le reporte a Cooper un interesante futuro detrás de la cámara. La película no “rompe” pero tiene un tono clásico (atípico hoy en día) y un cierto encanto en su simplicidad y ha proporcionado dos óscars: el mencionado de Bridges y el de mejor canción ("The weary kind"). Es un comienzo más que correcto y en los comienzos quedan cositas por pulir que pueden solventarse con posterioridad y seguro que le ofrecen hacer más melodramas a partir de ahora en los que puede aprovechar mejor lo que ya ha hecho bien: sacarles el máximo a los actores, aprovechar ambientes y escenarios y contar historias agridulces sin caer en la llorera o un excesivo dramatismo. Podríamos decir que de momento, Cooper, ha demostrado ser eficaz.
jueves, 1 de mayo de 2008
"Iron man" (John Favreau, 2008)
**Título original: Iron Man
País: Estados Unidos
Género: Ciencia-ficción, superhéroes, acción
Reparto: Gwyneth Paltrow, Jeff Bridges, Shaun Toub, Terrence Howard, Robert Downey Jr
Guión: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum, Matt Holloway
Web: www.ironmanmovie.com
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España
Productora: Marvel Studios, Paramount Pictures, Fairview Entertainment
Diseño de Producción: J. Michael Riva
Fotografía: Matthew Libatique
Montaje: Dan Lebental
Música: Ramin Djawadi
Productor: Avi Arad, Kevin Feige
Vestuario: Laura Jean Shannon
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