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lunes, 30 de marzo de 2026

"The brutalist" (Brady Corbet, 2024)

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#Cine #BradyCorbet #AdrienBrody #FelicityJones #GuyPearce #JoeAlwyn #CineDrama #Inmigración

Cine independiente y de autor que reúne tantos motivos para que la crítica lo alabe como para que el espectador medio lo considere un ladrillo (sus casi cuatro horas de metraje no ayudan). No es una película para cualquier momento ni para cualquier tipo de público ya que básicamente busca a través de la metáfora visual y argumental explicar una época, un arte concreto y el desengaño de una generación respecto al sueño americano. Se requiere un espectador con cierto interés por todo ello y capaz de disfrutar con cierta experimentación en el encuadre y la fotografìa y al que no le pese una cadencia lenta que a veces se recrea en exceso en una misma toma buscando cierta poesía visual. Arranca bien, con la llegada a Estados Unidos del arquitecto Laszlo Toth (magnífico Adrian Brody) huyendo de la posguerra en Europa, sumergiéndote literalmente en una atmósfera distinta y enganchándote con sus problemas de adaptación. Conforme avanza la película todo se enrarece y la historia se vuelve fría y deshumanizada como los edificios que construye Toth, pierdes incluso empatía con el protagonista y asistes a cómo lo que era esperanza por una vida mejor se convierte en desesperanza y desencanto. Todo está orquestado así, en una brillante concepción que unifica fondo y forma, pero desgraciadamente como espectador te saca de la película porque lo más importante no es el argumento. Una obra "monumental" como dice su póster y parte de la crítica, pero también pretenciosa y difícil de digerir. Salvando las distancias viene a ser un "Érase una vez en América" a lo Terrence Malick. Consiguió los óscars a mejor actor principal, fotografía y banda sonora y además obtuvo siete nominaciones más (película, director, actor y actriz de reparto, guión original, montaje y diseño de producción). 

jueves, 26 de diciembre de 2019

"El profesor" (Tony Kaye, 2011)


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La factura de esta película tiene algo que me molesta profundamente y que al menos a mí hace que la propuesta no me guste y es que pretende ser realista, pretende acentuar lo dramático y pretende trascender, pero la cámara nerviosa, las reflexiones trascendentales, la exploración de los personajes, las imágenes duras (que hay varias relacionadas con la vejez, con la prostitución, con el desamparo, con la incomprensión) producen en mí el efecto contrario. Me parece todo artificioso, lejano y muy poco grato. No es para nada la película que pensaba encontrar sobre un profesor sustituto que da clase durante unos días en un centro de chicos problemáticos y me desconecto al poco rato a pesar de que tiene sus cosas interesantes que son sobretodo el trasfondo y la actuación de Adrian Brody. Una pena porque el director había hecho "American X" y me da la sensación que trató de repetir acogida entre la crítica con una construcción quizás demasiado rebuscada.

martes, 15 de abril de 2014

“El gran hotel Budapest” (Wes Anderson, 2014)


Comedia con halo de cuento decimonónico, tono naif y pintoresco y un humor cercano al cartoon animado y al absurdo que dividirá al público porque a su director o lo reverencias o no lo soportas, no hay término medio.

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Título original: The grand Budapest hotel.
País: USA.
Duración: 100 min.
Género: Comedia.
Reparto: Ralph Fiennes (M. Gustave), F. Murray Abraham (Mr. Moustafa), Mathieu Amalric (Serge X.), Adrien Brody (Dmitri), Willem Dafoe (Jopling), Jeff Goldblum (asesor legal Kovacs), Harvey Keitel (Ludwig), Jude Law (joven escritor), Bill Murray (M. Ivan), Edward Norton (Henckels),  Saoirse Ronan (Agatha), Jason Schwartzman (M. Jean), Léa Seydoux (Clotilde), Owen Wilson (M. Chuck), Tilda Swinton (Madame D.), Tom Wilkinson (escritor), Tony Revolori (Zero).
Guion: Wes Anderson; basado en un argumento de Wes Anderson y Hugo Guinness. Producción: Wes Anderson, Scott Rudin, Steven Rales y Jeremy Dawson.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Robert Yeoman.
Montaje: Barney Pilling.
Diseño de producción: Adam Stockhausen.
Vestuario: Milena Canonero.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en España: 21 Marzo 2014.

 Sólo con el trailer alguien no familiarizado con el cine de Wes Anderson ya puede hacerse una idea de lo que va a ver. Yo la recomendaría a quien disfrute con ese sentido del humor juguetón y desmitificado.


viernes, 12 de agosto de 2011

“Medianoche en París” (Woody Allen, 2011)

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Guión: Woody Allen.
Países: España y EEUU.
Duración: 94 min.
Género: Comedia romántica, fantástico.
Reparto: Owen Wilson (Gil), Marion Cotillard (Adriana), Rachel McAdams (Inez), Kathy Bates (Gert), Michael Sheen (Paul), Adrien Brody (Salvador), Nina Arianda (Carol), Mimi Kennedy (Wendy), Kurt Fuller (John), Carla Bruni (guía del museo), Léa Seydoux (Gabrielle), Tom Hiddleston.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Jaume Roures.
Fotografía: Darius Khondji.
Montaje: Alisa Lepselter.
Dirección artística: Anne Seibel.
Vestuario: Sonia Grance.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en USA: 20 Mayo 2011.
Estreno en España: 13 Mayo 2011.
Apta para todos los públicos.


No sé si lo hará así, pero me imagino a Woody Allen siguiendo año a año una misma rutina, como si hacer películas fuera sencillo..... Lo visualizo una vez acabadas las promociones de su último estreno pasando unos días por Europa o tocando el jazz en algún local de Manhattan y al poco, con la chispa de una idea en la cabeza, de nuevo enfrascado en su escritorio preparando un nuevo guión, diseñando el rodaje, dialogando con la productora para buscar actores, localizaciones..... Ahora mismo tendrá avanzada ya la siguiente y así un año tras otro y que dure.

Es evidente que ese ritmo creativo sólo puede seguirlo un auténtico genio capaz de idear uno tras otro un guión interesante al año y resulta literalmente imposible mantener el nivel siempre por lo que en ocasiones se le perdona a Allen que su última película en lugar de brillante se quede en meramente entretenida o ingeniosa, un poco lo que pasó con la anterior, “Conocerás al hombre de tus sueños” que para mi gusto le quedó ligeramente insulsa sobretodo teniendo en cuenta que en 2009 rodó esa delicia del humor irónico que es “Si la cosa funciona” y que os recomiendo efusivamente.
























Este año su película se ha convertido en algo especial, en un acontecimiento y es así porque no sólo nos regala un argumento entretenido como pocos sino porque parece que ha dado en la diana y se ha metido en el bolsillo a público y crítica a los dos lados del gran charco, lo cual, muy pocas veces le había pasado hasta ahora.

“Midnight in Paris” nos gusta a los europeos, les gusta a los estadounidenses (es su película más vista por allí), gusta a grandes, a jóvenes y a chicos y es que en esa constante reinvención que Allen lleva a cabo en su cine con cada título, en esta ocasión ha metido en el cocktail un poquito de todo lo que antes le ha funcionado en una mezcla con muchos ingredientes que podemos reconocer en su cine anterior: ironía, romanticismo, guerra de sexos, evocación del pasado, esteticismo, fascinación por los viajes y incluso fantástico.

Particularmente y sólo porque a tramos decae un poco para mi gusto la encuentro un peldaño por debajo de sus mejores títulos, entre los que citaría “Manhattan”(1979), “Hannah y sus hermanas” (1986), “Annie Hall”(1977), Match Point (2005), “Broadway Danny rose”(1984) y “Si la cosa funciona” (2009) pero seguro que está entre sus mejores títulos.

La película comienza con unos minutos en los que se recorre París a golpe de bellas imágenes yuxtapuestas una tras otras que nos llevan a los lugares más emblemáticos como si estuviéramos recorriendo un álbum de postales y con música de jazz de fondo (exquisita como siempre la banda sonora con temas magníficos de Cole Porter, Sydney Bechet o Josephine Baker que resuenan en tu mente al salir del cine). No se puede empezar mejor, se gana desde ese momento al público y penetramos en la película por las calles de la ciudad más bella del mundo. Es imposible ir a París y que no te enamore, pero mucho más haberla visitado y que las imágenes de esta película te dejen indiferente (Allen sabe muy bien lo que hace, nos conquista con lo que pone delante de su cámara y de paso viaja por los lugares más atractivos del mundo).






















A continuación nos encontramos con Gil e Inez, una pareja prometida que se encuentran de viaje en París con los padres de ella. Parte del atractivo a priori de la película es ese giro que nos pide la publicidad de la película que no contemos. Yo tampoco lo voy a hacer, pero es lo que le da la chispa al argumento y lo convierte en único. Intuyo que gracias a él y a los diálogos es muy probable que Woody Allen acumule una nueva nominación al óscar como mejor guionista (al menos es lo que ya se rumorea). Particularmente no es eso sólo lo que me convence sino además las reflexiones en alto que nos cuela de tapadillo Woody Allen en su cine y que tienen un poso existencialista y serio aunque nos lo disfrace de comedia romántica: la, en ocasiones, falsa y a la vez muy humana sensación que todos tenemos de que podríamos estar mejor viviendo otro tipo de vida o con otra compañía y eso tan manido de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Lo que me gusta es que precisamente porque comprobarlo es imposible sin arriesgar el presente, Woody Allen ironiza sobre ello y lo convierte en una fantasía muy divertida.

Como viene siendo habitual en muchas de sus últimas películas Allen ya no se dirige a sí mismo, pero vuelve a “salir” encarnado en el cuerpo de Owen Wilson y pienso que esta elección de casting es otro acierto de la película de cara a enganchar a más gente y lo cierto es que Wilson cumple a la perfección con su personaje y conecta bien con nosotros porque es un tipo muy normal, muy como cualquiera de los que estamos en el cine.




















Las otras grandes bazas del reparto, sin contar con que, como en todas las películas de Allen, el elenco al completo está magnífico, son por motivos distintos Marion Cotillard, Michael Sheen y Carla Bruni. La primera porque es una actriz que por sí misma hace subir enteros cualquier título en el que participa, el segundo porque su personaje de galán intachable es fuente inagotable de momentos de una ironía desbordante y la tercera porque su fama como primera dama de Sarkozy seguro que va más allá de lo puramente fílmico. Con esto no digo que Rachel McAdams, Kurt Fuller, Kathy Bates o Adrian Brody no estén brillantes, que también. Al loro con Adrian Brody en concreto, su personaje tiene unas intervenciones inolvidables jeje

Y a parte de la dirección, del guión, de los actores, de la banda sonora me gustaría destacar también la puesta en escena....La verdad es que esta película lo tiene todo....El equipo artístico de Woody Allen en esta película hace un grandioso trabajo y nos traslada literalmente a lugares lejanos con todo su glamour y encanto haciendo que las imágenes no deleiten la visual.

Vamos, que esperando encontrar una buena película más de Woody Allen a comienzo de este verano (se estrenó con éxito en cannes) nos topamos con algo así como un dulce, un comedia deliciosa e inolvidable con un París resplandeciente, una música y unos escenarios evocadores y nostálgicos y un argumento entretenido ante todo pero también inspirador para que le demos al coco......es posible que ningún otro lugar y ningún otro tiempo pasado fuera realmente mejor, pero sin duda mereció la pena vivirlo.



MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!!!!

- Las imágenes iniciales del recorrido por los lugares emblemáticos de París culminados por la ciudad bajo la lluvia con la música de jazz de fondo.

- Esas en las que Gil tiene que aguantar al pedante e insoportable de Paul mientras a Inez se le cae la baba sobretodo el momento en que Gil trata de zafarse de él sin fortuna porque tienen muchos “compromisos”, el de la fiesta nocturna y ese en el que discute con la guía (Carla Bruni) acerca de Rodin.
- La primera noche en la que Gil se marcha caminando por las orillas del Sena y el momento en que le invitan a subir al coche.
- Los encuentros con Dalí, Luis Buñuel, Picasso y Man Ray.
- Al final de la película el detective perdido en la corte de Luis XIV.
- Gil encontrando pareja de forma insospechada en París.

martes, 3 de agosto de 2010

“Splice” (Vincenzo Natali, 2009)

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Países: Canadá, Francia y USA.
Duración: 104 min. Género: Ciencia ficción, fantástico, terror. Interpretación: Adrien Brody (Clive Nicoli), Sarah Polley (Elsa Kast), David Hewlett (William Barlow), Delphine Chanéac (Dren adulta), Brandon McGibbon (Gavin), Simona Maicanescu (Joan).
Guión: Vincenzo Natali, Antoinette Terry Bryant y Doug Taylor; basado en un argumento de Vincenzo Natali y Antoinette Terry Bryant.
Producción: Steven Hoban.
Música: Cyrille Aufort.
Fotografía: Tetsuo Nagata.
Montaje: Michele Conroy.
Diseño de producción: Todd Cherniawsky.
Vestuario: Alex Kavanagh.
Distribuidora: Vértice Cine.
Estreno en Canadá: 4 Junio 2010.
Estreno en España: 30 Julio 2010.

Sabía de antemano que la película estaba dirigida por Vicenzo Natali, que hace unos años nos dejó KO con es película llena de sorpresas que es “Cube” y por supuesto eso y la presencia de Adrian Brody y Sarah Polley encabezando el reparto me atraían, aún siendo consciente de que seguramente ésta era una película de esas que encuentran su oportunidad en las, por lo general, sosas carteleras veraniegas. Una vez vista debo reconocer que tiene un tono inquietante que te mantiene viéndola con interés de principio a fin, pero me queda un regusto ligeramente desagradable, como el de una mala digestión y la convicción de que el guión es realmente flojo. Estamos ante un caso curioso, el de una película que deja una huella anímica, pero que no logra ser redonda.

La característica esencial de esta película es una atmósfera malsana, perturbadora, que Natali, eso sí, borda desde el comienzo y mantiene hasta el final; pero por esta razón no la recomendaré a nadie con el estómago inestable, es una película incómoda. Particularmente los propios títulos iniciales y el arranque ya te ponen alerta puesto que la cámara recorre unas entrañas que se intuyen no humanas como si estuviera haciendo una gastroscopia y a continuación adoptas como espectador la posición subjetiva de algo que está naciendo, un bichejo que literalmente tira para atrás. Ya he dicho mucho, el caso es que el director juega a tensionarte, a envararte con situaciones que producen inquietud, desasosiego y muchas veces asco, pero que te impactan.

La película va sobre dos científicos, Clive y Elsa, que trabajan en unos experimentos genéticos en una empresa farmacéutica llamada NERD que pretende encontrar soluciones para un buen número de enfermedades. El plan maestro es unir los ADN de distintos animales, pero el éxito con ellos lleva irremediablemente a un reto mayor, la unión de ADNS animales con humanos.

Este es el punto de partida y su desarrollo lleva inevitablemente a un desenlace con componentes dramáticos, con un fondo ético y con un resultado inquietante. Natali quiere desarrollar todo con esta película, pero realmente creo que el guión desaprovecha los dos primeros y sólo se logra acertar con la atmósfera, lo que también es atribuible a los equipos de sonido y efectos especiales, aunque éstos últimos, ya aviso que son modestos. Aunque potencialmente estamos ante una película de denuncia o un drama de resonancias frankenstenianas, el guión no permite que esto cuaje y, bajo mi punto de vista, sólo funciona el suspense, siempre con un tono malsano de pesadilla (Dren es un personaje propio de un delirio que nunca gana tus simpatías como espectador y que causa en ti rechazo, por lo que el componente dramático nunca termina por funcionar y mucho menos el giro de guión que pretende adentrarse en temáticas edípicas y freudianas). Hay además una inevitable sensación de irrealidad, potenciada en gran parte por la fotografía, y varias decisiones de los personajes que hay que pasar por alto para que no se resienta la lógica interna de la película, para mi gusto demasiadas, que hacen que uno se distancie. En suma, que el guión no funciona, aunque Natali si logra lo que pretende que es inquietarte y removerte en la butaca.

Lejos de ser una película de terror de esas Made In USA que solemos ver, “Splice” tiene mucho más de alucinación inquietante muy a lo David Cronemberg en títulos como “La mosca” o “Inseparables” y no es casual porque al igual que Cronemberg el director es también canadiense y en la producción pone dinero una productora canadiense además de Dark Castle y ¡¡¡sorpresa!!! la francesa Gaumont.

En suma, una película sin duda valiente y arriesgada para los que quieran tensión y soporten cierto límite de aprensión, que se queda un poco a medias de lo que podría haber sido quizás por su obsesión por la atmósfera malsana.

jueves, 6 de agosto de 2009

"El pianista" (Roman Polanski, 2002)




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Países: Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, Holanda.
Duración: 148 min.
Interpretación: Adrien Brody (Wladyslaw Szpilman), Thomas Kretschmann (Capitán Wilm Hosenfeld), Daniel Caltagirone (Majorek), Frank Finlay (El Padre), Maureen Lipman (La Madre), Emilia Fox (Dorota), Ed Stoppard (Henryk), Julia Rayner (Regina), Jessica Kate Meyer (Halina), Ruth Platt (Janina).
Guión: Ronald Harwood; basado en la novela "El pianista del gueto de Varsovia" de Wladyslaw Szpilman.
Producción: Roman Polanski, Robert Benmussa y Alain Sarde.
Música: Wojciech Kilar.
Fotografía: Pawel Edelman.
Montaje: Hervé de Luze.


Recuperamos del baúl de los recuerdos la reseña de "El pianista" tal y como la escribimos al verla en el estreno allá por 2002. Obtendría numerosos premios como la Palma de Oro en Cannes y 3 óscars (director, actor principal y guión adaptado) y otras cuatro nominaciones (mejor película, fotografía, diseño de vestuario y montaje). Una grandiosa película sin duda.

¿Os habeis planteado que si no existiera "La lista de Schindler" y si Roman Polanski no fuera un apestado en EEUU (está acusado de violación y si pisara suelo estadounidense sería detenido inmediatamente) estaríamos hablando de la película favorita para los óscars de este año? "El pianista" es una gran película y creo que eso no se le escapa a nadie (De hecho aún no conozco a nadie al que no le haya gustado). Si las circunstancias fueran otras su resonancia pública sería muy distinta, mucho mayor (Hasta ahí llegan los resortes de la publicidad y la distribución en esta industria que es el cine). Me parece injusto.

No perdamos, no obstante, la perspectiva y centrémonos en sus valores cinematográficos. Sí, claro "La lista de Schindler" ya trataba el tema del holocausto y parecía la película definitiva sobre el tema, pero es que estamos hablando de la obra maestra del mismísimo Steven Spielberg. Sí, por su puesto, lo que vamos a ver nos lo sabemos ya porque la historia, ese trágico episodio de la historia, nos lo conocemos todos muy bien ¡¡¡¡Y que nadie lo olvide!!!! (Lástima que lo hagan precisamente los que no deberían hacerlo). ¿Pero son estas pegas suficientes para rebajar el mérito de esta película? Creo que no, porque "El pianista" está por encima del bien y del mal y aunque sea "previsible" eso no es un defecto (Todas las películas históricas son previsibles en más o menos medida).

Quitando lo dicho ¿Qué más defectos se pueden sacar a "El pianista"? Francamente, lo ignoro. Me parece una obra redonda y puede que también tengamos que hablar de la obra maestra en la filmografía de Roman Polanski, lo cual es mucho decir teniendo en cuenta que ha dirigido magníficas películas como "La semilla del diablo", "Chinatown", "Tess" o "La muerte y la doncella" entre otras (He de reconocer que a mí Polanski me gusta siempre, también me gustaron "El balie de los vampiros", "Lunas de hiel", "Frenético" y "La novena puerta")

Probablemente lo más interesante de la película es que Polanski no trata de ser un narrador omnisciente, es decir, no trata de explicarnos la ocupación nazi de Varsovia y el holocausto judío contando con todos los datos y dando una visión de conjunto del hecho (eso ya lo hizo de maravilla Spielberg). Lo que hace es presentar a un personaje, el pianista Wladyslaw Szpilman (No lo olvidemos, un personaje real) y contarnos, desde su perspectiva (que es la misma que adopta la cámara y la misma que adoptamos como espectadores) cómo los acontecimientos se le echaron al pueblo judío de Varsovia literalmente encima. Polanski y su cámara son simplemente testigos de ello. Gracias a ello llegamos a entender mucho mejor como la situación se fue degradando progresivamente sin que tuvieran capacidad para reaccionar, como los hechos les sobrepasaron, cómo se vieron de pronto recluidos en ghettos, cómo fueron separados los unos de los otros, cómo tuvieron que sobrevivir en ínfimas condiciones y cómo vivieron el terror del genocidio. Un ejemplo: como sólo cuenta lo que le pasa a Wladyslaw nosotros no llegamos a saber lo que les ocurre al resto de personajes, sólo lo intuímos como lo hubiera hecho cualquiera en esas circunstancias y esa incertidumbre, el desamparo, la impotencia se sufre con mucha mayor intensidad. El drama es profundamente más intenso porque es como si nosotros lo viviéramos también y además porque no hay concesiones a la lágrima fácil: al estar rodada con un tono casi documental la cámara no se recrea en los momentos más duros, todo es inmediato, instantáneo y también irremediable, descorazonador, frío y cortante..... verosímil.

La puesta en escena es fantástica porque al usar planos secuencias (es decir, escenas filmadas sin cortes ni montaje) y usa bastantes, todo tiene que estar milimétricamente organizado para que funcione y no estamos hablando de escenas intimistas (aunque también las hay), sino de grandes grupos de extras, de calles completas, de la ciudad de Varsovia (magníficamente recreada, por cierto) sufriendo el terror. A parte Polanski logra que sus actores estén fantásticos (Adrien Brody, si hubiera justicia ganaría el óscar; pero es muy poco popular como para eso) y cada plano cuenta muchas más cosas de las que parecen a simple vista en un fantástico trabajo de síntesis. Es fascinante comprobar todo lo que se puede decir con unas imágenes, unos rostros, unas miradas y, en muchos momentos, sin música de fondo que remarque el estado anímico ni diálogos ni narración en off. Pocas veces la desolación y la soledad, la desesperación y el miedo, la angustia y el dolor se han retratado tan bien como en esta película.

Por último y, como siempre lo he defendido y he apostado por él, querría romper una lanza por Adrien Brody. En su momento encadené casi seguidas "Summer of Sam", "Pan y rosas" y "Las flores de Harrison" y me pareció muy bueno, pero es que en "El pianista" está magnífico. No dudo que el resto de interpretaciones de los nominados para estos óscars son francamente buenas (me gusta especialmente la de Daniel Day-Lewis en su papel de Bill "El carnicero"), pero teniendo en cuenta que el resto de candidatos ya tiene un óscar creo que es Adrien Brody quien debería ganar. He dicho bien, "debería" porque no creo que lo haga, y por si tengo razón comentar desde aquí que su trabajo me parece apabullante. Cuando lo vemos sólo, recluido, escondido o paseando desesperado únicamente verle produje una congoja indescriptible (Al menos a mí me ocurrió).

Hay mucho más que hablar sobre "El pianista", pero más que hablar hay que verla. No os la perdais.