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jueves, 15 de febrero de 2024

"Te estoy amando locamente" (Alejandro Marin, 2023)

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#cine #AlejandroMarín #AnaWagener #OmarBanana #AlbaFlores #JesúsCarroza

La homosexualidad se despenalizó en España el 26 de diciembre de 1978. La película se retrotrae a Sevilla 1977 y nos cuenta la historia de un chaval que quiere ser artista, los problemas que tiene a causa de ello y el grupo de amigos al que se une para luchar contra el rechazo social. Temática comprometida, relato muy necesario e inmejorables intenciones que además están formuladas en un tono a medio camino entre la comedia costumbrista y el drama, que me parece algo acertado para ganarse al público. En cambio, para mi gusto, todo se queda a medio gas, tengo altibajos de interés, no termino de conectar del todo con ella, no me emociona lo que debería aún apreciando que en el grupo que hizo la película se intuye muy buen rollo, porque eso es algo que si exhalan las actuaciones del reparto. Es una película simpática y bienintencionada y la ambientación es atractiva, pero a menudo me pierde en su desarrollo y me resulta todo un poco artificioso, exageradamente postizo. Una pena. Ganó el Goya a mejor canción. Fue nominada a mejor dirección novel, dos actores revelación y mejor guión original.


martes, 22 de junio de 2021

"El inocente" (Oriol Paulo, 2021)

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Miniserie de ocho capítulos de uno de los directores españoles más prometedores del panorama actual tras "El cuerpo" (2012), "Contratiempo" (2016) y "Durante la tormenta" (2018). Con una capacidad extraordinaria para descolocar al espectador, la historia en tono de drama de suspense y thriller de intriga juega con perspectivas, personajes, puntos de vista, tiempos narrativos....y se ofrece como un puzzle coral en el que se da cabida a muchísimas cosas. Un buen consejo para quien se anime a verla es que no lo haga somnoliento y no pierda ripio de ninguna escena porque los nombres son importantes, los lugares también y hay pequeños detalles que están relacionados con personajes y sucesos que cobran sentido al avanzar en la narración aunque sucedieran antes....Parece un jeroglífico, pero es que esta serie es un poco eso, un juego, un rompecabezas en el que el espectador debe ir atando cabos para darle su forma definitiva al conjunto. Me queda la duda de si todo cuadra porque alguna casualidad rechina un poco, habrá que hacer un segundo visionado, pero tengo la sensación de que lo importante no es realmente que las piezas encajen perfectas, sino el hecho de disfrutar el pasatiempo.

jueves, 4 de marzo de 2021

"Adú" (Salvador Calvo, 2020)

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No es una película redonda, de hecho me cuadraría como piloto de una serie en la que se ahondara más en los personajes y sus problemas, pero agradezco su capacidad para conmover, el esfuerzo en la producción, que se palpa en cada fotograma y lo bien desarrollada que está, sin decaer en ningún momento. Cuenta tres historias más o menos relacionadas sobre un niño que trata de huir de su país de origen en África hacia Europa, de un activista medioambiental con problemas personales y de un policía que trata de sobrellevar el conflicto diario con aquellos que tratan de saltar la valla de Melilla y con quienes le ordenan que los detenga. Funciona mejor la aventura de Adú que las otras dos historias, pero las tres ofrecen una buena visión de conjunto. El trasfondo, lógicamente, la inmigración y la situación en África, pero con el foco puesto en lo cotidiano y concreto, en varias personas que tienen que afrontar problemas muy de hoy. Me gusta que la película no sentencie y sólo describa, me gusta que los personajes me lleguen y me emocionen por momentos y me gusta que quede patente que la realidad es compleja y dura, aunque es evidente que podría ser de otro modo si se aprovechara la voluntad de quienes quieren ayudar a los demás, que los hay. 

domingo, 3 de marzo de 2019

“El reino” (Rodrigo Sorogoyen, 2018)


Seguramente la mejor película que se ha hecho en España sobre el mundo de la política, aunque ¡ojo! ni es aburrida, ni insondable, todo lo contrario, quizás porque parece más una película criminal o de gángsters como las que hace Scorsesse pero a la española. Está narrada con un imponente sentido del ritmo apoyándose en un argumento que no da tregua, en un montaje que es un puzzle resuelto de manera ejemplar, en conversaciones ágiles sin desperdicio y con varias lecturas, en personajes cuyos intereses se entrecruzan constantemente y modifican el curso de los acontecimientos a cada instante, en una música machacona que marca el ritmo de unos y otros (grandioso reparto) y en un personaje, el de un Antonio de la Torre antológico, que para sobrevivir en la cloaca de la que también forma parte se autoimpone un ir y venir frenético.  Trata de política sí, pero sobretodo de corrupción, de tejemanejes y chanchullos, de la difusión de ello en los medios, algo a lo que desgraciadamente hemos estado muy habituados en los últimos años y que aquí se pone de manifiesto de manera muy realista y verosímil, tanto que (aunque realmente no cuenta hechos reales) podríamos ponerles nombres a los personajes (gran acierto del guión). Todo en ella es excepcional, pero el tramo final posee una fuerza y una capacidad fuera de lo común para atraparte como espectador, algo idóneo para llegar al desenlace con los ojos de par en par, las orejas bien abiertas y la atención conquistada con un objetivo.....que los que han jugado y juegan con nuestras vidas reflexionen de una vez por todas para que el "reino" no se vaya literalmente "a la mierda" que diría Fernando Fernán Gómez.

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País: Francia, España
Duración: 131 minutos
Género: Drama, Thriller, política
Reparto: Antonio de la Torre, Bárbara Lennie, Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Francisco Reyes, Luis Zahera, Andrés Lima
Música: Oliver Arson
Fotografía: Álex de Pablo
Distribuidora: Warner Bros. Pictures de España
Productora: Le Pacte, Atresmedia Cine, Movistar+, Tornasol Films S.A.










domingo, 27 de enero de 2019

"El reino" (Rodrigo Sorogoyen, 2018)

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Seguramente la mejor película que se ha hecho en España sobre el mundo de la política, aunque ¡ojo! ni es aburrida, ni insondable, todo lo contrario, quizás porque parece más una película criminal o de gángsters como las que hace Scorsesse pero a la española. Está narrada con un imponente sentido del ritmo apoyándose en un argumento que no da tregua, en un montaje que es un puzzle resuelto de manera ejemplar, en conversaciones ágiles sin desperdicio y con varias lecturas, en personajes cuyos intereses se entrecruzan constantemente y modifican el curso de los acontecimientos a cada instante, en una música machacona que marca el ritmo de unos y otros (grandioso reparto) y en un personaje, el de un Antonio de la Torre antológico (¡¡¡Por Dios, que se haga ya justicia y le den un Goya!!!), que para sobrevivir en la cloaca de la que también forma parte se autoimpone un ir y venir frenético.  Trata de política sí, pero sobretodo de corrupción, de tejemanejes y chanchullos, de la difusión de ello en los medios, algo a lo que desgraciadamente hemos estado muy habituados en los últimos años y que aquí se pone de manifiesto de manera muy realista y verosímil, tanto que (aunque realmente no cuenta hechos reales) podríamos ponerles nombres a los personajes (gran acierto del guión). Todo en ella es excepcional, pero el tramo final posee una fuerza y una capacidad fuera de lo común para atraparte como espectador, algo idóneo para llegar al desenlace con los ojos de par en par, las orejas bien abiertas y la atención conquistada con un objetivo.....que los que han jugado y juegan con nuestras vidas reflexionen de una vez por todas para que el "reino" no se vaya literalmente "a la mierda" que diría Fernando Fernán Gómez.

jueves, 11 de enero de 2018

"El bola" (Achero Mañas, 2000)

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La ópera prima del actor Achero Mañas en la dirección fue todo un bombazo social en parte por el tema que trata (el maltrato a menores), en parte por la sensibilidad con la que se desarrolla el argumento, en parte por la atinada recreación del contexto y en gran parte por un Juan José Ballesta y un Pablo Galán (los dos chicos) geniales. Es imposible verla sin conmoverse y es una de esas películas de temática social que hay que ver. Seguramente por todo ello ganó el Goya a mejor película y recibió otros tres más (dirección novel, actor revelación y guión original).

lunes, 26 de diciembre de 2011

“Todo lo que tú quieras” (Achero Mañas, 2010)

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Guión: Achero Mañas.
País: España.
Duración: 101 min.
Género: Drama.
Reparto: Juan Diego Botto (Leo), José Luis Gómez (Alex), Najwa Nimri (Marta), Ana Risueño (Alicia), Lucía Fernández (Dafne), Pedro Alonso (Pedro), Ana Wagener, Alberto Jiménez, Paloma Lorena. Producción: Achero Mañas y Joaquín Velasco. Música: Leiva.
Fotografía: David Omedes.
Montaje: José Manuel Jiménez.
Dirección artística: Antón Laguna.
Vestuario: Cristina Rodríguez.
Distribuidora: Wanda Visión.
Estreno en España: 10 Septiembre 2010.
No recomendada para menores de 7 años.

Achero Mañas, al que conocimos primero como actor en películas como “1492” (1992), “Dispara” (1993), “Así en el cielo como en la tierra” (1995), “El rey del río” (1995) o “La ley de la frontera” (1995) de pronto se pasó un día al otro lado de la cámara y firmó nada menos que “El bola”, película que en el año 2000 ganó cuatro Goyas entre los que estaba el de mejor película, director y guión (tres responsabilidades suyas además). Además “El bola” ganó el premio a mejor guión en Sundance y se descubrió al entonces aún niño Juan José Ballesta.

Después de aquello Achero Mañas sólo ha hecho dos películas, “Noviembre” y la que nos ocupa, pero yo diría que ambas son dos propuestas atípicas interesantes esencialmente por ello. La primera penetraba en el mundo de los actores de teatro que convierten su “vida en sueño” y hacen de sus anhelos interpretativos el cogollo de sus propias vidas. Ésta cuenta una historia que penetra en el mundo de los sentimientos entre padres e hijos y resulta también una obra atípica por cuanto el quiz del argumento exige a Juan Diego Botto (Leo) que se convierta en la “mamá” de su pequeña hija de cuatro años (Dafne).






















Como sucede con las tres películas de Mañas contar de qué tratan puede hacerse en tres líneas, pero lo importante no es la historia sino lo que les sucede a los personajes, lo que viven y sienten. Es una película de emotividades, de cambios, de evolución personal, de autosuperación, metamorfosis inasibles y no sólo sucesos. Por supuesto no es una película de acción, es una película de diálogos y más que de ellos de miradas y gestos (dominan los primeros planos debido a ello).

Como sucedía con “Noviembre” Achero Mañas penetra en terrenos argumentales pantanosos, quizás tratando de hacer un cine especial, arriesgado, comprometido en cierto modo con un tipo de público que quiere que le cuenten historias personales con un plus de originalidad. Lo que vemos en esta película, pretendiendo ser diferente raya lo insólito y casi convierte lo real en fantástico (a causa de una pérdida una niña cree que su padre es su madre y su padre, abogado con prejuicios, deja de tenerlos de sopetón para contentar a su hija) y sólo es creíble y asumible a partir de la premisa de que un intenso dolor y sufrimiento (ese con el que arranca el meollo) lo puede hacer posible.

Sin embargo no es una película dramática sino que trota suavemente entre lo dramático y lo cómico, penetrando en parecidos recovecos anímicos en los que un actor triste puede convertirse en payaso alegre para contentar a su público (no me parece casual el personaje tragicómico del transformista Álex, magnífico y enternecedor José Luis Gómez, el alma de la película).

Pienso que sin los actores protagonistas esta película no hubiera sido posible o hubiera perdido gran parte de su atractivo e incluyo a la niña (Lucía Fernández), cuya carita de porcelana y aire de inocencia es la única razón palpable que nos ofrece Achero Mañas por la que un padre a punto de perder el equilibrio anímico asume que lo mejor para su hija es hacer lo que hace al margen de todo sentido común y de su propia escala de valores. Se nos pide mucho, a más de uno le va a chirriar.













La película también es atípica por su factura, por esos primeros planos constantes y porque cámara, iluminación, puesta en escena se nublan creando una atmósfera tristona que le va bien al punto de vista del padre, que es desde el que se nos cuenta todo (véase que en realidad todo gira en torno a Leo y quizás no era el único punto de vista interesante).

Sin duda la película conmueve, te llega, te emociona, pero una vez vista tienes la sensación de que en cierto modo es previsible y que el mejor caldo de cultivo argumental se ha quedado en eso, en intenciones no desarrolladas, en varios temas simplemente apuntados pero no desarrollados: lo psicológico (los porqués del comportamiento de la niña o la reacción del padre), lo escolar (las consecuencias en el colegio), lo laboral (como afecta todo en el trabajo de Leo), lo romántico (la relación de Leo con Marta) o lo social (las implicaciones de la amistad que surge entre Leo y Álex y cómo afecta esto al resto de relaciones personales de Leo).

A pesar de que resulta previsible y sus intenciones son mejores que su acabado final, una recomendable historia de sentimientos instalada en el territorio de la ternura de inicio a fin.

La opinión de OTI RODRIGUEZ MARCHANTE aquí

MIS ESCENAS FAVORITAS ¡¡¡NO LEER, CONTIENE SPOILERS!!!!




- Los títulos de crédito iniciales son sorprendentes con una sucesión de fotos de hombres que travestidos parecen ganar luminosidad en sus rostros aunque a fin de cuentas es un motivo que despista un poco respecto al asunto central de la película.
- La ocurrencia de la “mamá postiza” de la niña
- La muerte en los columpios, un momento de cruda dureza.
- Un Leo sin rumbo llama “Alicia” en la cama a Marta y ésta le pide que no lo haga con toda la sensibilidad de que es capaz y tragándose sus propios sentimientos por él.
- Dos escenas contrapuestas: el momento en que Leo se siente asaltado por Álex en el local de variedad y le llama “¡Maricón de mierda!” y la escena del restaurante en la que le pide perdón.
- Totalmente desesperado Álex rogándole a su hija: “Es importante que me digas que soy papá”.
- El final, cuando la niña le pide que vuelva papá.

martes, 25 de octubre de 2011

“La voz dormida” (Benito Zambrano, 2011)

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País: España.
Duración: 128 min.
Género: Drama.
Reparto: Inma Cuesta (Hortensia), María León (Pepita), Marc Clotet (Paulino), Daniel Holguín (Felipe), Ana Wagener (Mercedes), Susi Sánchez (Sor Serafines), Berta Ojea (La Zapatones), Lola Casamayor (Reme), Ángela Cremonte (Elvira), Antonio Dechent (juez).
Guión: Ignacio del Moral y Benito Zambrano; basado en la novela homónima de Dulce Chacón.
Producción: Antonio Pérez.
Música: Magda Rosa Galván y Juan Antonio Leyva.
Fotografía: Alex Catalán.
Montaje: Fernando Pardo.
Dirección artística: Javier Fernández.
Vestuario: María José Iglesias García.
Distribuidora: Warner Bros.
Pictures International España.
Estreno en España: 21 Octubre 2011.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

Nada más ponerme a escribir sobre esta película ya tengo la sensación de estar metiéndome en un fregao porque aunque me ha gustao, le encuentro peros y esos peros son difíciles de explicar y aún más de entender.

Fui a ver esta película con buenas sensaciones, con la intuición de que podía ser la película española del año, la multipremiada en los Goya (aún puede serlo); pensaba que con lo que se había hablado de sus actrices (sobretodo de María León), con lo que se comenta de la novela en que se basa de dulce Chacón y con lo que ya sabemos de Benito Zambrano (aplaudidísimo por “Solas” y bien recibido por “Habana blues”) iba a ser un drama de esos que te dejan tiritando en la butaca y que recuerdas durante años...

Una vez vista, en efecto, muchas escenas te dejan tiritando, te encogen el ánimo y te dejan KO porque estamos ante un drama de esos de “tomo y lomo” con el que es inevitable apretar los dientes de rabia y de impotencia. El argumento, centrado en un grupo de presas en la cárcel de mujeres de Ventas en el Madrid de la postguerra, lo tiene todo para ello, te zarandea, te crispa, te hace sentir y te emociona, máxime cuando sabes que parte de hechos reales, en una línea similar en cierto modo a “Las 13 rosas”, película de Emilio Martínez Lázaro de temática muy próxima.

Ocurre que pese a que me gustó algo me cojeaba, algo que va más allá de lo puramente visceral y anímico y que tiene que ver más con la cabeza que con las tripas.

Dejémonos de partidismos y de posiciones políticas, me parece estupenda y necesaria la memoria histórica, que se sepa la verdad, que se conozca como sufrieron los que lo hicieron y cómo se sobrepasaron los límites de lo humano y lo racional para imponer un régimen sobretodo porque nunca puede volver a ocurrir, pero la sensación que me produjo esta película es la equivalente a otro nivel a las películas de propaganda de los que apoyaban el franquismo.























Entiendo que Zambrano ante todo está interesado en el drama de las protagonistas y en su sufrimiento y que por eso su película no es tanto un drama sobre la postguerra como un drama “ambientado” en la postguerra, que parece lo mismo pero no lo es. No se busca recrear esa época y hablarnos de los dos bandos desde una posición omnisciente, no se hace una reconstrucción histórica, no se describen época o lugar, la cámara del director toma posición, se entremezcla con esas mujeres encarceladas, hace un zoom y se recrea en primeros planos despreciando ambientes, porque lo que le interesa es única y exclusivamente el drama de esas mujeres, zarandeadas por las circunstancias como medio para llegar al público, para hacerle sentir y estremecerse, para llenar el cine de cleenex y emocionar. Como drama es impecable y eficaz.

Lo malo es que no creo que haya todavía una perspectiva suficientemente alejada de los hechos para que estos se entiendan simplemente como un drama. El argumento está situado en un momento histórico quizás demasiado reciente aún, cuando aún no se han cicatrizado las heridas del todo (parece mentira, pero es así, aún hay gente que simpatiza con uno u otro bando por pura pertenencia a un árbol genealógico o a unas ideas a veces heredadas, sin darse cuenta que el enemigo no eran “los otros” sino la guerra primero y la dictadura después). En mi opinión no ha sido buena idea desplegar en esta película tal rosario de malos malosos por mucho que con ello se consiga un drama de esta intensidad, sobretodo cuando por lo que he leído no es así la obra de Dulce Chacón (y si no que me corrija quien la haya leído) y no lo ha sido porque es inevitable tener la sensación de que te están manipulando aun cuando no sea la verdadera intención (que no lo sé).

He leído y escuchado por ahí críticas que hablan de “clichés” (Oti Rodríguez Marchante) o de “teatro rancio” (Carlos Boyero) y no puedo estar más de acuerdo. Pese a que la película está bien hecha ese convertir a los antagonistas en diablos para subrayar la carga emotiva de cada escena hace que la historia me chirríe. Es lícito, claro, incluso puede ser fiel a la realidad (no lo dudo), pero otra cosa es que sea verosímil tanta maldad, tanto ser despiadado en una película que pretende ser realista. No sé si lo estoy sabiendo explicar, lo que trato de explicar tiene que ver más con los propios mecanismos de construcción de una narración que con los hechos en sí. Es decir, si quieres contar un drama realista no puede ser todo terrible porque la realidad tiene luces y sombras, alegrías y penas....A Pepita, a Hortensia, a Paulino me los creo, ríen y lloran; pero en el bando contrario semejante procesión de hijosdeputa (entiéndase el término en su justa medida) por metro cuadrado hacen que desconecte de la magia del relato. No sería así en el caso de que no se pretendiera un tratamiento “realista” como hizo por ejemplo Guillermo del Toro en su “El Laberinto del fauno”, pero aquella era una película de corte fantástico donde en el fondo todo era posible. Es una cuestión de que para tratar de ser realista es indispensable ser verosímil y para serlo quizás no resulte conveniente forzar tanto lo dramático.
























He escuchado en alguna entrevista que Zambrano justifica sus decisiones en virtud de que en las películas sobre nazis no nos planteamos este tipo de cosas. No estoy de acuerdo del todo porque generalmente hasta el asesino nazi más despiadado, y se me ocurre a bote pronto el Leopold Goeth que interpretaba Ralph Fiennes en “La lista de Schindler”, suele ser un personaje con tanto magnetismo como maldad y en “La voz dormida” lo que nos encontramos en muchos casos son auténticos esperpentos. Por no hablar de que lo que chirría es la acumulación de personajes al filo de lo inhumano y no el que se cometieran crueldades, que se cometieron y eso es indiscutible.

Y regreso al comienzo, esta impresión no tiene nada que ver con posiciones ideológicas ni partidismos. Sin duda los torturadores y muchos mandos del bando franquista eran como nos los pintan o peores incluso (ahí coincido por completo con Boyero) así que los personajes me los creo, me parecen posibles, seguramente todo fue parecido a como se muestra, lo que no me funciona y me aleja de este drama y me parece inverosímil es que todos, gente de a pie, mandos, curas, enfermeras, monjas, torturadores y guardianas sean todos de semejante índole, que de tan inhumanos todos terminan siendo caricaturas (véase a las monjas o al cura de la prisión). En el bando franquista sólo el personaje de Ana Wagener (magnífica secundaria) parece tener un poquito de humanidad y sentido común. Repito, esto no es romper una lanza a favor de unos, es poner en tela de juicio el equilibrio interno del contenido dramático. Estoy convencido que sólo con haber reducido el zoom mostrando algo más de lo colateral del momento y el lugar habría sobredimensionado la película, para mi gusto una pena.

Por supuesto todo lo demás raya a gran nivel, sobretodo en lo que a interpretaciones se refiere, con una María León (la hermana de Pedro León me han dicho, vaya par) que es el grandioso descubrimiento de esta película por su capacidad para aunar desparpajo y sentimiento, dejando salir ambos a borbotones incluso solapándose en una misma escena. Y me gustaría también destacar a Inma Cuesta, a la que parece que todo el mundo ha olvidado por “culpa” de María León y que hace igualmente uno de sus mejores trabajos.

En el apartado de secundarios en España tenemos el lujo de contar con actores tan grandiosos como todos los que aparecen en esta película, que contribuyen decididamente a transmitir algo tan inasible como la sensación de crispación e inseguridad de un momento histórico de sentimientos encontrados y emociones muy intensas.

Creo que eso es lo que mejor se le da a Benito Zambrano, transmitir emociones y sentimientos a través de sus personajes, es su arma y su tanto a favor y no es poco, es en el fondo la esencia de ese cine que nos gana y nos atrapa.

Me da la sensación que “La voz dormida” se ha quedado a muy pocos retoques de ser una obra mayúscula. Es una película necesaria y recomendable en cualquier caso, seguramente de las más intensas que haya ahora en cartelera. Pese a mis peros la recomiendo, seguro que emociona y mucho a muchísima gente.



MIS ESCENAS FAVORITAS (¡¡CUIDADO, CONTIENE SPOILERS!!!)

- Las conversaciones a ambos lados de las verjas entre Pepita y Hortensia.
- Los encuentros furtivos entre Paulino y Pepita, sobretodo aquel en el que se declara y en el que ella le da su respuesta.
- La llegada de Pepita a casa de los señores donde va a trabajar con esa ama fría, distante y altiva.
- El juicio en el que se condena a las mujeres.
- La escena de la cena en la casa de los señores, tras la que Pepita hace un intento desesperado y conmovedor de ayuda a su hermana.
- Las escenas de torturas, que son demoledoras.
- Los fusilamientos, rematados por el disparo de gracia.