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martes, 22 de septiembre de 2026

"Nevada Smith" (Henry Hathaway, 1966)

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#Cine #SteveMcQueen #KarlMalden #BrianKeith #ArthurKennedy #MartinLandau #SuzannePleshette #JanetMargolin #RafVallone #PatHingle #HowardDa Silva #CineWestern #CineDrama #CineAventuras

A partir del personaje que ya había interpretado Alan Ladd en "Los insaciables" (Edward Dmytryk, 1963) hacen una especie de secuela presentando sus orígenes. El papel le venía como anillo al dedo a un Steve McQueen especializado en tipos rebeldes de intensidad contenida siempre a punto de explotar porque interpreta a un mestizo que busca venganza (no voy a decir por qué) para recomponer su dignidad. El argumento plantea básicamente una aventura personal y es muy básico pero efectivo, una suerte de aprendizaje moral que se desarrolla a lo largo de unos cuantos años y en varios actos y que le permite a Hathaway homenajear el universo del western. Aunque la película, en mi opinión, va de más a menos, y tiene altibajos, el recorrido es cuando menos entretenido y tiene el plus de recorrer varias localizaciones naturales de distinto pelaje que le dan a la narración un notable encanto y fisicidad. 

miércoles, 30 de octubre de 2024

"La ciudad no es para mí" (Pedro Lazaga, 1966)

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#PacoMartínezSoria #DorisColl #EduardoFajardo #CristinaGalbó #Pedro Lazaga

Hubo un momento allá por los años 60's y 70's del siglo pasado que la comedia costumbrista española estaba plagada de títulos y actores como José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Bur, Alfredo Lanza, Gracita Morales y tantos otros. Entre todos ellos destacó por su vis cómica, gracejo y perfil bonachón de pueblerino maño, Paco Martínez Soria. Los argumentos de sus películas, recogen, como en este caso, el contraste entre el pueblo y la ciudad y entre los viejos valores conservadores y otros más nuevos y liberales en aquel momento (por supuesto a las nuevas generaciones pueden parecerles unos y otros trasnochados y rancios). Poca enjudia argumental y mucho desparpajo, pero hete aquí que el tiempo ha dado a aquella fórmula tan simple un valor añadido y es que no sólo logras retrotraerte a aquel momento, es que además, consigue dibujarte una sonrisa, aunque sólo sea por contraste con los tiempos actuales. Parece fácil hacer tal descripción de época y tipos sociales, pero no lo es y muchos menos con la vis cómica de aquella magnífica generación de actores y aún menos con el carácter y magnetismo que lograba imprimirle Paco Martínez Soria a sus personajes. Cine añejo, pero en el que palpita cierta inocencia, cierta alegría de vivir, cierto desenfado, emociones a fin de cuentas sepultadas hoy por preocupaciones, miedos y convencionalismos sociales que nos constriñen. Si no la has visto dale una oportunidad, es un chute de nostalgia o una propuesta que quizás nunca has visto y, desde luego, uno de los mejores títulos del actor aragonés.

jueves, 6 de julio de 2023

"Plan diabólico" (John Frankenheimer, 1966)

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#cine #JohnFrankenheimer #RockHudson #SalomeJens #cinesuspense #cinedeculto

Adaptación de la novela homónima de David Ely, es una mezcla de suspense psicológico y drama existencial con tono expresionista potenciado por el blanco y negro. Mal recibida en el momento de su estreno se ha convertido con el paso del tiempo en un título de culto, sobretodo por lo que cuenta y por la forma en que lo hace John Frankenheimer. Para mi gusto el guión no aprovecha del todo el trasfondo de lo que da a entender y el desarrollo termina perdiendo interés, pero supongo que no se podía ir más allá (y aún así la escena de la orgía en el pisado de la uva, sin ser demasiado explícita es bastante impactante). La película nos habla de ciencia transgresora y oculta, de élites y logias, de una realidad más allá de la cotidiana, de la obsesión por la eterna juventud por parte de los poderosos y lo hace con una narración que descoloca e inquieta y con la cámara buscando siempre ángulos forzados y planos impactantes en lo expresivo para darle en todo momento a lo que vemos un aire de desasosegante pesadilla. El conjunto al final consigue el objetivo de mostrar lo deshumanizado de esa "Comunidad" de la que habla y te deja un poco "tocado". No es una película desagradable, pero yo diría que exige un visionado un poco comprometido con la atípica propuesta. Fue nominada al óscar a mejor fotografía en blanco y negro.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

"La noche de los generales" (Anatole Litvak, 1966)

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Ambientada en la 2ª Guerra mundial en realidad es un policiaco, la investigación de una serie de asesinatos perpetrados según el testimonio de un testigo ocular, por un general alemán. Un poco brusco en la narración, con transiciones inesperadas adelante y atrás en el tiempo, cambia de foco y personaje de forma abrupta muchas veces, pero logra mantener el interés en todo momento ya sea por el desarrollo argumental en sí, los conflictos entre los personajes o la mera descripción de la época y circunstancia, siempre desde la perspectiva de los nazis. Para mi gusto el metraje resulta un poco excesivo, pero es complicado abordar tantas cosas como pretende la película, muchas de ellas colindantes con el asunto central aunque no directamente relacionadas, como por ejemplo la represión en Polonia o la operación Valkiria, que en cualquier caso le dan al conjunto empaque e interés histórico. Guste más o menos, lo que está fuera de toda duda es la intensa e inolvidable interpretación de un Peter O'Toole mayúsculo.

jueves, 3 de septiembre de 2020

"Grand prix" (John Frankenheimer, 1966)


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Un par de años después de "El tren" (para mi gusto su mejor película), Frankenheimer se atrevió con esta gran producción de tres horas, aspirante a obra total, que pretendía hablar de los entresijos organizativos, deportivos y humanos del automovilismo con todo lujo de medios, un buen reparto y varias historias personales que le dan a la película el empaque dramático necesario para conquistar al espectador. Mucho antes que "Rush" (Ron Howard, 2013) o "Le Mans 66" (James Mangold, 2019) muestra a la perfección y con tono cuasi documental el mundillo de la fórmula uno en los años 60 acudiendo a imágenes reales. El impacto visual de las carreras, trabajado con unos magníficos sonido, montaje y fotografía (impagables esas tomas en carrera) es historia fidedigna de este deporte, pero los conflictos personales de los personajes no desmerecen y revelan que la intrahistoria del automovilismo es tanto o más fascinante que los propios grandes premios. Logró los óscars a mejor montaje, sonido y efectos sonoros.

sábado, 9 de marzo de 2019

"La batalla de Árgel" (Gillo Pontecorvo, 1966)

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Polémica y revolucionaria en el momento de su estreno fue un encargo del primer gobierno independiente de Argelia al director italiano Gillo Pontecorvo. Adopta factura de documental para narrar la batalla urbana en la capital de Argelia con la que el Frente de Liberación Nacional se rebeló contra la ocupación francesa en los años 50's del siglo pasado. Sin renunciar a la crudeza (hay imágenes y escenas duras) y buscando siempre la verosimilitud y el realismo, lo que cuenta es una lección de historia y una impactante denuncia del colonialismo, el terrorismo, los movimientos revolucionarios y la aparente incapacidad del ser humano para resolver sus conflictos de una manera civilizada. Su visionado te atrapa y resulta hipnótico, una de esas películas que habría que calificar como "necesarias".

domingo, 6 de diciembre de 2009

"La jauría humana" (Arthur Penn, 1966)

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Título original: The Chase
Guión: Lilliam Hellman
Producción: Horizon Picture
Productor: Sam Spiegel
Fotografía: Joseph La Shelle
Montaje: Gene Milford
Música original: John Barry
Intérpretes: Marlon Brando (Sheriff Calder), Jane Fonda (Anna Reeves), Robert Redford (Bubber Reeves), E. G. Marshall (Val Rogers), Angie Dickinson (Ruby Calder), Janice Rule (Emily Stewart), Miriam Hopkins (Señora Reeves), Martha Hyer (Mary Fuller), Richard Bradford (Damon Fuller), Robert Duvall (Edwin Stewart), James Fox (Jason Rogers "Jake"), Diana Hyland (Elizabeth Rogers), Henry Hull (Briggs), Jocelyn Brando (Señora Briggs), Katherine Walsh (Verna Dee), Lori Martin (Cutie), Marc Seaton (Paul), Paul Williams (Seymour), Clifton James (Lem)
Minutos: 135


Con la última son tres las veces que he visto "La jauría humana". Haciendo un ejercicio de nostalgia recuerdo que la primera vez fue en torno a 1988 en un formidable ciclo de una veintena de películas de Marlon Brando que emitió televisión española (¡¡¡qué grandes eran los ciclos que echaba TVE en los 80’s!!!). Las tres veces me ha parecido una grandiosa película y por su puesto la recomiendo efusivamente.

Es curioso comprobar que esta película supuso para su director, Arthur Penn, allá por 1966 un cierto fracaso, porque ni tuvo una buena acogida en taquilla ni un reconocimiento crítico importante, cosa que sí tuvieron por ejemplo su siguiente película, "Bonnie & Clyde"(1967) o "El milagro de Ana Sullivan" (1962), "El zurdo" (1958), "Pequeño gran hombre" (1970) y "La noche se mueve" (1975), también de su cosecha. Me parece cuando menos extraño porque la película tiene una gran fuerza y ha ido ganando peso con el tiempo y el recuerdo. Quiero pensar que quizás en 1966 su argumento tocaba demasiado de lleno en la llaga de una sociedad muy poco preparada aún para analizar sus propios defectos y hacer un verdadero examen de conciencia. Si por algo se caracteriza la película es por sacar a la luz las miserias de un pueblo en el que la única persona íntegra parece ser el sheriff Calder y el resto de los ciudadanos se nos hacen poco simpáticos porque todos tienen alguna conducta poco gratificante que ocultar aunque son los primeros que se prestan a lanzar la primera piedra contra Bub Reeves, un joven conciudadano interpretado por un jovencísimo Roberto Redford que ha escapado de prisión y está a punto de llegar a la localidad.

“La jauría humana” es sin duda una de mis películas favoritas de Brando y revisando los títulos de aquel 1966 me parece de los mejores sin que esto desmerezca a películas como “¿Quién teme a Virginia Wolf”, “Un hombre para la eternidad, “Grand Prix”, “Nacida libre”, “En bandeja de plata”, “Un hombre y una mujer”, “Callejón sin salida”, “Cortina rasgada”, el caso es que sólo el tiempo ha ido dejando a esta magnifica película en su lugar, lo que lleva a reflexionar sobre como las modas o las corrientes ideológicas de un momento pueden hacer que nuestra valoración se vea afectada.

Seguramente su tono directo y sórdido tuvieron un impacto mucho mayor hace cuarenta años, pero sin ser tan explícita como muchas películas de ahora, “La jauría humana” es un auténtico muestrario de las debilidades humanas: ambición, egoísmo, envidia, lujuria, adulterio, soberbia...Los habitantes del pueblo imaginario de Tarl (imaginario, pero situado en Texas) donde se sitúa la acción, actúan guiados por su propio interés y no se paran a reflexionar sobre su comportamiento, sólo quieren descargar sus frustraciones en los demás y en el caso concreto de la película en Bub, un recluso fugado cuyo regreso puede alterar sus vidas por diversas razones que se van desgranando en el argumento. Como dice el Shriff Caulder (magnífico Marlon Brando): “La mitad de la población está chiflada, sólo desean matar a alguien”.

El guión de Lilliam Hellman basado en la novela de Horton Foote es magnífico y va presentando personajes y situaciones de una manera minuciosa y efectiva para que el espectador vaya atando cabos sobre todas las relaciones de unos y otros y sus implicaciones. Tras varias escenas y diálogos uno se sorprende tomando posición junto al Sheriff y se va “indignando” por así decirlo ante el egoísmo reinante, ante el juego de apariencias que todos llevan a cabo y la triste realidad que se esconde tras esa fachada social. Arthur Penn consigue además el ritmo narrativo adecuado y las escenas precisas para que crezca el desasosiego en el espectador y en el momento del desenlace se sufra en propias carnes lo injusto que resulta todo lo que ocurre como pocas veces se ha visto en una película. Todos los conflictos sociales, laborales y sentimentales que están latentes en el pueblo donde suceden los hechos irrumpen con fuerza en una jornada festiva de sábado noche en la que el alcohol los hace fluir con más facilidad y en la que el drama estalla de manera imparable como un volcán en erupción.

Arthur Penn, un director con gran “garra” tras la cámara, consigue una película poderosa en ese sentido, que va de menos a más, que provoca un peculiar nerviosismo interno, que indigna, zarandea y te deja noqueado como espectador al comprobar lo indefensa que está la rectitud o la integridad ante una sociedad degradada. En este sentido resulta memorable el final cuando Calder circula con su coche por unas calles víctimas de los excesos de la noche anterior.

Resulta sorprende descubrir que una película tan efectiva en su planteamiento y concepción tuvo numerosos problemas de producción. El productor Sam Spiegel, uno de los más destacados de la época y el director Arthur Penn se quejaron de haber sufrido presiones por parte de la Columbia para modificar sus planteamientos iniciales y la guionista Lillian Hellman declaró que el guión final no se ajustaba a su idea.

En cualquier caso los problemas de filmación no se advierten en el resultado, que resulta magnífico en su conjunto y que no sólo es un prodigio narrativo y de puesta en escena sino también una película con un reparto y unas actuaciones que quitan el hipo encabezadas por un Marlon Brando extraordinario acompañado por unos no menos fascinantes Robert Redford, Jane Fonda, E. G. Marshall, Angie Dickinson, Robert Duvall o James Fox.

Es decir, una película magnífica y de visión altamente recomendable.

domingo, 7 de junio de 2009

“Nacida libre” (James Hill, 1966)

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Título original: Born free
Productores: Sam Jaffe, Paul B. Radin
Fotografía: Kenneth Talbot
Guión: Lester Cole basado en el libro de Joy Adamson
Banda sonora: John Barry
Interpretes: Virginia McKenna, Bill Travers, Geoffrey Keen, Peter Lukoye, Omar Chambati




Película imprescindible para los amantes de la naturaleza y los documentales basada en la historia real de la naturalista austriaca Joy Adamson (1910-1980) que crió a la leona Elsa primero en un parque de Nairobi (Kenia) y después devolvió a la selva.

La película gozó de una notable popularidad en 1966, cuando ganó los óscars correspondientes a mejor banda sonora (John Barry) y canción (John Barry, interpretada por Matt Monro). Aquel fue el año de “Un hombre para la eternidad”, ¿Quién teme a Virginia Wolf?”, “Grand Prix”, “El Yang-Tsé en llamas”, “En bandeja de plata”, “Un hombre y una mujer” o “Viaje alucinante” pero sin duda la melodía principal de John Barry para esta película se convirtió en uno los testamentos imperecederos del cine der aquel año. De hecho hoy es un clásico indiscutible de la música cinematográfica y tendría influencia melódica en la banda sonora del propio Barry para “Memorias de África” (1985). Escuchar “Born free” interpretada por Matt Monro hoy en día sigue poniendo los pelos como escarpias y sin duda es una de mis melodías favoritas, escucharla una sola vez hace que resuene en la cabeza y nunca se olvide.

Argumentalmente “Nacida libre” es bastante sencilla y una película de las que denominaríamos “para toda la familia”. Simplemente trata de cómo un matrimonio de naturalistas (George y Joy) cuidan a una leona, Elsa, desde que se hacen a su cargo, puesto que George se dedica a matar leones “cazahombres” y ha matado a sus padres, hasta que tienen que regresar a Inglaterra y deben dejar libre a Elsa o enviarla a un zoológico. Pese a esa simplicidad lo importante en esta película son otras cosas: el mensaje que trasmite, el hecho de que sea una historia basada en hechos reales, el impacto emocional que provoca en el espectador y la belleza natural que permite contemplar en su día desde la butaca de una cine y en la actualidad desde el salón de tu casa.

Sin duda es una de esas películas imprescindibles que hay que ver al menos una vez, aunque lo cierto es que ha sido escasamente emitida por las televisiones, quizás porque no es lo que hoy consideraríamos un producto de “prime time” o de gran audiencia. Una pena que ese tipo de índices se impongan de esa manera. Al menos a los que nos gusta este tipo de películas y los documentales naturalistas nos queda la 2. A mi entender esta película, prácticamente olvidada salvo por el tema principal de John Barry, ha quedado injustamente arrinconada y sería conveniente recuperarla (me ha costado muchísimo encontrar referencias).

El dilema moral que plantea es la conveniencia o no de criar a animales salvajes si después no va a poderse hacer cargo de ellos o no van a mantenerse en cautividad. La conclusión es quien ha nacido libre tiene el derecho de ser libre.

La película se basa en un libro con el mismo título que escribió Joy Adamson en 1960
sobre la leona Elsa y su principal mérito consiste en transmitir de una manera amable y profundamente melancólica la relación entre el matrimonio protagonista y la leona, transportando a África al espectador con magníficas imágenes llenas de belleza que hoy siguen poseyendo la misma fuerza que en su día pese a que las técnicas documentales han mejorado mucho.

Los dos actores, Virginia MacKenna y Bill Travers, hicieron el papel de sus vidas y son parte importante de la capacidad que tiene esta película para emocionar y hacerse cercana al espectador, que probablemente era lo que más interesaba al equipo de producción. Ella fue nominada como mejor actriz a los Globos de oro y contibuye esencialmente a que la película tenga la fuerza sentimental que posee.

La filmación se entiende que debió llevar su tiempo y que la labor en la sala de montaje debió ser complicada para solucionar muchas tomas. No hay en cualquier caso escenas de elaboración compleja y casi todos los momentos “peliagudos” con animales se resuelven con un plano contra plano, pero por lo general y gracias a leones amaestrados el director opta por planos generales y una cámara dinámica que sigue a los personajes o animales por los parajes naturales sacando todo el partido visual a los mismos.

La narración de la historia es plácida y serena aunque se incluyen leves quiebros dramáticos y cómicos para que el interés se mantenga a los largo de la hora y media que dura. Todo está muy ajustado, la película dura el tiempo adecuado y los acontecimientos nos van llevando magníficamente acompañados de la banda sonora hacia un final melancólico como pocos que consigue la perfección lo que pretendía esta película: dejarnos con ganas de más y remover nuestra conciencia.

En definitiva una película que hay que ver y que no debería caer en el olvido ni aún cuando hoy queda desplazada al mundillo naturalista. No sólo importan sus imágenes o su espíritu ecologista, también aporta una poderosa sensación de melancolía que explosiona en emoción y en conciencia natural, algo que parece más propio de los 60’s y 70’s y que nunca debería perder su protagonismo ni aun cuando hoy en las películas buscamos algo diferente.