miércoles, 25 de mayo de 2022
"V de vendetta" (James McTeigue, 2005)
miércoles, 16 de junio de 2021
"Contact" (Robert Zemeckis, 1997)
lunes, 28 de septiembre de 2020
"El expreso de medianoche" (Alan Parker, 1978)
jueves, 24 de mayo de 2018
"El instante más oscuro" (Joe Wright, 2017)

domingo, 16 de septiembre de 2012
“El topo” (Thomas Alfredson, 2011)
****jueves, 4 de noviembre de 2010
“Yo, Claudio” (1976)


OBRA MAESTRA
Título original: “I, Claudius”
Duración: 13 episodios, 650 minutos
País: Gran Bretaña
Director: Herbert Wise
Guión: Jack Pullman, Robert Graves (Novela: Robert Graves)
Música: Harry Rabinowitz
Reparto: Derek Jacobi (Claudio), Ashley Knight (Claudio niño), Sian Phillips (Livia), Brian Blessed (Octavio Augusto), John Hurt (Calígula), George Baker (Tiberio), Patrick Stewart (Sejano), James Faulkner (Herodes Agripa), Ian Ogilvy (Druso), Frances White (Julia), John Paul (Agripa), John Rhys-Davies (Macro), Freda Dowie (Cesonia), Fiona Walker (Agripina la Mayor), Sheila White (Mesalina), Bernard Hepton (Palas), Margaret Tyzack (Antonia), David Robb (Germánico), Patricia Quinn (Livila), Robert Morgan (Calígula de Niño), Christopher Biggins (Nerón), John Castle (Póstumo), Kevin McNally (Cástor), Christopher Guard (Marcelo), John Cater (Narciso), Beth Morris (Drusila), Barbara Young (Agripina la Menor), Simon MacCorkindale (Lucio), Sheila Ruskin (Vipsania), Jo Rowbottom (Calpurnia), Denis Carey (Tito Livio)
Productora: BBC / London Film Productions
Género: drama, histórico
Parece mentira, pero pese a todo lo que siempre había oído y leído sobre esta serie no la había visto hasta ahora, lo cual demuestra como el tiempo de ocio nunca es suficiente para disfrutar de todo lo que merece la pena ver (no digamos ya leer, que se necesitarían varias vidas, lo propongo desde ya).
El caso es que los lectores del periódico La Vanguardia la eligieron en 1999 como mejor serie del siglo XX, figura en varias publicaciones especializadas como una de las mejores miniseries de todos los tiempos, en la encuesta que hicimos hace algún tiempo en Vianews quedó entre los cinco mejores dramas (http://www.via-news.es/index.php/series/206-ranking-definitivo-de-series-de-tv), en su día ganó tres Emmys, cuatro premios BAFTA y cosechó numerosos premios tanto para la producción en sí como para el fabuloso elenco de actores que intervinieron en ella.
La serie la produjo la BBC en 1976 para celebrar su cuarenta aniversario y es una adaptación en formato televisivo guionizada por Jack Pullman de las dos novelas sobre el Imperio Romano, best sellers mundiales, que escribió el británico Robert Graves en 1934 tituladas “Yo, Claudio” (I Claudius) y “Claudio, el dios, y su esposa Mesalina”.
En España fue estrenada en 1978 logrando un tremendo impacto popular en un momento en que las producciones de la BBC tenían amplía y gran acogida en Televisión Española.
Consta de trece episodios que tratan sobre la vida política en Roma centrándose en la dinastía Julio-Claudia y concretamente en el periodo entre el mandato de Octavio Augusto y la llegada al poder de Nerón, repasando la época de los emperadores Augusto, Tiberio, Calígula y Claudio. Aunque es historia novelada e introduce aspectos ficticios los sucesos narrados, los acontecimientos que se nos cuentan son reales, de ahí que la serie tenga un especial interés histórico. Esencialmente Graves inventó la narración de Claudio, a través de cuyos ojos e impresiones conocemos los hechos, pero sea como fuere todo lo que se nos cuenta destripa las corruptelas del poder y puede considerarse una versión de los hechos altamente probable. Es decir, no hay constancia de que muchos de los acontecimientos que se cuentan ocurrieran así, pero responden muy bien a lo que pudo ocurrir en realidad, parecen verosímiles.
Creo que es muy interesante ver la serie por lo ya comentado y puede complementarse con el visionado previo de otra serie magnífica como es “Roma” que se centra con una intención similar aunque un estilo completamente diferente los años previos a lo que se narra en “Yo Claudio” logrando de ese modo una visión de conjunto de toda una época.
En cualquier caso hay que advertir que “Yo, Claudio” es tan brillante como exigente y no por sus complejidades argumentales, que también las tiene, sino porque es una serie que pertenece en cierto modo a otro tiempo, a otra sensibilidad, a un mundo y una sensibilidad artística completamente distinta y me explico. Hoy en día estamos acostumbrados a un ritmo audiovisual muy vivo, se nos ha acostumbrado a un elevado número de planos por minuto, a series en las que siempre ocurre algo relevante y significativo en pantalla y si no se pasa a otra escena, a ritmos narrativos muy vivos. Las nuevas generaciones demandan episodios de unos cuarenta minutos en los que no hay un momento de respiro, apenas hay silencios, miradas o gestos sin palabras, pero “Yo, Claudio” ofrece algo completamente distinto. Hay que asumir para verla que el tratamiento es más literario, esencialmente teatral, siempre rodada en interiores (una seña de identidad que le funcionó muy bien a la BBC durante bastantes años y que no es una pega, la ambientación es magnífica y uno parece viajar en el tiempo); la palabra, el diálogo y las actuaciones de los intérpretes son lo verdaderamente importante y cada escena se toma su tiempo y saca todo el jugo posible de lo que pretende dar a entender, es decir, se trata de lo que hoy en día se consideraría una serie “lenta”, lo cual en este caso y a mi parecer no es una pega, sino todo lo contrario y hay que saber apreciar también lo que nos ofrece.
El personaje principal es Claudio, el nieto de Marco Antonio (imponente Derek Jacobi que se hizo mundialmente famoso gracias a esta serie y firmó el papel de su vida) que nos narra desde su vejez la verdadera historia de su época para que no se pierda en el olvido. Debido a su poliomelitis, tartamudez, sordera y a los tics que le afectan están considerado un inepto por su familia, pero en realidad es un espíritu inquieto, un historiador concienzudo y una persona mesurada que gracias a su inteligencia logra sobrevivir a todas las corruptelas (muchas) del Imperio mientras mueren los que le rodean.
La serie hace un despliegue impresionante de personajes y resulta apasionante gracias a las “serpientes” que se ocultan tras las apariencias y que manejan los destinos de Roma como Livia (monumental Sian Phillips, una de las malas más malas que se han visto nunca), Sejano (jovencísimo Patrick Stewart, el actor insignia de las nuevas generaciones de Star Trek), Calígula (escalofriante John Hurt), Mesalina (turbadora y terrible Sheila White) o el propio Nerón. Sin duda la exposición de las intrigas, la forma en que Claudio nos va desgranando el rosario de ambiciones, traiciones y “puñaladas” es magnífica y poca veces se ha logrado exponer con tanta clarividencia un microcosmos tan tupido y enrevesado como el de la Roma imperial.
Tienen mucha culpa de la serie, a parte del fabuloso guión, claro, los actores, casi todos con una sólida formación shakespereana y habituales en el teatro inglés que por sí sólos atrapan la atención y provocan el máximo interés en la serie. Derek Jacobi en su papel de Claudio ejemplifica la nobleza y la inteligencia y empatiza de inmediato con el espectador, que sufre con él el cúmulo de injusticias que padece en silencio para sobrevivir y por ejemplo Brian Blessed está “enorme” como Octavio Augusto, tanto que su muerte provoca un auténtico “vacío” en la serie que tarde en “llenarse” gracias a una interpretación tan soberbia que parece irradiar luz propia. No obstante no son los personajes positivos el plato fuerte de la función y menos tratándose de una tragedia clásica en la que el veneno y la sangre están a la orden del día. El desglose de actores magníficos en el bando de los “malos” es sencillamente espectacular y cuesta elegir a los más destacados, pero quiero recalcar la brillantez de John Hurt como Calígula y de Sian Phillips como Livia porque resultan ciertamente estremecedores.
En definitiva, una serie que hoy en día cuesta un poquito cogerle el punto porque hay que desligarse en cierto modo del tipo de visionado al que estamos acostumbrados, pero que posee un encanto propio, un estilo distintivo y que termina enganchando por completo una vez asimilada su forma de expresión. Desde luego es una de las mejores series de televisión y merece mucho la pena. No os la perdais.




sábado, 24 de mayo de 2008
"Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" (Steven Spielberg, 2008)
***Título original: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 123 min.
Género: Aventura
Reparto: Harrison Ford, John Hurt, Cate Blanchett, Jim Broadbent, Shia LaBeouf, Karen Allen, Ray Winstone, Andrew Divoff, Pavel Lychnikoff, Igor Jijikine, Alan Dale, Joel Stoffer, David LaVera
Guión: George Lucas, David Koepp, Jeff Nathanson, Philip Kaufman
Distribuidora: Paramount
Productora: Amblin Entertainment, Lucasfilm, Paramount Pictures, Santo Domingo Films
Empezaré diciendo que si no has visto esta película es probablemente de lo mejor que vas a encontrar en el cine en estos momentos o si lo prefieres de lo más entretenido porque si algo en esencia es la saga de Indiana Jones es entretenimiento, puro y duro. Las dos horas de evasión, para disfrutar, están garantizadas.
Ahora bien, el problema de “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” es que no es una película aislada sino la cuarta entrega de una saga, por lo que siempre la vamos a comparar con las anteriores y en esa comparativa creo que al fan de siempre le va a “cojear” el cambio de registro que se ha experimentado del mismo modo que pasó con “Star Wars” (curioso, siendo que detrás de ambas sagas está George Lucas).
No sacó la comparativa a colación de manera casual. No sé por qué pero tengo la sensación (y hablo sin saber, por mera intuición) que Lucas es la mayor virtud y el mayor problema de Indiana Jones porque tengo la impresión que quiere hacer algo parecido a lo que hizo con Star Wars.
Quienes veáis esta cuarta película percibiréis con claridad manifiesta que va a haber una quinta, pero ¿quién nos dice que se quedarán en cinco? ¿No parece lógico que queriendo repetir el planteamiento de Star Wars Lucas haya pensado en una nueva trilogía que se acomode a los nuevos tiempos y a las posibilidades del cine actual? Atando cabos y contando con una información que ayer me dio Mañik empecé a pensar que es un plan que “cuadra” porque al parecer la presunta quinta película sería una precuela y quien debe coger el testigo de Harrison Ford, que no es otro que Shia Lebouf (lo ha demostrado en “el reino de la calavera” con creces), podría tomar el relevo en la sexta cerrando con equilibrio la saga.
Pero vuelvo al hecho de que Lucas sea lo más positivo y negativo de la saga y me explico. Creo que Lucas es su verdadero impulsor porque como productor es el que ha empujado el proyecto, máxime cuando Spielberg no necesita hacer más películas sobre Indiana Jones por muy bien que se lo pase haciéndolas al rodarlas con sus colegas, en esto radica su aportación positiva. Por otro lado creo que su planteamiento como productor ha perjudicado a esta cuarta entrega por su afán de acomodarla a los nuevos tiempos, como ya hizo con la segunda trilogía de Star Wars. Pienso que Lucas, que me parece un empresario de cine magnífico, como productor se ha convertido en aquello de lo que quiso escapar creando sus propios estudios, un productor industrial que piensa en resultados económicos y también lo explico. Cuando comparas la vieja trilogía de Star Wars con la nueva te das cuenta que el misterio, la magia, ese alma existencial que rezumaba cada película se diluyó a favor del espectáculo. Para adecuarse a los nuevos tiempos Lucas dejó atrás lo que hacía especial a Star Wars y seguramente fue así porque tenía que contentar a una legión inmensa de fans y en nuestros días lo que nos entra por los ojos en los cines son los efectos especiales y la espectacularidad de lo que vemos. Con Indiana Jones parece que sus intenciones son las mismas a juzgar por el resultado.
No quiero que se me malinterprete. A mí me parece bien y me gusta que haya películas cuya máxima sea entretener a toda costa y me parece bien que Lucas quiera acomodarse a los nuevos tiempos, aprovechar las nuevas posibilidades de las que dispone gracias a los magníficos equipos técnicos que tiene en su productora, pero como espectador que ha visto ya mucho cine prefiero el sentimiento a la pirotecnia, me llega más una película equilibrada, coherente y bien planificada que un superespectáculo de imágenes y en esto creo que Lucas ha metido la pata como lo hizo con Star Wars y eso lo digo admitiendo que estoy en contra de casi todo el mundo porque a mí la nueva trilogía de las galaxias me parece que está muy infravalorada y que el tiempo la dejará en mejor lugar.
Voy al grano y para que se me entienda mejor. En “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” me atrapa mucho más la persecución en la que Indiana y Mutt huyen en la moto que la de la selva al final, me emociona más el comienzo que el final, me creo más la primera hora que la última y pienso, puedo estar equivocado, que la primera parte es Spielberg y la segunda es Lucas por mucho que al principio se homenajee a “American Graffiti” que es del segundo y al final a “Encuentros en la tercera fase” que es del primero.
Creo que el Indiana Jones que mejor funciona o al menos el que a mí más me gusta es ese que lanza pólvora al aire para descubrir el lugar donde se oculta un secreto, ese que echa de menos a su padre (cómo se echa de menos la química que había entre Ford y Sean Connery en la tercera parte, por mucho que también sea buena la que hay con Shia Leboeuf), ese que habla con su viejo amigo el profesor de Yale o con Mutt en el bar o ese que huye por las vigas en el Área 51 y no lo es tanto ese que pierde protagonismo al final a favor de los efectos especiales y se convierte en mero espectador de lo que acontece a su alrededor.
No digo con todo esto que la película no se pueda disfrutar a tope o que no esté bien, lo que digo es que prefiero el alma que aportan al personaje sus conversaciones, su sufrimiento en escena, su capacidad para descifrar los enigmas que van apareciendo a su paso antes que las mil piruetas y rocambolescas acciones que nos ofrecen en el último tramo de la película. Pienso que son espectaculares, que los chicos de los efectos especiales se pueden poner una medalla y Lucas otra a la hora de demostrar todo lo que se puede mostrar en una pantalla, pero creo que muchas cosas sobran, no son necesarias y se muestran por el mero hecho de rizar el rizo. Eso no me gusta, quita dramatismo a la acción y equilibrio argumental a la película....aunque sí, es entretenido, no digo lo contrario, pero lo pasé mucho mejor con los diálogos entre Indiana Jones y Mutt que con la acción, que como en otras películas recientes me pareció excesiva. Al final uno termina con empacho de efectos especiales.
En esa línea de cosas que sobran la película no me parece equilibrada aún a pesar de que se ha buscado darle una estructura clásica a un guión formado por muchas ideas y retazos de varios guiones. Si habéis leído un poco sobre el proceso de producción sabréis que se hicieron varios guiones, que el proyecto fue cambiando su argumento hasta tomar una forma definitiva y parece que se tomaron ideas de aquí y de allá a juzgar por la gente que firma como guionistas en los créditos. Yo me quedo con las ganas de saber qué había pensado Frank Darabont (el director de “Cadena perpetua” y “La milla verde”) cuyo guión encantó a Spielberg y Ford y echó atrás George Lucas. Intuyo que Darabont firmó un mejor guión porque éste como guión es flojito por mucho que el argumento sea interesante, que no hay que confundir una cosa con la otra.
Si os fijais la película se compone claramente de tres partes: preámbulo, nudo y desenlace:
El preámbulo creo que es Spielberg total, que respeta mucho el espíritu de las tres primeras películas y me parece que es lo mejor, con un ritmo de cierta cadencia inicial pero que después va aumentando en función de cómo se aceleran los acontecimientos y es una parte en la que los actores pueden sacar lo mejor de sí gracias a los diálogos, a su interacción. Disfruté mucho en todas las escenas que comparten Harrison Ford y Shia Lebouef, que me parece el hijo perfecto de Indiana.
El nudo me parece un poco espeso y se dan demasiadas explicaciones. La historia es interesante, pero lo sería más si se fuera desentrañando a base de imágenes y no tanto diálogo que trata de dejar todo mascadito. Por así decirlo se pierde un poco el suspense, el misterio que se logra cuando una imagen te da pistas sobre la siguiente. Hay momentos excelentes como casi todas las apariciones de Cate Blanchet o la entrada en las tumbas al más puro estilo de siempre, pero después la película peca de ser un poco farragosa.
El desenlace me parece un capricho de Lucas. La persecución en la selva peca de lo mismo que la carrera de vainas en Star Wars: Episodio I. Me parece una concesión a la galería por mucho que me lo pasara teta viéndola. Sobran muchas cosas, muchas casualidades, muchas carambolas. No es necesario todo eso para conseguir emoción como demostraba la escena de la camioneta en la primera parte. ¿A qué fin la escenita a lo Tarzán de Mutt? ¿O que Marion conduzca al vehículo anfibio y lo haga bajar así por el risco? Y por no hablar del final que es una ida de olla que no tiene otro sentido que demostrar lo que se puede conseguir en un estudio de efectos especiales. Todo eso no era necesario y se podría haber conseguido mucho más sin tanta parafernalia. Creo que es el gran defecto de Lucas y le hecho la culpa a él porque es la misma línea de producción que vimos en la segunda trilogía de Star Wars.
Y dicho todo lo dicho no me gustaría que nadie pensara que esta película no me ha gustado, porque si lo ha hecho y bastante, pero creo que está por debajo de sí misma y que el cine actual peca en muchos casos de dar más importancia de la que tiene a la pirotecnia. O quizás sea que cuando ves mucho cine cobran más importancia los personajes que la acción y te guste más sentir como piensan, sufren, dialogan o aman que verlos haciendo mil y una cabriolas, por mucho que Indiana Jones sea las dos cosas.
Pese a todo Indiana Jones sigue siendo muy grande y John Williams mucho más porque su fanfarria es tan importante como el sombrero, el látigo o el propio personaje......es imposible estar en una cine y que no se ponga la carne de gallina al escuchar la épica melodía que forma parte de nuestras vidas.




