Drama en torno al auge y caída de una directora de orquesta ficticia, película cuya virtud es a la vez su mayor problema. El director nos zambulle literalmente, sin muchas explicaciones, en un universo personal de conciertos, música clásica, viajes y autoexigencia y, gracias a una gran actuación de Cate Blanchett, asistimos a las luces y sombras de un personaje cuya trayectoria permite hablar de algunos de los problemas de nuestro tiempo. Todo eso está muy bien, se nota muy trabajado a todos los niveles y especialmente en una puesta en escena con una ambientación fría y una calculada fotografía en penumbra que casa muy bien con el trasfondo anímico de Lydia Tar; sin embargo lo que por un lado funciona bien digamos de un modo "académico", por otro resulta un tostón para el espectador porque esta película no está pensada para contentarle sino para exigirle y sus casi tres horas de metraje terminan por hacerse larguísimas. Un claro ejemplo de pedantería cinematográfica, aquella en la que admiras el esfuerzo que hay detrás, pero en la que sufres más que disfrutas porque su director no te lo pone fácil sino que quiere que admires su trabajo. Y menos mal que el final hace digerible el ladrillo, porque puede resultar muy indigesto si no es lo que quieres ver.
Guillermo del Toro versiona el clásico de Edmund Goulding de 1947 y lo convierte en un cine negro retro en color con una atmósfera muy suya, noctámbula, a menudo lluviosa o inclemente que recrea un argumento de pecadores y manipuladores plagado de tipos excéntricos y presencias inquietantes. Una curiosa mezcla que, en líneas generales funciona, pero te deja un cierto poso de indiferencia a pesar de que el suspense te mantiene con interés de inicio a fin, la moraleja final tiene calado moral, juega con el destino y la fatalidad y ofrece un desenlace potente. Lo que me parece absolutamente magnífico en esta película es una puesta en escena deslumbrante y muy trabajada en todos los aspectos técnicos, algo que Del Toro y su equipo cuidan con esmero y mimo en cada una de las películas que estrenan y que en este caso es sobresaliente. Película que sin ser de terror, ni producir otra cosa que inquietud, hay que ver de noche con poca luz para disfrutar al máximo del tour de force de esos personajes sin alma que la historia nos propone.Obtuvo cuatro nominaciones en los Óscars (mejor película, fotografía, diseño de producción y vestuario).
Incisiva sátira político-social, repleta de mala baba que no deja títere con cabeza, pero que lamentablemente acierta con muchos de los defectos del mundo actual. Políticos descerebrados cegados por la ambición, tecnócratas sin escrúpulos a los que sólo les importa su último invento, periodistas vendidos al poder, a la moda y a las audiencias para los que contar la verdad es secundario y, en general una sociedad sin valores, sin principios, que no atiende ni a los buenos profesionales ni a las buenas personas porque son los nuevos "bichos raros". Con un guión magnífico y un reparto de relumbrón es una película que se ve en un suspiro y que está repleta de detalles, guiños y apuntes críticos, también de guiños inesperados y momentos impactantes que te invitan a replantearte muchas cosas. ¡¡¡Cuidado!!! que no acaba cuando parece. Tiene dos escenas postcréditos realmente logradas. La primera está muy bien, pero la segunda es sencillamente antológica. Fue nominada en los óscars a mejor película, mejor guión original, música y montaje.
El neozelandés Peter Jackson arrancó en 2001 con esta película su trilogía basada en la novela fantástica de Tolkien que era considerada algo así como un proyecto inadaptable en imagen real. Para semejante reto contó con un extraordinario equipo que durante varios años trabajó a su lado en una de las producciones más sofisticadas y complejas de la historia del cine. El resultado es impecable, una maravilla y me atrevería a asegurar que está en el top de mis películas favoritas que veré siempre, uno de los títulos que más he disfrutado en el cine y fuera de él, que no me canso de revisionar y que aún veré unas cuantas veces más si nada lo impide (siempre en la pantalla más grande que tenga disponible). Todo es sobresaliente, pero esencialmente lo que más me conquista es su capacidad para trasladarme a la Tierra media y para emocionarme a través de sus personajes y de su historia del bien contra el mal. "Sólo" es fantasía, cine de evasión y entretenimiento, pero eso lo dirá quien no disfrute con este género porque realmente hay mucho más en ella, no en vano es uno de los grandes acontecimientos cinematográficos de lo que llevamos de siglo XXI. Consiguió 4 óscars (fotografía, banda sonora, maquillaje y efectos visuales) y fue nominada a 9 más (mejor película, director, actor de reparto, guión adaptado, montaje, canción, diseño de producción, vestuario y sonido).
Casi todo el mundo coincide en que esta tercera entrega es la mejor de la serie de Thor, pero la clave básica para disfrutarla a tope es no tomársela muy en serio, que es lo que hacen los propios personajes sobre sí mismos. Si no superas esa prerrogativa difícilmente te va a encandilar pese a que es un producto de evasión y entretenimiento que está francamente logrado. Particularmente a mi me rechina ese tono de comedia algunas veces y especialmente en aquellos que deben ser una amenaza para los protagonistas, pero también admito que me lo pasé bien viéndola. Si buscas comparativas quizás te sirva saber que está más cerca de "Guardianes de la galaxia" que del resto de títulos Marvel.
Es una lástima, Clooney no logra ni lo que quería ni lo que podría haber hecho. Todo se queda en una bienintencionado y amable homenaje de hechuras clásicas a medio camino entre el bélico cómico y el dramático que tiene sus puntos a favor pero en general te deja frío al salir del cine.
** Título original: The monuments men.
País: EEUU.
Duración: 118 min.
Género: Drama, bélico.
Reparto: George Clooney (Frank Stokes), Matt Damon (James Granger), Bill Murray (Richard Campbell), John Goodman (Walter Garfield), Jean Dujardin (Jean Claude Clermont), Bob Balaban (Preston Savitz), Hugh Bonneville (Donald Jeffries), Cate Blanchett (Claire Simone).
Guión: George Clooney y Grant Heslov; basado en el libro “The Monuments Men: Allied heroes, nazi thieves and the treatest treasure hunt in History”, de Robert M. Edsel y Bret Witter.
Producción: George Clooney y Grant Heslov.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: Jim Bissell.
Vestuario: Louise Frogley.
Distribuidora: Hispano Foxfilm.
Estreno en USA: 7 Febrero 2014.
Estreno en España: 21 Febrero 2014.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Lo más destacado es esa banda sonora de Alexander Desplat, que subraya el tono épico y clásico de una película que pretendía muchas cosas pero que se queda en anécdota bélica para nostálgicosde otros tiempos y otras formas de contar historias en el cine y está impregnada de una plácida melancolía en muchas de sus escenas.La recomendaría a los más mayores por su estilo, su fino humor y su tempo narrativo.
Un año más Peter Jackson vuelve a hacer la película de las navidades y ya sólo le queda por estrenar el colofón, el desenlace de este cuento convertido en superespectáculo audiovisual y cerrar así el círculo de su magna obra, adaptación de las dos obras maestras de Tolkien.
****
Título original: The hobbit: The desolation of Smaug.
Países: USA y Nueva Zelanda.
Duración: 161 min.
Género: Aventuras, fantástico.
Reparto: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf el Gris), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Cate Blanchett (Galadriel), Andy Serkis (Gollum), Luke Evans (Bardo), Lee Pace (Thranduil), Orlando Bloom (Legolas), Evangeline Lilly (Tauriel), Stephen Fry (gobernador de Ciudad del Lago), Mikael Persbrandt (Beorn), Benedict Cumberbatch (voz de Smaug / Nigromante).
Guión: Peter Jackson, Guillermo del Toro, Philippa Boyens y Fran Walsh; basado en el libro de J.R.R. Tolkien.
Producción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Zane Weiner y Fran Walsh. Música: Howard Shore.
Fotografía: Andrew Lesnie.
Montaje: Jabez Olssen.
Diseño de producción: Dan Hennah.
Vestuario: Bob Buck, Ann Maskrey y Richard Taylor.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en USA: 13 Diciembre 2013.
Estreno en España: 13 Diciembre 2013.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
En 2D y 3D.
Gustará sin duda a los fans de la saga y quizás también a los profanos que busquen en el cine evasión y espectáculo. Eso sí, aunque disfruto como un enano con toda la saga sigo pensando que de haberse pensado más en el equilibrio interno que en la taquilla todavía habría sido mejor.
Aprovechando que se ha puesto a la venta la edición extendida de “El Hobbit: un viaje inesperado” y que es inminente el estreno de la segunda parte “La desolación de Smaug” me he vuelto a ver la primera entrega y me alegra comprobar que, como sucede con la saga de “El señor de los anillos”, cada visionado lo disfruto al máximo sacándole incluso más jugo.
**** Título original: The hobbit: An unexpected journey. País: Nueva Zelanda. Duración: 169 min. Género: Fantástico, aventuras. Interpretación: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee (Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur), Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). Guión: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard Shore. Fotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España. Estreno en Nueva Zelanda: 12 Diciembre 2012. Estreno en España: 14 Diciembre 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Ya está aquí la esperadísima primera película de la trilogía de “El Hobbit” y nos acercamos a ella con las primeras impresiones. Guste más o menos, eso sí, espectacular es sin duda.
**** Película 3D Título original: The hobbit: An unexpected journey. País: Nueva Zelanda. Duración: 169 min. Género: Fantástico, aventuras. Reparto: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee (Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur), Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). Guión: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard Shore. Fotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España. Estreno en Nueva Zelanda: 12 Diciembre 2012. Estreno en España: 14 Diciembre 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Título original: The Curious Case of Benjamin Button Dirección: David Fincher País: Estados Unidos Año: 2008 Duración: 159 min. Género: Fantástico Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Tilda Swinton, Elle Fanning, Elias Koteas, Jason Flemyng, Julia Ormond, Taraji P. Henson, Josh Stewart, Faune A. Chambers Guión: Robin Swicord, Eric Roth Distribuidora: Warner Bros. Pictures Productora: Warner Bros. Pictures, The Kennedy/Marshall Company, Paramount Pictures Cásting: Laray Mayfield Dirección artística: Kelly Curley, Randy Moore, Tom Reta Diseño de Producción: Donald Graham Burt Fotografía: Claudio Miranda Montaje: Angus Wall, Kirk Baxter Música: Alexandre Desplat Productor: Cean Chaffin, Frank Marshall, Kathleen Kennedy Productor asociado: Jim Davidson Vestuario: Jacqueline West
Que “El curioso caso de Benjamin Button” es una película especial y distinta es algo que se aprecia desde el primer fotograma, que deja huella es indudable y que no deja indiferente también, ahora bien, las sensaciones que provoca pienso que van a ser dispares y a la hora de escribir sobre ella a mí se me ocurren en principio una reflexión y un consejo.
La reflexión parte del hecho de que ésta película, como muchas otras que también son “distintas”, te obliga a pensar a quién se la vas a recomendar para hacerlo con o sin reservas. Muchas veces pienso que igual que hay o había calificación de películas para mayores de X años debería haber recomendaciones de películas según edades, aunque eso no les interesa a los distribuidores claro, porque reducirían potencialmente las posibilidades de taquilla y por supuesto porque es difícil generalizar sin caer en el error. Yo, pese a todo, voy a arriesgarme a decir que esta película le va a gustar a mucha gente, pero que sólo le va a parecer magnífica a un sector del público pareciéndole al resto lenta y larga (y no es larga sólo por su duración).
El consejo viene a cuento de lo predispuestos que vamos siempre como espectadores cuando toda la publicidad de una película sólo habla maravillas de ella para sacarle punta al más mínimo fallo. Evidentemente “El curioso caso de Benjamín Button” despierta una curiosidad extraordinaria tras la excelente cosecha de trece nominaciones en los óscars y después de lo que se ha ido diciendo de ella. Mi consejo no obstante es que no se vaya a ver como el no va más de este año porque no lo es. Para mi gusto es una gran película, pero no es la película perfecta ni es una película fácil de digerir y la verdad es que toda la publicidad que se está haciendo de ella le va a perjudicar.
El director David Fincher (“Seven”, “Alien 3”, “The game”, “El club de la lucha”, “La habitación del pánico”, “Zodiac”) opta en esta película por una atmósfera plácida, melancólica y amable y envuelve a la historia con un halo fantástico de cuento potenciado por la extraordinaria fotografía crepuscular de Claudio Miranda y la banda sonora de Alexandre Desplat. Se me ocurrió en varios momentos que a Tim Burton (“Eduardo manostijeras”) y Jean Pierre Jeunet (“Amelie”) hubieran estado encantados filmando esta historia y lo hubieran hecho también francamente bien (la sucesión de casualidades que provocan un accidente encantará seguro al director francés porque parece un homenaje a su cine). Por ello mismo los sucesos que se relatan transcurren narrados por una hija (Julia Ormond) a su madre (Cate Blanchet) en su lecho de muerte en el hospital a partir de un diario que viene a causar en realidad el mismo efecto que un cuento en nosotros.
En realidad toda la película se caracteriza por una atmósfera de una cierta irrealidad más lírica y poética que otra cosa, los sucesos fluyen con cierta parsimonia y los acontecimientos se suceden centrándose más en los efectos anímicos de los personajes que en acciones concretas y por eso mismo es una película que crispará los nervios de quienes busquen otro tipo de cine. Esto le permite por su parte a Fincher lanzarse a una filmación contemplativa en la que abundan primeros planos de los personajes y escenas de una bella calma serena y tranquila (magníficas casi todas las que muestran el momento en que confluyen los intereses de Benjamín y Daisy y su amor se encuentra justo en el medio). De hecho la dicción del propio Benjamín Button se caracteriza siempre por la mesura, como haciendo propio un convencimiento que es una de las moralejas de esta película-cuento: “Puedes encabritarte como un caballo desbocado, puedes gritar y protestar, pero ante la vida sólo puedes resignarte”.
Pienso que lo mejor de esta película y del argumento que ha hecho Eric Roth a partir del relato de F. Scott Fitgerald es que genera multitud de reflexiones sobre la vida y la muerte, el destino, el amor y el tiempo y lo hace a partir de una puesta en escena fascinante, irrepetible, distinta a cualquier otra película. Cuando unas líneas más arriba me he referido a que esta película no es la película perfecta sólo lo he hecho pensando en que como tal deberíamos considerar a una que gustase a todo el mundo y no es el caso; pero si cambiamos el criterio y consideramos como tal a aquella película que logra exactamente lo que pretende ésta lo es. David Fincher ha llegado a un punto como cineasta en el que la forma en que “cuenta” sus argumentos podría decirse que es perfecta. Ya lo fue con “Zodiac” y no lo fue menos con sus películas anteriores. Sin duda estamos ante uno de los genios del cine moderno y eso es algo que casi todos intuimos desde que filmó “Seven”.
Me gustaría detenerme algo más en la puesta en escena y para ello voy a aludir a varios momentos que me parecen irrepetibles: lo es todo el comienzo de la película, cuya primera media hora me parece que es fascinante de principio a fin con escenas antológicas como la de Thomas Button corriendo con Benjamín en sus brazos por las calles (es imposible colocar mejor la cámara y diseñar mejor una filmación); me parece irrepetible el fragmento en que se relata la sucesión de casualidades que demuestran como el destino a veces es caprichoso; son hermosísimas todas y cada una de las escenas de amor (y no me refiero sólo a las obvias, sino también a las paterno-filiales o a las que derivan de la amistad) y en ello tienen mucha culpa los actores que están todos magníficos; me resulta fascinante el momento en que Benjamín se dedica a viajar por la India buscándose a sí mismo y sus límites y me parece emocionante por cómo está contado todo el tramo final. Por así decirlo David Fincher ha estado en esta película en un auténtico estado de gracia y le ha salido todo. Sólo voy a reconocer un cierto descenso de interés a mitad de película, pero probablemente en su intento de transformar su historia en una “película río” tan grande como la vida misma, a Fincher se le ha ido un poquito el metraje. No me parece un error grave porque de hecho permite contrastar los sucesos del montacargas y en Rusia (menos apasionantes que el resto para mi gusto) con los que sí nos llegan con una mayor carga emotiva.
Los actores en esta película están, como no, magníficos, Cate Blanchett (Daisy, ¡¡¡qué actriz tan maravillosa!!!), Tilda Swinton (Elizabeth Abbott), Taraji P. Henson (Queenie), Julia Ormond (Caroline), Jason Flemyng (Thomas Button), Elias Koteas (Gateau) y, como no, Brad Pitt, que digámoslo claro, es un actor maravilloso y da lo mismo que digan que el maquillaje y los efectos especiales hacen mucho en esta película, él también está sensacional en un papel contenido que contrasta por ejemplo con otros como el de “Doce monos” o el graciosísimo este año de “Quemar antes de leer”. Las actuaciones unidas a la sensibilidad que desborda Fincher con su filmación y a la melancolía que desprende la historia consiguen que el argumento nos emocione de la manera más complicada, sin momentos especialmente intensos y desgarradores, sino con el mero fluir de las vidas de los personajes, de una manera plácida y pausada.
La clave para disfrutar al máximo de esta película reside realmente en todo esto, en la capacidad que tengamos cada uno de nosotros de sacarle todo su jugo a una historia narrada como un cuento lírico, como un poema melancólico de tono existencial. Es cierto que no se hace mucho cine de este tipo y que nuestras vidas son demasiado rápidas para detenernos tanto como nos obliga esta película, pero quienes sí sepan hacerlo se irán a sus casas con un maremágnum de imágenes, sensaciones y reflexiones para el recuerdo y sobre las que meditar. En apenas un día la valoración y el poso de “El curioso caso de Benjamín Button” está creciendo en mi interior como no había hecho ninguna película desde hacía muchísimo tiempo y estoy convencido que no la he visto en el mejor momento para disfrutarla en toda su intensidad.
Por favor, si la queréis ver disfrutadla en pantalla grande y dejando el estrés diario en la puerta del cine. Esta película requiere ensimismarse, meterse en uno mismo y abstraerse de todo. David Fincher nos ha regalado una película para siempre.